Martes, 15 de agosto de 2006
¿Abandonado?

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Era una fría mañana de invierno, los árboles estaban cubiertos de unos finos hilos de nieve helada, que al resbalar sobre el suelo producían una lluvia fina y estrellada. Yo iba a coger el tren en la estación de Atocha, y el paseo de la Castellana me parecía un lugar maravilloso, sólo superado por el Paseo del Prado. Al llegar a la rotonda de la Estación y cruzar por el paso de peatones con mi maleta con ruedas tras de mi, sentía ese dos de enero que la vida iba a cambiar para siempre.
Mis padres habían muerto y yo me encontraba solo en el mundo, una novia que había tenido no quería saber gran cosa de mi persona y yo tampoco mucho de ella, la verdad sea dicha. La oferta de trabajo en Sevilla, como supervisor de los ordenadores de una cadena de cibers, me interesaba mucho. La ciudad andaluza siempre me había gustado por su luz, alegría y lugar de gentes sencillas y el puesto me parecía además interesante.

Pasé el muelle de embarque y observé con tristeza como una mujer mayor empujaba una silla de ruedas por el andén, en la cual un hombre muy desmejorado permanecía medio encorvado con una carterita en la mano. Un mozo del tren iba a su lado para poner una rampa y seguramente plegar la silla dentro del vagón. En el momento de llegar a la puerta del vagón del AVE, el que cubre la línea Madrid- Sevilla, naturalmente, la mujer exclamó:

-Perdone, ¿no le importaría estar al lado de mi marido, mientras vuelvo a por una maleta que me he dejado en consigna?
- No se preocupe, yo le voy ayudando a subir al tren-respondí, no sin parecerme algo extraño-aún quedan veinte minutos para que arranquemos.
La mujer, sin decir nada más se dirigió con prisa a la escalera mecánica de subida.

Los minutos pasaban y ay dentro del tren, no me atrevía a buscar mi asiento, por si el anciano necesitaba algo. No hablaba nada, pero su mirada triste y como perdida en el horizonte me inquietaba. En la carterita llevaba el billete de tren y como pude comprobar más tarde nada más.
El mozo ayudante se retiró al anuncio de la megafonía: El tren va a iniciar su marcha.

A los tres minutos el tren arrancaba y la mujer no aparecía. Busqué al revisor y le pregunté:
- ¿Usted sabe algo de una mujer, que salió a buscar una maleta y con este hombre, que intuyo es su marido?
- Pues una señora, ha informado que había dejado a su marido con su hijo dentro del tren y que ella no tenía billete, se le había dejado pasar por las circunstancias especiales- contestó el interventor.
-¿Cómo ese señor no es anda mío?-me defendí.
- Pues veamos a ver su identidad, si es posible.
Al legar junto al anciano, en la carterita, ya que el no opuso más resistencia no había más que un billete hasta Sevilla. El funcionario de la RENFE le preguntó.
- ¿Cómo se llama?

El hombre que había subido en la silla de ruedas no respondió y siguió mirando hacia el infinito. Miramos su chaqueta y no tenía más que unos pañuelos de papel. Equipaje no tenía y en una bolsa de la silla plegada en el lugar de las maletas sólo había tres cajas de medicinas: Una para la tensión, otra un colirio para los ojos llorosos y otra para los dolores artrósicos.¡Nada más!

Es uno de los viajes más extraños que recuerdo, no pude estar tranquilo hasta que llegamos a la capital hispalense. Una vez en la Estación de Santa Justa, y como el interventor había llamado a la policía, nos llevaron al viejo y a mi a la Comisaría y durante horas, hasta que se convencieron de que yo no tenía que ver con el anciano, y sólo entonces me dejaron libre. Intenté saber en los días siguientes que fue de esa persona, pero no supieron o no quisieron decirme nada. Desde entonces no duermo tranquilo y las pesadillas me ocupan toda la noche
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Publicado por quijote_1971 @ 18:06  | Costumbres
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Comentarios
Publicado por Invitado
Mi?rcoles, 20 de febrero de 2008 | 13:49
HE LEYDO TU HISTORIA Y ME PARECE INCREIBLE,COMO PUEDE HABER PERSONAS TAN CRUELES, PERO DEJAME DECIRTE Q ESE ANCIANO SEGURAMENTE ESTE EN UNA RECIDENCIA MUCHO MEJOR CUIDADO Q EN MANOS DE ESA MALA MUJER, ESPERO Q PUEDAS VOLVER A CONSILIAR EL SUE?O PUES TU FUISTE UNA BUENA PERSONA Y ATENDISTE AL ANCIANO,DIFRUTA DE NUESTRA CIUDAD Y QUE ESTO Q TE HA PASADO NO TE IMPIDA VOLVER AYUDAD A QUIEN TE VUELVA A NECESITAR, UN SALUDO,