Viernes, 25 de agosto de 2006
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Los tres boletos de avi?n.


La conoc? en mi casa. Mi madre la hab?a contratado para limpiar por horas. Era una muchacha morena de grandes ojos rasgados y suaves modales. Desde que mis ojos captaron su imagen sent? algo extra?o dentro de m?; una especie de inter?s, de atracci?n por aquella muchacha. Para nada ten?a aspecto de ser una mujer de limpieza.
Le pregunt? a mi madre por ella una noche durante la cena; se extra?o de mi pregunta pues era la primera vez que yo me interesaba por alguien que trabajase en nuestra casa.
-Creo que es de Bulgaria. Est? en Espa?a desde hace dos a?os; yo creo que tiene bastante preparaci?n y habla muy bien el espa?ol. Ahora, es muy callada y la noto algo triste.

-?Triste?- pregunt? casi sin darme cuenta.
-S?, la veo como ensimismada: Hace el trabajo bien pero su cabeza parece que estuviera en otra parte. ?dijo mam? en tono convencido.
No quise averiguar m?s por el momento. Di un beso a mi madre y me retir? a mi habitaci?n.
Una vez en ella no se quitaba de la cabeza la imagen de la muchacha.
A la ma?ana siguiente cuando iba hacia mi trabajo la vi en la parada del autob?s. Orill? mi veh?culo un poco y sacando la cabeza por la ventanilla grit?:
-?Vas para mi casa?
-S?- grit? a su vez.
- Te llevo ?Sube!
La muchacha ech? a correr hacia mi coche y al momento estaba sentada a mi derecha.
O?a su respiraci?n agitada por la corta carrera y vi c?mo sus senos sub?an y bajaban de forma ostensible. La visi?n de aquellos pechos palpitantes me hizo sentir una oleada de fuego en mi interior. No cab?a duda. Esta mujer significaba algo para m?.

No sab?a qu? decirle y me limit? a arrancar el coche dando un tir?n innecesario; ella me mir? con asombro y me pareci? que sonre?a.
-?A qu? hora sales del trabajo?- me atrev? a preguntar.
-Sobre las dos termino - aclar? con una voz que a m? me llen? de emoci?n.
-Vale, pues si te parece a esa hora te puedo acercar a tu casa.
-?Oh! No, no es necesario; tomo el b?s que para muy cerca de aqu?.
-Bueno, no me har?s el feo de negarte a que te lleve, ?no?- trat? de bromear.
-No, desde luego que no. Vale, a las dos salgo ?dijo mientras abr?a la portezuela y sal?a ?gil como una gacela.
Me la qued? mirando mientras entraba en el portal. Sus piernas estaban perfectamente formadas y andaba con pasos largos y elegantes. Sin duda no era lo que parec?a ser.
Pas? la ma?ana mirando el reloj. Me sent?a algo infantil con esta especie de ansiedad que ten?a porque llegaran las dos de la tarde, pero una especie de culebrina me recorr?a el cuerpo ante la expectativa de verla de nuevo.
Sal? algo antes de la hora y la esper? en la calle donde vivo. Cuando la vi de nuevo mi coraz?n lati? apresuradamente. Supe que me hab?a enamorado como un adolescente.
Me baj? para abrirle la puerta y una vez dentro dije:
-?Qu? te parece si vamos a tomar algo por ah?? Bueno, claro, si no te espera nadie.
-?Ir a tomar algo nosotros?- pregunt? con extra?eza.
-Claro, ?por qu? no?- dije alegremente.
Su rostro mostraba perplejidad. Yo lo entend?a. ?C?mo es que de buenas a primeras el ?ni?o? de la casa la invitaba a salir a comer?
Bueno, si no te parece bien o tienes a alguien que te espera para comer, lo entiendo.
-?No! si no es eso; s?lo que me ha extra?ado.
-?Y?
-Bien, vayamos a tomar lo que quieras; no tengo nadie que me espere.- dijo con voz en la que se percib?a cierto pudor.
Y me sent? contento como hac?a mucho tiempo que no lo estaba.
Salimos varias veces y una tarde que fuimos a ver una pel?cula trat? de tomarle la mano. Ella la retir? y yo no insist? m?s aunque su actitud me extra?? y doli?.

Se acercaban las Navidades. El fr?o ya se hab?a adue?ado de la ciudad.
?Cande, como la llamaba mi madre, segu?a saliendo conmigo sin demostrar en ning?n momento que yo le interesara como hombre.
Una noche la invit? a cenar. Cuando est?bamos en los postres le dije:
-Mira, como te habr?s dado cuenta estoy enamorado de ti.
Sus ojos, los cuales yo adoraba, me miraron con reflejos de tristeza.
-Cu?nto lo siento, Miguel. Eres un chico estupendo y no sabes lo que me hubiera gustado estar libre.
Al o?r aquello, di un respingo. ?No estaba libre? ?Quiz? casada y yo ni lo hab?a supuesto?
-Perdona, ?eres casada entonces?
- No, casada, no; pero he dejado en mi pa?s a un hombre al que amo. ?ramos pareja; d?bamos clases en el mismo centro, pero gan?bamos tan poco que decid? cambiar de pa?s. Aqu? en tu casa gano m?s que dando clases durante cinco horas diarias a la semana durante todo un mes.
-y ??l? ?Por qu? no vino ?l contigo?
-No pudo. Su familia atraviesa un mal momento y ?l no dispuso del dinero para el pasaje.
Me sent? mal, muy mal. ?Qu? torpeza la m?a! Hab?a dado por supuesto que aquella mujer tan bella no ten?a nadie que la amara, ?Imposible! ?pens? con pena.
-Lo siento, me he comportado como un tonto. Deb? de suponer que tendr?as alg?n amor en tu tierra.
-No digas eso; yo no he hablado de ?l, as? que no ten?as por qu? saberlo. T? eres un chico estupendo y no sabes el bien que me ha hecho que me invitaras a salir. Me sent?a muy sola a pesar de los trabajos. Espero tener pronto el dinero necesario para el pasaje, para ir a verle. Quiz? estas navidades pueda.
Ella no lo sab?a pero cada una de sus palabras era como un dardo clavado en mi interior, y ?C?mo dol?an!
Me levant? despu?s de abonar la cena y la acompa?? hasta su casa. Compart?a piso con otras tres compatriotas. Aquella noche sin pensarlo le di un beso en los labios.
Candelaria no dijo nada, me mir? en silencio, gir? sobre s? y entr?.
Me alej? hasta mi coche con el coraz?n palpitando ?Dios! ?Vaya ojo que ten?a! Ir a enamorarme de la chica de la limpieza y encima enamorada de un hombre de su lejana tierra.
Pens? que ella no ten?a culpa alguna de la situaci?n. El amor es algo sobre lo que no se puede mandar. Hubiera dado cualquier cosa porque se hubiera enamorado de m?, pero si ya lo estaba de otro no hab?a nada que hacer.
Traspas? el umbral de mi casa con un pensamiento bull?ndome en la cabeza.
Lleg? el d?a veinticuatro, el d?a de la Noche Buena. Mam? hab?a invitado a ?Cande? a cenar en casa sabiendo de su soledad. Le hab?a tomado aprecio y estaba muy contenta con su trabajo aparte de que se notaba que era una mujer con una educaci?n cultivada.
Cuando est?bamos en los turrones y nos ?bamos a intercambiar los regalos ?Cande? me entreg? una caja, dentro de la cual hab?a un marco y dentro del mismo una foto suya de cuando ten?a veinte a?os. ?Qu? guapa estaba, mi Dios!
-?Oh! Qu? bien est?s aqu?. Gracias por el detalle ? dije depositando un leve beso en su mejilla.
Observ? que mis padres nos miraban algo extra?ados: nada sab?an de mi amor por esta muchacha.
Yo a mi vez met? mi mano en mi bolsillo y saqu? un sobre alargado; se lo entregu? a la muchacha.
-Toma, mi regalo para ti.
-No ten?as que haberte molestado, por favor- dijo colore?ndosele el rostro de forma que me pareci? a?n m?s hermosa.
-No ha sido molestia alguna. Lo he hecho con sumo gusto.

Y le entregu? mi regalo. Ella lo abri? despacio, introdujo su mano y sac? tres pasajes de avi?n; uno de ida a su pa?s y dos de vuelta a Espa?a.
-?Tres pasajes para mi para ir a mi tierra? ?Qu? significa esto?-pregunt? con la voz rota.
-Significa que me gustar?a que fueras a tu pa?s y vieras a tu pareja y que volvieras con ?l y as? podr?is estar juntos tambi?n aqu?.
La muchacha me mir? con sus bellos ojos brillando por efecto de l?grimas de felicidad.
-Sab?a que eras una persona magn?fica, pero no tanto. Creo que no puedo aceptar un regalo tan valioso; de todos modos, muchas gracias.
-Nada de gracias- dije con precipitaci?n. Te vas y ves a tu amor. ?No es eso lo que necesitas para ser feliz?
-Bueno?s?pero?
-Nada de ?peros?. Yo tambi?n me sentir? feliz al saber que t? lo eres.
No articul? palabra. Se dirigi? a m? y rode? mi cuello con sus brazos al tiempo que me daba un apretado beso. Not? su cuerpo, su calor y mi temperatura ascendi? hasta las estrellas.
La llev? al aeropuerto; la vi desaparecer y me qued? como atontado entre la multitud que iba de un lado para otro.
Decid? dar un largo paseo para despejar mi cabeza.
Aquella noche supe lo que era la envidia. Tuve unos celos terribles de un tipo que no conoc?a y hubiera dado lo que no ten?a porque no existiese.
Pasaron las Navidades; lleg? el seis de Enero, el d?a m?s feliz para los ni?os. Comimos juntos toda la familia y por la tarde a la hora del caf? se oy? el timbre de la calle. Me levant? para abrir y me encontr? en el umbral mi regalo de Reyes:
-?Hola! ?Qu? tal las Fiestas? ? pregunt? aquella voz que hab?a estado oyendo en la oscuridad todas esas noches.
-?Las Fiestas? Pues la verdad, sin ti, horribles.-dije con toda sinceridad- pero ?qu? haces t? aqu?? ?Y, tu amor?
Me mir? de una manera que nunca antes hab?a hecho y que indujo a que todo mi ser de hombre vibrara bajo el fr?o de Enero.
-Al verle me di cuenta que ya no sent?a por ?l lo que cre?a. Que el hombre que ocupa mis pensamientos y mi coraz?n eres t?; que tendr? mucha suerte si me aceptas como pareja o lo que sea- dijo ya sin azoramiento.
La abrac? con toda la vehemencia de mi juventud y mi amor; nos besamos con pasi?n y dese? que el d?a de Reyes no terminara nunca.
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Publicado por mariangeles512 @ 0:17  | Amor
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Jueves, 24 de agosto de 2006
Casi la toqu?, pero ella me ignor?
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Como buen viajero que soy, all? por el a?o 1961, me fui a hacer un curso de ?C?mo criar caballos en un medio hostil?, a California. Por aquella ?poca, eran pocos los vaqueros espa?oles que pod?an costearse un curso como ese. Pero mi padre estaba empe?ado en que cri?semos caballos en el desierto de Almer?a. Dec?a que iba a ser la ?bomba? para que los que iban a hacer westers a Tabernas*, que ?l lo sab?a de buena tinta que estaban al caer, no tuvieran que andar trayendo caballos de fuera. Y como se enter? que yo hab?a aprendido ingl?s en los cursos de la Universidad Laboral de C?rdoba y con buena nota, era el indicado para ir a California un mes o algo m?s y aprender todo sobre cr?a de caballos para las pel?culas.
A mi me encantaba viajar y como ir a Los ?ngeles era uno de mis sue?os queridos, ni rechist?.
Al principio me encontr? como en Andaluc?a. Conoc? a dos mejicanos, que tambi?n iban al cursillo y nos entendimos ?no m?s? como si nos conoci?ramos de toda la vida.
La vida empez? a complic?rseme cuando uno de los domadores de caballos me propuso llegarme a Holliwood a ver en su salsa como se rodaba una pel?cula de caballos. Nada menos que ?Vidas Rebeldes?, con Clark Gable, Monty Clift y la inigualable Marilyn Monroe.
De Marilyn hab?a visto todas sus pel?culas varias veces: ?Ni?gara?, ?R?o sin retorno?, ?Con faldas y a lo loco?( ?loco! Me volv? yo con ella en esta peli) y ten?a en mi casa de Roquetas, en Almer?a, cien posters de la genial actriz.
?No lo dud?!
- ?Cu?ndo vamos?-pregunt? a Robert Lamota, que era el ?nclito profesor.
- Tomorrow same, friend, we are there (pues ma?ana mismo) The film already is being rolled( ya se est? rodando).
- O.K.- le contest?
Y ya voy a dejar de poner nada en ingl?s que es una lata traducir.
Al d?a siguiente nos encaminamos en el jaguar a Holliwood y nada m?s llegar, como nos presentamos como domadores de caballos para pel?culas de John Wayne pasamos sin apenas despeinarnos.
Vimos decorados, bares, salones interminables y campos con cuadras enormes. Montamos a varios caballos y en un descanso nos fuimos a almorzar al Caf? ?Gran Holliwood?.
All? estaba ella, junto a John Huston y Gable. Yo me engrandec?. Con mis vaqueros con los zahones no desentonaba.
Le dije a mi amigo Robert:
- Nos sentamos en la mesa de al lado.?Ver?s!
- O.K.( apenas le saqu? nada m?s que este O.K.)

Su cabello rubio platino, era como en las pel?culas, sus ojos tristes casi cerrados, como llorando, pero que eran objeto del deseo de los labios.?Si pudiera besarle los ojos, seguro que cog?an otra chispa! Sus labios, rojos como las tejas, carnosos, sin arreglos, ?no, como los de hoy en d?a, que no sabes si llevan una salchicha debajo de los labios, alguna! Sus pechos se resaltaban bajo la especie de chaqueta muy escotada, pero sobria, de color marr?n oscuro. Pude ver sus caderas, ?fuera de toda norma, pero precisas! Y las piernas: ?No eran piernas, eran molduras de caoba sin barnizar!
?Ten?a que hablarla, incluso intentar ligarla!?estar?a loco, podr?a hacerla olvidar a Arthur Miller? Se me ocurri? una idea.
Como era un tanto miope, seg?n ten?a entendido y las lentillas a?n no se hab?an inventado, me acercar?a a ella, diciendo que era el que sacaba los caballos en la toma del desboque y que quer?a felicitarla por lo bien que hab?a simulado ir a mi lado.
Al levantarme para dec?rselo, roc? a un Clark Gable un tanto borrach?n, el cual me increp?:
- ?No ve por d?nde va??vaquero de medio pelo!
- Es que soy miope, y el director me dice que me quite las gafas para el rodaje y ?claro en el rodaje me s? todo de memoria, pero se me olvidaron en la caravana de apoyo!?Usted disculpe, excelencia con suerte!-improvis?.
- ?Excelencia con suerte, por qu??-pregunt? el muy idiota.
- Por rodar al lado de la ninfa mayor de la Tierra.
- ?Esa soy yo?-pregunt? sonriendo Marilyn.
- T? eres no s?lo la Ninfa mayor, si no la reina de ellas: Afrodita- dije ruboriz?ndome.
- Y eso es mi perdici?n. Yo quiero ser una actriz sin m?s- se sincer? una Monroe desconocida para el p?blico de sus pel?culas.
- Bueno yo soy su admirador m?s fiel y quise ser amable. ?S?lo amable!
- Bueno, vaquero,?quiere ocupar mi puesto en la pel?cula? Solt? Gable de pronto.
A este si le v? muy deca?do y nada parecido al Gable de ?Lo que el viento se llev?.
- Yo no soy actor, s?lo domador de caballos para sus pel?culas. Usted es el actor.
- Si?ntate a mi lado-oigo de los labios de ensue?o de una Marilyn radiante-?Yo tambi?n soy miope y quiero verte bien!
Al ir a sentarme apareci? un Monty gracioso ?l, que de forma inopinada me puso la zancadilla y rod? casi entre las piernas de mi musa.
- T? a tus caballos y yo montar? a esta yegua- dijo el muy marrano.

?La que se arm?!
Mientras yo me levantaba como pod?a, con un brazo dislocado, pude ver a Marilyn Monroe propinando una patada al Monty Clift ese que le dobl? sobre si mismo:
- The mare will be your mother and you do not mount nor to you dog, fag- o? que dec?a mi mujer de los sue?os y esto no lo traduzco por si hay ni?os que lo leen.
- Dog son- apuntill? Gable.
En esto John Huston hab?a llamado a unos fornidos muchachos armados con porras. Y como yo no quer?a m?s l?os. ?Qu? hab?a visto en las ?pelis?, las c?rceles americanas! me escabull? como Dios me dio a entender y ya no supe de la eterna Marilyn Monroe hasta un a?o despu?s cuando est?bamos preparando en Almer?a la primera pel?cula de Tabernas*: ?Por un pu?ado de d?lares?, y el llanto a?n me dura:
Marilyn hab?a muerto en extra?as circunstancias.


*Tabernas: Localidad de Almer?a muy conocida hoy por su aceite especial de oliva y por ser el lugar donde se han rodado muchas pel?culas del Far West y de Aventuras en General. Quien quiera informaci?n m?s detallada puede visitar las webs:

LISTA DE PEL?CULAS RODADAS EN TABERNAS

ACEITE DE TABERNAS
TURISMO POR TABERNAS

Publicado por Lanzas @ 20:08  | Amor
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Lunes, 21 de agosto de 2006
?Tierra, tr?game!
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?Tierra, tr?game!
Era por la tarde. Ser?an como las seis de un d?a de agosto. El d?a exacto no me acuerdo, ni quiero saberlo.
El a?o tampoco.? Para qu?? Ya no tiene remedio nada de lo que ocurri?.
Y se dir?n: ?Qu? es lo que va a contarnos este atontado, con tanto divagar?

Pues que era una mujer preciosa, mejor, imponente.Vean:

El pelo rubio claro ceniza, o casi platino, con una melena que trazaba un flequillo sobre una frente endiabladamente tersa. Los ojos color miel, grandes como dos faros de porche antiguo.
Las orejas peque?as y casi invisibles, pero que el viento dejaba entrever de vez en cuando. Los labios rojos, sensuales, gordezuelos como un caramelo, de esos que quieres chupar aunque no tengas hambre. Me parec?a que tendr?a unos treinta a?os o menos.

El cuello largo, derecho y un escote. ?Lo que insinuaba aqu?l escote, Dios Santo! Los pechos debajo del su?ter, color verde, se notaban voluminosos, pero tersos, y ?la cintura? Si pudiera, la abarcaba con mis brazos y sus pechos se clavar?an en el m?o y estar?a en el para?so, mientras besaba aquellos labios.
Como estaba sentada en la banqueta alta de aqu?l caf? de la plaza de la Opera, de Par?s las esculturales piernas se ve?an muy bien debajo de aquellas caderas de torno de alfarero, como talladas en madera noble, pero ?eran de carne y hueso! Los pies, en sus sandalias, parec?an juguetear que si los sacaba o los met?a, eran peque?os, morenos y con dedos muy bien formados y delicados.
?Ten?a que tener valor y acercarme a ella! En franc?s le dir?a:
-Femme pr?cieuse, puis-tu indiquer o? trouve-t-il les Galeries Lafayette ?( qu? quiere decir m?s o menos: Preciosa mujer,? me puedes indicar d?nde se encuentran las Galerias Lafayette)
Cosa por otra parte muy tonta, porque las dichosas galer?as se encuentran muy cerquita, en la calle del mismo nombre, casi al lado de la plaza. Pero como yo era muy ocurrente luego le dir?a:
-Es-elle fran?aise ou es-elle de tourisme comme ?
( ?Eres francesa o est?s de turismo como yo?) y ya se me ir?a ocurriendo algo m?s.
Pero de pronto pens?: ?Y si en lugar de llamarla?preciosa? de entrada, que estar? harta de que se lo llamen, la digo s?lo ?interesante mujer??
Ve?a sus ojos, que me alumbraban m?s que los focos de por encima del mostrador, y hasta me daba la sensaci?n de que turbaban los m?os.?Me estar?a mirando? ?No pod?a ser cierto!
Cogiendo el vaso que ten?a entre mis manos, que era largo y que portaba dentro un refresco t?pico del Par?s veraniego, me levant? dispuesto a empezar la gran aventura.
?Qui?n ser?a el gracioso??Qui?n pudo tener tanta mala uva, para hacerme esto? ?Fui yo, ?torpe de m?!, yo solito el que cometi? aquella estupidez? Seg?n me acercaba a la dama de ensue?o, algo se cruz? entre mis pies, que ?fui a caer casi de boca contra la mujer de mis sue?os, que pod?an haberse hecho realidad! El l?quido infame, fue a caerle sobre sus pechos, ?qu? nunca ya ser?an acariciados por mis manos!, casi la derribo del taburete y ?Qu? hice?

Salir corriendo del caf? aquel, mientras escuchaba risotadas y gritos indescriptibles contra mi, mientras dos fornidos j?venes me persiguieron casi hasta la Plaza del Ayuntamiento por la Rue R?voli. Y menos mal que estaba ducho en aquellos tiempos, en quebrar perseguidores. ?No en balde hab?a estado en las movidas de la primavera del 68! En Francia, ?no! En Espa?a y me escabull?a como un gamo de los ?grises?, si no no lo cuento. Porque parece ser que pensaron que quise agredirla y que era algo as? como un terrorista.
Sali? en los peri?dicos de aqu?l entonces. Ella se llamaba Brigitte Bardot.

Publicado por Lanzas @ 11:01  | Amor
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Viernes, 18 de agosto de 2006
?Volv? a la vida o regres? a la muerte?

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?No era posible! Al atravesar la calle en busca del pan del d?a, un coche, portador de muerte, se me llev? por delante, en el asfalto, fr?o y h?medo me encontr?. ?No siento nada! Oigo lejos, voces, gritos, sirenas, llantos. ?No veo nada! Un resplandor grandioso me rodea y me eleva por encima de lo material.
Ahora veo, de nuevo. Una calle desde lo alto. En medio un cuerpo rodeado de un liquido rojizo, y mucha gente alrededor. El cuerpo le meten en una ambulancia y la veo alejarse.
Voy como encima de ella, y le meten, al cuerpo, una serie de tubos y de nuevo otra luz cegadora me impide ver.
Veo a mis abuelos, sentados en sus sillones de mimbre, y yo corriendo, con apenas cuatro a?os delante de ellos. Mi abuelo me ense?a un bast?n que se torna en una paloma que corta el aire veloz hacia el techo. Mi padre en un caballo blanco me coge y me lleva por la era aquella donde trill? trigo de ni?o, detr?s de los bueyes pacientes y fuertes durante horas de d?as interminables.
Mi madre me llama: ?Iv?n, Iv?n, ven a comer!?Tenemos cordero a la cazuela y bollos de ma?z! Corro como un rayo y me siento en la mesa de piedra junto al porche.?Qu? ricos est?n los bollos mojados en la salsa del cordero!
Me veo crecido. Estoy con Mar?a, mi novia de joven. Nos besamos y acariciamos hasta casi rompernos los labios y nos abrazamos. El placer es inenarrable. Veo a mi hijo. ?Es un ni?o muy guapo y gordito!
?Qu? me est? ocurriendo? Una voz me dice:
- ?Has dejado todo en orden? Repasemos tu vida.
- Eso es lo que hago-respondo.
- ?Amaste a tus padres y abuelos?
- Les ador? como los seres m?s queridos hasta que conoc? a mi novia.
- ?A t? mujer la amaste y respetaste?
- A veces no supe hacerla feliz. Pero siempre la respet?. La ped? perd?n cuando la ofend? por culpa de mi ego?smo.
- ?A tus hijos les diste formaci?n honesta y suficiente para que pudieran ganarse el pan de cada d?a?
- ?El pan! Dice el pan. Es lo que iba a comprar en la tienda de enfrente. No he podido llegar...
- Responde, no divagues - me interrumpe la voz.
- Mis hijos tienen sus estudios, se ganan su pan.
-
Y de pronto veo una luz en principio blanca, pero que de pronto se disgrega en los colores del Arco Iris. Soy transportado por el azul hacia lo alto y un hombre vestido con una t?nica blanca con luengas barbas me coge de las manos y me pone a su lado. La sensaci?n de ingravidez y de placer me invade todo mi ser. No es posible estar mejor.

?Vamos lo tenemos!-oigo y siento un gran dolor en el pecho-?electrochoque! La tensi?n sube.
Y me veo dentro de un cuerpo roto, malherido y casi muerto.
?Dios m?o!?Dios m?o! ?Ya hab?a dado cuenta de mi vida!?No me resucites
!

Publicado por interazul @ 17:54  | Misterio
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Mi?rcoles, 16 de agosto de 2006
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Foto: Drogadictos rehabilitados

ATRAPADO


Estaba en la esquina donde hab?a quedado con mi ?camello?. Ya tardaba y el caso es que la polic?a me segu?a de cerca, porque hab?a robado tres supermercados de extrarradio en los dos ?ltimos d?as y hab?a asaltado o cuatro viejas incautas que se conf?an en andar despu?s de la compra solitas a casa.
Matar no hab?a matado a nadie, porque me asusta la sangre, pero a dos de las viejitas las hice rodar por el suelo porque se resistieron a darme el parn?. Y como se resista alguna m?s no s? si parar? en tirarlas y rematarlas.

Necesitaba seiscientos euros para poder pagar los gramos necesarios de coca para todos estos d?as de ajetreo por el trabajo excesivo a que me somet?a mi padre con el montaje y desmontaje del carrusel de feria. ?Estoy m?s que harto!

Repas? lo que hab?a juntado y eran seiscientos cuarenta euros. ?me quedaba para invitar a la Lupi a una juerguecita con pastillas al final de la feria de agosto esta.
Al fin el amigo Feliporte aparec?a en su auto de gran cilindrada. ?ya pod?a el condenado, con lo que se saca con tontos como yo!

-Venga ?la pasta?, son seiscientos diez y toma el paquete.
?Para qu? regatear? Le doy lo que pide o me borra de su lista.

Ya en la barraca, como era el d?a previo a la inauguraci?n y no hab?a apenas nadie me meto tres rayitas de nada. Con la primera nada, con la segunda poco y con la tercera: ?Qu? tiene esto? Me mareo y me caigo. No pude comprobar si va adulterada. ?malditas prisas!?esto tiene talco y creo que gasolina!?Pap?, pap?, que me muero!

Siento convulsiones y el coraz?n parece que se me a salir del pecho. Mi padre me coge y me mete en el coche grande y oigo como al poco me dicen:
- Est?s listo, tu coraz?n no pudo con esa mierda que te inhalaste.
- ?No pueden hacer algo por mi hijo??Se muere, el chico se muere!

Y el chico, es decir yo, ya no siento nada, ni me duele nada ?la droga me ha matado!


Publicado por quijote_1971 @ 16:48  | Costumbres
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Martes, 15 de agosto de 2006
La mujer especial

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Iba caminando, no importa d?nde, cuando de pronto apareci? ella. Para m?s bien decir, no es que apareciera, sino que estaba all?, sentada, con las piernas cruzadas, en un banco del parque.
Su cara era, ?c?mo era su cara? No recuerdo m?s que sus ojos de color miel llenaban su rostro hasta justo donde se encuentran los labios, carnosos, rojos, sensuales y que yo, ya desde ese momento deseaba besar y ocultar entre los m?os.
Ella estaba leyendo, no me prestaba atenci?n y yo me acercaba hasta ella, cada vez m?s despacio, m?s observador, m?s inquisitivo. Su cuello era largo, y su escote, era verano, dejaba entrever unos pechos grandes, blandos y aut?nticos, que so?aba con acariciar. Su cintura, que ve?a detr?s de los brazos, que sosten?an el libro era ?c?mo era? Era para ser rodeada entre mis brazos, mientras la susurrara palabras de amor. ?Y sus piernas? ?C?mo eran sus piernas? Como las que tornea un artesano o un escultor, para que los siglos posteriores sigan admirando su obra, ?posiblemente, por siempre!
Ten?a que acercarme a ella y hablarla, ten?a que saber ella, que yo exist?a. Tal beldad ten?a que ser, adem?s una buena mujer, aunque en muchos casos los desenga?os son enormes. Pero ella, ?no! Ella ten?a que ser por dentro, a?n mejor que por fuera, y para saberlo, ten?a que hablarla, preguntarla cualquier cosa.
- Hola, ?me podr?as decir que lees?- me atrev?.
- Leo ?Las obras de la Madre Teresa de Calcuta?- me dijo con dirigiendo aquellos ojos de abajo hacia arriba de mi buena planta- ya que quiero imitarla y seguir sus pasos.
?Dios m?o!-pens?- esta mujer si no ando listo la pierdo y encima es a?n mejor de lo que yo deseo.
- Espera un momento, estimada amiga, yo acabo de venir de la India y all? ejerc? de misionero seglar, ayudando en los hospitales de los pobres y en las misiones de la Iglesia- me invent?-?Quieres venir conmigo dentro de un mes, que vuelvo all??
- Pues lo voy a pensar, pero antes tendr? que conocerte, ?no?
- Claro, claro, te invito a un refresco o a lo que quieras-le dije a la bella mujer, sin dejar de mirar aquellos maravillosos ojos y de refil?n aquellos senos que se intu?an por debajo del su?ter-
- De acuerdo, vamos y me cuentas cosas de la India. ?Y has estado en ?frica tambi?n?
- Pues si, en Angola y en el Sahara exespa?ol- le coment?, mientras se levantaba del banco y pod?a admirar su silueta pr?cticamente perfecta, al estilo de Venus de Milo, pero con unos brazos largos y que terminaban en unas manos que parec?an las de una modelo de ensue?o, con unas u?as pintadas de rojo, como los labios, pero s?lo largas lo suficiente como para ara?ar superficialmente al amado.
- ?Y me puedes decir lo que piensas?- me espet?.
- Que eres maravillosa, una mujer muy especial- call?ndome las cosas que pensaba si la pudiera desnudar all? mismo.
Y ?quieren creer, que nunca fuimos a la India, ni al Sahara, pero permanecimos juntos durante toda una vida?
Pues se lo cuento, para que todos aprendan a interesar a una mujer. No se trata de decirla de inmediato: ?Eres guap?sima? o ?Est?s como un tren? o qu? se yo que se dice ahora, si no tratar de parecer, al menos parecer, interesado por su interior, por lo que piensa o desea.


Publicado por quijote_1971 @ 18:38  | Amor
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?Abandonado?

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Era una fr?a ma?ana de invierno, los ?rboles estaban cubiertos de unos finos hilos de nieve helada, que al resbalar sobre el suelo produc?an una lluvia fina y estrellada. Yo iba a coger el tren en la estaci?n de Atocha, y el paseo de la Castellana me parec?a un lugar maravilloso, s?lo superado por el Paseo del Prado. Al llegar a la rotonda de la Estaci?n y cruzar por el paso de peatones con mi maleta con ruedas tras de mi, sent?a ese dos de enero que la vida iba a cambiar para siempre.
Mis padres hab?an muerto y yo me encontraba solo en el mundo, una novia que hab?a tenido no quer?a saber gran cosa de mi persona y yo tampoco mucho de ella, la verdad sea dicha. La oferta de trabajo en Sevilla, como supervisor de los ordenadores de una cadena de cibers, me interesaba mucho. La ciudad andaluza siempre me hab?a gustado por su luz, alegr?a y lugar de gentes sencillas y el puesto me parec?a adem?s interesante.

Pas? el muelle de embarque y observ? con tristeza como una mujer mayor empujaba una silla de ruedas por el and?n, en la cual un hombre muy desmejorado permanec?a medio encorvado con una carterita en la mano. Un mozo del tren iba a su lado para poner una rampa y seguramente plegar la silla dentro del vag?n. En el momento de llegar a la puerta del vag?n del AVE, el que cubre la l?nea Madrid- Sevilla, naturalmente, la mujer exclam?:

-Perdone, ?no le importar?a estar al lado de mi marido, mientras vuelvo a por una maleta que me he dejado en consigna?
- No se preocupe, yo le voy ayudando a subir al tren-respond?, no sin parecerme algo extra?o-a?n quedan veinte minutos para que arranquemos.
La mujer, sin decir nada m?s se dirigi? con prisa a la escalera mec?nica de subida.

Los minutos pasaban y ay dentro del tren, no me atrev?a a buscar mi asiento, por si el anciano necesitaba algo. No hablaba nada, pero su mirada triste y como perdida en el horizonte me inquietaba. En la carterita llevaba el billete de tren y como pude comprobar m?s tarde nada m?s.
El mozo ayudante se retir? al anuncio de la megafon?a: El tren va a iniciar su marcha.

A los tres minutos el tren arrancaba y la mujer no aparec?a. Busqu? al revisor y le pregunt?:
- ?Usted sabe algo de una mujer, que sali? a buscar una maleta y con este hombre, que intuyo es su marido?
- Pues una se?ora, ha informado que hab?a dejado a su marido con su hijo dentro del tren y que ella no ten?a billete, se le hab?a dejado pasar por las circunstancias especiales- contest? el interventor.
-?C?mo ese se?or no es anda m?o?-me defend?.
- Pues veamos a ver su identidad, si es posible.
Al legar junto al anciano, en la carterita, ya que el no opuso m?s resistencia no hab?a m?s que un billete hasta Sevilla. El funcionario de la RENFE le pregunt?.
- ?C?mo se llama?

El hombre que hab?a subido en la silla de ruedas no respondi? y sigui? mirando hacia el infinito. Miramos su chaqueta y no ten?a m?s que unos pa?uelos de papel. Equipaje no ten?a y en una bolsa de la silla plegada en el lugar de las maletas s?lo hab?a tres cajas de medicinas: Una para la tensi?n, otra un colirio para los ojos llorosos y otra para los dolores artr?sicos.?Nada m?s!

Es uno de los viajes m?s extra?os que recuerdo, no pude estar tranquilo hasta que llegamos a la capital hispalense. Una vez en la Estaci?n de Santa Justa, y como el interventor hab?a llamado a la polic?a, nos llevaron al viejo y a mi a la Comisar?a y durante horas, hasta que se convencieron de que yo no ten?a que ver con el anciano, y s?lo entonces me dejaron libre. Intent? saber en los d?as siguientes que fue de esa persona, pero no supieron o no quisieron decirme nada. Desde entonces no duermo tranquilo y las pesadillas me ocupan toda la noche
.

Publicado por quijote_1971 @ 18:06  | Costumbres
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Lunes, 14 de agosto de 2006
El e-mail inquietante

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Esa tarde al abrir el correo y ver los m?ltiples mensajes que suelen llegarme, muchos de los cuales tiro a la papelera sin abrir, porque o son propagandas o son mensajes no requeridos de remitentes totalmente desconocidos y que normalmente son portadores de virus inform?ticos que molestan y tratan de estropearte la tarde.

Ese e-mail era diferente. Proven?a de un tal Lancelot_542, y ten?a de ?asunto?, fecha: 2 de abril del 542. ?Estoy atrapado, ay?dame?, en correcto ingl?s, que traduzco para estos foros.


Despu?s de pasarlo y repasarlo con el antivirus, el detector de hackers, y guardarlo antes de abrirlo, me decid?. Os cuento todo el proceso, porque hay que tener cuidado sumo con los reclamos. Suelen tener virus muy potentes, que hasta se saltan los antivirus y todos los detectores y se comen el disco duro.
El mensaje en cuesti?n dec?a:

Estoy encerrado en la torre de un castillo, que supongo el de Camelot. S?lo veo la luz tenue a trav?s de una claraboya en lo alto de la mazmorra, totalmente inaccesible para m?.
?Hoy es dos de abril de 542, hace dos d?as el Rey Arturo muri? envenenado, estoy seguro que por el mago Merl?n, del cual le di datos para que no se fiara, y s?lo lo hiciera de sus caballeros de la Table. Yo he despertado con un gran sopor y con este artefacto que estoy manejando. Al principio me pareci? una bacinilla de barbero y luego un espejo de dama acaudalada. Al abrirlo empez? a lucir y pude leer: ?Quiere mandar un e-mail a sus contactos? Eso estoy haciendo. Pido socorro y auxilio: No s? lo que este artefacto lucir? o no. Lancelot.?

Me dije: Un chalado que anda buscando protagonismo. ?Qu? pod?a ser sino?
Pero me dije: Voy a contestarle, no se pierde nada y a lo mejor me divierto, y proced?:
?He le?do su mensaje Lancelot y estoy dispuesto a ayudarle. D?game como.?
La respuesta me lleg? a los cinco minutos:

?Es el ?nico amigo quijote, que me ha respondido sin dudas ni evasiones. Los dem?s me hablan de que estoy loco. De que es imposible que escriba en ese a?o del Se?or, que ahora, ?horror!, es el 2005 del Se?or y cosas indescriptibles sobre que no hay torres en los castillos, ni castillos con mazmorras y que el Rey Arturo fue un invento y muchos insultos. C?mo no s? el tiempo que me queda de vida, porque noto que no puedo controlar mi existencia, se lo digo r?pido: Nennius, el primer escritor sobre las andanzas del rey Arturo, se le olvid? que despu?s de dejar a salvo a Ginebra, ten?a que decir que pasaba conmigo y se le olvid?. Otros despu?s, como Guillermo de Malmesbury dicen que salv? a Ginebra y la llev? junto a mi se?or, pero tampoco dicen que fue de mi. Hasta me suponen algunos, como
Chr?tien de Troyes o Sir Thomas Malory que fui a por el Santo Grial con Arturo, pero se les olvid? mencionar si volv?. Por eso pido ayuda. Mi c?rcel es de papiro y papel.
?Es posible ayudarme??

No daba cr?dito a lo que le?a y me pellizqu? en las mejillas, ?estar?a dormido? El bromista me superaba.?Esto no era posible, realmente! Y al levantar la vista sobre la repisa de encima del ordenador veo un libro: Excalibur. Comenc? a releerlo y estoy en ello en estos momentos?.

Publicado por quijote_1971 @ 20:12  | Misterio
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Estimado Lanzas:
He recibido tu invitaci?n para publicar art?culos y escritos en tu blog y te lo agradezco sobremanera. Hasta ahora ven?a publicando algo en Foros Literarios- Bibliotecas virtuales, d?nde te conoc? y en otros foros sin importancia. Pero quiero que mis escritos permanezcan. Un saludo cordial
.

Publicado por quijote_1971 @ 20:05
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Domingo, 13 de agosto de 2006
Cap?tulo II


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Pepe casi se desmaya. Intent? disimular, pero Loli, la del puesto de prensa se dio cuenta de que algo le pasaba:
- ?Te encuentras bien, Pepe?- le pregunta.
- Si, si, es que apenas he dormido esta noche, por llevar a Ana a tomar unas copas con unos amigos. Ya sabes siempre nos pasamos de hora. Y t? ?qu? tal?
- Bien, bueno- duda la joven- ya sabes que me dej? tirada el tonto de Niko.
- Bueno ya hablaremos, que ya van a abrir- le anuncia un Pepe consternado.
?No pod?a creerlo!?Ser?a una casualidad??Se tratar?a de otra persona? Quiz?s, pensaba, deber?amos haber dado cuenta a la polic?a aunque ese hombre no quer?a. A ver si nos culpan de algo. Tengo que llamar a Ana. Bueno mejor no preocuparla. ?Ya veremos a las tres que termino mi turno de hoy!
Mientras el joven pensaba todo esto, su novia Ana no pod?a pegar ojo. La hab?a impactado sobremanera el encuentro tan extra?o de aquella noche. No pod?a olvidar la expresi?n de aqu?l hombre mal herido bebiendo el agua de la botella que le dej? Pepe.
A las 9.45 se levant? a tomar un vaso de leche, ya que no pod?a soportar la soledad. De buena gana llamar?a a su novio, pero ya estar?a en su trabajo y no deb?a llamarlo. Ya lo har?a ?l en el descanso como todos los d?as.
Al llegar a la cocina, vio a su padre, que siempre le gustaba madrugar, aunque no tuviera que ir a trabajar, leyendo la prensa del d?a.
- Buenos d?as pap?.
- Hola hija, ?qu? tal anoche?
- Bien volvimos pronto, porque hoy trabaja Pepe hasta las tres, y me voy a poner a estudiar que pronto tengo ex?menes- pensando en que corr?a el mes de mayo y enseguida ten?a que dar cuenta de sus conocimientos de Inform?tica, carrera que le gustaba mucho.
- ?No tuvisteis ning?n incidente? Aqu? en el diario dice que ha aparecido un hombre muerto dentro de un saco en la calle Alemania, junto al r?o Guadalmedina.
La joven casi se cae de espaldas
-?C?mo dices, pap??- balbuce?, agarr?ndose a la mesa de cocina para no precipitarse en el suelo.
- Pues que esta madrugada, a eso de las cuatro han encontrado a un hombre dentro de un saco. No ha sido identificado.
- Pues pon la radio. En la COPE dan noticias de M?laga cada hora creo.
- Si eso har?. ?Te encuentras bien, Ana, te veo muy p?lida.
- Es que estuve anoche con los amigos ya sabes y bueno, tengo que estudiar. Luego nos vemos. ?Vas con mam? a comprar, como todos los s?bados?
- Si, si claro, dime algo que necesites, que no sean coca-colas, pastelillos de hojaldre y pan de molde. ?Qu? eso ya lo se!
- Pues no, nada, voy a saludar a mam? que se encuentra recogiendo el dormitorio vuestro.
Ana sube deprisa a la parte alta de la casa y se echa a llorar abrazando a su madre.
- ?Qu? te pasa hija? ? pregunta la madre, una mujer bien parecida y de cincuenta y cinco a?os de edad, con el pelo rubio muy cuidado, y que se llama Julia.
- Ver?s tengo que cont?rtelo. Esta noche ocurri? algo cuando fuimos a buscar el coche de Pepe.
- ?Cu?ntame todo lo que sea!-sent?ndose en la cama y llevando a su hija junto a ella.
- Cuando llegamos al lado del coche, hab?a un saco con un hombre dentro.
- ?Virgen santa!-le interrumpe la madre-?pero vivo o muerto?
- ?D?jame cont?rtelo de seguido que si no, no voy a poder!

Y as? la hija narr? todo lo que les hab?a ocurrido. Al final se ech? a llorar de nuevo. La madre se tom? un minuto para pensar:
- Vamos a cont?rselo a tu padre, llamas a tu novio y vamos a la polic?a a contar la verdad.
El padre est? asustado. Acaba de oir en las noticias de las once que el hombre era un conocido hombre de negocios y que hab?a sido asesinado por un golpe asestado con alg?n objeto contundente, es posible que una llave inglesa grande o un gato de coche o algo as?. Ten?a una botella de agua en la mano.
- ?Una botella de agua?- pregunta Ana, recordando que le dieron la que ten?a en el coche Pepe, y se cae sobre el sof? desmayada.
Continuar?

Publicado por interazul @ 20:35  | Misterio
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Jueves, 10 de agosto de 2006
Ah? va mi nuevo relato por cap?tulos.
La hu?da del inocente.


Cap?tulo I

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Eran las tres de la madrugada, cuando empiezan los viernes a retirarse algunos j?venes a sus casas despu?s de una noche de botell?n. Los que a?n trabajan los s?bados, porque los estudiantes y algunos otros ya no se retiran hasta las ocho e incluso m?s, despu?s de desayunar el chocolate con churros o el caf? bien cargado con bollos que da el Eulogio, en su cafeter?a de la Plaza de la Merced.
En esas noches c?lidas del M?laga de primavera, es f?cil ver las calles del Centro repletas de j?venes que se divierten a su manera, pero que a veces no lo hacen tanto si surge alguna pelea.
Ana y Pepe eran novios desde hac?a al menos dos a?os, cuando se conocieron en una de las fiestas de la Facultad de Derecho y se encandilaron de muy buena forma. Como Pepe trabajaba en una gran superficie y los s?bados es d?a de curro, se dispuso a acompa?ar a su novia a casa, en el utilitario que hab?a comprado con muchos apuros.
Lo hab?a aparcado en una calle al lado del r?o Guadalmedina, casi en su desembocadura y hac?a all? se dirig?an despu?s de despedirse de los dem?s, que eran Luis y su novia Mar?a, y de Carmen y su nuevo acompa?ante To?o. Al llegar cerca del coche Pepe nota como un saco grande apoyado junto al pretil del r?o, que por cierto s?lo lleva unos regueros de agua a los costados, y un brazo humano que asoma por la boca del mismo. Para que Ana no se asuste la coge por la cintura y la da la vuelta, pero ya es tarde. Ella lo ha visto tambi?n a la luz de la farola cercana es dif?cil sustraerse del macabro espect?culo.
-?Qu? hacemos, Pepe? ?Nos vamos como que no hemos visto nada?-dice una asustada Ana.
-?Y si alguien se da cuenta? Espera, que algo se mueve-responde el joven.
El brazo cada vez estaba m?s fuera del saco y los j?venes no saben que hacer. Y de pronto una voz:
- ?Sacadme de aqu?, os dar? todo lo que poseo, pero no me mat?is!-
- No, no se apure, le ayudamos a salir- dice Pepe con mucho miedo.
Y cogiendo con decisi?n el saco, lo deposita con cuidado en la acera, y abre la boca del mismo. Un hombre ensangrentado asoma o para m?s bien decir, se desliza sobre la acera, junto al coche de Pepe. ?ste abre el coche y saca una botella de agua que siempre lleva en el asiento de atr?s y se la ofrece al desgraciado del saco.
- Me llamo Roberto Lozano y vivo en M?laga, en la barriada de La Paz, y un loco me ha robado todo lo que llevaba encima y me dado una paliza y me dej? sin sentido- y tomando la botella de agua que le ofrece el joven se la echa por encima de la cabeza.
El joven malague?o est? asustado. No entiende nada. Cree que debe llamar a la polic?a y as? se lo comunica al Se?or Lozano. Y este grita:
-?La polic?a, no! Lo complica todo.
- Pero si le han asaltado, debe denunciarlo, ?vamos, digo, yo!-le dice una Ana cada vez m?s asustada.
- Mira, Ana, nosotros nos vamos porque a este hombre no se le ofrece nada- le dice Pepe, mientras la coge de la mano y la introduce en el coche.
Sin apenas tiempo para reaccionar, el tal Lozano, intenta asir al joven por el brazo, pero ?ste entra r?pido en el coche y lo pone en marcha. Llegando al cruce con la Alameda Principal, rodeada de los grandes Ficus caracter?sticos de M?laga, los j?venes respiran tranquilos.
-Ana, no comentes nada de esto, porque me temo que nos traer?a complicaciones, si el desafortunado ese no ha querido dar cuenta a la polic?a es que tiene algo que ocultar.
- Ya lo creo, me parece muy extra?o que herido y todo se negara. Ya no voy a poder dormir esta noche, pensando en todo esto, pero no comentar? nada.
Eran ya cerca de las cuatro de la madrugada, cuando llegaron a la casa de Ana, en El Palo. La joven entr? r?pidamente en su casa sin apenas despedirse de su novio, que la acompa?? hasta la puerta, debido a lo nerviosa que estaba. Pepe la dijo adi?s con gesto de preocupaci?n en la cara, pero pensaba que al d?a siguiente todo estar?a olvidado.
Cuando lleg? a su apartamento, comprado por sus padres cuando era estudiante de Derecho, pensando que en ?l ejerciera de Abogado en un futuro, situado en el Centro de la Ciudad, en la calle Esperanto, que le ven?a muy bien para su trabajo actual en los grandes almacenes pr?ximos y que de todas maneras pensaba usar como bufete cuando terminara sus estudios, que ahora simultaneaba con su trabajo, conect? el ordenador y se puso a navegar por los foros y chats sin ning?n sentido, hasta que casi amaneci?.
Apenas durmi? unas dos horas cuando el despertador le anunci? a las 9.30 que ten?a que ir corriendo a su trabajo.
Cuando lleg? a ?l, en el departamento de relojer?a, cerca del expendedor de prensa, como le gustaba siempre, hoje? el diario Sur y en ?ltimas noticias, se pod?a leer:
?Esta madrugada ha aparecido asesinado un hombre junto al Guadalmedina, estaba dentro de un saco junto al pretil del r?o. No ha sido identificado a?n a estas horas, que son las cuatro de la madrugada.?

Continuar?...

Publicado por interazul @ 18:06  | Misterio
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Mi?rcoles, 09 de agosto de 2006
Y EL AMOR, ?SE ACABA?

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Aquella tarde de verano le?a sin enterarme demasiado de lo que dec?a la hero?na de mi libro. Mis pensamientos volaban como gaviotas en oc?ano revuelto.
La decepci?n que hab?a sufrido el ?ltimo s?bado con el que cre?a que era el hombre de mi vida me hab?a literalmente trastornado.
Hab?amos acabado de cenar en un agradable restaurante, en cuya terraza sonaba una melod?a de Nat King cole. ?Si Adelita se fuera con otra??
?l miraba mis ojos de un modo evasivo, parec?a inc?modo. Tuve la intuici?n que por su cerebro merodeaba algo que a m? no me iba a gustar.
De repente, me tom? una mano y dijo:
-Cris, tengo algo muy importante que decirte.
Le mir? con curiosidad ante las palabras y el tono de su voz. Me vi en sus ojos muy peque?a, insignificante.
-?S?? Y, ?qu? es eso tan importante? No me asustes, oye- le dije intentando medio bromear.
-Veras, es que no s? c?mo empezar- dijo mientras miraba nervioso en varias direcciones.
-Pues por el principio, ?no?
-Claro?por el principio ? su voz son? apagada o quiz? fueran las graves notas de los cobres las que la enronquec?an.
-En pocas palabras, Cris, no me voy a casar contigo.
Un galope de caballos desbocados estall? en mi interior. Sent? que perd?a la noci?n de todo y apoy? la cabeza en la mesa sobre mi brazo.
?l, sol?cito, se levant? y se acerc? a m?. Tom? mis hombros con sus manos ? aquellas manos que yo adoraba ? Y con angustiada voz dijo:
-?Perd?name!, por favor. S? que te hago da?o pero no puedo evitarlo. Me he enamorado de otra mujer.
?Enamorado! El mundo pareci? que se abat?a con toda su negrura sobre m?. ?Se hab?a enamorado! ?Dios! Si al, menos, hubiese sido una aventura?pero no, ?Enamorado!
-Pero?pero yo?yo cre?a que estabas enamorado de m? - balbuce?.
-?S?! Lo estaba. Dios sabe que lo estaba, pero el amor como todas las cosas de esta vida, termina, se acaba ?dijo con determinaci?n mir?ndome fijamente.
-?Ah!, ?s?? El amor termina? ?tambi?n? ?dije ausente como si mi voz no me perteneciera.
-Bueno, no s? si en todas las parejas, pero yo no he podido evitar que en m? se acabara ?dijo en voz muy baja el desconocido que ten?a ante m?.
Tuve la certeza que dec?a la verdad. Todo termina, y el amor, ?por qu? no?
Yo era una ingenua que hab?a cre?do que me amar?an hasta el fin de mis d?as.
?De que rid?cula novela habr?a sacado aquello?
Sequ? mis l?grimas que inoportunas descend?an arrastrando el ?rinmel? de mis pesta?as y queriendo aparentar la mayor entereza y serenidad dije:
-Bien, creo que ya no hay nada m?s que hablar ? mientras me levantaba lentamente de mi silla.
-Lo siento, Cris, de verdad, lo siento.
Sus ?ltimas palabras quedaron silenciadas por la melod?a ya inolvidable para m?.

Pas? todo el Domingo en la cama durmiendo. Me hab?a tomado dos valiums diez en la horrible madrugada del s?bado, regados con una copa de un a?ejo co?ac que encontr? en la vitrina de las bebidas. Quer?a dormir; no recordar nada: ni las palabras que dol?an, ni aquellas notas? ?Si Adelita se fuera con otro, si Adelita no fuera mi mujer??
Poco a poco me hund? en una oscuridad bienhechora que me alejaba de esta realidad donde las cosas m?s hermosas pueden dejar de serlo de un d?a para otro.


El lunes no pude acudir a mi trabajo. Mi cerebro estaba tan maltrecho como mi coraz?n.

La ma?ana transcurri? sin horas y despu?s de una larga siesta, cuando el sol de agosto se ocultaba cansado de torturar la tierra decid? bajara a la calle y andar. S?, seguro me vendr?a bien.
Me adentr? en el parque cercano a mi casa; all? el ambiente umbr?o era m?s fresco. Di varias vueltas tratando de cansarme y al llegar al estanque me sent? en un viejo banco que imitaba a madera. Mir? al cielo, nubes de un gris intenso aparec?an por el oeste; supe que iba a llover y me alegr?.
Pasados unos minutos un hombre, anciano, se sent? a mi lado no sin saludarme. Gir? mi rostro para devolverle el saludo y no supe bien por qu? sus ojos me conmovieron. Hab?an sido y a?n eran hermosos, pero un halo de tristeza los velaba En su rostro estaban impresas como a cincel las huellas de los sufrimientos, de los trabajos, del amor?
A los pocos minutos comenz? una fugaz tormenta de verano. Corrimos como pudimos a guarecernos en una P?rgola cercana.
El hombre ten?a mojada su americana negra, color que me extra?o para el verano. Respiraba afanosamente.
-?Qu? tal se encuentra? Nos ha pillado de plano ?eh?
-Bien, me encuentro bien, aunque no ten?a que haber venido hoy- dijo como para s?.
Le mir? y mi extra?eza le oblig? a decir:
-Al cementerio; hoy no deb?a haber venido.
-Perdone ?ha venido a ver a alguien? - pregunt? por cortes?a.
Los ojos del anciano miraron obstinadamente el suelo mojado.
-S?. He venido a ver a mi mujer.
-?Cu?nto lo siento! - dije verdaderamente emocionada- y ?cu?ndo se fue?
De nuevo el silencio.
Y de repente:
-Hace veinte a?os que se fue.
Ahora s? que estaba asombrada, ?veinte a?os visitando a su mujer muerta!
Me qued? sin palabras, ?qu? pod?a decir yo ante algo as??
El hombre alz? sus ojos hacia m? y trat? de explicar algo que a una mujer como yo le parec?a incre?ble.
-Estuvimos casados cincuenta a?os. Fuimos pobres pero los seres m?s felices de esta tierra; luego ella enferm? y fue perdiendo peso poco a poco hasta que no era m?s que un delicado esqueleto; su cabello ya no orlaba su cabeza y su rostro ya no era aquel que yo hab?a amado con pasi?n; pero no importaba, no importaba- termin? con la voz rota por la emoci?n.
Segu?a sin saber qu? decirle, s?lo se me ocurri? algo que m?s tarde me pareci? est?pido:
-Y ?la quer?a usted como el primer d?a?
-No. ?La quer?a mucho m?s!
-Perdone mi torpeza, lo siento de veras, pero al mismo tiempo le digo que ha sido usted muy afortunado. No es nada f?cil amar a alguien tantos a?os y que le correspondan. S? ha tenido usted mucha suerte.- dije ya para m?.
- Lo s?, se?orita, lo s?. Y por eso, para agradecerle el amor que me dio por tantos a?os, vengo todos los d?as a verla.
-?Todos los d?as?
- Bueno, cuando estoy malo no puedo venir, pero si no vengo todos; as? estoy tranquilo.

Ces? la lluvia de verano y me desped? de aquel hombre que en unos minutos me hab?a dado una gran lecci?n.

Camin? hacia mi casa contenta. Seguramente a m? no me amar?an tanto tiempo, pero ahora s? estaba segura que el amor puede ser casi eterno
.

Publicado por mariangeles512 @ 23:09  | Amor
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Lunes, 07 de agosto de 2006
?GUERRAS DE RELIGIONES?

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Los hombres nacen en aparente libertad de aceptar o no la sociedad d?nde viven y o bien amoldarse a ella o combatirla.
Desde los tiempos m?s remotos esto ha sido as?. Los que ya estaban en el lugar hab?an impuesto sus leyes y los que llegaban se iban amoldando a ellas y a veces intentaban modificarlas.
De pronto, la capacidad de adentrarse en los territorios de los vecinos convirti? a la Tierra en lugar de disputa. Unos quer?an adue?arse de los territorios de los otros, otros esclavizar a los que venc?an en el empe?o anterior y otros a intentar modificar desde dentro las situaciones encontradas. Esto es as? desde que sabemos que existe HISTORIA. Es decir, desde que o contada o escrita llegan narraciones de lo que hacen los hombres. Entrando en la HISTORIA m?s conocida, aunque tenga una referencia religiosa como es la ERA CRISTIANA, desde el a?o 1 hasta el a?o 2006 vigente, tenemos que decir:
Durante m?s de diecinueve siglos los hombres vivieron sin partidos pol?ticos. Las sociedades adoptando las estructuras de la Monarqu?a, la Dictadura o la Democracia de los notables, fueron manteniendo un mundo injusto en gran medida, pero la cosa no ha mejorado en el siglo XX, ni tiene visos de hacerlo en el XXI. Es decir, no porque existan los partidos pol?ticos mejor? la sensaci?n de justicia, pero si consiguieron el que todos los ciudadanos, en los lugares, donde son permitidos, no en los pa?ses isl?micos, por cierto, ni en los vestigios de dictaduras comunistas, puedan expresar de forma limitada lo que piensan. En los otros apenas nada.
Durante todo el tiempo vigente de esta Historia, se ha hablado de guerras religiosas, de guerras econ?micas y de guerras por la independencia de unos pueblos por otros. NO S?LO DE GUERRAS RELIGIOSAS. Pero los hombres, parece que son f?ciles de fanatizar de forma al menos para algunas ?lites y esto lo aprovechan los l?deres religiosos sometidos a los poderes econ?micos o de tipo colonialista para mantener m?s poder sobre los ciudadanos.
El cristianismo es el ?nico grupo de religiones que ha supuesto siempre liberaci?n. No en vano Cristo vino a revolucionar el Imperio Romano, con aquello de que todos somos iguales ante Dios, pero ?un rico es muy dif?cil que entre en el reino de los Cielos?. Hasta a las mujeres liber?. El que en estos veinte siglos largos de existencia se hayan dado altibajos en el tema es achacable a los hombres, no a la Doctrina. Hoy sigue siendo liberaci?n, no sumisi?n. Pero las religiones que le consideran el enemigo a batir: Juda?smo e Islamismo siguen en auge. Y hay otra religi?n a?n m?s fuerte que todas, que es el Materialismo, en principio propugnado por el marxismo-leninismo, para intentar liberar de las ataduras del capitalismo al obrero, y que libr? y sigue librando grandes batallas contra los que dentro de los pueblos de los que se adue?an se perfilaban como sus enemigos, La URSS y sus naciones sat?lites cayeron, porque el hombre quiere libertad, no quiere ser un n?mero en la lista. Persiste China, Cuba y algunos pa?ses orientales m?s. Pero de nuevo hicieron una mala jugada al obrero los marxistas: Se ha adue?ado el capitalismo del materialismo, y lo expende como propio. Adormece a j?venes y mayores con drogas, sexo, alcohol y con muchos bienes materiales y mientras unas ?lites islamistas se van reproduciendo en los pa?ses, donde todo eso est? prohibido, para vengarse de Occidente.
?Qu? har?n o que hacen los occidentales ante esto? Su debilidad moral es muy baja y mientras aquellos encuentran combatientes que hasta sin inmolan para alcanzar el Para?so prometido, estos suben los sueldos de los soldados y les dotan de tecnolog?a punta para ser invulnerables. ?Qu? ocurrir? si aquellos consiguen tambi?n esa tecnolog?a? Piensen, se?ores piensen.

Publicado por Lanzas @ 18:43
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