Mi?rcoles, 29 de agosto de 2007
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El muerto que denunci? a su asesino.
Cap?tulo III

La Estaci?n ?Mar?a Zambrano?, a?n en remodelaci?n, tiene unas amplias consignas, donde con sistema de seguridad incluido, se pueden dejar con confianza maletas y bolsas durante d?as, con tal de pagar el ticket.
Mu?oz se dirige al vigilante y despu?s de identificarse, van juntos a la casilla n? 104. Al abrir observan un malet?n de medianas dimensiones, de piel negra y cantos dorados. Hace falta ir con ?l a la Delegaci?n del medio ambiente y recurrir a alg?n experto, por si contiene materiales t?xicos.
Recubierto el malet?n con una manta especial, para aislar del exterior lo que pudiera contener llegan a la Delegaci?n de Medio Ambiente, en la calle Maurico Moro, donde un alertado bi?logo les recibe e introduce primero en esc?ner y despu?s en una c?mara blindada.
- Pueden mirar por la ventana, mientras abro el malet?n en la c?mara segura. ?No tienen alguna idea de qu? se trata?
- Pues realmente, no. Supongo, debido a la nota que encontramos, que se trata de alg?n virus o algo as?, que suelto, puede da?ar a mucha gente.
- Bien, veamos si mi ayudante y yo podemos determinar de que se trata. Seg?n el esc?ner, hay un cilindro met?lico, como un termo de unos veinte cent?metros de alto por diez de ancho.

En la c?mara de seguridad, abren el cilindro, que s?lo se puede ver a trav?s de cristales. Un l?quido verduzco es extra?do del mismo y de inmediato la alarma sobre virus desconocidos se hace notar. El bi?logo cierra de nuevo el cilindro y una peque?a muestra es introducida en un tubo de ensayo para su an?lisis electr?nicamente.

- Esta tarde podr? adelantarles algo. Vamos a analizar a fondo esta muestra.
- ?Puede sugerirnos algo a simple vista?
- ?Qu? se trata de un virus desconocido, por mutaci?n de otros! Habr? que aplicar a cobayas y ver su reacci?n. La composici?n qu?mica lo veo complicado.
- Bueno mire a fondo el malet?n, a ver si se encuentra algo m?s.

En el forro del malet?n hay una nota con dos nombres y dos tel?fonos en Espa?a. Uno de ellos de una mujer: Silvia Orellana, y ?sta si que la conoce el Inspector Mu?oz. Se trata de una abogada defensora de delincuentes de alto copete. ?Qu? har?a en manos del tal Iv?n? Habr? que averiguarlo, haci?ndola una visita a la conocida letrada.

El despacho de la abogada se encuentra en pleno centro de la ciudad y un suntuoso edificio dedicado a oficinas, recibe al Inspector Mu?oz

- ?Qu? datos tiene sobre este hombre?, que le adelanto, ha sido asesinado- pregunta el perspicaz polic?a.
- Sabe que en un caso as? no debo ocultar datos, porque no se trata de un cliente m?o. Me llam? hace unos d?as por tel?fono, para indicarme que si era detenido, quer?a que yo fuera su abogado.
- ?Le mencion? por qu? pod?a ser detenido?
- Dijo poseer unas informaciones que se pod?an declarar secretas, y si alguien le denunciaba como poseedor de alguna sustancia nociva de contrabando no podr?a negarlo.
- Creo que no me dice toda la verdad. ?por qu? no acudi? a las autoridades o a nosotros? Si en una nota que nos ha dejado explica que llevemos la sustancia a Medio Ambiente para ser analizado.
- No puedo decir nada m?s, porque lo desconozco. Lo siento, Inspector- termina la poco expl?cita Sra. Orellana.
El otro tel?fono era de los apartamentos de alquiler La Roca. De poco pod?a servir ahora.
- Hay que apremiar al bi?logo para que nos de pistas sobre el l?quido- comenta a Labordeta.
- Ahora mismo le llamo, Jefe.
- Es un virus que deja en pocas horas a los cobayas totalmente locos. Me explico: Una vez inoculado, empiezan a girar sobre s? mismos y su deseo de hacer algo desaparece, inclusive para buscar el sustento. Caen muertos de extenuaci?n. Supongo que si se aplica a un humano ser? mortal, por lo mismo. Voy a remitir al Ministerio de la Naci?n un informe para que se dirijan a Rusia, para averiguar s? all? es conocido y qui?n posee el virus.- es el comentario del Dr. Bi?logo, Contreras.
Todo aquello estaba siendo demasiado fantasioso, y su obligaci?n era encontrar al asesino, todo lo dem?s escapaba de sus manos. Ten?a que analizar a fondo las declaraciones de la abogada y vigilarla. ?Ser?a la mujer que estaba buscando?

- Inspector Mu?oz, soy un vecino de los apartamentos La Roca, que vi a ese se?or de la foto, antesdeayer y subi? acompa?ado de una mujer- ?por f?n un testigo!, pens?, al escuchar por el tel?fono esa rebelaci?n.
- ?Cree que podr?a identificar a la mujer?
- Si es morena, delgada y vest?a informal, con un vaquero y una blusa. Ten?a una cicatriz, me fij? porque soy observador, en la mejilla derecha, como de una operaci?n reciente.
- ?La abogada Orellana!- casi grita Mu?oz- tiene que venir a testificar a la Comisar?a enseguida.
- De acuerdo.
Continuar?.

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Domingo, 26 de agosto de 2007
El muerto que denunci? a su asesino
Cap?tulo II

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El Inspector fue a interrogar directamente al m?dico forense, ya que quer?a asegurarse de que las cicatrices pod?an ser balazos.

- ?De balas!- casi grita Mu?oz, mientras interroga al m?dico forense.
- Pueden ser incrustaciones de hierros, como rejas u otro material met?lico. Pero yo jurar?a, ya que adem?s son de fechas diferentes, que son orificios de balas.
- Hay que indagar qui?n hizo las operaciones.
- Consulte su ficha en la Seguridad Social, si ha sido particular es preciso saber d?nde vivi? los cuatro a?os anteriores, porque es cuando fueron hechas.

Al d?a siguiente, estaba claro, que era necesario consultar en Hacienda y en la Seguridad Social. De nuevo con las autorizaciones de la juez de turno en el bolsillo se dirige, primero, por entender m?s f?cil, a las dependencias de la Delegaci?n del Ministerio de Sanidad en M?laga.
No consta tal se?or Morant?n ni por nombre ni por DNI. Lo que da a entender que no hab?a estaba afiliado nunca. O era falso el DNI o trabaj? siempre por libre.
Veamos en Hacienda- piensa Carlos Mu?oz.
- No consta por ese DNI ning?n Morantin- le dice el inspector de Hacienda.
- Mire bien por favor. Ning?n espa?ol se libra de Hacienda.
- Es falso o algo as? ese DNI.
- Parece legal.

En Comisar?a indaga sobre el dichoso DNI, el tal n?mero no corresponde a ese se?or.
- Estamos peor que al principio David- dirigi?ndose a Labordeta.
- Ya veo. Esto da un giro total a la investigaci?n. Y tenga en cuenta que nadie reclama el cuerpo. Es preciso mandar retrato a las televisiones y a todas las Comisar?as. Por lo menos f?sicamente esta persona ha existido. Ahora como fiambre s?lo, pero ha existido.
- Creo que se trata de un esp?a o de un agente especial de alguna organizaci?n que ni conocemos.
- T?, siempre tan proclive a lo misterioso. Veremos lo de de las fotos si da resultado.

El Inspector Carlos Mu?oz, no se extra?aba de nada, porque su dilatada vida de ?sabueso? le hab?a llevado a las situaciones m?s diversas. Ya tuvo en sus manos el caso del esp?a ruso asesinado por un americano, y que quiso aparentar robo. Esos americanos nos creen tontos a los polic?as europeos, y saben que de eso nada. ?Estar?amos ante otro esp?a asesinado por sus desvelos? El Comisario Jefe deber?a contactar con el CNI para ver que era aquello. Aunque del CNI no nos podemos fiar y puede que pierdan a alguien de ellos y ?ni se enteran!
- No consta ning?n esp?a con ese DNI ni nombre- le comunica el Comisario Jefe, una vez consultado el Ministerio del Interior, en sus m?s altas instancias.
- Pues lo tenemos crudo- contesta Mu?oz.
- Debe investigar las posibles reclamaciones del cuerpo. Seguramente ayudar? tambi?n, remover el apartamento donde apareci?, que sigue precintado hasta nueva orden, y el piso de Marbella, e incluso poner unos agentes a la puertas las veinticuatro horas.

La Urbanizaci?n ?La Roca? donde se encontraba el apartamento era relativamente c?ntrica y en cinco minutos el Inspector se plant? en la puerta, junto con Labordeta.

- La puerta est? forzada. Espere, creo que hay alguien dentro.
- Yo le cubro.
- ?Alto, polic?a!- dice el oficial.
- Soy el conserje, sub? al notar que alguien raro baj? con mucha ?bulla? desde el piso cinco.
- ?Todo est? revuelto! Buscan algo entre los muebles. Llama a la cient?fica de nuevo, que lo revuelvan todo.
- ?Vale!
- ?Espera un momento! Hay dos baldosas, debajo de donde estaba la cama, ligeramente m?s salientes que el resto. Dame una palanqueta.
Al levantar con la peque?a esp?tula, que le entrega Labordeta, las baldosas, se puede observar un portafolios de piel negra, muy delgado y que enseguida saca el inspector.
- Veamos- dice coloc?ndose los guantes de l?tex, para no borrar huellas posibles.
Al abrir el portafolios, se pueden ver dos ?nicos papeles. Un resguardo de la consiga de la Estaci?n de la RENFE y una cuartilla escrita:
?Qui?n lea esto, sabr? que seguramente yo he sido asesinado. Para conocimiento de todos les digo que yo soy Iv?n Lepovichiv, agente ruso de Investigaciones Cient?ficas, y que descubr? algo horrible para la Humanidad: Si recogen la valija de la Estaci?n entr?guenla a las autoridades del Ministerio de Medio Ambiente de su bonita Naci?n.?

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Domingo, 19 de agosto de 2007
El muerto que denunci? a su asesino.

Cap?tulo I

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Cuando el Inspector Mu?oz reconoci? el cuerpo de aqu?l hombre, enseguida aventur? que su asesino hab?a sido una mujer. El rostro estaba ara?ado de forma que s?lo una mujer pod?a hacerlo. Tres grandes surcos sanguinolentos en cada una de las mejillas denotaban unas u?as afiladas. En la nuca ten?a clavado un estilete que a?n ol?a a perfume de Cristian Dior, a pesar de la sangre que resbalaba por su mango.
Faltaba el informe forense y empezar a buscar motivos, y posibles sospechosas.
- Recoja en las bolsas todos los pelos que hay en el suelo y el estilete que lo quite el forense.
- O. K. Inspector- contesta el sol?cito Labordeta, oficial de confianza de Mu?oz.
- Busquemos en el apartamento se?ales de qui?n o qui?nes lo han habitado ?ltimamente.

El apartamento 508 del bloque C de aquella Urbanizaci?n era de alquiler. El conserje de d?a hab?a avisado a la polic?a de M?laga, cuando not? que nadie contestaba a su llamada por el tel?fono a las nueve y quince.
- Es que el Sr. Morant?n, me dijo que le llamara a las nueve en punto, porque ten?a que acudir a una reuni?n de negocios muy importante. Llam? tres veces y a las nueve y cuarto me decid? a subir.
- ?C?mo encontr? la puerta?
- Cerrada, al llamar y no contestar nadie, abr? con la llave maestra. Cuando vi el cuerpo sobre la alfombra del sal?n, llam? de inmediato a la polic?a, sin tocar nada- el conserje, un hombre de unos cincuenta a?os, llamado N?stor, parec?a querer ayudar todo lo que pudiera al Inspector.
- ?Desde cuando ten?a alquilado el apartamento?
- Desde ayer; lleg? por la ma?ana y dej? sus datos en recepci?n. Ya sabe, somos muy discretos, pero no admitimos chusma. Esta persona parec?a un serio hombre de negocios. Es la primera vez que le ve?a.
- ?Subi? alguna mujer o vino a visitarle alguien?
- No, no. Ayer por la ma?ana, no. Pero por la noche mi compa?ero, que sale a las ocho treinta podr? decirle algo sobre esto. Pero no estamos siempre en la puerta y como se dan llaves de la entrada y no s?lo del apartamento, es posible que entre y salga alguien que no vemos. ?Eso s?, con llave, porque se la d? o la deje el inquilino!

El conserje de noche tampoco hab?a visto a nadie, ni siquiera al Sr. Morant?n. El galimat?as empezaba a complicarse. Hab?a habido forcejeo. El hombre aparentaba unos sesenta a?os. No aparec?an carn?s ni cartera alguna. Pero en recepci?n ten?an una fotocopia del DNI a nombre de Luis Morant?n Sede?o domiciliado en Marbella, en calle Sebasti?n Elcano, 12-3?D. En esa direcci?n no hab?a nadie desde hac?a varios meses, seg?n manifestaron los vecinos. El Sr Morant?n hab?a vivido s?lo, durante unos dos a?os.
El Inspector Mu?oz, pidi? autorizaci?n judicial para peinar el piso.
Nada de particular. El polvo se extend?a por todos los muebles y apenas hab?a signos personales, como notas o libros. Ese hombre empezaba a ser un ser enigm?tico. Se contact? con la propietaria del inmueble, que result? ser la conocida Carmina Flores, que se dedicaba a los negocios de alquiler y s?lo pudo decir, que se le segu?a pagando el arrendamiento religiosamente, aunque ya sab?a que al menos hac?a tres meses no viv?a nadie en ?l.
- ?No tiene datos de a qu? se dedicaba el Sr Morant?n?
- Me mencion? los negocios de muebles, y que por eso viajaba mucho a Valencia, Murcia y Madrid, sobre todo. Era un intermediario, pero aqu? en Marbella nadie le conoc?a como tal. Era viudo y nunca dijo nada de hijos.
- ?Vaya! Tendremos que recurrir a Hacienda, para saber sobre sus negocios.

Y as? se zanj? la conversaci?n con Carmina.

La informaci?n del m?dico forense en resumen fue:
?El var?n hab?a mantenido relaciones sexuales hac?a poco, porque restos de semen en sus calzoncillos eran recientes y de ?l. La muerte le sobrevino por certera `puntilla` en cerebelo que fue mortal de forma fulminante. El mango no ten?a huellas, por lo que la persona que lo utiliz? se puso guantes. Pero, si restos de una colonia fina femenina.
La muerte habr?a acaecido entre las doce de la noche del lunes y las dos de la madrugada del martes. Hab?a cenado calamares y ensalada, preparados en alg?n restaurante de la zona y bebido vino Barbadillo blanco.
Los ara?azos de la cara hab?an sido producidos por unas afiladas u?as, pero no era posible encontrar restos de ADN extra?os.
Hab?a sido operado tres veces, una de pr?stata, que ya no ten?a y otras dos de retirada de cuerpos extra?os en el hombro izquierdo y en el muslo derecho, posiblemente de balas.?

Publicado por interazul @ 20:24  | Misterio
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Jueves, 16 de agosto de 2007
El p?jaro plateado de agosto de 1945

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Un p?jaro surca el ciego de la ciudad. No es m?s que un p?jaro plateado con sus alas bati?ndose de forma lenta y pausada.
?Por qu? suena la alarma? No puede ser un bombardeo. No es m?s que un avi?n. Suena s?lo una vez. La gente no hace caso y se queda en la calle para verlo pasar.
Un rugido desconocido hasta entonces se escucha, sumiendo la ciudad en un lamento indescriptible. Una bola de fuego sube hacia el cielo implorando misericordia. Los edificios se volatilizan y un hombre a unos treinta kil?metros de la bola de fuego, ve como su piel cae al suelo. Como si la de una v?bora se tratara, y se retuerce de dolor.
Una ni?a siente que sus ojos son arrancados de sus ?rbitas y aprieta su mu?eca de trapo sobre su pecho en un escorzo maquiav?lico. Su madre cae a sus pies sin entender que ocurre.
Un anciano ve como sus ropas desaparecen junto a su piel y no puede ver a su amigo como separa los brazos para no sentir el roce de su carne abierta sobre su cuerpo destrozado.
Una familia entera se arroja al r?o hirviente para intentar mitigar su escozor. ?Es in?til, su inmersi?n es la ?ltima de su vida!
?Qui?n mand? ese p?jaro plateado a un cielo azul inmaculado? Nunca antes, desde 1942 hab?an ca?do bombas en esa ciudad. ?Qui?n y por qu? escogi? Hirosima para ese experimento?
Cr?nica:
?El 6 de agosto de 1945, la ciudad japonesa de Hiroshima, situada en Honshu, la isla principal del Jap?n, sufri? la devastaci?n, hasta entonces desconocida, de un ataque nuclear. Ese d?a, cerca de las siete de la ma?ana, los japoneses detectaron la presencia de aeronaves estadunidenses dirigi?ndose al sur del archipi?lago; una hora m?s tarde, los radares de Hiroshima revelaron la cercan?a de tres aviones enemigos. Las autoridades militares se tranquilizaron: tan pocos aviones no podr?an llevar a cabo un ataque a?reo masivo. Como medida precautoria, las alarmas y radios de Hiroshima emitieron una se?al de alerta para que la poblaci?n se dirigiera a los refugios antia?reos.
A las 8:15, el bombardero B-29, ?Enola Gay?, al mando del piloto Paul W. Tibblets, lanz? sobre Hiroshima a little boy, nombre en clave de la bomba de uranio. Un ruido ensordecedor marc? el instante de la explosi?n, seguido de un resplandor que ilumin? el cielo. En minutos, una columna de humo color gris-morado con un coraz?n de fuego (a una temperatura aproximada de 4000? C) se convirti? en un gigantesco ?hongo at?mico? de poco m?s de un kil?metro de altura. Uno de los tripulantes de ?Enola Gay? describi? la visi?n que tuvo de ese momento, acerca del lugar que acaban de bombardear: ?parec?a como si la lava cubriera toda la ciudad?.
Tokio, localizado a 700 kil?metros de distancia, perdi? todo contacto con Hiroshima: hubo un silencio absoluto. El alto mando japon?s envi? una misi?n de reconocimiento para informar sobre lo acontecido. Despu?s de tres horas de vuelo, los enviados no pod?an creer lo que ve?an: de Hiroshima s?lo quedaba una enorme cicatriz en la tierra, rodeada de fuego y humo."

Publicado por interazul @ 20:25  | Dramas
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LA CUERDA FLOJA


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?C?mo he llegado hasta aqu?? Tengo que pensar, porque la cuerda no est? tensa del todo y seguramente a?n puedo descender un poco m?s. La repisa sobre la que me encuentro es la de un edificio de piedra antigua, y no hay ventanas que pueda ver, y mucho menos balcones o escaleras de incendios. Estoy intentando soportar la sensaci?n de v?rtigo, pero los coches del fondo son como hormigas, y no de las grandes. Calculo que al menos estoy a unos veinte pisos sobre la calle.

Recuerdo vagamente, mientras intento colocar los pies a lo largo de las desgastadas piedras, que me encontraba durmiendo, cuando una voz me despert?:
- Es mi marido, sal por la ventana y coge esta cuerda para atarte y m?s tarde intentar? abrir de nuevo la ventana.
- Bueno, espera que me visto y salgo.

?Ya est?! Mar?a Rodejas me hab?a encandilado en la oficina y convencido para que la acompa?ara al rascacielos donde viv?a con su hura?o marido. Me asegur? que Luis Montalvo, que as? se llama su marido y amigo m?o de siempre, estar?a fuera durante tres d?as, en Buenos Aires, por el asunto de Telef?nica. ?Por qu? volvi? el primer d?a? ?Ya me iba a o?r Mar?a!

Casi pierdo el equilibrio y con el pie izquierdo sobre el abismo, aso la jarcia con fuerza para seguir avanzando hacia no s? d?nde.

Tengo que intentar descender dos pisos m?s; ya he podido ver unos suntuosos balcones con unas balaustradas de un metro, dos pisos, dos justos, por debajo de donde me encuentro.
Si logro ?planear? sobre uno de ellos, sin saber lo que me espera detr?s de las cristaleras, aventuro que al menos los pies los tendr? sobre una superficie amplia. Ahora los tengo de perfil, y tiro de la cuerda.

Mar?a Rodejas es morena, con unos ojos negros como el carb?n y una melena que la llega hasta la cintura. Sus pechos se insin?an siempre debajo de los su?teres apretados que lleva a la oficina. Sus piernas son largas y su marido un imb?cil. No la ha hecho un solo hijo durante los ocho a?os que llevan de casados.
Tiene cuarenta a?os muy bien llevados y como yo estoy separado desde hace ocho meses, es la mujer que mejor y m?s a mano me queda. La invit? a comer tres veces, para tratar entre horas los asuntos aquellos de los ?papeles de Rup?rez?, ?Malditos papeles! Acab? bes?ndola al salir del restaurante, en plena calle y ella me correspondi? con un abrazo que me descoloc? el pantal?n.

?Por qu? pierdo tiempo pensando todo esto? Tengo que ver que la cuerda se alarga, al menos otros cuatro metros. Este edificio de piedra tiene balcones cada tres pisos. ?De d?nde sal?, yo? Del veinticuatro. Y los ten?a. El veintid?s y veintitr?s no. El veintiuno, ese es el m?o, calculo.
Montalvo me dijo que no quer?a a su mujer. Qu? se cas? con ella porque sus padres se la presentaron, pero que a ?l, lo que le gustaba era salir con los amigos a beber y a jugar al p?quer. Y a ella la vida hogare?a e ir al teatro. ?Me la pon?a en bandeja? A mi me encantan los estrenos, los reestrenos y la zarzuela. Y comer y cenar en casa con las pantuflas en los pies y con la tele impartiendo pel?culas a mansalva.

Doy un fuerte tir?n asegur?ndome los dos pies sobre la palomilla, para ver si a?n puedo alargar la soga y parece que s?. La maroma cae delante de m? unos cinco metros de larga. Pero seg?n voy a cogerla mis pies resbalan y caigo al vac?o.
???
- Amor m?o, despierta. Te noto muy inquieto-oigo como una voz, que me altera a?n m?s.
- ?Me has mentido, tu marido ha venido hoy!- contest?, mientras abro los ojos, incr?dulo.
- ?Qu? marido?, sinverg?enza, ?con qui?n estabas so?ando?

Con sigilo me resbalo sobre el borde de la cama y finjo seguir durmiendo sobre la alfombra.
??

Publicado por quijote_1971 @ 18:52  | Misterio
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Viernes, 10 de agosto de 2007
El perro saltar?n.

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Tengo un perro que parece galgo corredor y pastor ladrador. En cuanto se acerca alguien a la verja, ladra, grita y alerta. Y no crean que lo hace con una sola nota. Tiene al menos cuatro. Cuando es alguien de la familia, de una forma; si es uno que viene de visita otra; una m?s si alg?n viandante pasea y por fin, si una persona osa traer perro con ?l, otraaaaaaaaaaaaaa.
Cuando le saco del cercado y le dejo correr, sale como un cohete at?mico. En dos segundos se planta en la ca?ada cercana y como huela gato o rata, le da lo mismo, inicia una persecuci?n, que si es de gato acaba con ?ste en lo m?s alto de un ?rbol. Nunca ha cogido a ninguno y me deja respirar tranquilo. Si se trata de rata, la atrapa y la desnuca. La trae como si de un trofeo de caza se tratara y la deja a mis pies.
Cada ma?ana me corea con sus ladridos cari?osos, deseando que le salude y juegue con ?l. Apenas tengo tiempo y lo siento, porque creo que es lo que m?s le gusta. Si le tiro un palo muy grande lo trae de inmediato y si ve que cojo una piedra salta a mi lado para que se la tire. He comprobado que es tan r?pido, que llega antes que la piedra al lugar donde cae, y por eso no es extra?o que la coja entre sus fauces sin tocar el suelo.
Se me olvidaba decir que este perro tiene nombre desde que naci?, y todos le llamamos Ralfi. Como tiene nombre es como si fuera de la familia y se, que eso nos doler? a?n m?s cuando le pase algo. Ya tuvimos otros perros y las despedidas fueron lacrim?genas.
Pero lo que m?s me sigue asombrando es su capacidad de saltar. No corre como los dem?s perros. Lo hace saltando los obst?culos como un caballo o quiz?s como un ciervo. Sus patas delanteras se levantan hacia adelante semidobladas, y las traseras hacia atr?s, casi paralelas al suelo y como prolongaci?n de su cuerpo largo y estilizado.

Es tal su destreza innata, que nunca se ha ca?do de mala manera, a pesar de saltar enormes piedras y troncos ca?dos. Tiene tres a?os y espero que viva muchos m?s. Le gusta mucho que le lavemos y que le demos champ?. Su pelo largo se le tenemos que cortar a veces un poco, porque se le hacen gre?as, pero lo m?s bonito es su larga cola de color marr?n como todo ?l.
Bueno, s?lo quer?a dedicarle un escrito a uno de mis mejores amigos y lo he hecho. Gracias por leerlo.

Publicado por Lanzas @ 19:22  | Costumbres
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