Jueves, 25 de enero de 2007
Un muerto a los postres- Cap?tulo III



El viernes por la noche, como acordaron, todos estuvieron en el Hotel Gran Golf de Matalasca?as.
Cenaron todos juntos de forma muy amistosa celebrando el ?xito de la compa??a que tan bien marchaba.
El s?bado quedaron en el campo de golf cercano y desde las diez de la ma?ana hasta pasadas las dos de la tarde dieron rienda suelta a su?hoby?. Despu?s de un rato en la sauna del hotel quedaron de nuevo todos en el comedor. Alonso pidi? una botella de vino de Ribera de Duero. Los dem?s prefirieron cervezas y agua mineral. La costumbre es que si no se termina la botella, como as? ocurri? en esta ocasi?n, los camareros la apartan con una etiqueta de la habitaci?n correspondiente, para la noche o para el d?a siguiente. Las de vino tinto las dejan sobre una mesa al final del sal?n, las de vino blanco las introducen en los frigor?ficos.

Por la tarde la se?ora Alonso sali? a la peluquer?a del propio hotel, seg?n dijo a su marido, mientras ?ste se qued? viendo una pel?cula en la habitaci?n.
A las dos horas volvi? y le dijo a Luis.
- Vamos a la cafeter?a, no esperan a ma?ana ni los chinos ni nadie y no tengo ganas de cenar. Tomamos algo sencillo, nos acostamos pronto. Ma?ana nos vamos a dar un gran paseo por la playa, ya que estaremos solos y descansamos del golf.
- De acuerdo.

En la cafeter?a hubo una peque?a discusi?n entre Alonso y M?ller. Mientras las esposas charlaban animadamente sobre lo ?ltimo en moda, ellos decidieron dejar lo que trataban cuando Carmen intervino:
- ?Qu? ocurre?
- Nada importante Carmen, es que Luis es un hombre muy honrado, no admite ninguna trampa. Me parece estupendo.
- ?Qu? cosas tienes, si el octavo hoyo estuvo bien metido! ?Nada de trampas!- dice Luis.
- De acuerdo, mi amigo.

Los primeros en marcharse fueron los chinos. Ten?an asuntos que resolver en la ma?ana del domingo, pues estos no descansan ni los domingos apenas. Despu?s lo hicieron M?ller y su mujer. Y casi de forma simult?nea Eduardo junto con su compa?era. Los que se quedaron y estaban el domingo fueron los franceses y sus esposas, adem?s del finado y la suya.
???

Cuando el teniente Morales descubri? el misterio de la botella, Carmen se sinti? presa del p?nico.
- ?Han sido los chinos! ?Han sido los chinos!- repet?a una y otra vez.
- Veamos, se?ora. ?qui?nes son los chinos?-el teniente, como era natural estaba desbordado, porque ni hab?a o?do nada de chinos, ni hab?a ninguno en el hotel.
- Ver?, han estado dos chinos estos d?as anteriores en el hotel- dice el Sr. Calleja, gerente del establecimiento.
- ?Y ahora d?nde se encuentran? Bueno es lo mismo, tenemos que esperar al Inspector Arrieta de homicidios, para que se haga cargo de todo. De momento y en una hora, no se puede ir nadie del hotel. Ya tenemos una pareja en las puertas de acceso desde la calle y otra en las de la playa.

Arrieta era un duro Inspector de la regi?n andaluza. Estaba destinado a la, de momento tranquila Comisar?a de Huelva desde hac?a dos a?os, procedente de Vizcaya. Su tenaz persecuci?n de los terroristas vascos durante muchos a?os, bien merec?an un descanso. Y all? estaba. Cuando ese domingo esperaba pasar una guardia tranquila le llamaron con urgencia. Ten?a que ir a Matalasca?as a toda prisa, porque se hab?a cometido el crimen de un empresario sevillano.
- Vamos, Eguilaz, vente conmigo que los guardias civiles se habr?n liado con la tostada.
- All? vamos- respondi? el subinspector Eguilaz tambi?n muy curtido, ?ste en la lucha contra el crimen pasional en varias provincias de Espa?a.
Cuando llegaron al Hotel de los hechos, el Inspector, con su tez morena y curtida por el sol, se dirige al Teniente Morales:
- Vamos a ver, ?tomaron muestras, para la cient?fica de todos los alimentos?
- Por supuesto, el Juez le estaba esperando para el levantamiento del cad?ver, por si usted descubre algo nuevo. Pero el vino est? envenenado con cianh?drico.
La se?ora Alonso, estaba ya en su habitaci?n, as? como todos los dem?s clientes del Hotel.

La tarea iba a ser ardua, para dejar a los usuarios del Hotel libres sin problemas. Lo primero era entrevistar a la mujer, explicarla que ten?an que hacer la autopsia al cad?ver y que era necesario recordar todo lo que hab?a pasado las cuarenta y ocho horas anteriores.



Continuar?.
?Qui?n fue el asesino
?

Publicado por interazul @ 13:43  | Misterio
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