Martes, 13 de marzo de 2007
Sobre los escombros.

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Me encuentro abatido, sin fuerzas para moverme, hambriento y sediento.
Hace poco, las cosas eran bien diferentes. Los muros que rodeaban la gran casa hab?an sido s?lidos, de piedra, con rejas de hierro forjado y volutas con pan de oro. Y esos muros no hab?an sido construidos para impedir la entrada a nadie, m?s bien para delimitar los terrenos con mis vecinos.
El portal?n por el cual entraban caballos, coches y gentes diversas nunca cerr? sus puertas. El ancho camino de albero ribeteado de ?rboles diversos, destacando los pinos y los abedules, pero con casta?os, cipreses y hasta alg?n eucalipto sirvieron siempre de gu?a y de sombra a los viajeros, hasta llegar al porche, de grandes dimensiones, donde los encargados de las caballerizas atend?an a los corceles y aparcaban los coches en el patio colindante con la entrada a la mansi?n.
No hac?a muchos a?os, embajadores, enviados especiales, mensajeros encopetados y representantes tra?an sus s?quitos y a todos se les recibi? con galas, cenas y acuerdos que siempre deseaban repetir. Los anchos salones eran suficientes para las galas y yo desde mi sill?n impart?a saludos, firmaba convenios y cuando era necesario, al mismo nivel que mis invitados les saludaba y con grandes apretones de manos cerr?bamos pactos que eran secundados por todos los vecinos, porque a ellos tambi?n les conven?a.

?Por qu? los muros fueron derribados, y hoy son c?mulos de piedras y de hierros oxidados? ?Qui?n se atrevi? a tumbar el portal?n y deposit? encima grandes pe?ascos para que nadie le levantara? ?C?mo es que las caballerizas fueron destruidas y los pocos caballos que quedan, vagan fam?licos pactando por el descuidado c?sped, otrora alfombra manteada y verdosa?
De la casa no quedan m?s que piedras y arcos punteados semiderruidos, los cuadros suntuosos que colgaban en los salones han desaparecido. Las mesas, los candelabros, los manteles son amasijos, pasto de las ratas y de algunos gatos abandonados.

Los tejados ca?dos, las habitaciones, antes acogedoras, ahora ni existen en tal caos. Las fuentes de los jardines est?n mudas, cuado antes cantaban alegremente formando los ca?os graciosos racimos. ?Qui?n las sec??
Los ?rboles del camino se est?n secando y algunos caen sobre ?l cortando el paso. ?Qui?n les derrib??

Me encuentro sentado sobre los escombros de la que fue mi casa, con las ropas hechas jirones, los cabellos grises y una descuidada barba me cuelga sobre el pecho. S?lo uno de mis perros me acompa?a. Est? sentado a mi lado, hambriento y sediento como yo.

?Ser? capaz de reconstruirlo todo de nuevo? Las fuerzas no me acompa?an, pero recuerdo a mis abuelos y por supuesto a mis padres, cuando a?n todo era un solar sin l?mites claros, esforz?ndose en levantar los muros primero, la casa despu?s, y las caballerizas m?s tarde. Construyeron con ayuda de sus hijos todo lo que yo disfrut? durante d?cadas. ?Nunca es tarde, para empezar de nuevo, si a?n un h?lito de vida me acompa?a! Empezar? por buscar comida, en las granjas de al lado y comer? y dar? de comer a mis animales. Despu?s lo rehar? todo.

Publicado por Lanzas @ 17:55  | Misterio
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