Mi?rcoles, 18 de julio de 2007
Me lo jugu? a una carta.

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Me creer?n o no. Pero esta historia es totalmente real. Todo ocurri? en un aciago d?a del mes de mayo de 2004.
Me dirig?a a mi despacho, en la calle El Peligro (que no les digo la ciudad, pero para los que les gusta veranear en el Mediterr?neo, no les debe resultar del todo desconocida) despu?s de dejar el coche en el parking privado que ten?a contratado. La ma?ana era soleada y radiante, como suele ser lo normal por estos pagos, casi todas las primaveras.
Al dar la vuelta a la esquina, ?torpe de mi!, me choqu? con una joven, que luego supe que era alemana, y si no es porque la sujet? por la cintura, la hubiera desnucado.
- Geehrter Herr, fast Throws zu mir gegen den Boden. Wie grob Sie sind!(Que quiere decir algo as? como: ?Se?or, que bruto es usted, casi me tira contra el suelo!) (vamos a evitar el alem?n, uno de los idiomas que domino a la perfecci?n y todo lo contar? en espa?ol, aunque con ella hablara en alem?n de Baviera.)
- Perdone, se?orita, es que siempre voy corriendo al despacho, para hacer ejercicio y esta esquina la doblo todos los d?as y tan temprano no suele hacerlo a la contra ninguna joven tan bonita como usted.
- ?Ay?deme, al menos, a recoger los papeles del suelo! Son los contratos que tra?a para que los revisara ese abogado, el Sr. P?rez Vasco, que como es tan temprano a?n no ha llegado al despacho. ( Ese tal P?rez era yo, Pedro P?rez Vasco)
- Seguramente ser? un informal- se me escap? y seg?n lo hac?a, me met?a en un callej?n sin salida. ?Pues como podr?a explicarle despu?s qui?n era yo?
- Bien, el caso es que voy a tomar una caf? en la esquina, que tienen unos croissants muy recientes.
- ?Me permite invitarla?- le dije, para empeorar a?n m?s la situaci?n, mientras le ayudaba a recoger unos diez folios del suelo. Menos mal que no hab?an regado a?n la calle.
- Bueno venga conmigo.?Es usted abogado, tambi?n?
- ?Yo? No, soy ingeniero qu?mico, pero trabajo como asesor de abogados sobre esas cuestiones. Ya sabe, en caso de reclamaciones por intoxicaciones, incendios, envenenamientos, etc?- ?me lo estaba inventando todo!
- ?Ah, ?qu? interesante! Precisamente tra?a a ese se?or los contratos de compra de mi jefe, sobre dos bodegas y algo de qu?mica debe haber, porque me ha dicho: ?Qu? lean bien, lo de las barricas de envejecimiento y lo del laboratorio qu?mico!
- Bien, pues yo puedo ayudarla, por cierto- le preguntar? su nombre y yo me inventar? que me llamo Carlos-?Cu?l es su nombre?-se lo dije seg?n nos sent?bamos en una mesa de la amplia cafeter?a ?Mr. Fabian?.
- Brigitte, Brigitte Weiss, y t?teame, ?c?mo te llamas, t??
- Carlos, encantadora Brigitte-?Hay que ver lo mentiroso que se puede ser, no s?lo por Internet!, le iba a dar la asesor?a gratis y al menos no conocer?a al aut?ntico Pedro.
Seg?n miraba su exuberante busto, al sentarse a la mesa, de forma distra?da, pude darme cuenta, que estaba ante una mujer imponente. No muy guapa, porque su nariz era algo regordeta, pero con unas formas, que me recordaban a mi antigua novia, la francesa. Sus caderas eran como las de los maniqu?es de los grandes almacenes, sus piernas como las de Pen?lope Cruz y sus brazos como los de Olivia de Havilan en ?Lo que el viento se llev?
- Veamos esos contratos, ya que iba a asesorarle al tonto de P?rez-?mira que soy idiota!- Y le iba a cobrar 200 euros. A ti te asesoro gratis.
- ?Aqu? est?n!- empuj? los folios, algo desordenados, hacia mi, y enseguida mi embelesamiento fue turbado por:
- ?Qu? le sirvo, Pedro?-?era la voz de mi amigo Fulgencio, el barman veterano de mi cafeter?a de siempre.
- ?Dooos caf?s con leche! Y la se?orita quiere croissant-?se habr?a dado cuenta del nombre?
- Dos croisants- dice la bonita Brigitte.
- ?Enseguida!- contesta Fulgencio.
- ?No me dijiste, Carlos?
- Ah, si, me llamo Pedro Carlos, pero me gusta m?s Carlos, pero este barman, nos llama a P?rez y a mi Pedro, como si tal cosa-le contest?, de forma distra?da.
Me estaba empezando a subir la adrenalina (por llamarlo de alguna forma menos grosera) pensando en lo que podr?amos hacer aquella belleza y yo, y ?c?mo quedar?a con ella??Ya est?, pens?! Los contratos necesitan estudio. Los subo al despacho y quedo con ella para comer.
- Necesito revisar a fondo lo de los laboratorios. Parece que quieren endosarle todo el personal de las bodegas y no necesita hacerlo. Hay que enterarse de la plantilla actual en la Seguridad Social. ?Quedamos a la hora de comer?
- Bien- dijo ella- ?Vamos al restaurante Casablanca de la Plaza de San Miguel? Me encanta.
- ?Claro!?Me das el tel?fono, por si surge algo?
- S?- y me lo dio en una tarjeta y el caso es que yo le ten?a que dar el de P?rez.
- Yo le doy el del despacho de mi amigo, y le anoto el m?vil- ten?a tarjetas sin el m?vil y otras con ?l. Busqu? en la cartera con cuidado y le d? una de las primeras.

Nos despedimos d?ndonos la mano y yo la agarr? la suya entre las dos m?as, sin disimular una ligera caricia, que no le pas? desapercibida.
- Me alegr? de que te tropezaras conmigo. Eres muy amable.
- ?Gracias! Nos vemos a las dos y cuarto.?Es buena hora?
- Si, si, estupendo, en Casablanca, la de aqu?, claro.
- ?Eres encantadora! ?Siempre nos quedar? Par?s!-brome?.
Sub? r?pidamente al despacho y mi sol?cita secretaria Carmen, me esperaba, ?c?mo siempre! Para rega?arme.
- Pedro, que le esperan los del caso de la mujer maltratada, los de la casa en ruinas y ha llamado Herr Kronfuss, que ha mandado a su secretaria con unos contratos que le urgen, sobre algo de bodegas, y no s? como va a atender todo.
- Carmen eres un encanto. Ya ver?s como puedo con todo esta ma?ana y ll?mame a las dos, que tengo una cita.
La ma?ana se pas? volando y charlando. A las dos hab?a revisado los contratos de las bodegas.
- No llega la secretaria esa.
- No te preocupes, ya la encontr? en la calle y me los dej? para que los revisara. Esta tarde no podr? venir, porque tengo una cita de negocios y no s? hasta que hora.
- ?Vale, les dar? con la puerta en las narices a los del asunto de la reclamaci?n por da?os del fuego!
- Sabes que no lo har?s y t? misma les recoger?s la declaraci?n y yo ma?ana lo estudio.

A las dos y diez estaba entrando en ?Casablanca?. Brigitte tard? unos diez minutos m?s, pero lleg? tan despampanante o m?s que a la ma?ana.
- Hola, encanto. Est?s m?s guapa, porque debes de tener hambre. ?No?
- Un hambre alemana. Pero ya ves que guardo la l?nea.
- Vamos a pedir, fritura completa de pescado y dos cervezas- aventur?, como si supiera qu? le gustaba.
- Me encanta. Pareces adivino. Pero t? eres P?rez, Pedro P?rez, te he visto en una foto en el despacho de mi jefe, vestido de jugador de tenis.
- ?Siiii?- va a ser cierto que se pi?lla antes a un mentiroso que a un cojo.
- ?Eres tan mentiroso siempre?
- Bueno, me jugu? a una carta quedar contigo, no me atrev?, despu?s del choque, a ser sincero. ?Soy un desastre!
- Pues yo no soy Brigitte, soy Helen Kronfuss, la mujer de mi jefe. Pero estoy harta de ?l y quer?a tener una aventura, as? que decid? tenerla con otro mentiroso como yo.
Me qued? estupefacto de la sorpresa. Y el caso es que nos revolcamos durante tres meses como unos locos, en el sof?, en la alfombra y hasta en la cama, de mi apartamento de la playa. Ya les contar?, ya.

Publicado por quijote_1971 @ 19:47  | Amor
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CU?NTALES

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?Cu?ntales!; s? ?Anda! ?Cu?ntales! No hables siempre de cosas tristes. ?Diles! ?Diles, lo bien que lo pasaste con los ni?os y el cari?o que te han dado? ?Ah!; pero? ?no? ?No es de eso de lo que quieres hablar? ?Ah!; ?es que deseas contar c?mo conociste la muerte! ?Mira, que a tus personajes no les agrada que les hagas vivir siempre tragedias!

La niebla de la ma?ana romp?a perezosamente el alba. Un sordo gemido estremeci? la oscuridad de la alcoba. La joven madre, momentos antes, plet?rica de felicidad por tener ya a tres hermosos hijos; se inclin? sobre la cunita de su ?ltima hija; una nena preciosa a la que hab?a llamado como ella misma. La savia materna alimentar?a a la criaturita aquella ma?ana, como tantas otras veces al d?a. Pero aquel amanecer no seria como los dem?s. No. La madre tom? a su peque?a en los brazos, y al instante, algo extra?o, desconocido, la impeli? a dejarla nuevamente en la cuna. ?Aquel cuerpo no era su cuerpo! ?Aquello no era la vida!
?Nunca, en toda su vida, hab?a percibido tacto como aquel! ?Qu? hab?a ocurrido? No pod?a perder un instante en hacer luz en la estancia; dud? por unos momentos en subir la persiana, o encender la luz. Hizo lo ?ltimo. Sus ojos, de nuevo en la cuna. La peque?a estaba boca abajo con su bella carita pegada a las s?banas. La madre, que a?n no entend?a nada, trat? de hacerla reaccionar. No pudo. Le introdujo su aliento en su boquita, temblando de pies a cabeza, queriendo desesperadamente vivificarla. Pero no lo consigui?. Apret? varias veces su pecho, como le hab?an ense?ado en sus rudimentarias lecciones de resucitaci?n cardio-pulmonar. Pero no respondi?.

-?Juanita, por favor! ?Llama a mi marido; est? en su trabajo!
-?Y el n?mero, se?ora?
-En la libreta que est? al lado del aparato.
Minutos o segundos, no distingu?a el tiempo. La muchacha no acertaba a llamar.
La madre arranc? el tel?fono de las manos de la temblorosa muchacha, y marc? con una serenidad extra?a, como si no fuera ella, el n?mero del trabajo del padre de su hija:-
-?Miguel!. ?Ven a casa! Creo que la ni?a menor ha muerto- la voz sorda, oscura en la habitaci?n.
-Pero, ?Qu? dices? ?Est?s loca, mujer?
-?No; ven a casa!
Dej? el aparato colgando del hilo, bailando una danza imposible y absurda.
Repiti? la terrible llamada; ?sta vez a sus padres pol?ticos.
-?Mujer! ?Qu? dices?- grit? el abuelo en un roto gemido.
-Lo que ha ocurrido- y la voz no era ya la suya.

Fue al dormitorio; la cara de su hija estaba tranquila, como dormida, pero no alentaba. Llam? a su vecina. Ella ten?a cinco hijos. Le podr?a decir.
-Luisa, ?por favor! ?D?game usted! ?Est? mi ni?a muerta?
-?No, no, Do?a Angela! ?No est? muerta!
-?Est? usted segura?- desesperante alivio.
-Yo?bueno; no he visto muchos ni?os as?pero?
En aquel momento lleg? a la casa el padre. La madre deposit? en sus brazos a la hijita envuelta en una leve toquilla.
-?Ll?vala enseguida al ambulatorio!
Salieron el padre y la vecina con toda la rapidez de la que eran capaces.
La madre volvi? a la habitaci?n. D?biles rayos de un sol enfermo alumbraban la cuna. La cuna vac?a. A su mente acudieron viejos versos; versos que la conmovieron en su infancia, y ahora?
?Si vienen enseguida ser? que no hay remedio; pero si tardan, ser? porque est? viva? ?Dios, haz que tarden, haz que tarden?!?- rogaba para s?, mientras recorr?a toda la casa.
La tensi?n que sent?a era tal que no pod?a parar un instante. Fue a la habitaci?n de sus otros dos hijos. Los levant? y les dio su desayuno. Despu?s los llev? a casa de una vecina. No quer?a que presenciaran nada dram?tico. Y esper?. Pero esper? poco tiempo. El mirador del sal?n, que enmarcaba un cielo gris y parte de la plaza por la que aparecer?a el coche, le avis? del desastre, porque el coche apareci?. ?Tan pronto? ?Hab?a pasado muy poco tiempo! Sinti? que las piernas no la sosten?an. ?No era posible! ??Calma, calma, a?n no sabes nada!? Bien, esperar?a.
El padre con la ni?a, envuelta cuidadosamente, en sus brazos, mostraba en su mirada toda la fatalidad del momento.
-?Qu? ha pasado?- pregunt? arrancando la toquilla de su hija.
-No hay nada qu? hacer- murmur? depositando a la peque?a en su cuna.
-?Nada? Pero, ?qu? le ha pasado?- infinita desesperaci?n.
-No se sabe con precisi?n. Puede haber sido un ataque al coraz?n o a la cabeza.
-?Tan peque?a? ?No puedo creerlo! ?No puede ser!- se abalanz? sobre su peque?a, mir?ndola ya por ?ltima vez.
- S?. En los ni?os peque?os tambi?n se dan estos accidentes, me han explicado- la voz muy baja, p?lido, resignado.
-?No puedo creerlo! ?Anoche, cuando la ba??, estaba perfectamente!- el sollozo se perdi? en alg?n lugar de la casa?

?Ves? Ya te lo advert?. No deber?as recordar. La sombra de tu tristeza me vence. Y esa pena tuya, pena de madre; pena que se siente con el cuerpo; pena que sube a tus labios como un fruto amargo y seco. ?sa soledad en tu vida, soledad sin remedio. Si te vieras c?mo est?s, seca de angustia por dentro. Si vieras la luna helada que escurre nieve en tu pecho, tratar?as de olvidar para acallar tu tormento, y no tener en las noches, tan tristes tus pensamientos. Las dos manos tienes ciegas, que su luz era su cuerpo; piensa en los dos hijos que est?n, y que tu luz ser?n sus cuerpos. No tengas el coraz?n tan solo como el mismo viento; no tengas la boca vac?a y sedienta de aquellos besos.

Lo s?. Me dir?s:
- ?Pero la pena, es la pena; y este dolor que yo tengo, no me lo puedo arrancar ni haciendo un gran esfuerzo. Este dolor que yo siento, es como un gran farall?n solitario, en medio de mi tormento.?

Publicado por mariangeles512 @ 17:00  | Familia
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Viernes, 06 de julio de 2007
Como profesor de EGB.

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Despu?s de unos a?os sin oposiciones, por fin se convocaron las primeras de la LRSE
(Ley de Reforma del Sistema Educativo), el a?o 1974. El entonces Ministro de Educaci?n, Villar Palas?, en el a?o 1970 sac? adelante la EGB, el BUP-COU y la FP.
Me explico: La Ense?anza Primaria era sustituida por la Ense?anza General B?sica, que abarcar?a desde los seis a los catorce a?os, con el consiguiente t?tulo de EGB si se superaba todo e inicialmente, adem?s, una prueba de recopilaci?n pactada entre las Inspecciones y los profesores para dar el Graduado (creo que esta prueba s?lo dur? dos cursos). Los alumnos que consegu?an el t?tulo pod?an estudiar el Bachillerato Unificado y Polivalente (BUP) de tres cursos de duraci?n y que s?lo se superar?a si se aprobaban todas y cada una de las asignaturas. Para los que fueran a la Universidad se institu?a el Curso de Orientaci?n Universitaria (COU) con dos vertientes: Ciencias y Letras.
Los que no consegu?an el Graduado a los catorce a?os pasaban o a trabajar como aprendices o a los institutos de Formaci?n Profesional (FP). Los que voluntariamente quer?an hacerlo, tambi?n pod?an, aunque hubieran aprobado.
Bueno, me present? a profesor de EGB, ya que los Licenciados pod?an hacerlo en su especialidad. Con unas notas muy brillantes pude elegir provisionalmente plaza en un Colegio Nacional (ya no existen, ahora se llaman Colegios P?blicos) y la Directora del mismo me asign? el ?rea de Ciencias en la segunda etapa, aunque al principio no sab?a o no pod?a hacerlo muy bien y ten?a todas las ?reas (incluido hasta franc?s como idioma extranjero). Lo que imperaba entonces en Matem?ticas era la teor?a de los conjuntos, con sus grandes estructuras de Grupos, Anillos y Cuerpos. Vamos a centrarnos en un aula de octavo, con ni?os y ni?as de unos catorce a?os en plena adolescencia.

Los cuarenta alumnos llenaban a rebosar el aula de pupitres individuales, pero emparejados, por acuerdo con el tutor.

- Buenos d?as- les saludo- hoy vamos a intentar aprender los distintos Grupos, como por ejemplo el Conjunto de los n?meros enteros. Forman Grupo con la suma, porque tienen las propiedades de operaci?n interna: Asociativa, elemento neutro
( el 0) y opuesto( de a, -a) y adem?s- me interrumpo al ver a una ni?a que casi desaparece por debajo de la mesa- ?Qu? ocurre?- le pregunto.
- Es que el ni?o este de al lado me ha tirado el l?piz al suelo- contesta.
- ?C?mo te llamas?- Pregunto ahora al que ha tirado el l?piz.
- Iv?n Fern?ndez, pero ver?, yo s?lo quer?a cogerlo porque ella tiene varios y yo no encuentro el m?o.
- Bueno, vale, veamos, ?Cu?l es el opuesto de 5?
- Creo que- duda- no s? para que hace falta saber eso.
- Para que entienda que todo n?mero entero se puede sumar a otro para tener el ?cero?.
- ?Eso es restar! El menos cincoooooo- casi grita.
- S?, sumar el opuesto es restar- y eso lo sab?an bien mis alumnos desde el Primer ciclo-Bien, sigamos, y cuando quiera algo lo pide amablemente. Como les dec?a como adem?s esta operaci?n es conmutativa, el Grupo es abeliano, o conmutativo.
- Don Roberto, perdone, eso de abeliano me suena a Ca?n y Abel- me interrumpe ahora otro alumno que no llego a conocer, porque cuarenta ni?os juntos y tengo tres grupos m?s es imposible, hasta que no pegue las fotos a las fichas.
- Abeliano de un matem?tico que se llamaba Abel- explico.
- ??Pa? qu? sirve eso de los grupos del Abel?- corta ahora uno que parece un poco ?catetillo?
- Para que cuando tengas que definir las propiedades de una operaci?n digas: ES GRUPO ABELIANO, y s? sabes las propiedades, pues no hace falta que las enumeres de una en una.
Y a continuaci?n, en la segunda media hora les propongo a todos las actividades de la lecci?n, para que comprueben si algunas estructuras son grupo o no lo son. Se arma un poco de l?o, ya que algunos quieren resolverlo todo chillando. Tengo que dar con una regla en la mesa varias veces, para que el silencio, llegue a imperar.

El sonoro timbre de los pasillos nos avisa de que la clase ha concluido. Sin m?s, los alumnos se levantan de sus asientos de forma ruidosa y pretenden salir al exterior sin permiso alguno.
- Esperad al siguiente profesor, sentados- les advierto.
- ?Ya estamos en la democracia y salgo cuando quiero!- oigo, sin poder ver, a un alumno por el pasillo.
Efectivamente ya era el a?o 1977 y en Espa?a empezaba con ilusi?n una nueva etapa de su vida pol?tica, pero que me temo que en el ?mbito educacional y formativo se empezaban a equivocar los t?rminos.

Publicado por Lanzas @ 17:56  | Costumbres
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Mi?rcoles, 04 de julio de 2007
EL TROPIEZO INOPORTUNO.

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Cuando conoc? en la playa a Beni nunca cre? que me hiciera m?s caso que a otros muchos ?ligones? a los que seg?n supe m?s tarde, estaba acostumbrada a despachar r?pidamente, argumentando que sus padres no la dejaban salir con chicos, porque era muy joven y porque la ten?an destinada para un mocet?n, que en cuanto regresara con la fortuna que estaba amasando en las am?ricas, la iban a desposar.
- Beni, preciosa, te he tra?do los CD?s que te promet?- mientras me sentaba a su lado en la arena blanca rozando casi su amplia toalla donde su cuerpo se extend?a como el de una sirena varada en espera de que subiera la pleamar.
- ?Ah, qu? bien!, ya sabes lo que me gusta o?r las ultimas canciones de David Bisbal y la banda sonora de Gladiador. ?Gracias por grab?rmelos!
- Ya sabes que todos tus deseos son ?rdenes para m? y espero que este verano accedas a ir a bailar conmigo a la fiestas de Nico y de Ana- Estos son dos amigos que tienen un gran chalet d?nde invitan a los vecinos muchos s?bados a disfrutar de buena m?sica y ambiente encantador.
- Bueno, lo pensar?.

Me qued? helado: ?Lo pensar?. No dijo: ?Ya sabes que no voy con nadie porque mi novio est? pronto para el regreso? o ?No salgo de casa m?s que a la playa y a la Academia de Idiomas?, no, no, dijo: LO PENSAR?.

Durante los siguientes d?as no pude dormir, ni apenas descansar. Volv? a aquella playa tan frecuentada busc?ndola entre el mar de bikinis y de sombrillas, y durante quince d?as no la encontr?. Ten?a que llamarla. Sab?a que me expon?a a que ni siquiera cogiera el tel?fono, porque no contestaba m?s que a su novio maldito. Pero me arriesgu?. Ten?a que salir de dudas.
- ?S?, qui?n eres?- su voz a trav?s del celular me pareci? una caricia para mis o?dos maltrechos por el ruido de la planta embotelladora en que trabajaba para ayudar a mis estudios de Ingenier?a Qu?mica.
- Soy,? soy, bueno soy Juani.
- Dime, ?qu? quieres?
- Ma?ana Nico y Ana me han invitado a su fiesta de San Juan. Me gustar?a que me acompa?aras.
- Bien, venme a recoger a las siete.
- Por supuesto. Un be?- no deb?a decirle ?un beso?, lo mismo me deshac?a el encuentro- bien, all? estar?. Ponte muy guapa- ?Idiota!, est? guapa con cualquier cosa; rectifica- quiero decir que estar?s muy guapa.
- Anda, anda, adulador, ma?ana nos vemos.

Esa noche dorm?, aunque no lo crean, pl?cidamente la primera parte de la noche, pero a eso de las cinco de la ma?ana, so?? como abrazaba, besaba y hasta como hac?a el amor con Beni. Sus pechos blandos, pero tersos a la vez, me trajeron loco, de tal forma que una poluci?n infame acab? inundando mis s?banas del blanquecino y denso elemento que deseaba reservar para ella.
Me levant? algo atolondrado y como era s?bado, no ten?a que acudir a la ?planta?. Desayun? como siempre, dos tostadas con mantequilla y mermelada de albaricoque y un gran taz?n de caf? con leche. Sal? a la calle sin rumbo, tratando de matar la ma?ana para que la espera de la tarde no se me hiciera interminable. Recorr? la Gran V?a de arriba hacia abajo y vuelta a empezar, unas diez veces hasta que me decid? a comprar en Diskland un CD de Bisbal. Me lo envolvieron con un papel bonito para regalo, y me dispon?a a volver a casa, cuando un perro de grandes dimensiones, que nunca supe de que clase de raza o ralea era, se cruz? delante de m? y ?torpe, yo! Ca? al suelo con tan mala fortuna que me romp? la pierna derecha por dos sitios. Me atendieron los del Servicio de Urgencias y me escayolaron en MAPFRE de forma que en silla de ruedas me depositaron al pie del ascensor de mi pisito.
- ?Tengo que llamar a Beni!- dije a mi amigo Luis, el cual me acompa?? en todo momento durante mi estancia ambulatoria.
- T? ver?s, cu?ntale la verdad.
- Beni, ver?s-titubeaba- esta tarde no podr? ir a buscarte.
- ?Tonto!- me interrumpi?- no pensaba salir.
- Bueno no es lo que crees- intentaba seguir yo?
- Sea lo que sea, a mi nadie me da plant?n- y colg?.
- No me ha dejado explicarle lo que me ha pasado- digo a Luis.
- As? comprender?s que una mujer tan cre?da en s? misma es mejor dejarla en paz.

Nunca supe m?s de ella durante a?os y ni siquiera conoc? hasta mucho despu?s que el matrimonio con ?su novio de siempre? no dur? ni tres meses, porque el tal result? ser ?gay? y lo pill? con el fontanero en su dormitorio un d?a que regres? antes de lo previsto a casa, de la boutique donde trabajaba.
Otro d?a os contar? como al fin consegu? resarcirme del ?tropiezo inoportuno?
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Publicado por quijote_1971 @ 20:04  | Amor
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