Domingo, 22 de agosto de 2010

DE DOLOR A DOLOR

 

 

   Las arenas del campamento troyano murmuraron: Ahí va Príamo, solo, a buscar a su hijo, Héctor, asesinado por Aquiles por haber matado a su vez a Patroclo, hermano de éste.

    Las nubes le contestaron: Sí, pero no debería ir solo. Hay mucho odio entre Aquiles y él. 

    Las olas del mar susurraron: Mucho odio, mucho odio; pero ahora no hablará el odio sino el dolor.

   La brisa marina siseó: Ya llega, viejo, cansado, con el dolor en su rostro, al campamento griego. Oigamos sus palabras:

   ─ Aquiles, come ves, estoy solo. Me arrodillo ante ti para rogarte que me entregues el cuerpo de mi hijo. Yo no hablo, habla el dolor de un padre al dolor de un hermano.

   Aquiles se conmovió ante el gesto del padre y dijo:

  ─ Está bien, mandaré a unos soldados que lo envuelvan en unas mantas y lo traigan.

  ─ Aquiles, te pido que me dejes que lo envuelva yo.

  ─  Concedido.

   Unos soldados se dispusieron a seguir al dolorido padre, pero el jefe alzó un brazo y les contuvo:

   ─ ¡Alto! , dejadle solo! ¡Un padre tiene mucho que hablar con su hijo muerto y estas palabras no deben ser oídas por nadie!

 

  

María Ángeles


Publicado por mariangeles512 @ 15:33
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios