Viernes, 19 de febrero de 2010

Momentos de soledad

 

Cuando estoy solo,  únicamente con mis pensamientos que me deprimen, pienso en ti.

No debes ser tan mala, cuando sacaste de aquella inquietante situación al que fue mi amigo Fernando, después del accidente que sufrió, o a la vecina Micaela, que con cáncer con metástasis, te invocó durante semanas, hasta que acudiste.

 Cuando leí que aquella muchedumbre desesperada te invocó desde el túnel en llamas y ¡les atendiste! Quedé impresionado. ¡No debes ser tan mala! También me contaron lo del mártir sobre la parrilla y quedé estupefacto, no le dejaste solo.

  Aún recuerdo la historia que me contaron de niño sobre personas sumergidas en un pozo con heridas de balas y que fueron arrojadas a él, y como clamaban por ti y allí estuviste.

  Yo mismo oí a mi abuelo llamarte de forma reiterada y aunque yo le decía:— “No lo hagas, que debe ser muy mala”— finalmente le escuchaste.

  Hace unos días, cuando fui a visitar a mi tía Elena en el Hospital, escuché por los pasillos un clamor sin fin y oí este comentario a una enfermera: “Mañana, varios de estos, ya no están aquí”. ¡Serás tú la responsable!

 Así que finalmente te invoco: ¡Ven a por mí!

 

 

  

 


Publicado por Lanzas @ 18:11  | Dramas
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