Jueves, 24 de agosto de 2006
Casi la toqué, pero ella me ignoró

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Como buen viajero que soy, allá por el año 1961, me fui a hacer un curso de “Cómo criar caballos en un medio hostil”, a California. Por aquella época, eran pocos los vaqueros españoles que podían costearse un curso como ese. Pero mi padre estaba empeñado en que criásemos caballos en el desierto de Almería. Decía que iba a ser la “bomba” para que los que iban a hacer westers a Tabernas*, que él lo sabía de buena tinta que estaban al caer, no tuvieran que andar trayendo caballos de fuera. Y como se enteró que yo había aprendido inglés en los cursos de la Universidad Laboral de Córdoba y con buena nota, era el indicado para ir a California un mes o algo más y aprender todo sobre cría de caballos para las películas.
A mi me encantaba viajar y como ir a Los Ángeles era uno de mis sueños queridos, ni rechisté.
Al principio me encontré como en Andalucía. Conocí a dos mejicanos, que también iban al cursillo y nos entendimos “no más” como si nos conociéramos de toda la vida.
La vida empezó a complicárseme cuando uno de los domadores de caballos me propuso llegarme a Holliwood a ver en su salsa como se rodaba una película de caballos. Nada menos que “Vidas Rebeldes”, con Clark Gable, Monty Clift y la inigualable Marilyn Monroe.
De Marilyn había visto todas sus películas varias veces: “Niágara”, “Río sin retorno”, “Con faldas y a lo loco”( ¡loco! Me volví yo con ella en esta peli) y tenía en mi casa de Roquetas, en Almería, cien posters de la genial actriz.
¡No lo dudé!
- ¿Cuándo vamos?-pregunté a Robert Lamota, que era el ínclito profesor.
- Tomorrow same, friend, we are there (pues mañana mismo) The film already is being rolled( ya se está rodando).
- O.K.- le contesté
Y ya voy a dejar de poner nada en inglés que es una lata traducir.
Al día siguiente nos encaminamos en el jaguar a Holliwood y nada más llegar, como nos presentamos como domadores de caballos para películas de John Wayne pasamos sin apenas despeinarnos.
Vimos decorados, bares, salones interminables y campos con cuadras enormes. Montamos a varios caballos y en un descanso nos fuimos a almorzar al Café “Gran Holliwood”.
Allí estaba ella, junto a John Huston y Gable. Yo me engrandecí. Con mis vaqueros con los zahones no desentonaba.
Le dije a mi amigo Robert:
- Nos sentamos en la mesa de al lado.¡Verás!
- O.K.( apenas le saqué nada más que este O.K.)

Su cabello rubio platino, era como en las películas, sus ojos tristes casi cerrados, como llorando, pero que eran objeto del deseo de los labios.¡Si pudiera besarle los ojos, seguro que cogían otra chispa! Sus labios, rojos como las tejas, carnosos, sin arreglos, ¡no, como los de hoy en día, que no sabes si llevan una salchicha debajo de los labios, alguna! Sus pechos se resaltaban bajo la especie de chaqueta muy escotada, pero sobria, de color marrón oscuro. Pude ver sus caderas, ¡fuera de toda norma, pero precisas! Y las piernas: ¡No eran piernas, eran molduras de caoba sin barnizar!
¡Tenía que hablarla, incluso intentar ligarla!¿estaría loco, podría hacerla olvidar a Arthur Miller? Se me ocurrió una idea.
Como era un tanto miope, según tenía entendido y las lentillas aún no se habían inventado, me acercaría a ella, diciendo que era el que sacaba los caballos en la toma del desboque y que quería felicitarla por lo bien que había simulado ir a mi lado.
Al levantarme para decírselo, rocé a un Clark Gable un tanto borrachín, el cual me increpó:
- ¿No ve por dónde va?¡vaquero de medio pelo!
- Es que soy miope, y el director me dice que me quite las gafas para el rodaje y ¡claro en el rodaje me sé todo de memoria, pero se me olvidaron en la caravana de apoyo!¡Usted disculpe, excelencia con suerte!-improvisé.
- ¿Excelencia con suerte, por qué?-preguntó el muy idiota.
- Por rodar al lado de la ninfa mayor de la Tierra.
- ¿Esa soy yo?-preguntó sonriendo Marilyn.
- Tú eres no sólo la Ninfa mayor, si no la reina de ellas: Afrodita- dije ruborizándome.
- Y eso es mi perdición. Yo quiero ser una actriz sin más- se sinceró una Monroe desconocida para el público de sus películas.
- Bueno yo soy su admirador más fiel y quise ser amable. ¡Sólo amable!
- Bueno, vaquero,¿quiere ocupar mi puesto en la película? Soltó Gable de pronto.
A este si le ví muy decaído y nada parecido al Gable de “Lo que el viento se llevó”.
- Yo no soy actor, sólo domador de caballos para sus películas. Usted es el actor.
- Siéntate a mi lado-oigo de los labios de ensueño de una Marilyn radiante-¡Yo también soy miope y quiero verte bien!
Al ir a sentarme apareció un Monty gracioso él, que de forma inopinada me puso la zancadilla y rodé casi entre las piernas de mi musa.
- Tú a tus caballos y yo montaré a esta yegua- dijo el muy marrano.

¡La que se armó!
Mientras yo me levantaba como podía, con un brazo dislocado, pude ver a Marilyn Monroe propinando una patada al Monty Clift ese que le dobló sobre si mismo:
- The mare will be your mother and you do not mount nor to you dog, fag- oí que decía mi mujer de los sueños y esto no lo traduzco por si hay niños que lo leen.
- Dog son- apuntilló Gable.
En esto John Huston había llamado a unos fornidos muchachos armados con porras. Y como yo no quería más líos. ¡Qué había visto en las “pelis”, las cárceles americanas! me escabullí como Dios me dio a entender y ya no supe de la eterna Marilyn Monroe hasta un año después cuando estábamos preparando en Almería la primera película de Tabernas*: “Por un puñado de dólares”, y el llanto aún me dura:
Marilyn había muerto en extrañas circunstancias.


*Tabernas: Localidad de Almería muy conocida hoy por su aceite especial de oliva y por ser el lugar donde se han rodado muchas películas del Far West y de Aventuras en General. Quien quiera información más detallada puede visitar las webs:

LISTA DE PELÍCULAS RODADAS EN TABERNAS

ACEITE DE TABERNAS
TURISMO POR TABERNAS


Publicado por Lanzas @ 20:08  | Amor
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