Domingo, 24 de diciembre de 2006
La hu?da del inocente.

Cap?tulo I

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La hu?da del inocente.

Cap?tulo I
Eran las tres de la madrugada, cuando empiezan los viernes a retirarse algunos j?venes a sus casas despu?s de una noche de botell?n. Los que a?n trabajan los s?bados, porque los estudiantes y algunos otros ya no se retiran hasta las ocho e incluso m?s, despu?s de desayunar el chocolate con churros o el caf? bien cargado con bollos que da el Eulogio, en su cafeter?a de la Plaza de la Merced.

En esas noches c?lidas del M?laga de primavera, es f?cil ver las calles del Centro repletas de j?venes que se divierten a su manera, pero que a veces no lo hacen tanto si surge alguna pelea.

Ana y Pepe eran novios desde hac?a al menos dos a?os, cuando se conocieron en una de las fiestas de la Facultad de Derecho y se encandilaron de muy buena forma. Como Pepe trabajaba en una gran superficie y los s?bados es d?a de ?curro?, se dispuso a acompa?ar a su novia a casa, en el utilitario que hab?a comprado con muchos apuros.
Lo hab?a aparcado en una calle al lado del r?o Guadalmedina, casi en su desembocadura. Hac?a all? se dirig?an despu?s de despedirse de los dem?s, que eran Luis y su novia Mar?a, Carmen y su nuevo acompa?ante To?o. Al llegar cerca del coche, Pepe nota como un saco grande apoyado junto al pretil del r?o, el cual por cierto s?lo lleva unos regueros de agua a los costados. De pronto observa un brazo humano asomando por la boca del mismo. Para que Ana no se asuste la coge por la cintura y la da la vuelta, pero ya es tarde. Ella lo ha visto tambi?n a la luz de la farola cercana. Es dif?cil sustraerse del macabro espect?culo.

-?Qu? hacemos, Pepe? ?Nos vamos como que no hemos visto nada?-dice una asustada Ana.
-?Y si alguien se da cuenta? Espera, que algo se mueve-responde el joven.

El brazo cada vez estaba m?s fuera del saco y los j?venes no saben que hacer. Y de pronto una voz:
- ?Sacadme de aqu?, os dar? todo lo que poseo, pero no me mat?is!-
- No, no se apure, le ayudamos a salir- dice Pepe con mucho miedo.
Y cogiendo con decisi?n el saco, lo deposita con cuidado en la acera, y abre la boca del mismo. Un hombre ensangrentado asoma o para m?s bien decir, se desliza sobre la acera, junto al coche de Pepe. ?ste abre el coche y saca una botella de agua que siempre lleva en el asiento de atr?s y se la ofrece al desgraciado del saco.
- Me llamo Roberto Lozano y vivo en M?laga, en la barriada de La Paz, y un loco me ha robado todo lo que llevaba encima, me ha dado una paliza y me dej? sin sentido- y tomando la botella de agua que le ofrece el joven se la echa por encima de la cabeza.
El joven malague?o est? asustado. No entiende nada. Cree que debe llamar a la polic?a y as? se lo comunica al Se?or Lozano. Y este grita:
-?La polic?a, no! Lo complica todo.
- Pero si le han asaltado, debe denunciarlo, ?vamos, digo, yo!-le dice una Ana cada vez m?s asustada.
- Mira, Ana, nosotros nos vamos porque a este hombre no se le ofrece nada- le dice Pepe, mientras la coge de la mano y la introduce en el coche.
Sin apenas tiempo para reaccionar, el tal Lozano, intenta asir al joven por el brazo, pero ?ste entra r?pido en el coche y lo pone en marcha. Llegando al cruce con la Alameda Principal, rodeada de los grandes ficus caracter?sticos de M?laga, los j?venes respiran tranquilos.
-Ana, no comentes nada de esto, porque me temo que nos traer?a complicaciones, si el desafortunado ese no ha querido dar cuenta a la polic?a es que tiene algo que ocultar.
- Ya lo creo, me parece muy extra?o que herido y todo se negara. Ya no voy a poder dormir esta noche, pensando en todo esto, pero no comentar? nada.

Eran ya cerca de las cuatro de la madrugada, cuando llegaron a la casa de Ana, en El Palo. La joven entr? r?pidamente en su casa sin apenas despedirse de su novio, que le acompa?? hasta la puerta. Pepe le dijo adi?s con gesto de preocupaci?n en la cara, pero pensaba que al d?a siguiente todo estar?a olvidado.

Lleg? a su apartamento, comprado por sus padres cuando era estudiante de Derecho. Pensaban cuando lo adquirieron, que en ?l ejerciera de Abogado en un futuro.
Estaba situado en el Centro de la ciudad, en la calle Esperanto, lo que le ven?a muy bien para su trabajo actual en los grandes almacenes pr?ximos.
De todas maneras pensaba usarlo como bufete cuando terminara sus estudios, que ahora simultaneaba con su trabajo. Conect? el ordenador y se puso a navegar por los foros y chats sin ning?n sentido, hasta que casi amaneci?.
Apenas durmi? unas dos horas cuando el despertador le anunci? a las 9.30 que ten?a que ir corriendo a su trabajo.
Cuando lleg?, en el departamento de relojer?a, que se encontraba cerca del expendedor de prensa, hizo lo que siempre le gustaba, hojear el diario Sur y pudo leer en ?ltimas noticias:
?Esta madrugada ha aparecido asesinado un hombre junto al Guadalmedina, estaba dentro de un saco junto al pretil del r?o. No ha sido identificado a?n a estas horas, que son las cuatro de la madrugada.?

Continuar?
?

Publicado por interazul @ 20:28  | Misterio
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