Mi?rcoles, 04 de julio de 2007
EL TROPIEZO INOPORTUNO.

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Cuando conoc? en la playa a Beni nunca cre? que me hiciera m?s caso que a otros muchos ?ligones? a los que seg?n supe m?s tarde, estaba acostumbrada a despachar r?pidamente, argumentando que sus padres no la dejaban salir con chicos, porque era muy joven y porque la ten?an destinada para un mocet?n, que en cuanto regresara con la fortuna que estaba amasando en las am?ricas, la iban a desposar.
- Beni, preciosa, te he tra?do los CD?s que te promet?- mientras me sentaba a su lado en la arena blanca rozando casi su amplia toalla donde su cuerpo se extend?a como el de una sirena varada en espera de que subiera la pleamar.
- ?Ah, qu? bien!, ya sabes lo que me gusta o?r las ultimas canciones de David Bisbal y la banda sonora de Gladiador. ?Gracias por grab?rmelos!
- Ya sabes que todos tus deseos son ?rdenes para m? y espero que este verano accedas a ir a bailar conmigo a la fiestas de Nico y de Ana- Estos son dos amigos que tienen un gran chalet d?nde invitan a los vecinos muchos s?bados a disfrutar de buena m?sica y ambiente encantador.
- Bueno, lo pensar?.

Me qued? helado: ?Lo pensar?. No dijo: ?Ya sabes que no voy con nadie porque mi novio est? pronto para el regreso? o ?No salgo de casa m?s que a la playa y a la Academia de Idiomas?, no, no, dijo: LO PENSAR?.

Durante los siguientes d?as no pude dormir, ni apenas descansar. Volv? a aquella playa tan frecuentada busc?ndola entre el mar de bikinis y de sombrillas, y durante quince d?as no la encontr?. Ten?a que llamarla. Sab?a que me expon?a a que ni siquiera cogiera el tel?fono, porque no contestaba m?s que a su novio maldito. Pero me arriesgu?. Ten?a que salir de dudas.
- ?S?, qui?n eres?- su voz a trav?s del celular me pareci? una caricia para mis o?dos maltrechos por el ruido de la planta embotelladora en que trabajaba para ayudar a mis estudios de Ingenier?a Qu?mica.
- Soy,? soy, bueno soy Juani.
- Dime, ?qu? quieres?
- Ma?ana Nico y Ana me han invitado a su fiesta de San Juan. Me gustar?a que me acompa?aras.
- Bien, venme a recoger a las siete.
- Por supuesto. Un be?- no deb?a decirle ?un beso?, lo mismo me deshac?a el encuentro- bien, all? estar?. Ponte muy guapa- ?Idiota!, est? guapa con cualquier cosa; rectifica- quiero decir que estar?s muy guapa.
- Anda, anda, adulador, ma?ana nos vemos.

Esa noche dorm?, aunque no lo crean, pl?cidamente la primera parte de la noche, pero a eso de las cinco de la ma?ana, so?? como abrazaba, besaba y hasta como hac?a el amor con Beni. Sus pechos blandos, pero tersos a la vez, me trajeron loco, de tal forma que una poluci?n infame acab? inundando mis s?banas del blanquecino y denso elemento que deseaba reservar para ella.
Me levant? algo atolondrado y como era s?bado, no ten?a que acudir a la ?planta?. Desayun? como siempre, dos tostadas con mantequilla y mermelada de albaricoque y un gran taz?n de caf? con leche. Sal? a la calle sin rumbo, tratando de matar la ma?ana para que la espera de la tarde no se me hiciera interminable. Recorr? la Gran V?a de arriba hacia abajo y vuelta a empezar, unas diez veces hasta que me decid? a comprar en Diskland un CD de Bisbal. Me lo envolvieron con un papel bonito para regalo, y me dispon?a a volver a casa, cuando un perro de grandes dimensiones, que nunca supe de que clase de raza o ralea era, se cruz? delante de m? y ?torpe, yo! Ca? al suelo con tan mala fortuna que me romp? la pierna derecha por dos sitios. Me atendieron los del Servicio de Urgencias y me escayolaron en MAPFRE de forma que en silla de ruedas me depositaron al pie del ascensor de mi pisito.
- ?Tengo que llamar a Beni!- dije a mi amigo Luis, el cual me acompa?? en todo momento durante mi estancia ambulatoria.
- T? ver?s, cu?ntale la verdad.
- Beni, ver?s-titubeaba- esta tarde no podr? ir a buscarte.
- ?Tonto!- me interrumpi?- no pensaba salir.
- Bueno no es lo que crees- intentaba seguir yo?
- Sea lo que sea, a mi nadie me da plant?n- y colg?.
- No me ha dejado explicarle lo que me ha pasado- digo a Luis.
- As? comprender?s que una mujer tan cre?da en s? misma es mejor dejarla en paz.

Nunca supe m?s de ella durante a?os y ni siquiera conoc? hasta mucho despu?s que el matrimonio con ?su novio de siempre? no dur? ni tres meses, porque el tal result? ser ?gay? y lo pill? con el fontanero en su dormitorio un d?a que regres? antes de lo previsto a casa, de la boutique donde trabajaba.
Otro d?a os contar? como al fin consegu? resarcirme del ?tropiezo inoportuno?
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Publicado por quijote_1971 @ 20:04  | Amor
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