Mi?rcoles, 29 de noviembre de 2006
?M?RADLA!

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Las hojas de los casta?os susurraron:

Las hojas de los casta?os susurraron:

-? Miradla! Hace tiempo que camina sin rumbo por las calles. No mira a nadie; sus ojos perdidos en el infinito. Ya no es la mujer que anta?o se arreglaba, se perfumaba y aparec?a muy bella; no, ahora su aspecto es perdulario; el pelo sucio, descuidado, asomando las ra?ces canas, y el rostro ajado sin maquillar, como era su costumbre.
Est? derrotada.
Sale todas las ma?anas temprano y camina hasta la inmensa playa. Otea el horizonte, y all?, en la dorada arena, alzando lo brazos hacia el cielo grita al indiferente mar, su dolor, su abandono:
-??Mar! ?M?rame! ?Ves c?mo estoy? T? que sabes de Todo ?Qu? ha pasado conmigo? ?Mar!, yo he sembrado una cosecha de amor desinteresado, he amado a mi hijo de forma total, ya ves, hubiera dado la vida por ?l; y no soy correspondida ?por qu?? ?Puedes t?, acaso dec?rmelo? He sembrado, pero no he recogido nada.
Me ha abandonado: No me visita, no me llama, ni siquiera en mi cumplea?os, no pregunta c?mo estoy, conociendo la fragilidad de mi salud; ?por qu?? amigo mar.
Pasan los d?as, los meses y los a?os, mar, y s? que voy a morir, y ser? sola, porque no estar? conmigo, y si viene despu?s, ya no lo sabr? y ya no me importar?.

.El silencio murmura all? mismo:

- Va sola; nadie la acompa?a ni dentro ni fuera de su casa. El que fue su compa?ero ya no est?. ?Mejor!, no fue un buen compa?ero.

El viento, las olas, las nubes, se preguntaron ante este clamor:

- ?Por qu?? ?Qu? pas?? ?Qu? ha hecho esta mujer para merecer semejante castigo? ?Le abandon? en alguna ocasi?n? ?Escatim? al hijo el amor que necesitaba?
-?No! - contestaron las gaviotas alarmadas - En toda su vida desde que le alumbr?, s?lo tuvo tiempo para ?l y para trabajar. El escribir, que tanto le gustaba, lo iba posponiendo para cuando el hijo fuera mayor. Y s?, ha escrito un libro que le ha llevado largos a?os, pero ahora yacen los papeles por el suelo, polvorientos, y el ordenador mudo en su mesa en la abandonada habitaci?n con las persianas bajadas de la silenciosa casa?

El abandono es la insignia de su barco hundido hasta el palo mayor.

El viento marino exclama:

-?Va con su dolor! ?Miradla! Va con su dolor, y va muy acompa?ada, ya que ?ste es muy grande.
Ya nada le interesa, no habla con nadie, sabe que no la entender?an, y adem?s ?a qui?n podr?a interesarle su pena?

La dorada arena la observa y comenta entre ella:

-?Miradla!, se detiene; alisa los desordenados cabellos y con esos ojos que un d?a fueron hermosos mira hac?a el horizonte azul y blanco. Levanta los brazos y ?o?d lo que dice!:
?-Pero, ?mar! Te digo algo: tengo que dar las gracias. ?S?! Gracias a mi hijo.
Yo en estos tiempos estoy sufriendo como una condenada, ?Es lo que soy! Cuando apenas empec? a ser mujer y el doctor me dijo:?jovencita, esperas un hijo?, yo sent? c?mo si mi felicidad me hiciese emerger fuera de la realidad. El nacimiento de mi hijo fue largo y penoso pero mi dicha no la puedo describir cuando ya lo tuve conmigo.

Iba por la calle, recordando ese trocito de m?, y una alegr?a inmensa se apoderaba de todo mi ser.
Luego le vi crecer, vi su gran inteligencia, su belleza, su bondad, todo tan importante para m?.
Sus ?xitos en los estudios invadieron mis d?as de amor maternal. Era el motivo de mi existencia.

Pero ahora ya no est? conmigo. El dolor no termina, pero si midiera la felicidad sentida con ?l en el pasado, y el dolor que siento ahora por ?l, creo, que ganar?a la felicidad.

As? pues, y a pesar de que quiz? ya no le vea nunca m?s, tengo que darle a mi hijo las gracias por lo feliz que me hizo?.

Estas palabras fueron o?das por el viento, por las olas, por cielo. Las nubes huyeron asustadas de tanto dolor. Las gaviotas levantaron el vuelo en direcci?n al mar.

Y un magn?fico sol en el crep?sculo exclama:

-La mujer entra en el agua. Su vestido ajironado flota sobre las olas. El atormentado cuerpo va haci?ndose cada vez m?s y m?s peque?o. Los cabellos que un lejano d?a fueron bellos y brillantes asemejan ahora un animal cristalino de indefinidas formas. Ya su cabeza es un lejano punto negro que se pierde en la inmensidad de este oc?ano que la madre ama y en el que busca la paz..

Publicado por mariangeles512 @ 13:47  | Amor
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