S?bado, 31 de marzo de 2007
El d?a de mi boda.

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Por fin conoc? a la mujer de mis sue?os. Y decidimos casarnos, no sin vencer la resistencia de sus padres, que me consideraban un alocado para su linda hija.
Les acab? convenciendo con que tendr?a una seguridad econ?mica, ya que nuestra empresa de Inform?tica iba viento en popa.
Mis padres no quer?an ni hablar de bodas, porque las que hab?an subvencionado hasta ahora, la de mi hermana Margarita y la de mi hermano Luis, hab?an acabado a cual peor. Margarita con tres ni?os y otro en camino, abandonada por un corredor de comercio que se fue a correr con un travestido, creyendo que era una mujer y se le carg?; anda en la c?rcel y nadie queremos saber nada de ?l.
Y mi hermano Luis se fue a Francia con una alemana muy gorda de tanto comer hamburguesas y beber litros de cerveza, encima se dedica a negocios sucios que no queremos ni conocer.
Y ahora quedo yo, el menor, que mis hermanos me llevan diez a?os y doce respectivamente, siendo este tarambana un descuido imperdonable para mis padres y creo que hasta para mi.
Todo me da lo mismo, gano mucho dinero con los ordenadores y conoc? a mi querida Alicia en una fiesta de fin de curso. Ella es economista ?y yo?, ?no se lo he dicho?: Ingeniero Inform?tico. Montamos la empresa que tenemos en marcha, nos va de maravilla y sin ella valgo a?n menos de lo poco que valgo.
- Pichulina- le llamo-cuando nos casemos estaremos siempre juntos.
- Petard?n- me llama-estoy deseando hacerlo para sentarnos en nuestro sof? abrazados hasta que se haga la hora de acostarnos.
- ?No me llames Petardin, que sabes que no me gusta, Alicia querida.
- Pero si te llamo lo que dicen mis padres en a?n peor: ?Petardo, que explotas por nada!
- Bueno ll?mame Paquito, que es suficiente.
Preparamos la boda con sumo cuidado. Nos cas?bamos en la iglesia de San Antonio y la comida la contratamos en el restaurante Imperial, el mejor de toda la ciudad, con la cantidad de ellos que hab?a. Langostinos, mel?n con jam?n, ternera a la brasa regada con vinos de primera y postres de ensue?o. Una tarta de cinco pisos que ?bamos a cortar con una espada, que era como la tizona. A cuatro manos lo ?bamos a hacer.

El cura nos imparti? un cursillo, junto a otras cuatro parejas,?menudo rollo! Pero bonito. Nos habl? de lo importante que era para los hijos que nos am?semos lealmente por el resto de nuestras vidas, que ofreci?ramos nuestros sufrimientos a Cristo crucificado, que ?l se ofreci? por nosotros.

Bueno, la cosa era aguantar el serm?n y que nos casara en la Iglesia en que mi suegra se hab?a casado.
- All? fue nuestra boda hace cuarenta a?os, ya ves, seguimos juntos. Que a mi hija le ocurra lo mismo.
- Su hija me tendr? a mi de por vida, no se preocupe, Nati-le respond?a.
El d?a se?alado lleg?. Como locos andaban mis padres llamando a los de la Limusine, para recoger a la novia. Yo ir?a en coche de caballos, el de mi amigo Enrique, el ganadero. A las doce del mediod?a del d?a doce del mes de septiembre, entraba en la iglesia del brazo de mi prima Vanesa.

La celebraci?n fue de ensue?o, hasta cantaron la marcha nupcial los ni?os del coro de San Jos?.
Nos casamos. Nos hicieron miles de fotos, nos besaron y babearon mil amigos y familiares. Y llegamos al hotel casi exhaustos de tanto traj?n. La novia necesitaba ir al amplio cuarto de ba?o de aquel hotel suntuoso.

- Paquito, esp?rame tranquilo, que vuelvo enseguida
- No tardes, que vamos a empezar la comida. La orquesta est? preparada.
- No, no.
Pasaron cinco minutos, que me parecieron un siglo, porque los invitados armaban un jaleo impresionante.
Pasaron diez y ya no pude contenerme. Mi madre me quiso cortar el paso. Ven?a de los aseos.
- Espera un poco m?s, estar? arregl?ndose.
- Voy a ver, no sea que se haya desmayado.

Me solt? del brazo de mi madre y me lanc? a las puertas del amplio servicio.
Al entrar se pod?an escuchar unos gemidos de placer, que yo conoc?a.
- ?Sigue!, ?sigue!, me matas- Un velo blanco, colgaba por la puerta del aseo.
- ?Arggggggggg! ?Toma y toma!- estos gru?idos, me parecieron de mi amigo Lupi.
Abr? violentamente la puerta del amplio aseo y sobre mi cay? el trasero de Alicia, que estaba apoyado en la puerta y pude ver el ?tarugo? de mi ex-amigo Lupi, el cual no acertaba a tapar su enorme falo.

Agarr? al atrevido por un brazo y le estamp? contra uno de los lavabos sobre encimera de m?rmol, quedando desnudo y desnucado.

Alicia se puso a llorar de forma alarmante y al poco aquello se llen? de gente incr?dula y de polic?as energ?menos.
Ahora estoy en la c?rcel, pero espero que por poco tiempo, ya que mi abogado adujo locura transitoria y estoy pendiente de la apelaci?n.
Cuando salga se va a enterar la Alicia del demonio. ?Qu? raz?n ten?an mis padres!

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Viernes, 30 de marzo de 2007
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La Pasi?n de Jesucristo


Hab?a predicado el amor, hab?a resumido los mandamientos en dos:?Amar?s a Dios sobre todas las cosas y al pr?jimo como a ti mismo?. Para el Sistema de entonces, como ahora, eso era muy peligroso. ?C?mo pod?an los jud?os permitir el perd?n y poner en peligro a escribas y fariseos sus privilegios tan bien montados? ? C?mo pod?an los romanos admitir un revolucionario que predicaba un Dios que amaba a todos por igual? ?Hab?a que dar un escarmiento a tama?o ?embaucador? de masas hambrientas de Justicia y de esperanza!
Los del Sanedr?n ten?an que denunciarle a los romanos por querer erigirse en Rey y encima no de este mundo, los romanos ten?an que darle un escarmiento. Primero Pilatos, duda, se inquieta, ante la insigne presencia de un personaje que se mantiene firme, sin miedo ante la muerte y que dice ?ESTAR EN POSESI?N DE LA VERDAD! Bastar?n unos cuantos latigazos y dejarle un poco como diversi?n de los soldados, ya hartos de la lejan?a de su Roma Imperial y proclives a usar la tortura como entretenimiento.
Los encargados de los l?tigos de siete colas con bolas de acero, expertos donde los haya, se aplican a la labor, saben que no hay que darle en el coraz?n, porque eso significar?a la muerte, le azotan atado a una columna del patio de torturas, hasta que la sangre les salta hasta los ojos y se expande por todo el patio, luego se sientan y le penetran las sienes con una corona de espinas de rosal bien entretejida, para que no se caiga f?cilmente. El reo no ve apenas entre las gotas de sangre que le ciegan y apenas oye, cuando Pilatos le presenta casi desconocido entre su propia sangre:? He aqu? el hombre?, quiere decir: Ya apenas queda nada de ?l despu?s de la tortura, ?A?n ped?s m?s? Pues se asombra, los jud?os, a los cuales ven?a a redimir, ?si quieren m?s!?Crucif?cale!?Crucif?cale!
Se le carga con el madero trasversal y al G?lgota; a la cima del cerro donde se crucifica a ladrones y asesinos. La crucifixi?n es una tortura romana, donde los reos mueren lentamente por asfixia implacable, que es despu?s de tres o m?s horas terminada por agotamiento de los verdugos con la quiebra de las rodillas para acelerar el proceso asfixiante. Se cree que muchos reos mueren por infartos o anginas de pecho, incapaces de soportar tanto dolor. A Jes?s se le clava por las mu?ecas, que revientan los clavos de acero y por los pies, con un solo clavo, poniendo una rodilla doblada para que sea m?s eficaz. La sangre resbala por el madero vertical, cuando le elevan el trasversal hasta encajarle, llegando hasta el suelo, que riega durante varias horas. ?C?mo soporta tama?o horror? Su complexi?n robusta, ahormada en el tajo del taller de carpinter?a de su padre adoptivo, donde desde ni?o supo atender a los vecinos de Nazaret en sus muebles y hasta en sus vigas, le ayudan, ?O hacen mas largo el suplicio? Por fin expira, y el centuri?n, que ya tiene prisa por volver a su casa le lancea en el costado, porque aunque ya est? muerto,?Por si acaso! Sangre y agua, de los pulmones encharcados le saltan a los ojos que se restriega y ?Oh paradojas, le hacen ver! Y exclama: ??Verdaderamente era el Hijo de Dios! ?Todo se ha consumado? ?No! Falta el entierro y la RESURRECCI?N, para esto hab?a venido a la Tierra. ?El que me siga vivir? eternamente?. Cuando volatiliza el cuerpo mortal y deja impreso en el sudario para la eternidad el suplicio sufrido para redenci?n de todos los hombres, es cuando todo est? cumplido. ?Id y predicad por todo el mundo el evangelio? ?la Buena Nueva? ?La Esperanza?.
Muchos cristianos han seguido y siguen sus ense?anzas, son martirizados y son puestos fuera del Sistema, por peligrosos, por revolucionarios, por alborotadores, ?No conviene que sean atendidos!?Acabar?n con nuestro predominio?. Dej?mosles, mientras esperen la otra vida, pero no les dejemos si quieren subvertir esta ahorm?ndola a su ?Buena Nueva?. Hoy en el siglo XXI de Cristo, Dios Nuestro Se?or, el Mundo ego?sta sigue crucificando m?rtires y apartando revolucionarios. El sufrimiento hasta morir a la ?edad que no es alegre morir?, los 33 a?os, ya no ser? como el suyo, ser? la v?spera y una descarga de un pelot?n de fusileros en unos minutos irrepetibles.

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Mi?rcoles, 28 de marzo de 2007
El asesino de los Carnavales.
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El primer d?a de carnavales en C?diz fue excelente. Las murgas y comparsas hab?an ensayado durante meses su repertorio y sin problemas pasaron la noche amenizando a tantos visitantes como se acercaron a la ?tacita de plata?.
A la ma?ana siguiente en un espig?n sobre el mar, muy cerca de la Catedral, apareci? un hombre apu?alado en el pecho, vestido de arlequ?n.
La polic?a inform? al juez de que una sola pu?alada le atraves? el coraz?n. Una m?scara negra con la t?pica nariz cubr?a su rostro y al comprobar su identidad result? ser un conocido comerciante del Centro. Seguramente no habr?a ido solo a la fiesta. Las averiguaciones confirmaron que hab?a quedado con tres amigos de hac?a muchos a?os, y que se lo estaban pasando muy bien, cuando de pronto Paco L?pez, que ?ste era su nombre se separ? de sus amigos porque les dijo que hab?a quedado con una mujer en la plaza de San Antonio, y que luego la presentaba. Ya no le volvieron a ver y supusieron que se hab?a animado como para pasar la noche con ella y se olvidaron.
- Es un mazazo, lo que ha ocurrido- confesaba Carlos Reche, uno de los amigos del finado, al Inspector de polic?a.
- No sabemos quien era la mujer- confesaba otro de los amigos.
Era preciso encontrar alguna pista sobre la mujer. Francisco L?pez no estaba casado y a sus cuarenta a?os se le conoc?an pocas aventuras con mujeres. Sus padres ya eran muy mayores y el disgusto que les hab?a causado su asesinato no les dejaba articular palabra.
El Inspector Mu?oz era el asignado al caso. Muy ducho en esclarecer asesinatos pasionales cuando los responsables se hac?an los inocentes. Ya hab?a detenido a m?s de dos docenas de amantes asesinos que se hac?an los distra?dos, no digamos de los que confesaban con facilidad.


El segundo d?a, viernes, fue igualmente fat?dico. Otro hombre de unos cuarenta a?os apareci? igualmente apu?alado. Demetrio S?nchez era un joyero de mucho prestigio en C?diz y de nuevo se extend?a el dolor por la ciudad. Y tambi?n iba vestido de arlequ?n.

El Inspector Mu?oz se dispuso a resolver estos cr?menes sin darse descanso. Estaban desprestigiando a los carnavales, como en tiempos pasados, que acabaron siendo suspendidos por acumulaci?n de sucesos dram?ticos.
Tambi?n se hab?a separado de sus amigos y lo mismo, les dijo que ten?a una cita con una mujer muy hermosa en la Plaza de San Antonio. Como no quer?an interferir en sus amores, no le siguieron y lo lamentaban.
- Lucena, vamos a camuflarnos esta noche de arlequines, con los intercomunicadores alerta. Les llevamos encendidos para escuchar lo que nos suceda- se le ocurri? al Inspector Mu?oz, dirigi?ndose a su ayudante m?s asiduo.
- Creo que es lo mejor, mantendremos a toda la comisar?a y a los locales alerta, por si la trampa surte efecto.

A las ocho de la noche del s?bado todos estaban pendientes de la proclamaci?n de la Diosa adulta y el preg?n por Pasi?n Vega. Los polic?as locales hab?an montado un dispositivo de vigilancia especial, pues el n?mero de visitantes era incre?ble y el Delegado del Gobierno no quer?a contratiempos.

- Lucena, ?me oyes?-pregunta el Inspector.
- Si, perfectamente, el pingajillo lo llevo incrustado en el o?do.
- Me parece que hoy no va a actuar la asesina, hay demasiada vigilancia.
- No se conf?e Mu?oz, no se conf?e.

De pronto una mujer disfrazada de Marylin Monroe con antifaz, agarra por el brazo al atento inspector.
- Mi alma, ?quieres venir conmigo al muro?
- Como no, querida, vamos.
El muro se extiende junto al mar y existen dos escaleras por donde se baja a un peque?o muelle lleno siempre de contenedores, donde hab?an aparecido los dos cad?veres.
Lozano alert? a otros cuatro polic?as de lo que estaba ocurriendo y de forma paulatina se fueron alejando formando una cadena t?trica en pos de la artificial pareja.
Cuando llegaban junto al muro, la mujer se abraz? al fornido polic?a y le bes? en la boca con pasi?n.
- ?Qu? pretendes mujer?
- ?Matarte!- dice, mientras una hoja de acero brilla en la mano de la exuberante mujer.
- No vas a poder esta vez- y cogi?ndola con una llave de judo la hace caer junto a ?l.
- ?Det?ngase, p?ngase de rodillas!- gritan cuatro polic?as casi al un?sono.
La mujer estaba atontada y casi sen sentido. La cogen casi en volandas entre una mujer polic?a y el propio inspector Mu?oz hasta la acera, donde dos coches de polic?a ya esperaban su llegada.
Despu?s de un tortuoso camino entre una gran muchedumbre y hasta con c?maras de televisi?n, el corto trayecto hasta la Comisar?a en la Avenida de Andaluc?a se hizo m?s largo que de costumbre.
En la sala de interrogatorios la mujer se desmorona a?n m?s y casi no puede articular palabras.
- El a?o pasado, durante los carnavales, oigan, durante los carnavales, un arlequ?n me viol? en el muro. ?Jur? vengarme!
- Pero mujer, ?le denunci??- interroga Mu?oz.
- Me viol?, el muy cabr?n, me ?viol?ooooooooo!- y no dijo m?s.

El lunes siguiente los expertos nombrados por el Juez de guardia dictaminaron que la mujer estaba totalmente traumatizada y no razonaba. Parece que se propuso acabar con todos los arlequines del carnaval, porque para ella eran los culpables, sin importar para nada distinguir uno de otro.

- Lozano, estamos volvi?ndonos todos locos, con tanto carnaval- comenta Mu?oz.
- Ni que lo diga, inspector. Lo malo es que los violadores traumatizan a sus v?ctimas de forma irreversible muchas veces.

Ambos polic?as bajan las escaleras de la Comisar?a y se despiden hasta la pr?xima misi?n.

Publicado por interazul @ 21:15  | Misterio
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Martes, 20 de marzo de 2007
?Otra primavera!

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?Otra primavera!

?Radio Continental, le desea buen d?a y suerte, son las siete de la ma?ana! As? comenzaba a despertarme todas las ma?anas, menos cuando ya estaba d?ndole vueltas a la cabeza desde las seis o antes, que deb? hacer el d?a anterior y no realic? o lo que deber?a hacer el d?a que amanec?a.
Pero hoy era diferente, ?era el d?a de mi boda!

Acord? casarme con Laura al d?a siguiente de conocerla. Era una mujer especial. No porque fuera una amante loca y apasionada, que es lo que yo deseaba fervientemente, si no porque a su lado me sent?a protegido, cuidado, mimado, y para ella, yo era necesario. As? me dijo:
- ?Te adoro, amor! Eres como el aire que necesito para respirar, eres un encanto y vas a hacer conmigo de compa?ero imprescindible.
- Me dejas sin resuello, cari?o m?o-le respond?-quiero que vivamos juntos hasta que la vida nos abandone.
Eso fue hace m?s de tres a?os. Al principio, cada d?a que pasaba, despu?s del trabajo agotador en mi bufete de abogado, qued?bamos para comer durante un leve tiempo, que se me hacia insuficiente y por la noche qued?bamos en mi apartamento del centro, muy cerca del despacho y coment?bamos todo lo que nos hab?a pasado durante la larga tarde. Pero despu?s que ella encontrara un trabajo que le gustaba, durante d?as no nos ve?amos, porque ella viajaba mucho ofreciendo perfumes de calidad a tiendas diversas.
Nos pusimos de acuerdo en casarnos el primer d?a de primavera de 2007, es decir el 21 de marzo, y en este d?a estamos.

Me duele un poco la cabeza y siento que todo me da vueltas. Los amigos me llevaron de juerga hasta muy tarde antesdeayer y a?n no me he recuperado del todo. ?Ya se sabe!, las despedidas de soltero suelen ser agotadoras. Ayer vi a Laura radiante, m?s guapa que nunca y con una ilusi?n que me contagiaba que me hac?a desesperarme por no haberlo hecho antes. ?Ya no nos separar?amos nunca!

Nos vamos a casar en el Ayuntamiento de nuestra ciudad, con muy pocos testigos, porque es d?a de diario, pero hemos invitado a todos el s?bado, d?a 24 en un buen restaurante para celebrar lo que todos conocen.

Me visto r?pido, mientras atiendo con el m?vil a mi amigo Rober, que har? de padrino.
- No est?s nervioso, que ya la conoces bien- me dice- te estoy esperando a la puerta.
- Si estoy totalmente tranquilo, es lo que deseo desde que la conoc?.

Me encaj? finalmente la corbata y me enfund? el traje nuevo de cuatrocientos cincuenta euros, que bien val?a para la ocasi?n. Cuando ya estaba dispuesto a salir, el m?vil, siempre el nefasto celular inoportuno, suena de forma inapelable.
- Dime, ?qui?n eres?
- Soy Marta, ?no te acuerdas?
- ?Martaaaaaaaaaaa?-casi me caigo de la emoci?n, Marta hab?a sido mi compa?era durante cuatro a?os, antes de conocer a Laura.
- Si, cari?o, si y quiero que nos veamos de inmediato, porque nuestro hijo debe conocer a su padre. Ya tiene m?s de tres a?os y es buena edad para ello.
- ?C?moooo, qu? tengo un hijo contigoooo? ?No te pon?as el diafragma aqu?l?-Estaba pensando que me quer?an gastar una broma.
- ?Te haces la prueba de ADN? No te dije nada antes, hasta ver si recapacitabas, pero Filo me dijo que te ibas a casar con esa fulana.
- ?M?s respeto, que Laura es una buena mujer!-La realidad es que hab?a sido, hasta conocerla, un poco alocado, y ?ste imprevisto, en el fondo sab?a que me pod?a ocurrir.
- Bien pues yo tampoco le voy a la zaga. As? que reconoce a tu hijo, y ya est?.

Ten?a que aclarar esto, para ello r?pidamente pens?, en que hoy no me pod?a casar. Lo primero hablar?a con Laura, pero para quitarme a Marta de encima, al menos por un par de horas.
- Bien, te llamo dentro de dos horas y quedamos para ver que hago.
- ?O. K.! Ya tengo los papeles preparados para llevarlos al juzgado, y luego te casas con quien quieras, pero mi hijo debe saber quien es su padre.
- ?Vale!- respond? cada vez m?s contrariado.

Una vez que colgu?, llam? a Laura, pero claro, ella estar?a ya camino del Ayuntamiento. ?Eran las once y cuarto! Y la boda estaba fijada a las once y media.
Baj? a la calle y all? estaba Rober con su Mercedes de gran cilindrada, como acordamos.
-Ll?vame r?pido al Consistorio, ya te cuento por el camino.
Cuando llegamos, Laura estaba subiendo las escaleras.
- Espera, Laura, hoy no nos podemos casar.
- ?C?mo dices?- Cre? que me iba a abofetear, cuando le cont? lo que ocurr?a. Y lo hizo.
- ?Perdona, no s? siquiera si es verdad!-dije en mi defensa.
- Todo este tiempo sin decirme que ten?as un hijo con otra. Y lo mejor, es que te voy a decir algo: Yo tambi?n espero un hijo tuyo.
Cog? a Laura por el brazo y la met? en el auto, con Rober al volante, como hab?amos convenido y le habl? y supliqu?, que yo iba a ser su marido, que Marta se quedara con su hijo y ya ver?a.
- ?Eres odioso, nos embarazas a las dos y t? tan tranquilo!?Seguramente pensar?s hacer conmigo lo mismo y yo enga?ada todo este tiempo!
- No, tranquilo no estoy en absoluto. Yo te quiero y todo se arreglar?.

Y ahora estoy pensando como arreglar este l?o. ?Me ayudan?


Publicado por Lanzas @ 21:42  | Amor
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Martes, 13 de marzo de 2007
Sobre los escombros.

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Me encuentro abatido, sin fuerzas para moverme, hambriento y sediento.
Hace poco, las cosas eran bien diferentes. Los muros que rodeaban la gran casa hab?an sido s?lidos, de piedra, con rejas de hierro forjado y volutas con pan de oro. Y esos muros no hab?an sido construidos para impedir la entrada a nadie, m?s bien para delimitar los terrenos con mis vecinos.
El portal?n por el cual entraban caballos, coches y gentes diversas nunca cerr? sus puertas. El ancho camino de albero ribeteado de ?rboles diversos, destacando los pinos y los abedules, pero con casta?os, cipreses y hasta alg?n eucalipto sirvieron siempre de gu?a y de sombra a los viajeros, hasta llegar al porche, de grandes dimensiones, donde los encargados de las caballerizas atend?an a los corceles y aparcaban los coches en el patio colindante con la entrada a la mansi?n.
No hac?a muchos a?os, embajadores, enviados especiales, mensajeros encopetados y representantes tra?an sus s?quitos y a todos se les recibi? con galas, cenas y acuerdos que siempre deseaban repetir. Los anchos salones eran suficientes para las galas y yo desde mi sill?n impart?a saludos, firmaba convenios y cuando era necesario, al mismo nivel que mis invitados les saludaba y con grandes apretones de manos cerr?bamos pactos que eran secundados por todos los vecinos, porque a ellos tambi?n les conven?a.

?Por qu? los muros fueron derribados, y hoy son c?mulos de piedras y de hierros oxidados? ?Qui?n se atrevi? a tumbar el portal?n y deposit? encima grandes pe?ascos para que nadie le levantara? ?C?mo es que las caballerizas fueron destruidas y los pocos caballos que quedan, vagan fam?licos pactando por el descuidado c?sped, otrora alfombra manteada y verdosa?
De la casa no quedan m?s que piedras y arcos punteados semiderruidos, los cuadros suntuosos que colgaban en los salones han desaparecido. Las mesas, los candelabros, los manteles son amasijos, pasto de las ratas y de algunos gatos abandonados.

Los tejados ca?dos, las habitaciones, antes acogedoras, ahora ni existen en tal caos. Las fuentes de los jardines est?n mudas, cuado antes cantaban alegremente formando los ca?os graciosos racimos. ?Qui?n las sec??
Los ?rboles del camino se est?n secando y algunos caen sobre ?l cortando el paso. ?Qui?n les derrib??

Me encuentro sentado sobre los escombros de la que fue mi casa, con las ropas hechas jirones, los cabellos grises y una descuidada barba me cuelga sobre el pecho. S?lo uno de mis perros me acompa?a. Est? sentado a mi lado, hambriento y sediento como yo.

?Ser? capaz de reconstruirlo todo de nuevo? Las fuerzas no me acompa?an, pero recuerdo a mis abuelos y por supuesto a mis padres, cuando a?n todo era un solar sin l?mites claros, esforz?ndose en levantar los muros primero, la casa despu?s, y las caballerizas m?s tarde. Construyeron con ayuda de sus hijos todo lo que yo disfrut? durante d?cadas. ?Nunca es tarde, para empezar de nuevo, si a?n un h?lito de vida me acompa?a! Empezar? por buscar comida, en las granjas de al lado y comer? y dar? de comer a mis animales. Despu?s lo rehar? todo.

Publicado por Lanzas @ 17:55  | Misterio
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Lunes, 05 de marzo de 2007
Aterrizaje.


Me deslizo por una pendiente sin final. El arrullo del viento implacable hace insoportable la ca?da. La veo entre los ?rboles como si estuviera a mi lado. S? que esto es imposible.
Quiero creer que sale a mi encuentro. La oigo perfectamente:
- Luis, amor m?o, yo estoy esper?ndote como te promet?. No me dejes sola ahora.
- Nuestro hijo ser? un gran hombre con nuestra ayuda. Ya voy.

Caras descompuestas se apretujan contra la m?a. La de un ni?o de dos a?os me hace so?ar con el que lleva Mar?a en su vientre. Es nuestro hijo, es el resultado de nuestro cari?o. Un hombre sin brazos pasa a mi lado y un sin fin de m?scaras cuelgan grotescamente sobre mi cabeza.
?Estoy dentro de un laberinto de muelles, maletines, bolsas y espumas!
No veo apenas nada. Una bruma lo llena todo, lo vac?a y a la vez lo completa.
Empiezo a ser consciente de lo que pasa. Hace un momento, seg?n sobrevol?bamos la Amazonia, una voz dijo:
-?Prep?rense para un aterrizaje forzoso, el avi?n se ha despresurizado!
- ?Despresurizado? ?Es esto posible?
Y ahora caemos todos retorcidos las personas y los hierros en el bosque interminable del Amazonas.
?Mi ?ltimo pensamiento es para ti, mi amor! T? me esperas en la terminal, estar? contigo y nuestro hijo para siempre.


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Publicado por quijote_1971 @ 19:34  | Dramas
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Jueves, 01 de marzo de 2007
Explosi?n controlada.


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Ven?an anunci?ndolo en la prensa y por medio de cartas directas a los vecinos de los inmuebles que pod?an ser afectados. Se trataba de volar una roca que en la construcci?n de los t?neles del metro hab?a que eliminar.
Dec?an que se tratar?a de una ?explosi?n controlada?, que la roca hab?a sido totalmente recubierta por unas planchas de acero y que al volarla todos los pedazos quedar?an dentro. Para explicarlo utilizaban el s?mil de que dentro de un recipiente herm?tico se iba a destruir en pedazos una bola de m?rmol. Ning?n pedazo saldr?a al exterior y no hab?a peligro de corrimientos de tierra, porque la zona estaba totalmente apuntalada con diques de hierro.
Se recomendaba, de todas maneras que los vecinos afectados dejaran sus casas entre las diez y las doce de la ma?ana del d?a 24 de enero.

?S?lo por precauci?n! ?Nada m?s que por precauci?n!

El d?a anunciado hab?a llegado. La polic?a local se encarg? de ir inmueble por inmueble comprobando que todos sal?an y s? era hora de estar en casa que se colocaran detr?s de la barrera que hab?an montado al efecto a unos quinientos metros del centro de la explosi?n.

Eran las once treinta de la ma?ana. De pronto una gran grieta en medio de la calzada se abri? y por ella la tierra comenz? a escupir lingotes de acero del tama?o de los ladrillos de la construcci?n. Unos cayeron sobre los edificios colindantes arrancando persianas, toldos, cristales y hasta barandales. Otros cayeron sobre los espectadores, causando el p?nico y heridas diversas a m?s de doscientas personas. Uno de los edificios, como si de un castillo de naipes se tratara se derrumb? sobre s? mismo dejando en su lugar un cr?ter de fuego y lodo.

M?s de mil vecinos quedaron afectados perdiendo sus casas para siempre. Las autoridades salieron despu?s de tres horas de la tragedia explicando que se hab?a tratado de un peque?o error de c?lculo en el tama?o de la carga explosiva. Parece ser, dijeron por otra parte unos expertos, que no se sell? una grieta en las planchas de acero y por ella el material rocoso se convirti? en proyectiles.

Los sobrevivientes se manifestaron durante d?as pidiendo que se reconstruyeran sus viviendas y que el metro no pasara por all?.
A?n hoy despu?s de dos meses de la ?explosi?n controlada? se siguen preguntando ?Si no llega a ser controlada hubiera quedado alguien para contarlo?

Publicado por Lanzas @ 23:13  | Dramas
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