S?bado, 09 de junio de 2007
INTOLERANCIA

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Nicol?s Donabella, pintor ingl?s, hab?a sido invitado por la se?ora Sanducci, a la cual conoci? en Madrid, en una exposici?n, a su finca en la Toscana.
La casona estaba situada a las afueras de un pueblo dormido en el pasado. El tiempo se hab?a detenido all?, y la paz y la calma eran el saludo que el visitante percib?a.
Durante la cena, la se?ora Sanducci, junto a otros invitados, entre ellos el p?rroco del pueblo, Don Angelo, hablaba animadamente de los cuadros de Nicol?s:
-Usted no sabe, se?or m?o, lo c?lebre que este se?or es en su pa?s, el Reino Unido; aqu? es menos conocido, pero ?l ama a esta tierra m?s que a la suya ?dijo lanzando una ambigua mirada al pintor.
El sacerdote mir? de soslayo al aludido. En su mirada, desconfianza y una buena dosis de malicia. Hab?a o?do los rumores que r?pidamente barrieron el pueblo sobre la sexualidad del pintor, y le encontraba realmente desagradable.
-Bien; no me puedo quejar; pero trabajo me ha costado. Llevo toda mi vida tratando de pintar algo que merezca la pena.
-Y, ?lo ha conseguido?- pregunt? el sacerdote mir?ndole a los ojos.
-Creo que lo estoy realizando en estos d?as.
-?Ah!, ?s??- son? a sarcasmo.
-Estoy pintando a Paolo, el hijo de Nina, la sirvienta m?s antigua de nuestra amable anfitriona. Le he pedido permiso a su madre y me lo ha dado.
-?Vaya!, Parece que va directo- exclam? en tono acre el religioso
-?C?mo?
-?Oh, nada! No creo que ?ste sea el momento m?s adecuado para hablar de ciertas cosas.
Nicol?s mir? al sacerdote, y una vez m?s sinti? el soterrado odio que siempre le produjeron sujetos como aquel.

Una vez que los invitados hubieron abandonado la casa, la se?ora Sanducci y el pintor tomaban la ?ltima copa de un generoso vino toscano.
?l hablaba muy bajo y de su voz se escapaba un halo de ansiedad.
-?Amiga m?a! Le aseguro que mis intenciones con el ni?o son absolutamente honestas. Es inteligente, tiene grandes capacidades, que aqu?, en este pueblo, van a morir sin apenas haber nacido; por eso quiero llev?rmelo a Londres; all? se podr? educar y formar en todas aquellas materias en las que destaque. ?Se lo ruego, hable con su madre! que sepa por usted que cuento con su benepl?cito.
La se?ora de la casa le mir? con los ojos extra?amente abiertos. Parec?a querer penetrar en el interior del hombre y leer sus pensamientos. No confiaba demasiado en ?l: Sab?a de sus muchas y no buenas aventuras, y no quer?a colaborar en la p?rdida de la inocencia de un muchacho.
-No s?, amigo m?o; no s?. Me pide algo muy grave; la madre conf?a en m?, pero yo no conf?o en usted.
-??Madonna?! ?Nunca le pedir?a nada que la dejase en mal lugar!; le estoy muy agradecido por su ayuda con mis cuadros! Le aseguro que mi intenci?n con Paolo es como la de un padre.
La ?Madonna,? una mujer marchita, rica, sola; la cual proteg?a su extinguida belleza no permitiendo que ni un rayo de sol rozase su rostro; que s?lo se dejaba ver de noche, o dentro de su mansi?n con las luces convenientemente tamizadas, mir? el azul-gris?ceo de los ojos de Nicol?s.
-Bien; voy a creer en usted, amigo. Hablar? con Nina; ya le dar? su respuesta.
- ?Gracias! ?Muchas gracias,?cara? m?a! ?No se arrepentir?!

Varios d?as se sucedieron en una adormecida tranquilidad. El pintor segu?a perfilando en la tela, el inicio del apol?neo cuerpo que ya se adivinaba en el adolescente.

Una tarde perfumada por los alientos de todas las flores, Nicol?s, sentado en una butaca de hierro forjado, tomaba una copa de vino. A su espalda oy? el crujir de hojas secas pisadas.
-?Buenas tardes, se?or Donnabella! ?Qu? tal? ?Hoy no trabaja usted?- la negra sotana se acercaba.
-No; Paolo ha ido con su madre a arreglar unos papeles a la ciudad.
-?Unos papeles?
-S?; Paolo viajar? conmigo a Londres, donde se har? todo un hombre; y est?n arreglando los visados- concluy? molesto.
-As? que no ha desistido usted de su canallada.- dijo masticando en voz baja sus palabras.
?Se?or! ?No le consiento que me hable usted de esa manera!
-?Y yo, no voy a consentir que envilezca usted a un ni?o al que he visto nacer y al que he bautizado!
-?Envilecer? ?Qu? sabe usted de m? para hablarme as??
- Conozco lo suficiente como para saber que nada bueno le podr? traer a Paolo el contacto con usted. Los de su ?clase? s?lo saben corromper.
-?Ah, ya! ?Usted ya me ha juzgado, y obviamente, me ha condenado!
- Conozco su trayectoria, y le aseguro que para m? es algo deleznable.
-?S?? Y ?d?game, por favor! Seg?n usted a qui?n debo mi ?forma de ser?.
-?A usted mismo, naturalmente! Usted se ha desviado del camino de Dios- dijo convencido.
El pintor ante la intolerancia del religioso sinti? que la ira le sub?a hasta la garganta y haciendo un gran esfuerzo:
-?Sabe algo? ?Yo nac? as?! Tengo un hermano gemelo y Dios, ?su Dios!, dispuso que ?l tuviera todos los atributos de ?hombre?: fuerte, vigoroso, varonil? y yo no tuviera ninguno. ?l lo tiene todo: amor, dos hijos preciosos. ?Yo, nada! ?Y nunca lo tendr?! Cuando me di cuenta de mi ?naturaleza? tuve miedo, mucho miedo,?
-?Ah, miedo!- le cort? incr?dulo- pero, a pesar de ese miedo, se ha desviado del camino de Dios.
-?El camino de Dios? Y, ?cu?l es ese camino? ?No ser? ?l mismo qui?n me ha puesto en ?l?- la voz quebrada - Yo nac? as?; con esta condici?n, que usted, y muchos como usted, tanto desprecian, desviando los ojos hacia otro lado cuando saben que entre los suyos tambi?n hay homosexuales por cientos?
-?C?mo se atreve?
-?Porque es la verdad; por eso me atrevo!
-Decididamente es usted un hombre despreciable- dijo muy serio el sacerdote.
-?Despreciable? ?Despreciable dice, porque quiero dar a un ni?o todo lo que le podr?a haber dado a mi hijo, si ?su? Dios no hubiera cometido conmigo esta terrible ?equivocaci?n??, porque ha sido eso, ?no?
El sacerdote miraba con suspicacia al pintor; ?ste, sintiendo que la ira le desbordaba estall?:
-Y le dir? algo m?s: ?si quiere pedirle explicaciones a alguien del porqu? de mi perversi?n, preg?ntele a Dios! ?No nos hizo a su imagen y semejanza?
- ?No blasfeme, se?or m?o! ?No meta a Dios en sus turbios asuntos! - ataj? airado-. De todos modos, le aseguro, que har? todo lo que est? en mi mano, para que usted no tenga la oportunidad de corromper a Paolo. Hablar? con su madre; le dir? de sus vicios y lo que pretende. ?Est? seguro que no se lo llevar? de aqu?!

El ingl?s sinti?, de pronto, un terrible hast?o, una n?usea terrible, un desaliento total. Se levant?, y sin despedirse camin? hacia la casa.
Por el camino encontr? a su anfitriona que al ver su rostro p?lido y preocupado pregunt?:
-?Le pasa algo, amigo m?o?
-?Oh, nada, ?querida! S?lo un poco fatigado. Subir? a mi habitaci?n a descansar un rato.
-Bien; no se retrase para la cena, ?eh?

La tarde se escond?a para que una perfumada noche inundara el jard?n, cuando en la mansi?n se dispon?an a cenar.
La se?ora pregunt? a Nina por su amigo.
-Se?ora, yo le vi esta tarde pintando esa encina que hay en la colina. Le sent? muy triste, pero no me atrev? a preguntar.
-?Muy triste? Ahora que recuerdo, esta tarde cuando me cruc? con ?l, le encontr? muy abatido.
-S?, se?ora; despu?s que estuvo hablando con el se?or p?rroco, en el jard?n, su rostro cambi? por completo.
-No he vuelto a verle. Sube a su habitaci?n, y dile que la cena est? servida.
La mujer lleg? ante la puerta de la habitaci?n; llam? y el silencio respondi?.
-?Se?ora, el se?or no contesta!
-?Qu? extra?o; Veamos!
Subieron a la planta donde se encontraba la estancia. La puerta estaba cerrada. La se?ora llam? suavemente. Levanto el picaporte y muy despacio empuj? la puerta. El ingl?s estaba tendido en la cama y parec?a que dorm?a. La ?madonna? se acerc? y le llam? por su nombre. Silencio. Toc? una de sus manos y percibi? un fr?o y un tacto extra?os.
-?Nina, venga aqu?! ?Qu? le pasa?
La mujer, avezada en la miseria de la vida, vio que ?sta ya no habitaba en el pintor.
-?Se?ora, mire!, aqu? hay una nota.

?Perd?neme, ?cara m?a? por hacer algo as? en su hogar, pero mi vida carece de sentido, aunque he tratado por todos los medios de encontrarlo. No he querido hacerlo solo y que nadie descubriera mi cuerpo.
Gracias por todas sus atenciones?

Nicol?s

Publicado por mariangeles512 @ 20:16  | Dramas
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Comentarios
Publicado por Senocri
Lunes, 11 de junio de 2007 | 16:25
Desde luego hay mucho intolerante. Que por otra parte, a eso se le suele decir ?fascista!