Mi?rcoles, 03 de octubre de 2007
LEYENDA DE UNA FLOR


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Un cielo rosa- azulado, chorreando vapores de agua, cubr?a el peque?o pueblito situado en un maravilloso valle, en el centro de Asia, donde habitaba la familia de los Sung. El padre, de tez cobre canela; la madre, morena, con hermoso mo?o negro anudado a su nuca, de menudos pechos ahumados, que gem?an baladas redondas; y el hijo, de un a?o, compon?an la feliz familia que las hojas de los cerezos y la nieve de las monta?as cercanas so?aron contemplar.
Los d?as de fiesta, se pon?an su traje m?s hermoso y sal?an al campo a pasear y admirar su belleza.
Uno de esos d?as la familia no sali?. El peque?o Shu, estaba enfermo.
-Se habr? resfriado esta ma?ana ? dijo el padre.
-S?; dentro de unos d?as estar? bien- sentenci? la madre.

Pasaron los d?as y el peque?o no mejoraba. La madre, preocupada, viendo la palidez de la carita del ni?o, dijo:

-Escucha, esposo: he pensado que debemos llevar a nuestro hijo al sabio que vive en las afueras del pueblo. ?l conoce las hierbas que sanan y nos dar? alguna para nuestro hijo.
-Dices bien, esposa. Ma?ana mismo le llevaremos.
Al d?a siguiente, apenas el alba se abr?a paso entre la noche, cuando los gallos cavaban buscando la aurora, la pareja sali? en busca del hombre sabio que recolectaba hierbas que curaban a los hombres.

Una vez delante del anciano, mirando ?ste al ni?o, escucharon las palabras negras:
- Lo siento; pero no tengo las hierbas que puedan curar a vuestro hijo.
-?Por favor, te lo rogamos! ?Dinos qu? podemos hacer para que nuestro hijo viva!- suplic? la madre.
-El sabio la mir? y su pena le conmovi?.
-Mira, mujer; vas a ir a lo m?s profundo del bosque y, en el lugar donde se encuentra el ?rbol m?s alto, ah? hallaras una flor. ?Tr?ela! Tantos p?talos como tenga, tantos d?as vivir? tu hijo. S?lo puedo decirte eso.
-?Una flor?
-S?.

La madre, con el rostro de amapola, sali? en busca de la desconocida flor. Con la soledad a cuestas y la sombra sobre sus ojos lleg? al lugar del bosque donde se ergu?a el ?rbol m?s alto que jam?s viera. Su copa se desvanec?a entre hilachos de algod?n.
Busc? alrededor de ?l, y sus ojos captaron una flor, cuya forma, color y perfume, eran la esencia de la belleza. Cort? una y, horrorizada, vio que tan s?lo la formaban cuatro p?talos.
-??Oh, no; mi hijo s?lo vivir? cuatro d?as! ?No; no lo puedo consentir!?

Y, arrodill?ndose, deposit? la flor en el verde manto y, muy despacio, con sumo cuidado, fue rasgando cada p?talo en finos hilos de color.
-?Mi hijo vivir? mucho m?s, ahora?
Regres? corriendo llena de esperanza a la casa del sabio. Le mostr? la flor.
El anciano comenz? a contar los finos p?talos pero una alada brisa los amonton? y perdi? el n?mero de los contados.
-Tengo que empezar de nuevo- dijo para s?.
Fue separando, de nuevo, con sumo cuidado los pedacitos de flor y, de pronto, una inesperada lluvia impidi? que siguiera contado.
-Creo que es imposible contar los innumerables p?talos de esta flor. Esto indica que tu hijo vivir? incontables d?as. Idos tranquilos; el ni?o llegar? a contar largos a?os en su vida.
As? fue, el ni?o san?, y vivi? largos a?os.

Los padres, agradecidos y felices, quisieron ir de nuevo hasta el lugar donde crec?a la flor.
La sombra del majestuoso S?ndalo proteg?a a las especies vegetales que anidaban a sus pies de la dureza del sol. La pareja vio, con admiraci?n, que las flores que all? se mostraban, ten?an incontables p?talos; tantos, como los que la madre hab?a dividido a los de la primera flor.

Decidieron darle un nombre en honor a su virtud de dar larga vida a los hombres, y le llamaron: Crisantemo.

Publicado por cristine47 @ 21:53  | Cuentos
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