Jueves, 27 de septiembre de 2007
El muerto que denunció a su asesino.
Capítulo VI y final.


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El Inspector volvió a revisar el maletín y se puso a pensar. Si el tal Morantin, que resultó ser un ruso de Investigaciones Científicas, vivió en España durante al menos dos años en Marbella, ¿Cómo es que ahora se metió en esta trama? Había que investigar ¿cuándo había llegado, y en calidad de qué había entrado en España? ¿Qué había hecho durante los dos años anteriores? El Ministerio de Asuntos Exteriores debería implicarse en estas averiguaciones.
Mientras queda a su oficial al tanto de la llamada de la abogada, se pone en comunicación con la policía de Marbella.
- ¡Qué han averiguado sobre Morantin y sus representaciones?
- Veamos- le contesta la inspectora encargada- Iba a llamarle ahora, precisamente, porque acabamos de averiguar, que este hombre, por las huellas, ha sido identificado como el ruso que viajaba mucho, sirviendo de enlace a un hombre dedicado al contrabando de cuadros y posiblemente de otros objetos. Hemos detenido, para que cante lo que sepa a otro ruso que se le había visto con él y sabe lo mejor, que por el traductor, ha pedido de abogado a la Orellana.
- Tenéis que insistir para que nos diga si el tal Iván Lepovichiv tenía que ver con Investigaciones Científicas. Me llamas en cuanto averigües algo, mientras nosotros estamos en comunicación con Exteriores, para que indaguen en Rusia sobre él.

El fax llegó esa misma tarde:
“Iván Lepovichiv fue delegado de Investigaciones Científicas en Moscú. Renunció a su cargo con la caída de Gorbachof. El Ministerio de Medio Ambiente de Putín le busca por relacionarse con mafias de la antigua URSS que tienen como finalidad dominar el Mundo de forma fraudulenta, empezando por la Rusia democrática que ya tenemos. Si conocen su paradero, adjuntamos orden de extradición para ser juzgado en Moscú, por delitos contra la salud y contrabando de mercancías peligrosas.”

Un rayo de luz empezaba a entrar sobre la investigación. Había que enredar a la abogada, para que se descubriera como enlace en España de estas mafias peligrosísimas que padece el Mundo.
Mientras, en la Delegación del Medio Ambiente, habían elaborado un informe más detallado sobre el virus inmerso en el líquido verdoso.
“Inoculado a un chimpancé, éste dejó guiarse de forma dócil, como nunca había sucedido anteriormente, haciendo lo que su cuidador le indicaba por gestos. Y sólo comió por indicación de él. Si se le deja a su libre albedrío no reconoce ni la comida ni otros objetos con los cuales jugaba antes. Llegamos a la conclusión, ya que no conocemos cómo curarlo, que si un humano lo ingiere, será esclavo de quién se lo suministre. Por lo cual lo reconocemos como altamente tóxico. Y más que un virus, se trata de una pócima elaborada por humanos, como una especie de veneno.”

Parecía sacado de alguna película de ciencia ficción. Muñoz deducía del informe, que si unos delincuentes se lo inoculan, por ejemplo, a un Director de Banco, éste abriría la caja fuerte a su antojo. Y si se lo inoculan a un Juez de Revisiones Penitenciarias, dejaría en libertad a quien ellos quisieran, Bueno, no quería seguir divagando, pero era preciso detener a todos los que poseyeran ese brebaje. Y creía a estas alturas que Lepovichiv había impedido el que se conociera de su existencia, lo que no supo o no quiso es eliminarlo.

La abogada llamó al oficial a las ocho de la tarde:
- Ya tengo el dinero. Tiene que llevar el termo en un maletín y vernos a las nueve en el puente de los alemanes. Vaya solo. El maletín debe ser de piel negra, tamaño folio. El intercambio será por el mío de las mismas características, y se para dos minutos delante de mí para que podamos comprobar que la mercancía es la correcta. Si hay alguien en el puente en ese momento, siga de largo y vuelve a los cinco minutos.
- De acuerdo. Todo listo entonces.

El dispositivo tenía que montarse a toda prisa y son sigilo. El puente de los alemanes debería ser rodeado de forma que si había cómplices de la abogada fueran también detenidos. Hay que tener en cuenta que este puente es peatonal y no se puede acceder con vehículos.

- ¡Queda detenida, Sra. Orellana!- le grita el Inspector, en el momento de entreabrir el maletín que contenía el falso termo- por contrabando de mercancías peligrosas para la salud.
El Inspector apareció junto a dos agentes por la barandilla, ya que habían permanecido escondidos debajo del puente, justo hasta el momento en que el oficial había causado la confianza necesaria para que la abogada cogiera el maletín.
Otros dos hombres intentaron huir, uno de ellos en una moto como la que fue vista en La Palmilla, pero los agentes de paisano, que habían rodeado el puente y los aledaños, les detuvieron.

- Usted mató a Lepovichiv, porque no quería entregarle el brebaje. El caso es que aunque él fue el descubridor del mismo, no quería utilizarlo en humanos. Parece que España era su campo de pruebas. Ya en Rusia ha sido descubierta la trama y aquí, con usted entre rejas, creo que la pesadilla se ha terminado. Y él mismo al dejar sus datos escritos le denunció como su asesino.
- Inspector, no lo crea. Somos muchos y aunque yo no pueda coordinar, otros lo harán.
La sensación de no haber resuelto del todo este embrollo, le dejó preocupado al bueno de Muñoz, pero pensaba que su misión, de momento había terminado. Agentes especiales se ocuparían ahora de seguir todas las implicaciones.
La abogada y los dos detenidos con ella, uno ruso y el otro español, fueron acusados y condenados por los asesinatos de Lepovichiv y del conserje. A éste le asesinaron porque les amenazó con denunciarles sino le daban una buena tajada de lo que suponía tráfico de drogas. Al menos esto estaba claro. El líquido quedó en manos de los investigadores del Ministerio de Medio Ambiente y se trabajará la forma de hacerlo aprovechable para la humanidad.
FIN


Publicado por interazul @ 17:44  | Misterio
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