Jueves, 25 de enero de 2007
El desv?n abandonado


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Mi abuelo tiene una casa muy grande, con tres plantas, una cochera y un desv?n.
La entrada es muy grande, pues por ella entran carruajes con sus caballos y todo.
En la planta baja viven dos hijos con sus familias, de una de las cuales formo yo parte.
En la alta, los abuelos, a los cuales visito a diario, para jugar con mi querido abuelo Pedro, a las damas y al parchis. Casi se me olvida decir que me llamo Juan y que tengo diez a?os.
Todos me llaman Juanito ?piernas largas?. Tengo tres primos, pero uno, que le llamamos todos ?Cochero?, pero que su nombre real es Jos?, tiene dos a?os m?s que yo y tambi?n juega con el abuelo y conmigo todas las tardes, mientras la abuela prepara la cena.
El desv?n est? justo encima de d?nde ellos viven, y seg?n mi abuelo, en ?l han metido durante a?os todo lo que se queda viejo, inservible o no vale nada, pero que les da pena tirar tanto a ?l como a sus hijos.
Yo he visto subir dos l?mparas, un arc?n lleno de ropas antiguas, una escultura que hizo mi t?o hace a?os, dos cuadros muy grandes y muchas cosas m?s.
Mi primo, dice, para asustarme, que en el desv?n viven fantasmas de nuestros antepasados, que vagan en busca de ni?os para convertirse de nuevo en seres vivos, al arrancarles el coraz?n. Yo s? que eso es mentira, cuando quiera subir? al desv?n para ver si hay algo interesante para jugar.

- Juanito, otra vez me has comido la dama- dice mi abuelo Pedro
- Es que gracias a tus ense?anzas, me estoy haciendo un maestro.
- Bueno, como sube tu primo, vamos a jugar todos al parchis. ?Adriana! Trae a los ni?os unas mantecadas, que no han merendado.
El abuelo siempre tan solicito con nosotros, pero no se entera que preferimos chorizo, salchich?n y chocolate, antes que las grandes mantecadas que hace la abuela, que desde luego son buen?simas.

Esa tarde, seg?n salimos por la puerta, le digo a Jos?:
- ?Por qu? no subimos al desv?n a ver lo que hay? Yo no tengo miedo.
- ?Vale! La llave est? puesta en la cerradura. El abuelo no la quita nunca.
Subimos sigilosos, en un momento estamos junto a la puerta, que es peque?a, pero muy fuerte, de madera, tiene una llave enorme que hay que girar para que se abra sobre las bisagras.
Mi primo gira la llave y entramos. Encendemos la luz, que es una bombilla pelada, en el techo, adem?s a?n entra algo de claridad de la tarde y vemos bien.
Lo primero que vemos es una gran telara?a que cuelga del ventanuco que hay en lo alto y que tiene un cristal de color pergamino, no s? si por los a?os o por los sucio. A la derecha unas estanter?as met?licas en las que se apilan libros viejos, l?mparas antiguas, cacharros de metal, de los que ten?an antes para calentar al fuego de las chimeneas las comidas.

Un poco m?s all? dos esculturas de m?rmol, que una me parece la que tengo en un libro del Colegio.
- Jos?, ?es la estatua de Julio C?sar?
- ?Tonto!, es una imitaci?n, que mi padre ha ido a Bellas Artes y de trabajo le pon?an a hacer copias.
- ?Ah, ya!

A la izquierda hay dos cuadros enormes, que est?n tapados por unas s?banas que fueron blancas hace a?os. Al destapar la primera, un trueno enorme casi nos deja sordos. La luz el?ctrica desaparece, por el ventanuco se oye la fuerza de la lluvia y lo peor de todo, mi primo presa del p?nico sale corriendo por la puerta cerr?ndola tras de s?.

Yo intento abrir pero no puedo. Entre el fragor de la tormenta y el grosor de paredes y puerta, me parece que hasta que el tonto del ?Cochero? no se acuerde que me dej? aqu? solo, no salgo.
Mejor seguir mirando los cuadros. Enciendo una linterna, que hab?a cogido al entrar, que mi primo no vio y descorro el primer lienzo. Una cabeza sobre una bandeja, todo muy oscuro, en las manos de un hombre que se acerca a una mujer (m?s tarde supe que era la cabeza de San Juan y ella es Salom?) parece que sale de la bandeja y va a rodar hasta donde yo estoy. Me retiro y tropiezo con una de las esculturas que ahora enfoco.
- ?Mam?!?Es una serpiente enorme! ?Ven a por m?!- pero otro trueno impide toda posibilidad de que mis abuelos me oigan.

Veo el gran arc?n. Si al menos dentro hubiera algo con que hacer ruido, un tambor o una corneta o algo as?.
Me acerco y con mucho trabajo, entre chirridos de goznes desengrasados, abro el arc?n.
- ?Socorro! ?Hay un muerto, socorro!
Una cara roja con cuernos, con unos ojos vac?os y una perilla negra me contemplan. Estoy paralizado de miedo y creo que me hago mis necesidades encima, oigo un ruido sobre el suelo de tarima, como un riachuelo, que creo que es mi propio or?n.
- Muerto de miedo es lo que est?s.
- ?Socorro, no me mates, no me quites el coraz?n.
- ?Pero Juanito, que soy tu abuelo- Ahora le veo, la luz ha vuelto y la voz es del otro lado del arc?n, a mis espaldas.
- ?Abuelo, abuelo!- mi primo me dej? encerrado.
- Mira que asustarte con el disfraz de demonio que llev? en los carnavales de hace un mont?n de a?os, no seas miedoso, anda baja con tu abuela que te de ropa limpia.

No cre?is que dej? de subir al desv?n, pero siempre que lo hice a partir de entonces, cog?a la llave y hasta que no sal?a de nuevo, no volv?a a meterla en la cerradura. As? pod?a abrir desde dentro con facilidad
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Publicado por quijote_1971 @ 18:27  | Misterio
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