Martes, 19 de diciembre de 2006
VEINTE Y SIETE MENSAJES



Dedicado a los niños, aunque espero que agrade a algún adulto

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Me acosté temprano; tenía que ir al colegio y madrugaba mucho.
Era viernes, último día de clases antes de la Navidad, y al día siguiente, habría en el
“ cole “ una bonita fiesta, en la cual iríamos disfrazados de figuras navideñas. Estaba muy nerviosa, así que no podía cerrar los ojos y me puse a mirar por la ventana hacia el cielo, muy negro, bordado de millones de puntos luminosos.
A los pocos minutos me asombré: las estrellas se movían velozmente en la oscura bóveda, y otras luces se cruzaban con ellas, dejando en el espacio estelas maravillosas.
Yo sabía que aquello no podían ser sólo estrellas, éstas no se movían de aquella manera, así que me levanté, abrí la ventana de par en par y miré atentamente aquel prodigio.
El hálito nocturno era gélido pero irradiaba paz: El silencio podía oírse y fue así que puede escuchar:

-¡Oye! ¿Quién eres?- preguntó una hermosa estrella a una luz con forma desconocida.
- ¡Hola! Soy la letra A.
-¿Sí? Y ¿dónde vas por esos espacios, y sola?
-No, no voy sola, voy con todas mis compañeras; somos veinte y ocho. ¡Mira! vamos unidas por este halo de aire para poder comunicarnos.
-¡Ah!, ¿sí? Y ¿dónde vais todas juntas?
La A, adoptó una grave expresión en su alargado rostro:
-Vamos a una misión muy especial.
-¿Especial? –repitió la estrella.
- Verás, tenemos la misión de volar hacia todos los rincones de la tierra y cada una, según la letra, enviará un mensaje a los hombres que pueblen esos lugares. Siempre ha de ser un mensaje positivo.
Varias estrellas cruzaron sus rayos en un gesto afirmativo y con una sonrisa entre su ígnea materia dijeron:
-Y ¿Ese mensaje servirá para algo?
-No lo sabemos; pero vamos a intentarlo. Sólo se pierden con seguridad las batallas que no se luchan - contestó la B con vehemencia.
Una rutilante estrella que había observado la escena con interés propuso:
-Nos gustaría conocer los mensajes que llevaréis por todo el orbe. ¿Por qué no os ordenáis alfabéticamente y nos los contáis a nosotras primero?
El abecedario se miró algo perplejo. ¿Qué hacer? Perderían mucho tiempo, pero ¿cómo desairar a las candelas del Universo? Las consonantes inclinaron sus extremos dando a entender que aceptaban. Teniendo en cuenta la mayoría, cerraron un amplio círculo y comenzó la exposición:
-Yo, la A, iré allí donde el Amor y la Amistad son desconocidos. Cambiaré la visión del mundo de mucha gente.

Sobre un fondo luminoso la B dijo:
-Yo, la B, depositaré un Beso en las mejillas de todas aquellas personas que jamás fueron besadas.
-Yo, la C, ceñiré todas las cinturas y hombros que nunca han sido abrazados.
-Yo, la D, inundaré el alma del hombre del Don de compartir con los demás.
-Yo, la E, inculcaré en los hombres la Emoción que proporciona el trabajo bien hecho.
Yo, la F, infiltraré la Fuerza necesaria a los hombres para soportar las adversidades.
En este instante un aplauso destellante encendió aún más al grupo.
-¡OHHHHHHHHHH! ¡Qué misión más extraordinaria!- clamaron al unísono.
Las letras se encogieron algo azoradas por tanta anuencia.
-Yo, la G, rogaré a los Gélidos vientos de las estepas para que no hielen las cosechas.
Yo, la I, Informaré a los niños que no carecen de nada, que hay muchos niños que carecen de todo, y que deben compartir con ellos.
Un batir de fulgores se expandió por el infinito. La J doblada ligeramente sobre sí habló:
-Yo, la J, Jugaré con todos los niños solos que nunca han podido hacerlo por estar enfermos.
Yo, la K, con gran cantidad de aguas haré de kamikaze cuando los bosques estén ardiendo.
-Yo, la L, dejaré un Legado en las Naciones Unidas para que los que representan a todos los países entiendan que sin tanta desigualdad, no habría tanta violencia.

Dos eles se juntaron y exclamaron:
-Yo, la LL, Llamaré a las puertas de los corazones de los poderosos para que inviertan en los países pobres.
Dos rutilantes jorobas se prepararon para hablar:
-Yo, la M, enviaré Mensajes a todos los países desarrollados para que disminuyan la emanación de gases nocivos para nuestro planeta.
La ENE se irguió y dijo:
-Yo, la N, tacharé, borraré la N de todos los párrafos en los que se lea que no es posible la comunicación entre todas las culturas de la tierra.
Una de las rutilantes masas de Helio e Hidrógeno la miró con simpatía.
-Yo, la Ñ, trataré que todos lo Ñangas del mundo se conviertan en fuertes y vigorosos.
En un círculo plateado se escucho:
-Yo, la O, Organizaré a los pobres y desheredados de este mundo para que unan sus voces y éstas lleguen a los palacios de los poderosos y sepan de su existencia.

Llegado este momento las letras cambiaron de posición: el círculo que antes era muy amplio se cerró y las estrellas quedaron fuera. Alargando sus rayos trataron de no perder lexema.
La P abombó su ya voluminoso pecho y expuso:
-Yo. La P, entraré en los corazones de los rencorosos para decirles que el Perdón es el más bello regalo.
-Yo, la Q, Quiero enseñar a los niños que los seres más necesitados son los padres, a los que se les debe amar y respetar, así como ayudar en su vejez, durante toda su vida.
La robusta R alargando su patita dijo:
-Yo, la R, haré llegar el mensaje de que la Ruta más corta para alcanzar nuestros deseos, es el camino correcto.
Una sinuosa estela de luz se adelantó un poco:
-Yo, la S, voy a convencer a los hombres que el arma más eficaz es: la Sonrisa.
Una luz diamantina cuyos rayos se extendían en forma de cruz dijo:
-Yo tengo un mensaje muy difícil de trasladar, soy la T, y tengo que ir a todos los lugares en los cuales los hombres utilizan el Terror para conseguir unos fines que nunca obtendrán, y pedirles que cesen en él. Que no hay nada más fácil en el mundo que equivocarse. Y ellos están muy equivocados.
Una especie de rayos paralelos unidos por la parte inferior dijeron:
-Yo, la U; voy a proclamar a los cuatro vientos a todos aquellos deprimidos, tristes, que no disfrutan de la vida, que se Unten con ella, pues sólo se vive una vez y hay que aprovecharla al máximo.
Los aplausos se escucharon lejos, ya en otra galaxia.
-Yo, la V, voy a convencer a los familiares de las personas sanas que se han ido por un accidente para que donen sus Vísceras, y puedan salvar otras vidas.
Yo, la X, voy a tratar de explicar que todos somos seres humanos, que no importa el color, raza, religión, del Hombre, a ver si erradicamos la Xenofobia.
Una esbelta luminosidad con los brazos elevados dijo:
-Yo, la Y, Voy a enseñar a todas las personas que estar Yacente es el misterio más grande que hay, pero que no debemos temer, ya que ahí está la paz.
La última letra que se dispuso a hablar formaba un extraño zig-zag brillante.
-Yo, la Z, trataré de convencer a los grandes jefes que gobiernan el mundo para que no se necesiten más Zapadores en ningún lugar del planeta.
Una exclamación aquiescente centelleó aún más el gran círculo de estrellas y letras.
La más rutilante se adelantó hacia el centro y dijo:
-Los mensajes que nos habéis anunciado nos han parecido maravillosos para el Hombre. Os deseamos un buen viaje y un éxito completo en tan difícil misión.
Un murmullo se extendió bajito:
-¿Y la H? ¿Dónde está la H? - se preguntaban angustiadas sus hermanas.
De pronto una de las estrellas más hermosas miró hacia un lugar indefinido y dijo:
¡Mirad! No temáis; está ahí, Haciendo con las Hadas lo más Hermoso de todo: el amor.


Publicado por mariangeles512 @ 20:06  | Cuentos
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Comentarios
Publicado por Invitado
Jueves, 21 de diciembre de 2006 | 20:20
Hola, Mar?a de los ?ngeles: Bonito cuento, lleno de esperanza.
Es una pena que la vida nos ense?e que todo queda en eso, en buenos deseos,pues, como t? sabes,a?n en navidades en muchos casos prevalece el rencor sobre el perd?n. Un beso. Juan Pan