Viernes, 19 de marzo de 2010

CARTA DE AMOR(Dedicada a don D.)

 

Mi querida y amada:

No me contestaste a mi anterior carta, María. Es posible que ni te llegara, porque en estos días, con la que tenemos encima, en este país no funciona nada. No voy a contarte lo mismo, porque aún espero que te lleguen las dos juntas, como otras veces.

 Ya sabes, que en este campo no hay mucho tiempo para poder leer o escribir. Desde las seis de la mañana nos sacan a trabajar. Dicen que estamos construyendo un puente. Yo no veo agua de río alguno, pero desniveles sí que veo. Me recuerdan los vados de nuestro pueblo, pero mucho más grandes.

 ¿Recuerdas cuando nos conocimos paseando por el camino del cementerio? A partir de aquél día hasta los muertos nos cayeron simpáticos. Tus ojos de miel les tengo clavados en mi retina y los veo mejor que los míos. Me acuerdo cuando agarré tu mano izquierda por primera vez, en un descuido de tu prima Aurora, que siempre paseaba a tu lado. Ese día, ¿recuerdas? Nos acompañaba mi amigo Ruben y la distrajo. Siento tus manos sobre las mías, como ese día. Las mías están muy estropeadas y agrietadas, apenas puedo escribir seguido, porque dicen que se acabó el dinero para guantes de trabajo y entre la argamasa y el polvo de los metales que soldamos creo que acabaré perdiéndolas, pero no me importa, el pensar que tus manos abrazan las mías me mantiene con vida.

 Espero que Luisito ya camine, cumplió dos años antesdeayer y como está con su mamá estará contento. Cuando vuelva, que espero sea pronto, os abrazaré durante una hora sin soltaros ni un minuto.

 Me vino ayer a la cabeza cuando te besé por primera vez  esos labios, que mantengo  entre los míos. La sequedad de la boca se vuelve agua bendita al recordarlo. ¡No te preocupes! Tu amor es lo único que merece la pena en estos momentos. Luchamos por unos ideales, pero en este lugar del mundo no hay paz. Como comprenderás no puedo escribir nada que comprometa a los nuestros, es más, no sé si esta carta, como otras, nunca llegará a tus manos. Algunos dicen que nos van a fusilar, cuando terminemos el puente. Si esto ocurre, saca adelante a nuestro hijo, que es por lo que nos dedicamos, y rehaz tu vida, con otro hombre que te ame, aunque sea la mitad de lo que yo te quiero. ¡No es bueno que el niño crezca sin padre!

 Tus caderas son como las curvas de estos caminos sin fin, pero bien diseñadas, no como estos. El nudo que siento en la garganta no me deja pensar bien, además de que el cabo de vela, ya que de noche no hay nunca energía eléctrica, se termina, y tendré que escamotear otro para días sucesivos.

 Cuando recibas la carta, seguramente, eso espero, esta guerra inútil haya terminado y podamos recordar todo los momentos buenos que gozamos. Yo me mantengo vivo, pensando en tu mirada. La foto que tenía cuando nos separamos me la quitaron y aún cuando el intentar recuperarla me costó un labio roto y una muñeca dislocada, lo doy por bueno, porque los dos pedazos que conseguí rescatar los tengo siempre conmigo. La miro incluso en la oscuridad y me parece que recobra vida cada vez que la beso.

 Ya nos llaman y no puedo seguir escribiendo. Me despido de ti con un beso en esos labios que adoro y un abrazo para los dos.

 Ernesto.


Publicado por Lanzas @ 17:29  | Dramas
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