Mi?rcoles, 24 de octubre de 2007
Sin descanso

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Un tanto molesto con los ?ltimos sucesos con las dichosas mujeres, a las cuales adoro, y que incluso en forma de pesadilla no me dejan descansar, decid? consultar con el m?dico, por si me recomendaba alg?n tranquilizante o relajante o algo.
- Pero t?, est?s muy bien, Carlos: Los ?ltimos an?lisis y pruebas de resistencia han sido los propios de un campe?n de los Juegos de Atletismo- me suelta el Dr. Miranda, gran amigo m?o desde los tiempos del Colegio donde estudiamos juntos.
- No descanso por las noches, como deber?a.
- Te tomas un valium5 durante dos o tres noches y luego ya ni lo necesitar?s. De todas maneras es bueno que pasees y si la situaci?n persiste te recomendar? un buen psic?logo, para que te ayude a relajarte.

En esos quedamos y durante tres d?as, lo que se dice dormir, dorm? mejor, pero las pesadillas con situaciones l?mites por culpa de mujeres que me acosaban no cesaron. Y hete aqu?, que estoy delante de la psic?loga que me dijo el bueno de Ra?l Miranda: La doctora en psiquiatr?a y psicolog?a Marta Leiva y Vaquero.
- Cu?nteme alguna de sus pesadillas.
- Pues la ?ltima que recuerdo es que me encontraba en la repisa de un edificio muy alto, a punto de despe?arme al vac?o, por culpa de Marisa, la mujer de mi jefe, que me dijo que su marido estaba fuera por tres d?as y resultaba, seg?n mi sue?o, que casi nos sorprende juntos en la cama.
- ?Pero, usted ha mantenido relaciones con esa se?ora?
- No, nooo. S?lo en sue?os.
- ?Y esas relaciones, en sue?os, eran tortuosas?-dice la eminente doctora- Me explico: Se consumaban de forma normal o por el contrario, eran s?dicas o algo as?.
- Noooo. Yo soy muy respetuoso con las mujeres. Las acaricio, las beso, las desnudo y las sigo acariciando hasta que de forma consentida quieren que las penetre. Yo me dejo en sus manos?
- Bueno, bueno. No es preciso que me detalle tanto. Creo que usted tiene un complejo machista que se supone que ninguna mujer se negar? a sus caprichos y eso le hace sufrir. ?Int?ntelo conmigo!

Casi me desmayo. ?C?mo era posible que la eminente psic?loga me propusiera una experiencia sexual con ella?
- Perdone, doctora, pero no me es posible. Yo la veo como un m?dico, no como una mujer. Pero podemos hacer una cosa. Cuando termine la consulta quedamos en Maxim?s para tomar una copa en un lugar neutral.
- Me lo tem?a. Usted no desaprovecha ocasi?n. Le ver? ma?ana de nuevo a esta misma hora pero en la consulta de nuevo.
- Pero entonces, ?qu? deber?a haber contestado?- las mujeres me desconciertan siempre.
- Pues que, de ninguna manera. Y eso ser?a prueba de que su caso no era tan grave como intuyo. Ma?ana veremos despu?s de que pase una noche agradable. Lea este libro antes.
El Libro que me entrega tiene por t?tulo: ??No seas tan lig?n!, crea graves problemas.? De Luiding Borrachina- Psic?logo militar.

Me propuse leerlo aunque no durmiera en toda la noche Ya que ten?a 564 p?ginas distribuidas en doce cap?tulos.
A la ma?ana siguiente amanec? con el libro entre las s?banas y con la sensaci?n de que hab?a dormido bien, sin pesadillas y el caso es que no me acordaba del libro, mas que de dos frases:
1) ?No todas las mujeres se dejan seducir por cualquiera, pero todas intentan hacerlo con un lig?n declarado.?
2) ?Las mujeres son como ametralladoras (esto ser?a por lo de psic?logo militar) si se encasquillan ya no disparan m?s.?
Y con estas premisas me dispuse a abordar a la psic?loga, no militar, ?A ver que co?os significaban estas frasecitas?
Me explic?:
- Las mujeres son muy sensibles a la competencia. Si saben que un hombre es un seductor declarado, intentan ver si ellas tambi?n son de su agrado, para que lo entienda, que no son menos que cualquier otra. Por ejemplo todas se enamoran de Leonardo di Caprio o antes de Clint Eastwood.
- Ya comprendo. Vamos que si uno se hace el despistado y ella sabe que eres un lig?n te coge un odio ?que no veas!
- Algo as? y lo de la ametralladora es que si se niegan en redondo a mantener una relaci?n, aunque luego la quieran, su orgullo no les permite realizarla. Pero, claro eso son apreciaciones y no se puede generalizar del todo.
- ?Del todo? Bueno esta noche nos vemos. Le invito a cenar. En plan de amigos. Es usted preciosa y esos ojos negros los tengo clavados en mi coraz?n.
- Bueno tut?ame. Me llamo Marta, Carlos.
- De acuerdo, Marta. Creo que ya estoy curado y s?lo quiero demostr?rtelo.

Esa noche fuimos al restaurante Maxim?s. Entre m?sica, velas, un buen pescado y un excelente vino Marta me sedujo. No pod?a vivir sin ella. Pens? y as? se lo hice saber, que sin ella ser?a ya un enfermo sin cura y con ella un hombre nuevo, hogare?o y cuidadoso. La acompa?? a su casa y no sub? a su dormitorio. Me desped? hasta la noche siguiente con un beso, que creo, nunca olvid? como yo no lo he hecho. Ya llevamos juntos dos meses, y duermo, despu?s de hacer el amor casi a diario, estupendamente. ?Estoy curado!

Publicado por quijote_1971 @ 17:59  | Amor
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Mi?rcoles, 17 de octubre de 2007
La mosca.

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?Zzzzimmmm! El zumbido de un insecto muy conocido me estaba atontando. No le ve?a, pero le o?a. Era capaz de surcar la habitaci?n de lado a lado sin darse a conocer. Molesto con el bicho, empec? una b?squeda exhaustiva.
Mir? por encima de la ventana, que estaba cerrada. Auscult? por detr?s de las cortinas.
?Zzzzimmmm! No paraba, pero segu?a fuera de la ?rbita de mis pesquisas.
Decidido a terminar con aqu?l suplicio inacabable corr? el armario, por ver si detr?s se encontraba el refugio del par?sito. Nada de nada. Durante un minuto el zumbido ces? y me sent?.
De nuevo: ?Zzzzimmmmm! Esta vez junto a mi o?do. Empec? a creer que me hab?a subido la tensi?n arterial, pues no ve?a al d?ptero por ning?n lado y s?lo su onomatop?yico berrido se hac?a notable. Y seg?n mis noticias si zumban los o?dos es se?al de problemas en las arterias.
?No es posible tanta tortura!- pens?- Tengo que dar con ella y acabar de una vez.
Salt? como un resorte al escuchar de nuevo el intranquilizador chasquido por detr?s de m?.
?Imposible dar con ella! Lo mejor utilizar el spray e inundar todo el recinto de vapores mort?feros para los insectos. Estuviera donde estuviera, caer?a fulminada sin posibilidad de revivir.
?ZIF!?ZIF!?ZIF! el olor no era del todo desagradable y cerr? la pieza detr?s de m?.
Pasada una media hora decid? abrir de nuevo la puerta de la habitaci?n y airearla para que pudiera comer tranquilamente en ella.
Me dispon?a a probar la sopa de verduras, cuando ?Zzzzimmmmmm! El conocido d?ptero cay? sobre el plato lanzando su ?ltimo berrido, pero arruin?ndome el ganado refrigerio.

Publicado por interazul @ 16:50  | Costumbres
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Lunes, 08 de octubre de 2007
El atentado fallido

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Al poner la llave en el contacto del coche, intu? que algo grande iba a pasar. Fueron unos segundos de incertidumbre, pero por mi mente pasaron los casos de otros polic?as asesinados de esa manera. Al arrancar, ?booom!, la bomba lapa estallaba por el chispazo que provocaba el motor de arranque. Record? a Anzules, mi amigo de la infancia y compa?ero durante una d?cada en las calles del crimen y del hurto. ?Vol? por los aires? No, qued? atrapado entre las chapas y su cuerpo qued? fundido como la mantequilla a su rebanada de pan.
Me acord? de los cinco guardias civiles atrapados en su land-rover, que por efecto de un coche bomba externo quedaron silenciados para siempre.
Pas? por mi mente el joven que se qued? sin piernas, por ser afiliado a un partido que ahora anda en negocios con terroristas. Y aquellos concejales que, estos si, salieron por los aires para quedar despanzurrados sobre el asfalto.
Estaba dispuesto a girar la llave, pero me acord? de las instrucciones:
? 1) Mirar debajo del coche y observar alg?n cable que cuelga o el removido de alguna chapa.
2) Observar el cap? si ha sido forzado, aunque ahora est? cerrado.
3) Observar si las puertas permanecen todas con el cierre a la misma altura.

En caso de observar alguna anomal?a, aunque no se est? seguro, ante la m?nima duda, avisar a los expertos en explosivos despu?s de salir corriendo de las inmediaciones del coche.?
Saqu? la llave del contacto, antes de girarla y sal? corriendo.
No s? si hab?a bomba o no, pero desde luego no me pill? dentro.

Publicado por Lanzas @ 18:38  | Dramas
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Jueves, 04 de octubre de 2007
"LA PROFESIONAL"


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El aforo del teatro estaba completo. Faltaban diez minutos para el comienzo de la funci?n. La comedia llevaba en cartel tres semanas cosechando gran ?xito. Todos los que en ella participaban sab?an que ?ste, se deb?a, en gran parte, a la primera actriz: a su talento, a su belleza, a su saber estar sobre las tablas.
Aquella tarde nadie de la compa??a sab?a el porqu? de la ausencia de esta mujer. Todos los responsables del espect?culo estaban muy agitados al ver la hora que era y que ella no estaba a?n en su camerino prepar?ndose para la actuaci?n.
En el tocador de la primera actriz, el director de la compa??a, junto al ?partenaire? de Gloria en la obra, y otros actores de reparto, paseaban de un lado a otro de la exigua estancia haciendo gestos de impaciencia ante la situaci?n de desastre que parec?a se avecinaba si no llegaba la actriz.
-?Esto es inadmisible!- afirmaba en voz demasiado alta el director - ?Ni una llamada, justificando esta ausencia! ?Algo tiene que haber ocurrido, y grave!
- No crea, se?or ? aclaraba un actor de reparto ? estas mujeres cuando se les sube el ?xito a la cabeza ya creen que pueden hacer lo que les venga en gana.
-S?; - a?adi? el productor- confiaste demasiado en ella desde el primer momento que la viste, y no sab?amos muy bien qui?n era, ni de d?nde ven?a.
-Pues s?, ahora que lo pienso, s? es raro que no se la conociera aqu?, teniendo en cuenta lo buena actriz que es; de eso no hay duda- coment? otro de los all? presentes.
- Ya, ya s? que ten?is raz?n, -concedi? el director-. Ten?a que haber indagado algo m?s sobre ella, pero cuando hizo la prueba qued? impresionado por su talento y no me preocup? de m?s.
-Por su talento y por su belleza, porque, ?no me dir?s que no te quedaste embobado?
-S?; lo reconozco. Sus ojos me dejaron sin aliento mientras declamaba el papel; y eso que estaba a cierta distancia. De todas formas ha cumplido a la perfecci?n con su trabajo hasta el d?a de hoy.
-?Siempre hay una primera vez- aclar? alguien malintencionado.
-Bien. Vamos a pensar qu? podemos hacer hoy, en el caso de que Gloria no aparezca.
?Y, la otra? ?La que est? para sustituirla?
-Pero, ?no sabes que lleva una semana enferma? Si estuviera aqu?, no estar?a tan angustiado.
-?Esto si que es mala suerte!- mascull? alguien para s?.
De pronto el oponente masculino levant?ndose de la silla, dijo:
-?Sabes lo que te digo?, ?que no es una profesional! En esta profesi?n hacen falta personas serias, responsables. Es mucho dinero el que se invierte para que, ahora, haya que suspender la funci?n.
Todos le miraron con gesto aprobatorio.
-Lo m?s extra?o es que no haya avisado. Ahora, con los m?viles no hay disculpa ?
a?adi? otro ?amigo?.
-Ya os lo he dicho, hay personas que no valoran el trabajo y el esfuerzo de los dem?s; ?s?lo existen ellas y nada m?s! Si uno se hunde, ?qu? puede importarle?, ?Nada!, pero que no cuente m?s con trabajar en mi compa??a? ni en otras; ya me encargar? yo de informar a otros colegas ?como se las gasta? la se?orita, para que no vuelva a trabajar jam?s en el teatro ni de limpiadora. - la dureza de la voz el director se expandi? por el peque?o recinto.
En ese preciso instante una locutora de televisi?n, apareci? en la pantalla del peque?o aparato que hab?a encendido en el camar?n, informando de un avance de noticias de ?ltima hora:
?Ha llegado a nuestra redacci?n el comunicado de que un avi?n procedente de Santander y con destino en Madrid ha sufrido un accidente poco antes de tomar tierra, por causas a?n desconocidas. En ?l han perecido todos sus pasajeros; entre ellos se encontraba la conocida actriz teatral Glor?a Guzm?n, la cual, seg?n se ha podido saber por un familiar cercano, regresaba a Madrid para continuar su representaci?n en el teatro Infanta Isabel despu?s de haber enterrado a su madre esta misma tarde?.

Publicado por cristine47 @ 12:12  | Dramas
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LOCURA
(FINAL RECTIFICADO)
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Me fue comunicado el traslado a mi nuevo puesto de trabajo, aquella ma?ana.
Supondr?a un trastorno: encontrar una casa; escuela para el ni?o... en fin, todo tendr?a soluci?n- pens? resignado- aparte que me compensaba el aumento de sueldo que mi nuevo cargo me proporcionaba.
Pasados unos d?as recogimos lo m?s imprescindible y salimos rumbo al pueblo de la sierra, donde hab?a sido destinado. Nos pareci? grande y muy hermoso: casas enjalbegadas, con bellas flores colgado de las paredes; con un aire limpio donde era un placer respirar
Vimos una casa muy acogedora con un peque?o jard?n delantero; mi mujer y mi hijo se entusiasmaron con ella. Decidimos comprarla. A los pocos d?as un cami?n cargado con nuestros enseres se presentaba ante la puerta. Los tres nos sent?amos felices y contentos con el cambio de residencia.
-?Pap?, pap?! ?Podr?a tener aqu? un perrito?- pregunt? mi hijo alborozado con la idea.
Dud? un instante, pero viendo su mirada, opt?:
-?S?, hijo! Tendr?s un perrito.
Pocos d?as despu?s est?bamos instalados. Mi hijo Carlos hab?a sido inscrito en el Colegio m?s cercano a nuestra casa; aun as?, estaba algo distante por lo que, cada ma?ana, su madre le acompa?aba hasta el Centro.

Mi esposa amaneci? una ma?ana, indispuesta:
-Carlos; no me encuentro bien.
-?Quieres que llame al m?dico?
-?No!; no creo que sea necesario. Esperar? unos d?as; si no se me pasa, le avisaremos.
-Bien, cari?o; como quieras. ?Te traigo algo para la fiebre? ?Una aspirina con leche?
-Est? bien; ?gracias; eres un encanto!.
Esa ma?ana me encargu? de acompa?ar a mi peque?o a la escuela. Cuando llegamos ante la puerta esperamos un poco hasta que el conserje la abriera. De repente, mi hijo dando un tir?n de la manga de mi americana, casi grit?:
-?Pap?, pap?! Esa mujer que viene por ah?, es mi ?se?o?.
Dirig? mis ojos hacia donde el ni?o se?alaba y avist? a la mujer m?s bonita e interesante que jam?s so??. Caminaba r?pido y en su rostro se dibujaba una leve y encantadora sonrisa. No s? qu? me ocurri?; sent? que algo vibraba en mi interior; mis piernas perdieron firmeza y el vello de mi cuerpo pareci? que se electrizaba. No supe qu? hacer; si adelantarme para presentarme y saludarla o quedarme paralizado, que es como en realidad estaba.
Me inclin? por lo primero:
-?Buenos d?as!, se?orita. Mi hijo me ha dicho que es usted su profesora y deseaba saludarla.
- ?Oh! Muy amable. S?, soy la profesora de su hijo. Me llamo ?ngela.
- Yo, Carlos; claro, como el ni?o- brome?- sin saber qu? m?s decir.
-?Encantada! Carlos. Su ni?o es un buen alumno.
- Es un placer- dije apresurado mientras estrechaba su mano.

El conserje abri? la doble puerta, y los ni?os en alegre algarab?a desaparecieron tras de ella. La profesora se despidi? con una blanca sonrisa y entr? en el patio del colegio.
Qued? all? parado completamente turbado; no tanto por la belleza y simpat?a de la profesora, como por el impacto que me hab?a provocado. No lo entend?a, sencillamente. Estaba casado con una mujer maravillosa a la que amaba y respetaba sinceramente; est?bamos compenetrados, y yo me sent?a satisfecho en todos los aspectos. ?A qu? demonios ven?a aquel torrente de extra?as sensaciones que arrasaba mi cuerpo por la simple visi?n de una mujer? Y, ?por qu? nunca antes hab?a sentido algo as?, ni siquiera cuando conoc? a mi esposa? Lo peor fue que, a pesar de los minutos pasados desde que la viera, segu?a trastornado con su imagen. Sus ojos hab?an quedado grabados a fuego en mis retinas, y sus labios en mi coraz?n. Decid? no volver m?s al colegio y que mi esposa se encargara de todo lo relacionado con el ni?o y sus estudios fuera de la casa.
En los d?as siguientes que tuve que acompa?arle no me acerqu? a la puerta; permanec?a alejado, vigilando a mi hijo que hablaba y re?a con otros cr?os. No quer?a encontrarme con la profesora; ni siquiera verla, ya que no hab?a podido relegar de mi mente la excitaci?n que me produjo.

Un d?a, una vez que todos los ni?os hubieron entrado, vislumbr? un objeto sobre el suelo. Me acerqu? y vi que era una peque?a libreta. Pens? que pertenecer?a a alg?n alumno que la habr?a ca?do. La introduje en mi bolsillo para ojearla m?s tarde a ver si alg?n nombre en ella me daba pistas para devolverla,o se la dar?a la conserje. Cuando me encontraba en mi despacho la tom? y la abr?. Qued? muy sorprendido: en la segunda p?gina un nombre escrito provoc? un vuelco a mi coraz?n. ?ngela Rivera, ?la profesora de mi hijo!
Su imagen no abandon? mi mente durante toda la noche; di vueltas y m?s vueltas en la cama; mi esposa me pregunt? si yo tambi?n me encontraba enfermo.
-No; no me pasa nada; s?lo que me he desvelado. Y, ?t??, ?c?mo te encuentras?
-Yo muy bien; ma?ana ya llevar? al ni?o al colegio.
Sent? un gran alivio. La pesadilla hab?a terminado. Todo lo vivido me parec?a algo irreal, absurdo en un hombre como yo: hecho y derecho. Me hab?a sentido como un adolescente al que se le pone el vello erizado al contemplar a la mujer de su vida. No; no ir?a m?s por all?. Ni siquiera me acercar?a para devolverle la dichosa libreta; que se la entregara mi esposa.
Minutos antes de que mi hijo y su madre salieran hacia el colegio, se me ocurri? revisar el resto del contenido de aquellas hojas. Notas sobre lecciones, objetivos a cumplir, observaciones sobre algunos alumnos ?y de pronto: ?Hoy conoc? a un padre muy especial; nunca me he sentido tan nerviosa como delante de este hombre?.
Mis ojos rastrearon la p?gina buscando desesperadamente una fecha; al fin, en un ?ngulo, abajo, a la derecha: ?25 de septiembre.? ?Justo el d?a en que nos conocimos!
Sin tener certeza de nada, me sent? como un tonto; lleno de una alegr?a loca. No trat? ya de entenderme. ?No pod?a! Y adem?s era igual. Yo ten?a en la garganta desde que conoc? a esa mujer, como un r?o de sangre fresco; como una herida que atravesara de parte a parte mi cuerpo; mi cabeza sufr?a como si una corona de alfileres se hubiese incrustado en mis sienes; mis manos y mis dedos parec?an estar atravesados por clavos y cuchillos negros; ?era tanto el dolor que sent?a al darme cuenta que me hab?a enamorado como un loco y yo era un hombre casado!
?No pod?a ser! Ten?a que levantar un muro entre esa mujer y yo; un muro de silencio; de distancia;y de viento; un muro en torno a mis sentimientos. Nadie pod?a enterarse. En un pueblo como ?se ser?a un esc?ndalo. ?No!; y sobre todo mi esposa, mi pobre y amada esposa ?qu? golpe tan terrible para ella si tan s?lo intuyera algo!
Decid? no devolver la libreta; iba a ser lo ?nico que tendr?a de ella. Lo ?nico que yo poseer?a en que ella hab?a puesto sus manos y en donde yo, ahora, pondr?a mis labios.
Sent? irrefrenables ganas de re?r y de llorar al sentirme como un adolescente, temblando con tan s?lo o?r su nombre en los labios de mi hijo.
So?aba todas las noches con ?ngela, mientras mis manos acariciaban a mi mujer; era injusto, me reprochaba, pero as? era.

Mi esposa hab?a acudido a hablar con la tutora del ni?o. A su regreso coment? que se iba a celebrar una fiesta de carnaval en el Colegio, y que se necesitaba la colaboraci?n de los padres. Ven?a muy contenta por lo bien que se hab?a entendido con la ?se?o? de Carlitos.
-Es una mujer encantadora y muy bonita, ?Carlos!, ?la conoces?
-S?, s?- me apresur? - la conoc? el primer d?a que acompa?? al ni?o a la escuela.
-Ver?s, tenemos que hacerle al ni?o un disfraz y luego acompa?arle a la fiesta, disfrazados tambi?n.
Una corriente helada recorri? mi espalda, ?Una fiesta!
-Y, ?tenemos que ir necesariamente los dos?- pregunt? con tono indiferente.
-?Oh! S?. A carlitos le gustar? mucho que vayamos los dos. ?Qu? pasa? ?No quieres ir?
-S?; claro que deseo ir; s?lo que como tengo tanto trabajo atrasado.
-?Es s?lo una tarde; hombre!
-Est? bien - dije resignado.
Lleg? el d?a de la fiesta de disfraces. El ni?o fue vestido de Arlequ?n; estaba muy gracioso. Mi esposa y yo nos disfrazamos de reina Mar?a Antonieta y del personaje del Zorro, respectivamente. De tal guisa partimos hacia el colegio.
El sal?n de Actos estaba concurrido. El escenario, decorado con formas fant?sticas e infantiles nos encant?. En la primera fila, un grupo de profesores y padres formaba el jurado para elegir el disfraz m?s original.
Los ni?os fueron desfilando con sus bellos disfraces, felices ante los aplausos de sus compa?eros y padres. Todo resultaba alegre y emotivo. Se dieron tres premios a los mejores y m?s originales disfraces, y a continuaci?n pasamos a un sal?n contiguo d?nde se hab?a preparado un ?bufett.?
Mis ojos, camuflados por el antifaz, la buscaban afanosamente, cuando de improviso, o? una c?lida voz a mi lado:
-?Qu? tal la fiesta, se?or Ledesma?.
Me gir? y pude percibir detr?s de su atuendo los hermosos ojos de ?ngela; de nuevo la debilidad en las piernas, y mi voz que no sonaba con la firmeza habitual.
-?Hola, se?orita! ?Muy bien!; ha estado muy bonito el desfile.
Mis ojos buscaban a mi esposa desesperadamente a ver si me ayudaba a mantener una conversaci?n coherente
-?Le ocurre algo?- su voz son? melodiosa.
-?No!, nada de particular; todo est? bien. ?Gracias!
-Es usted, parece, poco hablador, ?no?- dijo, mientras los blancos dientes brillaban entre los ansiados labios.
-Bueno; depende de la ocasi?n- dije sin pensar muy bien lo que dec?a.
-?Ah!, ?le parece que hoy no es un d?a adecuado para hablar?
Me plant? ante ella, me arranqu? el antifaz y la mir? intensamente. No me import? que alguien pudiera advertir la situaci?n. ?No pod?a m?s!
-??ngela!; me es dif?cil hablar con usted por algo muy importante que me ha sucedido de manera totalmente imprevisible y que no he podido controlar: ?me he enamorado de usted!, ?entiende? Algo realmente incre?ble; ajeno a mi voluntad.; ocurri? el primer d?a que la vi; por eso prefiero no verla, pues no quiero que esto que siento llegue a m?s.
La profesora se quit? el antifaz y me mir? a los ojos. Sent? como un mareo.
-Y, ?no ha pensado que yo tambi?n podr?a sentir lo mismo por usted?
-?C?mo?
-Lo que ha escuchado, se?or Ledesma. Si usted se ha sincerado conmigo, debo hacerlo yo tambi?n. Desde que le vi, supe que hab?a encontrado, algo tarde, al hombre de mi vida. Las cosas son as?. El amor no se busca; se encuentra. Yo lo he encontrado en usted.-dijo sin titubear.
Perd? las palabras para describir lo que pas? por mi mente al o?r su declaraci?n. Un abrumador impulso de abrazarla y besar todo su bello rostro tuve que refrenarlo apretando los dientes hasta que sent? crujir mis mand?bulas.
?Dios! ?Qui?n lo iba a decir? ?Ella tambi?n hab?a sentido lo mismo que yo!
La tom? ligeramente de una mano y la llev? hasta el patio sumido ya en las sombras; la estrech? entre mis brazos y la bes? con pasi?n. Mis labios mordieron los suyos con una locura jam?s sentida y mi lengua jug? en su boca haciendo de las dos, una.
Voces cercanas hicieron que aflojara el abrazo. Nos compusimos un poco y tratamos de volver al sal?n; no ve?a a mi esposa y ten?a la terrible sensaci?n de haber cometido un crimen.
El ?bufett? estaba muy animado; la gente com?a y re?a; los ni?os jugaban entre los pap?s. De pronto o? la voz de mi esposa tras de m?.
-?Qu? tal tu conversaci?n con la se?orita ?ngela?
-?Con la se?ori??, qued? anonadado. Comprend?. Mi esposa deb?a haber estado en alg?n lugar desde el que hab?a visto todo lo sucedido. Lo mejor era enfrentar la situaci?n.
-Cari?o, lo siento de veras. Hay cosas que no se pueden controlar: Lo siento. Haremos lo que t? decidas.
-De momento, nos quedaremos donde estamos. Dijo con voz impersonal.
Busqu? con la mirada a ?ngela y en aquel preciso instante estaba arrodillada ante mi peque?o y le depositaba un beso en su mejilla. La emoci?n me embarg?. Cuando mi hijo se alej? de su profesora, me acerqu? a ?l y con suavidad puse mi boca donde ella la hab?a posado. ?Le rob? el beso a mi hijo!
Completamente aturdido sal? al exterior. La noche estaba hermosa; la luna luc?a como una estrella.
Me dej? caer en el borde de la acera y estrujando la libreta entre mis manos, llor? como nunca lo hab?a hecho. Llor? de alegr?a y de pena por amarla como la amaba.

Publicado por cristine47 @ 12:05  | Familia
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Busc?ndote


?Ad?nde vas, mujer? ?Ad?nde vas sola caminando sin rumbo con la mirada en ninguna parte?
?Qu? ha sucedido en tu vida para que una mujer segura de s?, mire de esa manera?
?Vas, acaso, buscando al ser querido que hace ya mucho tiempo no ves ni hablas con ?l?
?S?, debe ser eso!
Yo te conozco, mujer.
S? que desde hace meses tus sue?os son pesadillas, que tus despertares son indeseados, que de tus d?as ha huido la ilusi?n, que haces esfuerzos tit?nicos para no caer de nuevo en el negro pozo, tan familiar, donde la vida carece del m?s absoluto de los sentidos.
?S?! Te conozco y s? de tu dolor.
Tu camino se ha transformado en un sendero lleno de guijarros. Ya, no tienes casi fuerzas para salvarlos. Son demasiado grandes para ti.
Quieres comprender lo sucedido, pero te excede. Ya no entiendes nada.
No entiendes que todo lo que has hecho por amor no sea ni un poquito correspondido.
S?, ya s? que te sientes culpable en parte de lo sucedido, pero las cosas han llegado a un extremo que ya no entiendes si tu error fue tan grande.
Caminas, y en tu estela vas dejando un haz de cristal.
Sabes que las l?grimas no sirven, pero no puedes contenerte.
Han sido muchos a?os, toda tu juventud, la que le dedicaste, le cuidaste, le amaste, cre?ste que eras correspondida, pero ya ves, no lo has sido y por eso tu coraz?n yace destrozado por suelos ignorados.
?Mujer! ?D?nde vas?
Por mucho que te alejes, que camines, ?l siempre estar? dentro de ti. La distancia no significar? nada, s?lo espacio para cansarse, para agotarse, pero no para olvidar.
Piensa un poco en ti. ?Qui?rete un poco! Vas a sucumbir.
No sigas. ?Detente!
Piensa que t? hiciste todo lo mejor que supiste. S?lo eres una mujer.
El problema est? en ?l. S?lo en ?l. Recomp?n tu alma; cesa en tu dolor.
Pasar? el tiempo, ?se al que t? tanto temes y quiz? ?l volver?.
?S?! Una ma?ana cualquiera de un d?a cualquiera tu mudo m?vil sonar?. En la peque?a pantalla ver?s: ?Ser? ?l!
Te quedar?s paralizada. ?Al fin!
?Mi hijo me llama! ? gritar?s para ti.
Ese d?a comenzar? de nuevo todo?

Publicado por cristine47 @ 11:58  | Familia
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Mi?rcoles, 03 de octubre de 2007
LEYENDA DE UNA FLOR


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Un cielo rosa- azulado, chorreando vapores de agua, cubr?a el peque?o pueblito situado en un maravilloso valle, en el centro de Asia, donde habitaba la familia de los Sung. El padre, de tez cobre canela; la madre, morena, con hermoso mo?o negro anudado a su nuca, de menudos pechos ahumados, que gem?an baladas redondas; y el hijo, de un a?o, compon?an la feliz familia que las hojas de los cerezos y la nieve de las monta?as cercanas so?aron contemplar.
Los d?as de fiesta, se pon?an su traje m?s hermoso y sal?an al campo a pasear y admirar su belleza.
Uno de esos d?as la familia no sali?. El peque?o Shu, estaba enfermo.
-Se habr? resfriado esta ma?ana ? dijo el padre.
-S?; dentro de unos d?as estar? bien- sentenci? la madre.

Pasaron los d?as y el peque?o no mejoraba. La madre, preocupada, viendo la palidez de la carita del ni?o, dijo:

-Escucha, esposo: he pensado que debemos llevar a nuestro hijo al sabio que vive en las afueras del pueblo. ?l conoce las hierbas que sanan y nos dar? alguna para nuestro hijo.
-Dices bien, esposa. Ma?ana mismo le llevaremos.
Al d?a siguiente, apenas el alba se abr?a paso entre la noche, cuando los gallos cavaban buscando la aurora, la pareja sali? en busca del hombre sabio que recolectaba hierbas que curaban a los hombres.

Una vez delante del anciano, mirando ?ste al ni?o, escucharon las palabras negras:
- Lo siento; pero no tengo las hierbas que puedan curar a vuestro hijo.
-?Por favor, te lo rogamos! ?Dinos qu? podemos hacer para que nuestro hijo viva!- suplic? la madre.
-El sabio la mir? y su pena le conmovi?.
-Mira, mujer; vas a ir a lo m?s profundo del bosque y, en el lugar donde se encuentra el ?rbol m?s alto, ah? hallaras una flor. ?Tr?ela! Tantos p?talos como tenga, tantos d?as vivir? tu hijo. S?lo puedo decirte eso.
-?Una flor?
-S?.

La madre, con el rostro de amapola, sali? en busca de la desconocida flor. Con la soledad a cuestas y la sombra sobre sus ojos lleg? al lugar del bosque donde se ergu?a el ?rbol m?s alto que jam?s viera. Su copa se desvanec?a entre hilachos de algod?n.
Busc? alrededor de ?l, y sus ojos captaron una flor, cuya forma, color y perfume, eran la esencia de la belleza. Cort? una y, horrorizada, vio que tan s?lo la formaban cuatro p?talos.
-??Oh, no; mi hijo s?lo vivir? cuatro d?as! ?No; no lo puedo consentir!?

Y, arrodill?ndose, deposit? la flor en el verde manto y, muy despacio, con sumo cuidado, fue rasgando cada p?talo en finos hilos de color.
-?Mi hijo vivir? mucho m?s, ahora?
Regres? corriendo llena de esperanza a la casa del sabio. Le mostr? la flor.
El anciano comenz? a contar los finos p?talos pero una alada brisa los amonton? y perdi? el n?mero de los contados.
-Tengo que empezar de nuevo- dijo para s?.
Fue separando, de nuevo, con sumo cuidado los pedacitos de flor y, de pronto, una inesperada lluvia impidi? que siguiera contado.
-Creo que es imposible contar los innumerables p?talos de esta flor. Esto indica que tu hijo vivir? incontables d?as. Idos tranquilos; el ni?o llegar? a contar largos a?os en su vida.
As? fue, el ni?o san?, y vivi? largos a?os.

Los padres, agradecidos y felices, quisieron ir de nuevo hasta el lugar donde crec?a la flor.
La sombra del majestuoso S?ndalo proteg?a a las especies vegetales que anidaban a sus pies de la dureza del sol. La pareja vio, con admiraci?n, que las flores que all? se mostraban, ten?an incontables p?talos; tantos, como los que la madre hab?a dividido a los de la primera flor.

Decidieron darle un nombre en honor a su virtud de dar larga vida a los hombres, y le llamaron: Crisantemo.

Publicado por cristine47 @ 21:53  | Cuentos
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La llamada inoportuna

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?No tienen la sensaci?n de que los m?viles nos est?n mediatizando la vida? Ya en muchas reuniones y salas de exposiciones advierten que desconecten los celulares o que bajen el volumen. ?Qu? raz?n tienen! Pero adem?s que se te escape, por llamada inoportuna, el ?ligue? de tu vida, ?no tiene perd?n de Dios!

La hab?a conocido esa misma tarde en las Galer?as Comerciales. Fue casual, como se gestan los mejores ligues casi siempre. Me encontraba en el stand de perfumer?a buscando una colonia llamada ?diesel?, cuando apareci?. Era pelirroja como una manzana starkin, con los ojos verdes como dos esmeraldas, y unos p?mulos que nada m?s verles deseaba besarles. El generoso escote dejaba ver el comienzo de unos senos de f?bula.

- Perdona, me puedes atender- oigo lo que me pareci? m?sica celestial.
- Por supuesto, dime, encanto- le contesto, aunque me di cuenta que me confund?a con uno de los empleados de las Galer?as.
- Estoy buscando un pintalabios rojo de Cristian Dior.
- Bueno, tus labios de rojo oscuro deben ser, junto con ese pelo, de pel?cula.
- ?Qu? clase de dependiente es usted! ?No piensa en otra cosa?
- No soy dependiente, pero desde luego, desde que la he visto desde el extremo de la tienda, no pienso en otra cosa. Perdona.
- ?Ah, perd?n! La que se disculpa soy yo.
- Te invito a una copa o a merendar en la Cafeter?a, despu?s de que ese dependiente te suministre tu mercanc?a.
- ?Jajaja! Bueno, esta tarde tengo tiempo.

Despu?s de tomarnos sendos batidos de fresa, y presentarnos, ella como Luc?a y yo como Carlos, qued? en acompa?arla a su casa con mi coche, ya que ella, no s? que me explic? sobre que un amigo la hab?a tra?do, pero iba a buscarla un poco m?s tarde. El caso es que a la media hora est?bamos enredados en el sof? de su casa y cuando iba a desabrocharla la blusa de forma completa, ?zas! ?son? el m?vil pu?etero!
- ?C?gelo, puede ser importante!- me dice mi reciente amiga Luc?a.
- No lo ser?. Es lo mismo- y seg?n lo iba a colgar sin mirar, ella me lo arrebata y contesta.
- ?Hola! ?Qui?n es?- yo intentaba cog?rselo, pero ella se dio media vuelta y me lo impide.
- ????Qui?n eres t?? ?Est? contigo el sinverg?enza de Carlos?!!! - se oye gritar al otro lado del tel?fono.
- Est? conmigo un Carlos, s? y ya hemos hecho el amor y todo- miente la descarada.
- Pues dile que ahora mismo le voy a tirar sus ropas por el balc?n y que se quede contigo para siempre- oigo perfectamente.
- Ha colgado. ?Era tu mujer?
- Pero si no tengo mujer. Ser?a alguna bromista. ?Como te pusiste t?!
- ?Sinverg?enza!- otra que me lo llama- ?A qui?n quieres enga?ar?- y mientras se abrocha la blusa y se estira la falda.
- ?Que no, mujer! Que incluso puede que fuera mi hermano, que es un bromista e imitador de personas.

No hubo manera de convencerla. Me dio un empell?n y me tir? hacia la puerta del lujoso apartamento.
?Y el caso es que estoy soltero y no tengo novia!
Desde ese d?a, cuando veo una mujer que me gusta, desconecto el tel?fono antes de cruzar dos palabras con ella. Al menos aprend? la lecci?n.

Publicado por quijote_1971 @ 12:07  | Cuentos
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