Lunes, 12 de enero de 2009

YO  SÍ CREO

 

 

 

Cuando me he enterado del mensaje que se ha anunciado en algún autobús de Londres, hace algunos meses, y ahora copiado en la ciudad de Barcelona, sobre la probabilidad de que Dios no exista y que la persona   se despreocupe y ‘viva la vida’, o algo similar, me he dado cuenta, sobre todo, de la gran ignorancia de aquellos que pueden o quieren ver la realidad así.

   Despues de años leyendo sobre la antigüedad,  y el concepto sobre el hombre y la vida, donde el niño, el enfermo, la mujer, el desvalido, en suma, no importaban nada,  y cuando el mismo Alejandro Magno escribió en su tiempo que no se veía nada a su alrededor que pudiera causar agrado: por todas partes se oían penas y lamentos. Las villas y ciudades estaban arrasadas y y los campos abandonados y,  por supuesto, sin cultivar… Los pocos habitantes que permanecían en las ciudades estaban expuestos a constantes sufrimientos. A algunos los arrastraban al cutiverio;  a otros los mutilaban y a los más degraciados los degollaban. Se preguntaba: ¿qué existía en aquel mundo que pudiera causar agrado?  llegando a la conclusión de  que si seguían deseando un mundo así no ansiaban el placer sino la la miseria.

Es la llegada  del cristianismo, con su visión del hombre y de la vida, lo que cambiará en el transcurso de los tiempos, semejante realidad, con todas las matizaciones que se quieran adjuntar.

 

    El cristianismo, lejos de amedrentar la vida de los seres humanos que creyeron en Jesucristo,  confirió dignidad al hombre, tanto  al pobre,  como  a la mujer,  como  al niño;  protección, enseñanza, respeto por la vida humana, desde el comienzo hasta el final. (se fundaron infinidad de instituciones cristianas dedicadas a la enseñanza.)  Presevó la cultura clásica de la destrucción de los bárbaros, en los monasterios, labor de incalculable valor para la humanidad. De hecho, los nuevos imperios que nacerían, después de la caída del imperio romano y de su despótica cultura, estarían influenciados por el sentimiento cristiano.Una de las virtudes que acompañaría al deso de enseñar sería la de la Caridad, por excelencia cristiana. En la época de Carlo Magno, muy influenciado por la moral cristiana,  se prohibió tajantemente negar techo, hogar y fuego a todo  caminante. Se  castigó severamente el rehusar el socorro a barcos en peligro de naufragar. Se mantuvieron los hospìcios y xenodoquias en todas las ciudades italianas, y se crearon otros nuevos en muchos territorios del imperio franco. A la iniciativa de los cristianos se debió la  construcción de leproserías, hospitales para enfermos y alojamientos para viajeros en los pasos difíles montañosos. Como se puede ir viendo la calidad de vida mejoró notablemente, dentro de unos límites, en tiempos ya muy antiguos.

 ¿Dónde colocamos el ‘despreócupate’?

 

   Los pueblos más temidos como los normandos, los rusos, los polacos, fueron aceptando, poco a poco, el mensaje cristiano, quizá porque representaba una cultura más  clemente, más profunda, o simplemente porque era más humana y superior a cualquier otra de la época.

En siglos posteriores el cristianismo también se ocupó de la defensa de los más débiles frente a una nobleza  carente del más minímo sentido de la justicia. Intervino también en tratar de que la violencia tuviera treguas aunque sólo fueran de viernes a  lunes, Hubiera deseado evitar la guerra, evidentemente no ha podido ser, pero existen las Treguas de Adviento, Cuaresma, Navidad y Pascua.

Así mismo hay que recordar que la Iglesía compuesta por aquellos cristianos fue la creadora de la primera Universisdad. He de hacer constar que otros ámbitos culturales como el budista, el hindú y el musulmam, no fueron capaces de crearlas, sino sólo cuando llegaron a sus territorios, occidentales que conocían ya  la Universidad. Se deduce de todo esto que el cristianismo  alteró la Historia de una manera harto positiva que va más allá de su ámbito espiritual, siendo su camino auténticamente progresista, (porque la vida siempre es lo más importante ya sean débiles, ínutiles, o estén en su final. Sólo Dios puede quitar algo tan preciado) y de cuyos adelantos seguimos hoy día disfrutando.

Me temo que la exposición de todo lo bueno que los valores cristianos  han operado en los hombres sería  excesivo para un lugar de exposición como este. Creo que el ser humano que vive de acuerdo con los mandatos de Jesús, no tiene nada de qué preocuparse, sino más bien al contrario: sabe que es amado, protegido, cuidado por un Padre que sólo quiere su  bien, que desea la  felicidad aquí en la tierra de todos los hombres,  que quiere que vivamos’ nuestras’ vidas,  dentro de un camino de rectitud,  sin olvidarnos del prójimo, para  que en cualquier momento que lo necesite  darle una mano. Yo,  aunque no creyera en la existencia de Dios,  me bastaría con las enseñanzas de Jesús para seguir por esa senda. No he encontrado otra mejor.

‘El vive tu vida’ del mensaje ateo, lo encuentro una invitación a que la persona se pierda en un mundo en el que lo material tiene plena prioridad, pero que una vez conseguidas las cosas que se desean, ve que aún no es feliz,  y cae en  una profunda frustración. Las personas que diseñan tales mensajes a la juventud, en realidad no la aman. Los jóvenes necesitan formación, buenos ejemplos de personas rectas e íntegras; después cuando lleguen a la adultez, ya maduros, creerán en lo que su mente les permita. La fe no se puede obligar a tenerla.

Y para concluir, aunque podría añadir muchos argumentos más, es obvio  que es necesario el dinero para comer, tener una casa digna y vestirse adecuadamente, pero que la acumulación de dinero y bienes materiales sin compartirlos con los demás, los necesitados, no proporciona más que vacio e insatisfacción. No habría rico desgracido y menos que se suicidara, si esto  no fuera así.

 

 

 

¡Dios Existe!

 ¡Vivamos despreocupados y felices!

 

¡Feliz 2009 a todos!

 

 

 

 

 

 


Publicado por mariangeles512 @ 16:57  | Costumbres
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