Domingo, 21 de enero de 2007
Un muerto a los postres-Cap?tulo II.



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Vamos a remontarnos unos meses atr?s de los hechos que llevaron al asesinato del se?or Alonso.

La empresa de inform?tica Infortotal hab?a sido formada con la ayuda de los padres de la mujer de Luis Alonso. Cuando ella les present? al joven ingeniero quedaron ilusionados y como ten?an dinero, ya que Luciano Carmona, padre de Carmen, hab?a sido un hombre de negocios de reconocida solvencia con varias papeler?as e imprentas en Andaluc?a, lo de una empresa como la que propuso el que ser?a muy pronto su yerno, le convenci? enseguida.

Su mujer colabor? sobremanera, pues ella ten?a estudios empresariales y con su marido formaron un d?o francamente eficaz.

La importaci?n de componentes electr?nicos pasaba por entenderse con los chinos.
El bajo coste de la mano de obra les hab?a convertido en imprescindibles. Casi todas las placas, los discos duros, las tarjetas gr?ficas,? casi todo, lo montaban ellos.
Chue en Lie era la cabeza visible con el que ten?an que tratar y cuando contrataron a Eduardo Linares como secretario general, todos los problemas los arreglaban entre ellos. Algo raro descubri? el secretario en las cajas de componentes electr?nicos un d?a de diciembre pasado. Not? varias cajas que estaban mal cerradas y aunque los componentes no estaban da?ados, eso no le gust?.
- Luis-as? llamaba a su jefe, por indicaci?n de este- hay algo raro, ?ltimamente en las cajas que llegan desde China, da la impresi?n de que algunas han sido abiertas y aunque cuidadosamente las vuelven a cerrar, es como si buscaran algo.
- Anda, anda, Eduardo, t? siempre est?s con tus paranoias. ?Qu? crees?- realmente la confianza en ?l era total y por eso buscaba su opini?n.
- ?No portar?n algo de droga, de falsos billetes o algo as?? A mi, ya sabes que los chinos no me inspiran ninguna confianza.
- Habr? que seguir observando y de todas maneras yo hablar? de forma inteligente con el Lie ese.

Esto qued? as? hasta que pasados unos d?as, el tal Chue en Lie se acerc? al despacho del se?or Alonso y pidi? hablar con ?l en privado.
Sobre su conversaci?n que dur? m?s de una hora, coment? con su secretario:
- Ya est? todo aclarado. Lo de las cajas de componentes mal cerradas se debe a que la polic?a busca entre todos los env?os desde Taiwan, droga. Parece que una trama de traficantes est? camuflando opio en grandes cantidades para uso en drogas de dise?o en Europa. Utilizan todo tipo de valijas que llegan a Espa?a, para distribuir a los fabricantes en Europa.
- Y nosotros, ?no tendremos ninguna implicaci?n en esto! ?No?
- Naturalmente.

Carmen Carmona, esposa de Alonso, era una mujer muy emprendedora y colaboradora con los negocios de su marido. Bien parecida, gustaba arreglarse y pintarse de forma elegante, lo que la abr?a muchas puertas, sobre todo masculinas.
Incluso hac?a viajes fuera de Europa, como a Tailandia y a Rusia, buscando relaciones para la empresa. Sol?a viajar con una prima suya que pr?cticamente la trataba como a una hermana.
En uno de sus viajes a Mosc? conocieron a unos franceses que andaban por all? con el mismo objetivo, el ampliar el mercado de sus empresas de Inform?tica. Por una parte acud?an a reuniones de empresarios y por otra dejaban sus direcciones a todos los que acud?an para compartir mercanc?as.
Para hacerse m?s agradable la estancia quedaron para cenar juntos y algo m?s pas? en esos d?as, porque los franceses eran muy zalameros y serviles.
Cuando regres? a Sevilla, su marido la not? algo extra?a, pero no le dio importancia, porque nunca hab?a tenido la m?s m?nima sospecha de su comportamiento de fiel amante.

Un d?a le pregunt?:
- ?Te pas? algo en esa Rusia maldita?
- Nada importante. S?lo conocimos a unos empresarios franceses, Monsieur Lafitte y Monsieur Batignon qu? quedaron venir por Sevilla para conocer nuestra empresa.
- ?De acuerdo! Inv?tales en mi nombre.

Como unos quince d?as despu?s, los se?ores Lafitte y Batignon se presentaron en la empresa de Alonso.
Carmen present? a Eduardo, el secretario general, y quedaron ir a comer, junto con Chue al d?a siguiente, con la buena idea de formar una compa??a internacional de importaci?n y exportaci?n de componentes electr?nicos. Como era inflexible, sin el chino no se pod?a hacer nada.

A la comida asistieron los franceses, Alonso y su mujer, la prima Beni y su esposo, Mario y Chue en Lie con el que ?l dec?a que era su socio, pero todos entend?an que era su guardaespaldas con cara de muy pocos amigos.

Alonso se crey? en la obligaci?n de exponer el tema de los intentos de alguna mafia de meter droga en los paquetes.

Chue en Lie se mostr? contrariado.

- No mencionar, mejor no mencionar. No es cosa nuestra.- repet?a el oriental.
- Es necesario firmar un documento en el cual la empresa cuente con tres gerentes- dice Eduardo.
- Lo veo bien- contest? Luis Alonso- ?cu?les propones?
- Por parte francesa a Monsieur Lafitte, por parte espa?ola a ti y por parte, digamos de las manufacturas, al se?or Lie.
Todos estaban de acuerdo y aquella misma tarde firmaron el documento ante Notario. ?ste les hizo saber que seg?n el mismo, en caso de fallecimiento o incapacidad de alguno de los firmantes, quedaban como sustitutos, el se?or Batignon, el se?or M?ller, que era el marido de Beni, pues Carmen se inhib?a en su favor, y por parte oriental, el guardaespaldas, llamado Ma-Tse-Tan.

A nadie le extra?? todo esto, porque se daban todos por muy longevos y eran a?n j?venes.

M?ller era de origen alem?n y se dedicaba a los negocios de transporte de mercanc?as por toda Europa y aparentemente no ten?a ning?n inter?s en meterse en la inform?tica, pero no se opuso para no contradecir a sus buenos amigos.

Esa noche coment? Luis con su mujer:
- ?No hubiera sido mejor que t? fueras la suplente m?a?
- ?Qu? cosas tienes! Yo s? que t? me perdurar?s a mi. Todo es puro tr?mite.

A los dos meses de constituirse la sociedad, las ganancias subieron como la espuma. La venta de componentes se dispar? en toda Europa y la renovaci?n de ordenadores, programas, conexiones a Internet, ? eran el pan nuestro de cada d?a.

-Adolfo-ese era el nombre de M?ller- ?vienes con Beni este fin de semana a Do?a?a? Carmen y yo vamos al hotel del Golf de siempre- le comunica Luis por el m?vil a su amigo.
- De acuerdo, pero s?lo el s?bado, ya que el domingo tengo una expedici?n de dos camiones para Italia y tengo que supervisarlos. Iremos el viernes por la noche.
- Vale, van tambi?n el chino y su amigo, que les he animado a jugar. Y as? mismo van adem?s, los franceses con sus esposas que est?n pasando unos d?as en la Costa, y como no, Eduardo con Pepi su compa?era inseparable. Venid el viernes por la noche y as? jugamos duro todo el s?bado..
Ese fue el fin de semana en el cual Alonso fue asesinado en el hotel.

Continuar?


?Qui?n puede ser el asesino? ?Qu? razones puede tener para serlo? Animaros y arriesgad en vuestras respuestas
Publicado por interazul @ 19:28  | Misterio
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