S?bado, 23 de diciembre de 2006
Amor sin contrapartida.

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Jennifer era una chica nada corriente. Sincera, guapa, estudiosa, buena hija y mejor nieta. Estudiaba tercero de Derecho en la universidad de M?laga y todos los d?as iba a comer con sus abuelos que eran muy mayores, para hacerles compa??a y aprovechaba para ayudarles en las compras, en recogida de ropas y adem?s los d?as de fiesta les acompa?aba al parque un par de horas.

Viv?a con sus padres en un pueblo del interior y llegaba los d?as de clase con el tiempo justo para recoger su habitaci?n y estudiar todo lo que pod?a, porque quer?a ser una buena abogada como su madre y compartir bufete.

Jennifer ten?a un solo defecto, era muy t?mida a la hora de demostrar sus gustos a un muchacho. De hecho hab?a salido con tres chicos de forma muy breve y no le gustaron nada. Les encontraba simples, aburridos, superficiales y s?lo con ganas de hacer el amor y despedirse para buscar otra conquista. Ella quer?a un amor de verdad. Como hab?a visto en sus abuelos y sus padres. Le llamaban anticuada, no?a y dif?cil.

V?ctor era un muchacho retra?do y muy introvertido. Estudiaba cuarto de Medicina en la Facultad que est? justo al lado de la de Derecho. Estaba sacando unas notas fuera de lo corriente y hasta sobresaliente en Anatom?a, que era de las m?s duras del curr?culo.
Viv?a con su madre, una mujer viuda y muy deprimida a la cual acompa?aba cuanto pod?a. Apenas iba con los amigos a las Pizzer?as y a los cines. Alguna vez de ciento en viento se le ve?a con Rufi, Jenaro y Santi, que eran sus amigos del Colegio y con los ?nicos que compart?a diversiones.

El caso es que a Jennifer le gustaba V?ctor desde que le vio pasar por delante de su Facultad el primer d?a de curso del a?o pasado. ?l levant? la vista y su mirada t?mida como la de ella le cautiv?. Por supuesto durante d?as y d?as se cruzaron en la cafeter?a y al ir a recoger el coche en el aparcamiento general.

V?ctor desde el primer d?a que se cruz? con Jennifer se enamor? de ella al estilo que ?l sab?a, plat?nico. Empez? a escribir poes?as dedicadas a ella y no se las entregaba. Se contentaba con intercambiar miradas que incluso le parec?an obscenas. No se atrev?a a mirarla por debajo de la cintura, que era como la de una artista, pensaba ?l, por miedo a no volverla a ver. Un d?a de primavera, al ir a coger su coche ford que hab?a dejado justo delante de Derecho, se dio cuenta de los pechos tan sugerentes que nada ten?an que ver con los de los apuntes de Anatom?a y las piernas al entrar en su coche y ella estar muy cerca cuando entraba en el suyo, le parecieron cinceladas en bronce por un Miguel ?ngel.

Jennifer segu?a con su vida rutinaria y cada d?a m?s dedicada a los estudios. Como ya pasaban dos cursos casi completos y el muchacho aqu?l no le dejaba ni una nota en el limpiaparabrisas ni nada de nada, se cans? de esperar y decidi? ser ella la que iba a tomar la iniciativa.
Decidi? dejarle el n?mero del m?vil pegado a su coche con su nombre y esta inscripci?n:
?Soy Jennifer, la chica con la que desde hace dos a?os te cruzas por los paseos de la Universidad, en la cafeter?a, en la Biblioteca y no s? en cuantos sitios m?s. Ll?mame, quiero conocerte.?(n?mero)
Lo pens? durante dos d?as antes de dar el paso de pegarlo con algo que durara hasta la salida de las clases. A veces el viento o alg?n gracioso hacen de las suyas y ten?a que asegurarme.

Lo peg? debajo del limpiaparabrisas con un chicle y as?, pens?, seguro que tiene que cogerlo para ver que es.

Los d?as pasaron y no recibi? llamada alguna.

Cuando V?ctor se sent? en el asiento del conductor vio sobre el cristal un papel ligeramente arrugado y bastante sucio. Puso en acci?n el limpiaparabrisas y sali? despedido por los aires.

Publicado por Lanzas @ 19:36  | Amor
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