Martes, 01 de julio de 2008

¡ENAMORADO!

 

 

 Caminaba  con ella a mi lado bebiendo la húmeda noche.  Mis pies dejando sus huellas en la fina arena. El mar soñaba conmigo, a mi vera.  Me sentía embriagado de placer. Su cálido aliento,  perfumado de jazmín,  escanciaba en mis oídos quejidos de amor que confortaban mi alma. Deseé que la noche no terminara. Me sentía deseado, besado, amado de una manera tan sutil, tan como yo siempre soñara, que jamás creí vivirlo.

     Raudales plateados seguían refulgiendo sobre la ardiente arena,  mientras por el oriente una leve transparencia hacía barruntar un  alba imposible.

 Cuando la realidad se apoderó de mí, y el viento me trajo el primer albor,  ella desapareció. La busqué largo tiempo, pero,  ¡ella no volvió!

Rendido, me dirigí a mi casa; allí esperé todo el día a que ella volviera; pero;  ¡no volvió!

Cuando el cansancio me venció,   me dormí; deseando que el sueño  me alejara de aquella fantasía.

De pronto, y desde lo más profundo, sentí que  me tocaban y me abrazaban.  ¡Era ella!

Todo  en rededor se había tornado garzo, y de nuevo, la argentina luz se atrevía a traspasar mi ventana. Me incorporé y la abracé, sintiendo mi ser pletórico de gozo, de nuevo.

Mi dicha fue inmensa,  porque, yo me enamoré de la noche y,  ¡ella me correspondió!


Publicado por mariangeles512 @ 18:56  | Amor
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Comentarios
Publicado por Senocri
Mi?rcoles, 02 de julio de 2008 | 13:11
Sorprendente final y muy bien escrito el texto a mi modo de ver.
Publicado por mariangeles512
Mi?rcoles, 02 de julio de 2008 | 19:05
Me ecanta que personas de lugares tan distantes, pero veo que tan cercanos por la lengua al m?o, puedan leer lo que escribo.
Muchas gracias por tu comentario.
Ya entrar? a conocer alg?n escrito tuyo.
Un cordial saludo:

Mar?a ?ngeles