Mi?rcoles, 13 de diciembre de 2006
Locura interminable- Cap?tulo I

Imagen

La otra noche se me apareci? Rodolfo. Lleva muerto m?s de diez a?os y esto es lo que me extra??. Yo estuve en su entierro.

Me acuerdo de aquella tarde de oto?o, cuando el Sol ca?a sobre el horizonte y un viento g?lido me hizo recordar como Rodolfo hab?a sido, un vaina. De ni?o se escapaba del colegio en los recreos para ir a pescar ranas en las charcas que hab?a en la orilla del r?o. Tiraba piedras a los lagartos y se zambull?a en las aguas en los meses de primavera y de verano. Sus maestros le rega?aban y hasta le pegaban coscorrones y ?l, nada.

Su madre no acertaba a educarle. Siempre le dec?a:
-Te pareces a tu padre. Acabar?s muy mal y por supuesto sin estudios ni trabajo estable.

El ni?o Rodolfo fue creciendo y desde los catorce a?os le dio por cortejar a las ni?as m?s guapas del Colegio. Pronto las convenc?a con peque?os regalos y con helados para que le acompa?aran a la pradera junto al r?o. All?, al caer la tarde las besaba y las estrujaba junto a su pecho y a veces lleg? a quitarlas la ropa interior e hizo m?s cosas.

Mientras el coche f?nebre avanzaba entre los cipreses cimbreantes del paseo seguido de una hilera de amigos y amigas, pues tuvo muchos en vida, recordaba cuando un d?a con diecis?is a?os la madre de Teresita le cogi? de los pantalones a medio bajar y le dio una tunda delante de ella, que ten?a entonces los trece a?os reci?n cumplidos. Rodolfo maldec?a y le dec?a a la exasperada mujer que iba a casarse con su hija en pocos a?os.
- Desgraciado, si eres un ni?o sin trabajo ni estudios y est?s matando a tu madre a disgustos, pero conmigo y mi hija no podr?s.
- Ya ver? como me hago un empresario de los que ganan dinero a chorro.
- T?, no vas a ganar nada, como no sea una paliza de un novio de verdad.

Y as? fue creciendo Rodolfo y por cosas curiosas que pasan en la vida se hizo un empresario de hosteler?a y mont? dos restaurantes y un hotel. Todos los que le conoc?an no se extra?aron porque siempre hab?a sido muy despierto y con facilidad para ganar dinero.
Se cas? con Teresita a los treinta a?os y fue su perdici?n. Esta mujer era muy ambiciosa y si Rodolfo un vaina, ella una insaciable. No s?lo de sexo, no crean, tambi?n de joyas, de ropas caras y de bolsos y zapatos de piel. Le gustaba que la llevara de vacaciones a lo sitios m?s ex?ticos y que la dejara su marido dinero para jugar con las amigas al bingo.
Rodolfo, que se hab?a reformado mucho, esto le preocupaba en cantidad porque los negocios necesitaban atenci?n y dedicaci?n para que no se fueran al garete.

E ide? lo peor que pudo hacer, implicar a su mujer en el Hotel, como recepcionista, mientras ?l dirig?a los restaurantes.

Un d?a fue al Hotel y sorprendi? a su mujer en la habitaci?n 503 no precisamente colocando a nadie, si no encamada con el cliente y all? mismo le dio un infarto en el pasillo. Su mujer desapareci? y de ella no se supo m?s.

Perfectamente recuerdo que al llegar a la parcelita d?nde fue inhumado Rodolfo una tormenta de granizo hizo a todos los presentes desaparecer sin rezar ni un Padre Nuestro.
Lo curioso es que Rodolfo soy yo.
Continuar?


Continuar?

Publicado por quijote_1971 @ 19:36  | Misterio
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios