Viernes, 05 de enero de 2007
AMOR INCOMPRENDIDO.


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-¡Levántate, Marcos, ya es muy tarde, cerca de las diez de la mañana!
-No importa, mamá, hoy no hay clases en Ciencias, es el patrón de la Facultad.

La mamá de Marcos no se había enterado de que el 15 de noviembre es la fiesta del Patrón de Ciencias, San Alberto Magno. Y naturalmente su hijo se despertó de mala gana y con gesto adusto.

A la media hora estaba desayunando sus tostadas con mantequilla y mermelada y un café con leche que había preparado su madre, que sabía mejor que cualquier otro del mundo.

- Mamá, aunque no hay clases, voy a ir a la Facultad a la conferencia de Don Salustio Piquer sobre “Las membranas semipermeables”; creo que será muy interesante y de paso quedo con los amigos para ir a comer por ahí y al baile que han organizado.
- ¡Muy bien, no tardes mucho!-ella siempre tan implicada en que su hijo no se descarriara y se convirtiera en un vividor a cuenta de los padres.
- No te preocupes, voy con Jenaro, Iván y Fernando, que como sabes son muy trabajadores.
- ¿Y de chicas, qué hay?
- Nada mamá, nada de nada. Me gusta una, pero no creo que yo le guste a ella.
- ¿Por qué afirmas eso, la sugeriste algo a la chica?
- No me atrevo, ya sabes como soy. No admito un fracaso y antes que esto me quedo solo.
Marcos era muy exigente consigo mismo, tenía a Elena en un pedestal. Era guapa, estudiosa, simpática y colaboradora. Habían coincido tres veces en las prácticas de Orgánica y con ella daba gusto trabajar. Incluso intercambiaron algunos apuntes sobre Química Nuclear y en Matemáticas resolvieron algunas integrales juntos.
Ella parecía que también sentía simpatía por él, ¿sí no por qué le dijo alguna vez?:
- ¡Tontorrón, no hagas esa sustitución, que así no sale!
O aquello otro:
- Marcos, pon la pipeta inclinada, que si no se te va a caer el sulfúrico en cierto sitio y duele mucho.

A él lo de “tontorrón” le sonó como si le hubiera llamado guapo Y “lo de cierto sitio”, que se destornilló a carcajadas, como si le hubiera invitado a hacer el amor.

Lo que nunca se atrevió es a quedar con ella para ir a un baile, o a comer algo y hablar de cosas que no fueran de las clases.

Lejos de allí, en otra parte de la ciudad:
-¡Elena! ¿Dijiste que ibas a la conferencia de la Facultad?-pregunta la madre de una chica muy comprometida con sus estudios y cuidadosa con sus relaciones.
- Sí, mamá. Voy a ir con Anita y con Carmen. Y luego vamos a comer unas pizzas y por la tarde al baile que han contratado para los de Ciencias.
- Bueno, por cierto. ¿Te has echado novio?
- Sabes que no. Si lo tuviera ya te habrías enterado.
- ¿No te gusta algún compañero de la Facultad?
- Hay uno que es un tontorrón, pero que me gusta mucho. Pero creo que él no está por mí.
- ¿Ha intentado quedar contigo alguna vez?
- No, nunca. Hemos coincidido en algunas prácticas de laboratorio y hemos resuelto algunos problemas juntos, pero para divertirnos nunca hemos coincidido. Creo que debe tener alguna novia por ahí, y como es muy serio no tontea con ninguna de la clase.

A las doce del mediodía comenzó la conferencia de D. Salustio, el cual de forma amena y científicamente impecable con proyecciones de diapositivas y explicando como las SPMDs constituyen actualmente uno de los más efectivos métodos de muestreo ambiental de contaminantes lipofílicos, en especial hidrocarburos poliaromáticos (PAHs). Estos dispositivos han sido utilizado en estudios de distribución ambiental de contaminantes orgánicos hidrofóbicos (COHs) y en la identificación de fuentes puntuales de contaminación.

Al final de la conferencia Elena y Marcos coincidieron en el hall del Aula Magna.

- Hola, Elena ¿qué te ha parecido la conferencia?
- Muy interesante, precisamente estoy preparando un trabajo bibliográfico sobre membranas.
- Ah, ¡qué bien! Pero hoy es día de fiesta. ¿Vas a ir al baile?
- Claro, y tú ¿irás con tu novia?
- ¡Ojalá la tuviera! Pero no tengo ninguna novia.
- ¿Noooo? Yo tampoco.
- ¿Y por qué no nos comprometemos nosotros?-lanzó un Marcos decidido como nunca.
- ¡Qué cosas tienes! ¿Por qué motivo?
- No hay motivos para todo. Las cosas se hacen y ya está.
- Yo sin convicción no puedo comprometerme.
- Como quieras Elena, espero no haberte molestado.

Con una rabia contenida Marcos se alejó de la joven sin esperar otra respuesta. Esa tarde estuvo cabizbajo y sus amigos bromearon con él:
- ¡Te han dado calabazas! Yo he visto como hablabas con Elena y como te alejaste con cara de pocos amigos- le dice Jenaro en plan de mofa.
- Hablamos de la conferencia, nada más.
- No lo creo, yo sé que estás por ella- salta Fernando.
- Bueno, dejadme en paz. ¡No quiero saber nada de relaciones con mujeres! Son un problema muy grande.

Marcos pensaba que había equivocado la estrategia. Debió de invitarla a ser su acompañante en el baile y no hablar de relaciones. ¡Soy un tonto y un desgraciado! Ya no me atreveré a decirle nada.

Elena se quedó helada. Cuando vio alejarse a Marcos sin más palabras, comprendió que había estado fatal. Lo de la convicción ella lo dijo pensando que él le contestaría algo así como. “Los motivos les buscaremos juntos” o bien: “Los tengo, es que me gustas” ¡Había sido una idiota! Ya no se acercaría a ella.
- Anita, mira que tonta he sido-dice a su amiga- Marcos me ha hablado de relaciones y yo le he contestado como una idiota completa, hablando de convicciones.
- ¡Estos chicos son unos imbéciles! No saben hablar a las chicas, eso es lo que pasa.
- Bueno y nosotras tampoco sabemos ganarnos a un chico. Si no estás dispuesta a hacer al amor el primer día que conoces a uno, ya eres una estrecha. Y cuando un chico te habla de comprometerse no sabemos que decir.

Marcos y Elena desde aquel día de la fiesta en la Facultad se evitaron y nunca volvieron a quedar ni para resolver los problemas sobre circulación de líquidos por tuberías.


Publicado por Lanzas @ 13:20  | Amor
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