Martes, 07 de noviembre de 2006
¡NO QUIERO VIVIR!

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Me encontraba sumido en una gran confusión. Lo que me acababa de ocurrir, aunque ya habían pasado unos días estaba en mi mente como agarrado con pegamento de ese que utilizas cuando quieres pegar algo definitivamente y compras uno que te pega hasta las manos al objeto y el objeto a la mesa y para quitártelo tienes que utilizar aguarrás y de todo y ves que pasan los días y ahí sigue. Pues aquí sigo.

Me encontraba fumando tan tranquilo un cigarrillo en mi despacho al final de la jornada, cuando una sombra cayó del techo como si fuera un pájaro de mal agüero.
- Estás muerto, Roberto, acabas de terminar tu etapa aquí- oí una voz melosa y agradable.
- ¿Quién eres, un pájaro del cielo?-le pregunté no sin temblar de miedo.
- Soy la mismísima muerte que te tiene en su libro para hoy día 1 de noviembre a las siete de la tarde del año 2006.
- No es posible que sea cierto. Yo estoy vivo y sin problemas-respondí aturdido.
- El libro de la Muerte no miente, amigo mío.
- ¡Pues ese libro es una auténtica basura!- le grité- eres un hombre despreciable.
- El libro de la Muerte no miente y es la antesala del Juicio definitivo y no soy un hombre, si no que soy una mujer.

Entonces vi el rostro macilento de la mujer debajo del velo negro que la cubría casi por completo la cara. Pero era una cara armoniosa y bien formada, ¡nada que ver con la calavera que recordaba tantas veces reproducida en las películas de terror y dibujos.

¡Es más!, al observar las formas de la mujer debajo de la bata negra me parecieron esculturales y me estaba cautivando. Al intentar abrazarla me encontré sumido en un sueño en la que quitaba la bata a la mujer tenebrosa y hacíamos el amor locamente apasionados. Sus brazos parecían ser leves y acariciaban mi cuerpo como nunca había hecho mujer alguna antes. Era tan real como los sueños que acaban en orgasmo.
De pronto de nuevo la voz, que me resultaba tan agradable y a la vez tan inquietante:
-¡Un error!, el primero en más de cinco mil años, el Roberto que tengo que buscar hoy es Roberto Mucientes y no Roberto Lucientes. Puedes seguir viviendo de momento.
- ¡No! ¡Yo quiero ser ese Roberto!¡Ya no quiero vivir!¡No vivir sin ti!

Al poco desperté como de una modorra sin solución. Ya estoy seguro de que morirse no es tan malo. Y vago por la vida sin rumbo y sin ilusión.


Publicado por Lanzas @ 20:04  | Misterio
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