Jueves, 01 de marzo de 2007
Explosión controlada.



Imagen


Venían anunciándolo en la prensa y por medio de cartas directas a los vecinos de los inmuebles que podían ser afectados. Se trataba de volar una roca que en la construcción de los túneles del metro había que eliminar.
Decían que se trataría de una “explosión controlada”, que la roca había sido totalmente recubierta por unas planchas de acero y que al volarla todos los pedazos quedarían dentro. Para explicarlo utilizaban el símil de que dentro de un recipiente hermético se iba a destruir en pedazos una bola de mármol. Ningún pedazo saldría al exterior y no había peligro de corrimientos de tierra, porque la zona estaba totalmente apuntalada con diques de hierro.
Se recomendaba, de todas maneras que los vecinos afectados dejaran sus casas entre las diez y las doce de la mañana del día 24 de enero.

¡Sólo por precaución! ¡Nada más que por precaución!

El día anunciado había llegado. La policía local se encargó de ir inmueble por inmueble comprobando que todos salían y sí era hora de estar en casa que se colocaran detrás de la barrera que habían montado al efecto a unos quinientos metros del centro de la explosión.

Eran las once treinta de la mañana. De pronto una gran grieta en medio de la calzada se abrió y por ella la tierra comenzó a escupir lingotes de acero del tamaño de los ladrillos de la construcción. Unos cayeron sobre los edificios colindantes arrancando persianas, toldos, cristales y hasta barandales. Otros cayeron sobre los espectadores, causando el pánico y heridas diversas a más de doscientas personas. Uno de los edificios, como si de un castillo de naipes se tratara se derrumbó sobre sí mismo dejando en su lugar un cráter de fuego y lodo.

Más de mil vecinos quedaron afectados perdiendo sus casas para siempre. Las autoridades salieron después de tres horas de la tragedia explicando que se había tratado de un pequeño error de cálculo en el tamaño de la carga explosiva. Parece ser, dijeron por otra parte unos expertos, que no se selló una grieta en las planchas de acero y por ella el material rocoso se convirtió en proyectiles.

Los sobrevivientes se manifestaron durante días pidiendo que se reconstruyeran sus viviendas y que el metro no pasara por allí.
Aún hoy después de dos meses de la “explosión controlada” se siguen preguntando ¿Si no llega a ser controlada hubiera quedado alguien para contarlo?


Publicado por Lanzas @ 23:13  | Dramas
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios