Mi?rcoles, 27 de septiembre de 2006
MI OPINIÓN SOBRE EL FRACASO ESCOLAR



Oigo en los medios de comunicación que el rendimiento escolar en nuestro país está entre los más bajos. A mí, personalmente no me coge de sorpresa, es más, lo esperaba.
El porqué de mi conocimiento se debe a que soy una maestra que ha ejercido como tal en Andalucía desde 1976 en diferentes colegios públicos, tanto de pueblos como de cierta capital de bastante renombre turístico.
La degeneración que yo empecé a observar en la educación se remonta al año 1985. Estando destinada como funcionaria docente en un colegio de la capital, me asignaron lo que se llamaba octavo nivel correspondiente a la segunda etapa de la llamada Educación General Básica. Yo debía impartir las clases de lengua y literatura.
En la primera reunión con los compañeros de la segunda Etapa, se me informó que allí se había implantado una especie de Reforma educativa con subvención de la Junta de Andalucía. Les pregunté en qué consistía y me dijeron una serie de vaguedades tales como: que no había libros para el alumno; todo sería a base de fotocopias; que era el alumno quién proponía lo que se iba a estudiar mediante la llamada “lluvia de preguntas”, que los tutores eran elegidos por los alumnos, que éstos podían salir solos al centro de la ciudad con el llamado cuaderno de campo para investigar sobre los árboles del parque, que los profesores podíamos entrar en cualquier clase aunque no hubiéramos programado ni fuéramos profesores de ese grupo y muchas más “novedades” por el estilo.
Pasaron los días y había que preparar el comienzo del Curso en la Segunda etapa. Yo les preguntaba que cómo podía empezar la programación de Lengua; me contestaron:
-“No hay recetas”
Yo me esforzaba en hacerles entender que yo no sabía qué era aquella Reforma, que me tenían que dejar, al menos, algún trabajo del curso pasado para así ver cómo lo habían desarrollado. Nada, no había nada del curso anterior escrito como para que yo pudiera tener un punto de referencia.
Fueron unas reuniones algo tormentosas, sobre todo, porque yo veía que se hablaba mucho pero no se hacía nada. Como se echaba encima Octubre se optó por aplicar el llamado “Contrato de Trabajo”, puesto en práctica años atrás en otros países y donde se había observado su fracaso, ya que es más adecuado para alumnos algo maduros, pues se comprometen a cumplir el Contrato y realizar los trabajos propuestos en un tiempo determinado.
Llegó diciembre y los trabajos, en su mayoría estaban sin hacer, excepto unos chistes que formaron parte de los contenidos.
No se había explicado, no se habían hecho dictados, ni exámenes; total un completo fracaso en aprendizaje.
Los padres de mis alumnos cuando fueron a recoger las notas, se lamentaron y me dijeron que sus hijos no habían aprendido nada. Tuve que darles la razón, con la vergüenza en mi cara.
En el segundo Trimestre, pasadas las vacaciones navideñas le dije al coordinador de la “Reforma” que no quería participar en aquello, ya que me parecía un fraude para el alumno y sus padres. Se me contestó que no podía dejarlo hasta finales de curso. Sin embargo a partir de ese momento yo empecé a impartir unas clases más o menos ordenadas siguiendo una programación y haciendo las actividades que durante cursos y más cursos me habían dado excelentes resultados.
Los alumnos que “sufrieron” esta llamada Reforma salieron del Centro educativo con escasos conocimientos y una ortografía que para qué voy a contar de la que aún todos los educadores nos lamentamos.
Al salir de dicho proyecto tuve que darle explicaciones a la inspectora que se personó en el centro.
Tuve que decirle, cuando me preguntó el motivo de mi salida, que aquello era algo teórico, que podía estar bien, pero que no se había sabido llevar a la práctica y que los alumnos de esa Reforma estaban, según mi humilde opinión, perdiendo el Curso.
Mis compañeros estaban delante de mí, se vieron puestos en evidencia y esto trajo consigo que me retirasen la mayor parte de ellos hasta el saludo. A mí no me importó ya que si era por el motivo que menciono estaba tranquila con mi conciencia.
Más adelante se implantó la norma que todo alumno tenía que promocionar al curso siguiente aunque tuviese todas las asignaturas del curso suspensas. Lo que primaba era la edad, no los conocimientos adquiridos. Esto ha sido fatal, ya que he podido constatar como a muchos buenos alumnos se les quitaba el aliciente para estudiar, ya que sabían que su compañero pasaría igualmente al curso siguiente aunque viera que durante todos los días no daba un palo al agua como se suele decir. Tuve padres de alumnos que al saber esto me pidieron que su hijo no se enterase, pues estaban seguros que ya no estudiaría nada. Si de todas maneras iba a pasar a otro nivel.
Otro de los factores que he observado trastocan el caminar de una clase es el asentar en ellas alumnos extranjeros que no conocen el español, lo que dificulta el entendimiento y no se puede seguir un ritmo de trabajo más o menos normal. Lo ideal sería que esos alumnos antes de integrarles en el aula aprendiesen el idioma del país en que estudian
.
Y por último, aunque no cuento toda mi experiencia para no aburrir, lo que ha desestabilizado por completo el trabajo en el aula ha sido la pérdida del respeto al profesor educador por parte de alumnos y padres de estos; y la pérdida de respeto a los demás compañeros de clase ya que siempre hay alumnos que no tienen interés por el estudio y perturban de manera grave para los demás compañeros la tarea del aprendizaje que necesita para llevarse a cabo un clima de silencio y tranquilidad en el aula. La lectura, una de las actividades que más enseñanza reporta hay que realizarla en dicho ambiente si no es inútil hacerla.
Ahora los profesores no significamos nada en la comunidad educativa. Todo el mundo sabe más que un maestro aunque éste lleve treinta años educando.
Si no se trata de volver a los buenos modales y al respeto que nos debemos unos a otros, así como a enseñar a respetar y amar el Planeta en el que vivimos, me temo que el futuro de la educación será bastante negro.
Y los auténticos perdedores serán los niños de hoy, los cuales, el día de mañana no sabrán ni hablar correctamente, ni escribir bien; y lo que me parece peor, no sabrán comportarse como ciudadanos de bien.

Publicado por mariangeles512 @ 10:03  | Costumbres
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Lunes, 25 de septiembre de 2006
EL COMUNICARSE ?ES SIEMPRE CONVENIENTE?

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Llevaba varios a?os ya pregunt?ndome qu? es lo que pasaba entre nosotros dos.
Mi marido hab?a sido y era un hombre simp?tico y dicharachero. Todo el mundo que le conoc?a le apreciaba. Yo me hab?a casado muy enamorada y creo que ?l de m? tambi?n.
Pasaron los a?os, tuvimos tres hijos, ahora ya mayores y viviendo fuera de nuestra casa, en los que yo me hab?a dedicado en cuerpo y alma al cuidado de mi marido mis hijos y mi casa. Que todo estuviera preparado y en su sitio, de forma que mi marido se hab?a abstenido de colaborar en cualquier trabajo de la casa y lleg? el momento que si yo no se la daba no se pon?a ropa interior ya que no sab?a d?nde estaba.
Lo que m?s me dol?a era su indiferencia hacia m?. Me trataba bien, pero ya no me requer?a en la cama. Pasaban los d?as, las semanas sin hacer el amor, sin decirme nada agradable y empec? a sentirme muy triste.
No sabiendo qu? hacer llam? a un programa de tarot para preguntar qu? es lo que dec?an las cartas sobre mi matrimonio.
Estaba muy nerviosa. La ?tarotista? que me atendi? vio muy clara mi situaci?n. Me dijo b?sicamente que viendo que mi marido era una buena persona, hablara con ?l de lo que me preocupaba tranquilamente. Ella no ve?a nuestra relaci?n rota, m?s bien que hab?a perdido esa magia que toda pareja debe esforzarse en mantener, debido, seg?n ella, a que ?l me ten?a muy segura. Yo siempre estaba esperando en casa como un mueble m?s.
Decid? hacer lo que me aconsejaron y una noche en que lleg? algo m?s pronto le esper? arreglada lo mejor que supe. Me mir? algo asombrado al verme de aquella guisa y me pregunt?:
-?Vamos a ir a alguna parte? Y, ?ese collar? ?Cu?ndo te lo has comprado?
Mis nervios iban a estallar. El collar me lo pon?a muchos d?as y hac?a m?s de dos a?os que me lo hab?a comprado, y hasta hoy que no se hab?a fijado en ?l. Y arreglarme, tambi?n me arreglaba, aunque quiz? hoy hab?a acentuado un poco m?s el contorno de mis ojos y el p?rpura de mis labios.
-No, no vamos a salir. M?s bien lo que quiero es que hablemos.
-?Hablar? Y ?de qu? quieres que hablemos?- dijo con tono aburrido.
-De nosotros. Del tiempo que hace que no te acercas a m?- dije ya con la voz truncada por la emoci?n.
-Bueno, estas no son horas de hablar de esas cosas- rezong? algo encolerizado.
-S?, ya es hora de que hablemos. ?ltimamente apenas lo hacemos. Ya no me dices nada cari?oso ni me pellizcas al encontrarnos en el pasillo, ni acaricias mis pechos cuando estoy haciendo la cena. Ya s?lo me dices: ?qu? hay de comer? y poco m?s. Y la vida es m?s que eso, ?no?
-Pero bueno ?qu? es lo que te pasa? Mujer. T? nunca me has venido con estas historias.
-Lo s?, pero necesito saber qu? pasa con nosotros.
Me mir? como si me viera por vez primera y pareci? que s? era el momento de hablar ya que decidi? hacerlo mientras tomaba asiento en su sill?n favorito.
-Bien, creo que tienes raz?n- dijo con voz grave - Ser? mejor aclarar las cosas.
-S?, es lo que yo creo- dije animada.
-Ver?s; -comenz? con voz que me son? extra?a y distante - si ya no tengo tanta necesidad como antes de hacerte el amor es porque?porque tengo a otra mujer con la que lo hago- la espet? sin ambages - No quer?a hablar de esto para no hacerte da?o. Has sido muy buena esposa y madre y no pod?a hacerlo; pero ya que t? me lo pides, creo que s?, que es mejor aclarar las cosas.
Al asimilar mi cerebro el significado de tales palabras vi como las paredes del sal?n giraban en una loca carrera sin final.
Me dej? caer en la silla m?s cercana temiendo caer al suelo que tantas veces hab?a encerado con mis manos.
Sent? m?s que vi c?mo se acercaba a m?, se inclinaba sobre mi rostro y dec?a:
-Lo siento, mujer. Yo quer?a evitar esto; aunque tampoco me sent?a bien con la situaci?n que estaba viviendo Ya ves, ahora ya no es posible seguir juntos. Ni t? lo soportar?as ni yo.
-Pero? pero ?lo de esa mujer es definitivo?- pregunt? con voz temerosa.
-Lo siento; pero s?, la quiero, estoy enamorado de ella, y de ti hace mucho tiempo que no lo estoy.
Me fui hundiendo poco a poco en la m?s absoluta oscuridad mientras las ?ltimas palabras de mi marido se dilu?an en la nada.

Publicado por mariangeles512 @ 18:43
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Jueves, 07 de septiembre de 2006
?"Marditas se?ales!

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Esa tarde hab?a un partido en el cual jugaba mi equipo favorito. No ve?a el momento de salir del trabajo para c?modamente en mi casa poder verlo. Lo iban a retrasmitir por la V?a digital. Encend? la televisi?n y a continuaci?n puls? el aparato de la v?a; en la pantalla apareci? un rect?ngulo rosa con unas fat?dicas palabras: ?Se ha perdido la se?al?. ?No me digas que no voy a ver el partido!- me dije a m? mismo cag?ndome en todo lo cagable.
Volv?a pulsar y de nuevo el letrerito con que se hab?a perdido la se?al.
Aparte del partido quer?a ver el ?ltimo cap?tulo de una telenovela, a las que yo no soy aficionado, pero que mi mujer s? ve?a y yo me hab?a ?enganchado? en ella. ?Cosas de la edad!
Pasaban los minutos y yo venga a aplastar cada vez m?s el bot?n de la V?a Digital, y nada: se ha perdido la se?al. ?Maldita sea! ?Ser? posible que para la primera vez que veo una telenovela y me estaba gustando no vaya a ver el final? ? ?Se ha perdido la se?al, se ha perdido la se?al?!
Por mi cabeza cruz? una brillante idea. Ir?a a buscar las malditas se?ales y como las encontrase ?ya iban a ver!
Sal? de casa a toda prisa mirando por todos lados. Esas malditas pod?an estar en cualquier rinc?n. Anduve por toda la ciudad y ya me intriqu? por las afueras sumidas en la m?s absoluta oscuridad cuando a mis o?dos llegaron risas y palabrotas:
-?ja, ja, ja! No veas la ?putada? que le hecho a un tipo que estaba loco por ver el partido en el que juega su equipo preferido.
-Y yo, ja, ja , ja, le he hecho lo mismo a una t?a que se pasa todo el santo d?a viendo novelas mejicanas. ?Que se ponga a fregar la muy marrana! Ja, ja, ja.
Me qued? paralizado. All?, en aquel retirado rinc?n hab?an huido las jodidas se?ales y todo para dar por culo a todo dios. Hasta las se?ales tienen mala hostia- me dije a m? mismo lleno de ira ya que el partido ya habr?a empezado.
Entr? en aquel andurrial y agarr? a las se?ales por uno de sus extremos y las llev? arrastrando hasta mi casa.
Le dije con voz estent?rea:
-O me pon?is ahora mismo el aparato en funcionamiento u os mando hasta el sat?lite de una patada en todo el culo ?me hab?is quietado las dos cosas que m?s me interesaban en el mundo- dije muy enojado.
Las se?ales se miraron con el ce?o fruncido y en un ?pis pas? se metieron en el aparato ?ste se puso a funcionar.
El partido estaba en el minuto noventa y mi equipo ganaba por dos a cero.
Pas? al canal de las telenovelas y aparec?a la boda de los protagonistas. Me cagu? en la madre que pari? a las se?ales y al d?a siguiente me di de baja en la V?a digital. Que se fueran a re?r de su puta madre.

Publicado por interazul @ 21:16  | Costumbres
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Domingo, 03 de septiembre de 2006
?Miradla!


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?Miradla! Hace tiempo que camina sin rumbo por esas calles. No mira a nadie; sus ojos parecen perdidos en el infinito. Ya no es la mujer que anta?o se arreglaba y se perfumaba y aparec?a muy bella; no, ahora lleva la ropa de cualquier forma, el pelo sucio y descuidado, asomando las ra?ces canosas, y el rostro ajado sin maquillar como era su costumbre.
Est? derrotada.
Sale todas las ma?anas muy pronto y camina hasta la inmensa playa, mira a lo m?s lejano del horizonte y all? en la dorada arena grita al mar su dolor, su abandono:
-?Mar! Yo te hablo. ?Ves c?mo estoy? T? sabes lo que ha sido mi vida: Mi trabajo, mis hijos, mi casa? nada m?s. Y, ?sabes? ?Mar!, yo he sembrado una cosecha de amor desinteresado, he amado a mis hijos de la forma m?s total, ya ves, hubiera dado mi vida por alguno de ellos, y no he recogido nada, o eso es lo que yo siento. Me han abandonado. No me visitan, no me llaman nunca, ni siquiera en mi cumplea?os, no me preguntan c?mo estoy de salud; a m?, que ya he tenido hasta un c?ncer, amigo mar.
Pasan los d?as, los meses y ya va para tres a?os, mar, y s? que voy a morir y ser? sola, porque no estar?n conmigo y si vienen despu?s ya no lo sabr? y ya no me importar?.
.
Va sola; nadie la acompa?a ni dentro ni fuera de su casa. El que fue su compa?ero ya no est?. Y los hijos? la han olvidado.
?Por qu?? ?Qu? pas?? ?Qu? ha hecho esta mujer para merecer semejante castigo? ?Les abandon? en alguna ocasi?n? ?Escase? el amor que ellos necesitaban? ?No! En toda su vida desde que le nacieron s?lo tuvo tiempo para ellos y para trabajar. El escribir, que tanto le gustaba, lo iba posponiendo para cuando los hijos fueran mayores. Y s?, ha escrito un libro que le ha llevado largos a?os, pero ahora yacen los papeles por el suelo, polvorientos, y el ordenador mudo en su mesa en la abandonada habitaci?n con las persianas bajadas.
El abandono es la insignia de su barco hundido hasta el palo Mayor.

Va con su dolor, ?Miradla! Va con su dolor y va muy acompa?ada ya que ?ste es muy grande.
Ya nada le interesa, no habla con nadie, sabe que no la entender?an, y adem?s ?a qui?n podr?a interesarle su pena?

Se detiene. Se alisa los desordenados cabellos y con aquellos ojos que un d?a fueron hermosos mira hac?a el horizonte azul y blanco. Levanta los brazos hacia el cielo y se la pude escuchar:
-Pero, ?mar! Yo te digo que tengo que dar las gracias. ?S?! Gracias a mi hijo.
Yo en estos tiempos estoy sufriendo como una condenada, ?eso es lo que soy!, pero cuando apenas hab?a cumplido lo veinticuatro a?os y el doctor me dijo:-?jovencita, est?s en estado?, yo me sent? como si gravitara, como si mi felicidad me hiciese sentir fuera de la realidad. El nacimiento de mi hijo fue largo y penoso pero mi dicha no la puedo describir cuando ya lo tuve conmigo.

Iba por la calle y cuando recordaba que en mi casa me esperaba ese trocito de m?, una alegr?a inmensa se apoderaba de todo mi ser. Luego le vi crecer, vi su gran inteligencia, su belleza, porque fue un ni?o muy hermoso y yo estaba encantada de que as? fuera. Tambi?n me di cuenta de que era una buena persona, algo muy importante para m?.
Sus ?xitos en los estudios me reportaron momentos de gran satisfacci?n. Era el motivo, junto con sus hermanas, de mi existencia.

Ahora ya no est?n conmigo ninguno. El dolor no termina, pero haciendo balance de la felicidad sentida por y con ellos en el pasado, y el dolor que siento, tambi?n por ellos, en el presente, creo, que la balanza se inclina m?s por el lado de la felicidad.
As? pues, y a pesar de que quiz? ya no le vea m?s, tengo que darle a mi hijo las gracias por lo feliz que me hizo.

Estas palabras fueron o?das por el viento, por las olas y por cielo. Las nubes huyeron asustadas de tanto dolor.

La mujer entra en el agua. Su vestido ajironado flota con las olas. El atormentado cuerpo va haci?ndose cada vez m?s y m?s peque?o. Los cabellos que un lejano d?a fueron bellos y brillantes asemejan ahora un animal marino de forma indefinida. Ya su cabeza es un lejano punto negro que se pierde en la inmensidad de este oc?ano que la madre tanto am? y en el que busca la paz.

?Miradla! Ces? el dolor.

Publicado por mariangeles512 @ 18:56  | Familia
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