Domingo, 08 de abril de 2007
Mi novia Estela.

Imagen

La conoc? en el aeropuerto de M?laga. Fue totalmente casual. Cuando agarraba la manivela del taxi, escuch? a mi espalda:
- ?Querend?n! ?Yo le avis?!- sab?a que era argentina con su voz melosa y cari?osa.
- ?Ah, perd?n! No le hab?a visto. Hacemos una cosa. ?Ad?nde vas?
- Hasta Marbella. ?No ser?s un malevo?
- No mujer. Es que llevo mucha prisa y quiero llegar a tiempo a la convenci?n.
- De acuerdo ?boludo?. As?, me hablas de Marbella y de M?laga.
- Bien, yo vivo en Sevilla, pero conozco toda Andaluc?a por mi trabajo.
As? empez? todo. La mujer era encantadora. Morena, delgada, pero con formas maravillosas y muy locuaz por lo o?do.
- ?C?mo te llamas?
- Estela, Estela Forchino, ?y vos?
- Yo me llamo Manuel Romero. Me dedico a las ventas de electrodom?sticos para hoteles y albergues.
- Ah, muy interesante. Yo voy a reunirme con mi novio, que trabaja en un hotel de ac?.
Como ten?a novio y yo soy un tarambana me excit? a?n m?s la curiosidad por conocerla mejor. Como hasta Marbella desde el aeropuerto de M?laga hay poco m?s de una hora en taxi, si no hay atasco claro, me pic? la curiosidad:
- ?S?lo te dedicas a tener novio o ?l te tiene a ti?- Mientras el veh?culo se deslizaba por delante del Palacio de Congresos de Torremolinos buscando la autov?a de peaje, para ir m?s r?pidos.
- Mira que es un fris?n y celos?n. Soy modelo de una compa??a de ?mbito internacional.
No pas? nada, pero cuando llegamos al hotel, result? ser el mismo que yo tambi?n ten?a reservado y nos despedimos amablemente hasta la hora de la cena en el comedor, donde, me dijo, que bajar?a a las nueve de la noche, pues su novio trabajaba hoy de noche y no le iba a ver pr?cticamente.
- Mi novio est? con otra, Antonio- me solt? de pronto seg?n me levantaba de mi mesa, para saludarla al entrar en el comedor, mientras sollozaba levemente.
- No te preocupes, me tienes a m?. Yo soy fiel con las mujeres que me gustan- brome?.
Pues as? es como nos hicimos novios. As? de f?cil.
Se vino conmigo a Sevilla y nos lo pasamos en grande durante dos meses. En la cama era un torbellino y en la casa un aspirador. Me dejaba fl?cido por las ma?anas y limpia la casa por las tardes.
Pero ocurri? lo inevitable cuando se trata de mi vida. Una tarde fuimos al cine con Ana y Evaristo, amigos de toda la vida y que ?ltimamente nos ve?amos poco. Y ?qu? casualidad! El antiguo novio de Estela all? estaba, dos filas delante de nosotros, seg?n me comunic? ella misma. A su lado una rubia de bote con menos chicha que una lagartija, pero con aspecto de tener ?cuartos? heredados.


Casi no pude enterarme de la pel?cula, que trataba de un hombre que asesin? a su mujer, para irse con otra muy rica, y la coartada fue que el anillo de casados cae del lado del r?o, o algo as?. Bueno era de Woody Allen y del filme me enter? del titulo: ?Mach Point? y de poco m?s.
Hab?amos programado con mis amigos el ir a tomar unas copas despu?s de terminar en la sala de Cine, pero Estela me sorprendi?:
- Te voy a presentar a mi ?ex?.
- Pero mujer, no me interesa. ?Te acuerdas mucho de ?l?
- Es que quiero que veas qu? clase de tipo es. Se las da de bacanazo y de chusco y no vale para nada.
- Ya, ?bacanazo? ?qu? es eso?
- Ricach?n, tonto.
No acababa de aprender tan rico lenguaje argentino. Esta mujer cada d?a me sacaba una palabra nueva para m?.
?Y me lo present?!
- Ven para ac?, gauchito- le dice.
- ?Vos? Estela querida, ?c?mo os va?- responde un enjuto y moreno hombre.
- Yo estoy de maravilla con mi amor, Antonio. Mira es este encanto de hombre, vas a tener que hacerte humo. Antonio, ?ste es el otro Antonio.

Ahora entend? que nunca se hab?a equivocado de nombre, al llamarme. ?Otro Antonio?.
?El otro? se abalanz? hacia m? blandiendo un pu?o, que por la sorpresa, al no esperarlo me lleg? al ment?n. Pero yo, que no me arredro f?cilmente, le respond? con un derechazo al h?gado que le dobl? de tal manera, que la rubia platino intent? sujetarle y los dos hechos un ovillo rodaron por el suelo de forma grotesca. Se levant? como pudo y se dirigi? como un torete hacia mi, dispuesto a meterme su cabezota, que yo intu?a con cuernos y todo, en mi est?mago. Le esquiv? con tal fortuna, que se precipit? contra la m?quina de refrescos y se derrumb? de forma definitiva.
- ?Paren, paren!- gritaban varios asiduos al cine.
- Pero yo no empec?- dec?a a los que me sujetaban, creo que lo hac?an porque ?el otro? estaba k.o.
- ?Antoniooooo! ?gritaba mi Estela.
- ?Qui?n, ?l o yo?
- Mi Antonio Olivera- ?ste no era yo, evidentemente.
- Pues te sali? pele?n- le contest?.
- ?Es que a?n me quiere, a?n me quiere mi amor!

All? mismo la dej? dando aire al ?otro Antonio? y cogiendo a mis amigos del brazo me precipit? hacia la salida con gesto de hast?o.

Despu?s de unos d?as me llam? Estela pidiendo sus cosas para que se las enviara al hotel de Marbella donde resid?a con su novio, que era recepcionista del mismo. Tome nota de la direcci?n y por SEUR se las envi? el mismo d?a de la llamada. No me cost? nada de esfuerzo, porque lo ten?a todo empacado desde el d?a que fui a ver ?Mach Point?.
Ya no he vuelto a saber nada de ella y me pregunto de vez en cuando:
?Si llega ?l a tumbarme a m?, se habr?a quedado conmigo? A las mujeres no hay quien las entienda.

Publicado por quijote_1971 @ 21:21  | Dramas
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios