Viernes, 18 de agosto de 2006
¿Volví a la vida o regresé a la muerte?

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¡No era posible! Al atravesar la calle en busca del pan del día, un coche, portador de muerte, se me llevó por delante, en el asfalto, frío y húmedo me encontré. ¡No siento nada! Oigo lejos, voces, gritos, sirenas, llantos. ¡No veo nada! Un resplandor grandioso me rodea y me eleva por encima de lo material.
Ahora veo, de nuevo. Una calle desde lo alto. En medio un cuerpo rodeado de un liquido rojizo, y mucha gente alrededor. El cuerpo le meten en una ambulancia y la veo alejarse.
Voy como encima de ella, y le meten, al cuerpo, una serie de tubos y de nuevo otra luz cegadora me impide ver.
Veo a mis abuelos, sentados en sus sillones de mimbre, y yo corriendo, con apenas cuatro años delante de ellos. Mi abuelo me enseña un bastón que se torna en una paloma que corta el aire veloz hacia el techo. Mi padre en un caballo blanco me coge y me lleva por la era aquella donde trillé trigo de niño, detrás de los bueyes pacientes y fuertes durante horas de días interminables.
Mi madre me llama: ¡Iván, Iván, ven a comer!¡Tenemos cordero a la cazuela y bollos de maíz! Corro como un rayo y me siento en la mesa de piedra junto al porche.¡Qué ricos están los bollos mojados en la salsa del cordero!
Me veo crecido. Estoy con María, mi novia de joven. Nos besamos y acariciamos hasta casi rompernos los labios y nos abrazamos. El placer es inenarrable. Veo a mi hijo. ¡Es un niño muy guapo y gordito!
¿Qué me está ocurriendo? Una voz me dice:
- ¿Has dejado todo en orden? Repasemos tu vida.
- Eso es lo que hago-respondo.
- ¿Amaste a tus padres y abuelos?
- Les adoré como los seres más queridos hasta que conocí a mi novia.
- ¿A tú mujer la amaste y respetaste?
- A veces no supe hacerla feliz. Pero siempre la respeté. La pedí perdón cuando la ofendí por culpa de mi egoísmo.
- ¿A tus hijos les diste formación honesta y suficiente para que pudieran ganarse el pan de cada día?
- ¡El pan! Dice el pan. Es lo que iba a comprar en la tienda de enfrente. No he podido llegar...
- Responde, no divagues - me interrumpe la voz.
- Mis hijos tienen sus estudios, se ganan su pan.
-
Y de pronto veo una luz en principio blanca, pero que de pronto se disgrega en los colores del Arco Iris. Soy transportado por el azul hacia lo alto y un hombre vestido con una túnica blanca con luengas barbas me coge de las manos y me pone a su lado. La sensación de ingravidez y de placer me invade todo mi ser. No es posible estar mejor.

¡Vamos lo tenemos!-oigo y siento un gran dolor en el pecho-¡electrochoque! La tensión sube.
Y me veo dentro de un cuerpo roto, malherido y casi muerto.
¡Dios mío!¡Dios mío! ¡Ya había dado cuenta de mi vida!¡No me resucites
!


Publicado por interazul @ 17:54  | Misterio
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Comentarios
Publicado por Invitado
Jueves, 06 de enero de 2011 | 2:32

se lo que se siente,aveces no quieres regresar de donde stas la paz inunda todo ,todo es paz donde uno esta,y ahora que regrese no me siento en este mundo soy extraña a todo a mi alrededor con otra mentalidad ,y vivir el dia a dia ,ya no hay espacio para ser infeliz en mi ,solo tengo sensacion de alegria y de ser feliz.

Publicado por Berenice
Viernes, 22 de julio de 2011 | 5:21

...no se si volví o me regresarón!!
tampoco tengo la misma forma de pensar...creo que quede peor, necsito ayuda.