Viernes, 16 de noviembre de 2007
LA LUCIÉRNAGA

Imagen



Llevaba años mirando hacia el cielo en las claras noches, contemplando a su amor: ¡la luna! Sabía que era un imposible, pero, ¡no lo podía remediar!
Había intentado, con sus débiles alas, sumergirse en el infinito; acercarse a ella; declararle su gran pasión pero, una y otra vez, agotado, cayó a la tierra, sobre las hojas de los árboles del boscaje donde habitaba.
Dormía de día, bajo la fronda del viejo bosque, esperando la noche. Y, una de esas noches, un racimo de hilos plateados invadió su espacio.
-¡Hola! ¿Cómo estás?- la sonrisa más blanca que jamás contempló.
-¿Yo? ¡Oh, pues muy bien!; ¡nunca me he sentido más feliz!- respondió, pletórico de gozo a la vez que tembloroso, el gusano a la luna - pero, ¿qué deseas?
-¡Uy, mira!- coqueta- Se me ha perdido un pendiente y he bajado a buscarlo.
-No te preocupes yo te buscaré el pendiente más hermoso que encuentre.
El trémulo gusano buscó entre las ramas y arañó la tierra hasta encontrar la más bella flor blanca que allí crecía. Se la entregó a la luna y ésta se la colocó en uno de los lados de su argentino rostro. El cristal de un lago le devolvió su imagen y se encontró hermosa. Agradecida, le dijo al gusano:
-Has sido muy gentil conmigo; yo te regalaré uno de mis haces de plata para que por las noches ilumine tu camino.
El gusano quedó maravillado de tal presente y sin atreverse a declarar su amor a tan digna dama, exclamó:
-¡Muchas gracias!; es lo más bello que he recibido en toda mi vida.
Y así, ya desde hace tiempo, en la noche, la luna, mirando hacia abajo, sonríe al ver a su amigo, convertido ahora en luciérnaga, paseando por el bosque, mientras ella aspira el perfume de la flor.


Publicado por mariangeles512 @ 19:56  | Cuentos
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios