Martes, 16 de enero de 2007
AMOR ETERNO

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Vagaba por las calles como pose?do de un esp?ritu maligno que le impulsara a buscar la muerte en un cruce mal se?alizado o en un puente atractivo para un suicida.
Cansado ya de tanto caminar sin tino, se sent? en el banco de aquel parque sombr?o y sac? su botella de wiski medio vac?a. Cuando estaba echando un trago de aqu?l mejunje de seis euros el litro una mano blanca como la nieve le sujet? la suya y crey? escuchar:
- Roberto, ?crees que ella merece que te arruines as??
- ?Ella? ?Qui?n es ella?- respondi? Roberto mientras sus ojos se extend?an hacia el fondo del paseo totalmente perdidos y vidriosos.
- Mar?a, tu Mar?a. La que amaste perdidamente, como un alocado apasionado.
- ?Mar?a? ?No la nombres! ?La odio!
- ?La sigues amando! Y dices que la odias porque dices que ella te dej? sin un adi?s, sin una explicaci?n, sin motivo alguno.
- Ella se fue de mi lado porque no soportaba mi amor encendido. Su nuca entre mis manos era la cabeza de Afrodita. Sus senos los de la Venus de Milo y sus piernas las de la Marylin Monroe. Como persona era comprensiva, afable,..Era perfecta. Era mi raz?n de vivir,?

El hombre rompi? a llorar como un ni?o al que le han privado de su juguete favorito.
Sigui? escuchando:
- ?Es! ?Ella existe y sigue siendo tan maravillosa como dices!
- ?Entooooceees?-balbuce? el infeliz hombre.
- ?Ella te dej? por alcoh?lico! ?Por gastarte todo el dinero en los bares y en todas las licorer?as del mundo! ?No la escuchaste cuando te dijo que fueras a curarte! ?La insultaste y la despreciaste!
- ?Yo soy capaz de dejar de beber en un d?a si me lo propongo!
- ?Pues hazlo y p?dele perd?n! ?Sabes que ella te espera, curado y sobrio!

Roberto not? un fr?o sobrecogedor y se despert?. Estaba en el banco del parque, en el de todas las tardes, cuando sal?a del trabajo, en el cual le manten?an por misericordia, ya estaba advertido de que era imposible seguir por mucho m?s tiempo.
Estaba en el duro lecho de piedra, en el que dorm?a la ?mona?, para luego irse a casa, a la asquerosa y desoladora mansi?n donde la basura le llegaba hasta el techo. Una casa en otro tiempo resplandeciente y acogedora, cuando estaba ella all?.

Sali? a buen paso y como un loco lleg? a casa, se meti? en el ba?o durante una media hora, se afeit?, se arregl? con la ?nica camisa limpia que le quedaba y se propuso limpiar la casa a fondo.
Como era viernes, ten?a todo el fin de semana para recogerlo todo y se le ocurri? llamar a su hermana y sus sobrinas para que le ayudaran:
- Alicia, ven que voy a regenerarme y recuperar a mi esposa.
- ?Est?s seguro de lo que dices?
- ?Completamente!, venid a ayudarme y ver?s.

La hermana con sus dos hijas, que estimaban a su t?o y padrino, porque siempre hab?a sido muy generoso con ellas, dedicaron todo el fin de semana a dejar la casa como en otros tiempos. Llevaron al contendor como dos toneladas de basuras y de muebles rotos.
Pusieron la lavadora y la secadora para abreviar, m?s de veinte veces, colgaron cortinas limpias, colocaron s?banas nuevas, apilaron cacharros y ropas de forma apropiada.
- Todo est? impecable, hermano- dice Alicia.
- Ma?ana, lunes, voy a buscar a Mar?a.

Mar?a viv?a, desde que dej? al intragable Roberto, en un apartamento en el centro de la ciudad, cerca de las oficinas donde trabajaba. Su vida era muy met?dica y ordenada.
A las siete de la tarde estaba en casa, despu?s de haber dejado los asuntos del trabajo listos hasta el d?a siguiente. Sal?a a dar un paseo, comprar lo m?s imprescindible y de vuelta a casa a cenar algo frugal, ver la televisi?n y dormirse al poco.

La tarde de aquel lunes no era una excepci?n. Cuando le vio delante de su puerta, su instinto le recomendaba dar media vuelta e irse a casa de su hija, hasta que ?l se cansara de esperar y se fuera. No era la primera vez que quer?a reaparecer en su vida y siempre hab?a resultado un nuevo fracaso. No la maltrataba f?sicamente, pero su dejadez para todo lo que no fuera beber y vaguear era tan grande que no le soportaba.

-?Mar?a! ?He dejado de beber! He ordenado nuestra casa, para que la encuentres como el que fue nuestro nido de amor.
-?Crees que a?n te puedo creer?
- Vamos a hacer una cosa- dice Roberto, mientras la entrega el suntuoso ramo de rosas- ven unos d?as conmigo y comprueba que nuestro amor lo vence todo. Nuestro amor, lo sabes, es ETERNO.
- Voy a hacerlo por ?ltima vez. Si has dejado de beber y podemos vivir como una pareja de personas sensatas yo, la verdad, tampoco puedo olvidarte y el vivir sola es muy triste.

Roberto pas? al apartamento de la mujer y esper?, mientras ella recog?a sus cosas m?s imprescindibles, como ropas interiores, cosas para el aseo, perfumes y su almohada, inseparable, para las cervicales.

A las dos horas estaban de nuevo en la casa com?n. Ese d?a durmieron separados, pero al d?a siguiente, despu?s de volver de sus respectivos trabajos, ducharse fue una aventura de reci?n casados. Ella le enjabon? a ?l por todas partes y ?l a ella le pas? la esponja y sus manos por la espalda. Se entrelazaron con cari?o y despu?s de secarse, se tumbaron en la cama. En ella recordaron los mejores a?os de su matrimonio.

Roberto no volvi? a beber de forma incontrolada, ella siempre le acogi? con cari?o y supo perdonarle sus peque?os malhumores.

Ahora siguen juntos y ya han pasado veinte a?os desde aquello.

Publicado por Lanzas @ 23:57  | Amor
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