Lunes, 05 de marzo de 2007
Aterrizaje.



Me deslizo por una pendiente sin final. El arrullo del viento implacable hace insoportable la caída. La veo entre los árboles como si estuviera a mi lado. Sé que esto es imposible.
Quiero creer que sale a mi encuentro. La oigo perfectamente:
- Luis, amor mío, yo estoy esperándote como te prometí. No me dejes sola ahora.
- Nuestro hijo será un gran hombre con nuestra ayuda. Ya voy.

Caras descompuestas se apretujan contra la mía. La de un niño de dos años me hace soñar con el que lleva María en su vientre. Es nuestro hijo, es el resultado de nuestro cariño. Un hombre sin brazos pasa a mi lado y un sin fin de máscaras cuelgan grotescamente sobre mi cabeza.
¡Estoy dentro de un laberinto de muelles, maletines, bolsas y espumas!
No veo apenas nada. Una bruma lo llena todo, lo vacía y a la vez lo completa.
Empiezo a ser consciente de lo que pasa. Hace un momento, según sobrevolábamos la Amazonia, una voz dijo:
-¡Prepárense para un aterrizaje forzoso, el avión se ha despresurizado!
- ¿Despresurizado? ¿Es esto posible?
Y ahora caemos todos retorcidos las personas y los hierros en el bosque interminable del Amazonas.
¡Mi último pensamiento es para ti, mi amor! Tú me esperas en la terminal, estaré contigo y nuestro hijo para siempre.

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Publicado por quijote_1971 @ 19:34  | Dramas
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