Lunes, 31 de julio de 2006
CARTA DIRIGIDA AL SE?OR RODR?GUEZ ZAPATERO

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Se?or Rodr?guez; me dirijo a usted con todo respeto no por ser el presidente del Gobierno de Espa?a sino por ser un ser humano.
Soy la hija de un rojo que hace tiempo no est? entre nosotros. Fue condenado por el se?or Franco a dos penas de muerte y m?s tarde condonadas por los avales a su favor escritos por hombres de derechas a los cuales mi padre hab?a salvado de la muerte a su vez, ya que las tropel?as se cometieron en ambos bandos como usted bien debe saber. Mi padre no ten?a las manos manchadas de sangre de ning?n hermano espa?ol; su delito hab?a sido ser el secretario de la C.N.T. e impedir que la ciudad donde resid?a fuera tomada por las tropas franquistas en determinado momento de la guerra.
Las penas de muerte fueron sustituidas por el destierro y la c?rcel en una lejana ciudad mesetaria. Perdi? todo lo que ten?a. Hasta los clavos de las paredes. Pas? largos y terribles a?os de prisi?n y al cabo de ?stos sali? cuando el ?El general? concedi? una amnist?a.
Sali? con una mano atr?s y otra delante.
Yo he nacido despu?s de toda esta tragedia como la de tantas familias espa?olas y he tratado de no sentir ni rabia ni odio ni deseo de venganza. Y lo he conseguido. No ha sido f?cil ya que los hijos de los rojos ?ramos como apestados hace a?os en esta Espa?a.

Y, ahora oigo la noticia: quieren abrir la herida aun no cicatrizada del todo. ?Con qu? objeto?
?Cree que por suprimir s?mbolos o no permitir que se conmemore el veinte de Noviembre, o algo que he o?do de una indemnizaci?n a las v?ctimas, va a mejorar lo que pas? en el recuerdo de los que vivieron aquella realidad?
Si tengo entendido que vivimos en un sistema pol?tico que respeta la libertad de pensamiento, no entiendo c?mo se puede prohibir que unas personas que admiran o creen en lo que escribi? Jos? Antonio Primo de Rivera, se re?nan un d?a se?alado para rendirle un homenaje. Eso se parece demasiado a lo que usted parece que rechaza: la dictadura.
?Y los s?mbolos? Lo ocurrido no se puede borrar con quitar las estatuas u otros recuerdos, m?s bien, creo, que deben permanecer donde est?n para conocer nuestra historia y pensar que lo ocurrido no deber?a jam?s volverse a repetir.
Y hasta creo que deber?an conocer bien la figura de Jos? Antonio. Yo he tratado de conocerle lo mejor que he podido mediante sus escritos y biograf?as y he sacado la conclusi?n que ?l y s?lo ?l, fue un caballero. Nada que ver con lo que m?s tarde se conoci? como falangistas.
Y sobre el Monumento del Valle de los Ca?dos, eso, de todos los ca?dos por sus ideas sobre su patria. Nadie tiene toda la raz?n ni nadie no tiene ninguna.
Ese monumento hay que tratarlo con mucho respeto y mucho cari?o. Primero, porque es una obra de arte y segundo y para mi esencial, porque las piedras que lo conforman fueron colocadas con el sudor y la sangre de las escu?lidas manos de los presos rojos. Ya por eso es para m? algo grande. Y lo considero de TODOS los espa?oles, no de los seguidores de Franco en exclusiva.
Y con todo respeto, ?cree que hay dinero para pagar el sufrimiento, la ruina y la muerte de los familiares m?s cercanos o de uno mismo? Mis manos se quemar?an si tuviesen en sus palmas una sola moneda que tratara de pagar todo lo que mis padres y yo hemos sufrido.
Hacer cualquier cosa que abra las viejas heridas lo considero una gran torpeza.

Desde mi perspectiva deseo un futuro en paz y solidaridad de todos los espa?oles, no insistiendo en las ?dos Espa?as? de que habl? Machado.
Hay que mirar siempre hacia delante, sin olvidar el pasado, pero para que nunca jam?s se vuelva a repetir.

Le saluda atentamente: Mar?a ?ngeles

Publicado por mariangeles512 @ 19:42
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S?bado, 22 de julio de 2006
Cap?tulo VI

LA MUERTE ACECHA EN LOS APARCAMIENTOS


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El Inspector Alonso llama a su mujer y le dice que hoy no ir? a comer a casa, ya que es necesario localizar a unos delincuentes con toda urgencia. Como teme que la cosa se prolongue hasta la noche, le dice que vaya con los ni?os d?nde los abuelos, que ir? a buscarles ma?ana domingo.
La sufrida mujer ni rechista y le dice que tenga cuidado, que le espera con impaciencia.
?Esta mujer es una santa!-se dice el Inspector para s? mismo.
El dispositivo que monta con agentes de paisano es el siguiente:
Dos se sit?an en la terraza exterior bebiendo unos refrescos y otros dos en la parte de atr?s. ?l entra junto con una oficial dentro, caracterizados de hispanos reci?n llegados a lo que antes era la ?Madre Patria?, como si se tratara de una pareja que buscan algo de droguilla y all? saben que se vende.
-?Hola, busco al mula de ac?, as? de clarito, mamita!-dice Enrique, utilizando el argot colombiano para decir que quiere droga.
-Bueno hay que conocer qui?n la pide- le dice la chica que atiende en las mesas, que es una colombiana bien formada y con los rasgos caracter?sticos de la zona de Putumayo, junto a Ecuador.
- Pues nos dijeron que un tal H?ctor Augusto anda con ello-aventur? el Inspector camuflado.
- Ah, bien le llamar?, est? dentro-y la joven se retira hacia la parte del almac?n, mientras la oficial hace la llamada desde el bolsillo a los de fuera.
R?pidamente, entran detr?s de la muchacha y los dos polic?as de la puerta de forma inmediata sacando sus pistolas se abalanzan sobre dos hombres que se encontraban frente a frente en una mesa ovalada dentro del almac?n. El Inspector les pide que se identifiquen y uno es H?ctor Augusto de la G?ndara y Bail?n y el otro Leonardo Blas Botero.
- ?Quedan detenidos, somos polic?as!-les grita la oficial, mientras les muestra la placa.
- Nosotros no tenemos droga-dice el tal H?ctor.
- No es por la droga, es por el asunto de unos seguimientos.
- Inspector, el coche de detr?s es un Audi S8 casi nuevo, y est? a nombre de Leonardo Botero- le dice uno de los polic?as del operativo.
- Me parece que hemos dado en el clavo.?Vamos todos a Comisar?a!-remata un euf?rico inspector.
Una vez en la Comisar?a, los interrogatorios son mantenidos a triple cara.
En un locutorio, H?ctor con el Inspector Alonso; en otro Leonardo con Su?rez y en otro m?s Ester con la oficial L?pez.
Despu?s de unos interrogatorios muy duros, d?nde el tal H?ctor se neg? a hablar pr?cticamente, si no se le proporcionaba un abogado, los otros ?cantaron? de plano, bajo el temor de que el ?duro? H?ctor les inculpara a ellos.
La tal Ester les deb?a varios favores a estos ?angelitos? y a cambio les proporcion? informaci?n sobre sus se?ores, sin intenci?n de que les hicieran da?o, pero pensando que pod?an sacarles alg?n dinero bajo amenazas de secuestro de su hija. La cuesti?n es que el Sr. Refi?afe les acompa?? a sacar dinero despu?s de las diez de la noche, cuando le abordaron al ir a coger su coche en Marbella, pero se dio cuenta de que lo del secuestro de su hija era un ?farol? y les dijo que le acompa?aran a casa, para comprobarlo y les dar?a mucho m?s dinero si era cierto. En el camino se desvi? en la Playa de Cala de Mijas, bajo el pretexto de tener necesidad de coger gasolina e intent? huir, y entonces el tal H?ctor le raj? el cuello. Era despiadado y fr?o y le introdujo en el maletero pretendiendo seguir su plan. Llegar a la casa del Empresario y forzar a la mujer haci?ndola creer que su marido estaba con ellos vivo, por eso urdi? el colocarle al volante como si nada. Pero todo se vino abajo porque cuando iban a subir a la casa, los vigilantes jurados de la compa??a que tiene instalada la alarma se pararon junto a la entrada de la casa y entonces H?ctor se vino abajo y dio orden de suspender todo. Pensando que la polic?a no les relacionar?a con el crimen. Y era mejor pensar en otra cosa y otra casa.
Ester juraba y perjuraba que nunca hubiera dado relaci?n alguna de sus se?ores si hubiera sospechado esto, pero eso era ya cosa del juez. Todos pasaron a disposici?n judicial y se decret? su ingreso en prisi?n sin fianza.
Ya era de madrugada cuando el Inspector Enrique Alonso lleg? a casa de los Se?ores Refi?afe, d?nde las luces permanec?an encendidas. Hab?a avisado previamente y quer?a darles la noticia directamente.
Le esperaban. Entre sollozos la elegante se?ora le dio las gracias por su pronta resoluci?n y los hijos dentro del dolor se les ve?a contentos. Los asesinos de su padre no se ir?an sin castigo. Las leyes en Espa?a son muy permisivas y blandas, pero al menos, los veinte a?os les caer?an a todos y no seguir?an con su mundo de extorsiones y robos.
Cuando llam? a su esposa eran las cinco de la ma?ana, pero no importaba, ella estaba pendiente y se alegr?. Tendr?an una semana de disfrutar juntos, si no surg?a otro caso de asesinato, ?claro!
El domingo siguiente, 7 de mayo, fue un d?a de los que le gustaban al Inspector, jug? con los ni?os hasta el agotamiento en la casa de abuelos, que era un chalet muy amplio de la zona de Mijas. Cuando lleg? la noche y todos estaban acostados, ellos, marido y mujer hicieron el amor como cuando eran reci?n casados, y despu?s durmieron pl?cidamente. A la ma?ana siguiente ?l llevar?a a los ni?os al Colegio con orgullo y luego saldr?a con su mujer de compras, para que se sintiera segura y acompa?ada.
Las bandas de latinos, con ?l, ten?an poco futuro en M?laga.

Publicado por Lanzas @ 22:04  | Misterio
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Mi?rcoles, 19 de julio de 2006
Rumbo a Espa?a

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Salimos al mar de noche. ?bamos muchos, api?ados, sin ropas, sin comida. Nos dijeron que llegar?amos muy pronto a la tierra donde la gente come todos los d?as y hay trabajo para todos y diversi?n. La tierra que dej?bamos no nos daba nada de eso. Mi pap? trabajaba de sol a sol y no ten?a para que comi?semos todos sus hijos. No he ido nunca a eso que llaman escuela y no s? leer ni escribir, s?lo he escuchado esas palabras.
Mi familia no sabe que me he enrolado en este ?barcucho?, pero yo no aguanto m?s con este agujero en el est?mago. Voy a otro pa?s y all? encontrar? algo para trabajar y mandar? dinero a mi familia para que mis hermanitos no pasen tanta necesidad.
Tengo miedo, no puedo evitarlo. A mi lado una mujer con el vientre muy abultado gime a cada movimiento de la embarcaci?n; creo que est? muy cerca de que nazca su hijo. Yo no entiendo de esto pero?
Un ni?o muy chiquito llora sin parar. Tiene miedo al mar y a la oscuridad. Se agarra fuertemente a la mano de una mujer que tiene la boca muy apretada y mira a la noche inmensa con los ojos muy abiertos.
Los dem?s, callados, acurrucados para que los golpes de agua de este gran oc?ano no les empape las ropas demasiado.
Amanece un nuevo d?a. Un disco rojo, enorme, sale del agua lentamente iluminando rostros desencajados por el hambre y el cansancio .Creo que llevamos varios d?as en el mar. He perdido la cuenta. No tengo ya casi fuerzas, mis l?grimas caen, saladas, y se confunden con el agua marina, las bebo pero su sabor me pone aun peor. Miro a mis compa?eros de viaje y veo que la mayor?a est? muy mal. Algunos tiritan y otros parece que duermen o est?n desmayados.
De pronto en la lejan?a veo aparecer un barco. Ondea en su m?stil una bandera roja y amarilla. Cuando llegan a donde nos encontramos creo, por sus miradas, que sienten piedad por nosotros y nos ayudan a subir a su barco. ?ste es un pesquero y los hombres que lo dirigen son blancos. Doy gracias a los dioses de mis padres porque a?n existan hombres a los que les importen los dem?s.
Nos dan de comer y nos atienden en todo lo que pueden. No nos entendemos. No hace falta, los gestos de humanidad no necesitan palabras.
Seguimos navegando bastantes horas, creo, cuando aparece ante la vista de todos un puerto. All? se dirige el pesquero. El que parec?a que mandaba en el barco quiso desembarcar, pero unos hombres vestidos con extra?os trajes no se lo permiten.
Veo c?mo mueve sus manos indicando d?nde estamos, parece que pide algo. La cara de los otros se mueven de un lado hacia el otro, y todos entendemos que dicen, ?NO!
Comprendo: somos emigrantes y pobres, los puertos est?n cerrados para nosotros.
El pesquero se aleja algo mar adentro y se detiene. Tengo un miedo terrible al pensar que nos van a tirar al agua. Asustados y medio muertos de necesidad todos miramos ansiosamente a los hombres de aquel barco en cuyo punto m?s alto ondea una bandera roja amarilla y roja. Intuimos que est?n tomando decisiones muy graves sobre nosotros. Veo c?mo los ojos de algunos de ellos se posan en la mujer de abultado vientre, en los ni?os, y un rictus de rabia aflora a sus bocas.
De repente una bronca voz resuena por todo el ancho mar.
-Bien, si aqu? no los quieren aceptar, pongan rumbo a Espa?a.
-?Espa?a!, ?Espa?a!, -me digo para mis adentros- ?ste debe ser el pa?s de los hombres con coraz?n.
Y, mirando al inmenso azul doy las gracias a mis dioses.

Publicado por mariangeles512 @ 20:59  | Costumbres
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Cap?tulo V

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Esa noche Alonso apenas pudo dormir. Ten?a una serie de ideas en la cabeza, y como siempre su intuici?n la consideraba el mismo muy valiosa.
Mar?a, su mujer, le acarici? su pecho y su cara esa noche, como le gustaba hacer y el pas? su mano por sus muslos, pero sin llegar a realizar el acto sexual.
- S? que est?s preocupado- le dice Mar?a- pero seguramente arreglar?s todo en poco tiempo. ?Sabes que pienso? Que dentro de poco ser?s Comisario y tendr?s que salir menos a la calle y tendr?s menos peligros.
- Ya sabes que para eso tendr? que llegar vivo al menos a los cincuenta a?os. Aqu? se asciende muy lentamente. Te voy a hacer yo una pregunta, cari?o: ?Crees que un hombre con muchas preocupaciones es sincero con su mujer y le cuenta todo?
- Creo que si se aman as? debe de ser.

La ma?ana del s?bado, seis de mayo amaneci? con aspecto tormentoso, pero como ocurr?a muchas veces en M?laga, no ser?a m?s que un aviso sin importancia y las nubes se disipar?an por la tarde.
Alonso se despide de sus hijos, y les dice que ma?ana ir? con ellos a pasear y a tomar algunos refrescos, pero hoy s?bado tiene que realizar unas pesquisas urgentes.

Al llegar a la casa del empresario, la mujer de servicio le abre la puerta con aspecto de estar asustada.
-Avise a la se?ora, es imprescindible hacerla algunas preguntas.
A los pocos minutos una mujer elegante, con aspecto de estar muy afectada baja en compa??a de su hijo, al cual ya conoc?a.
- Si?ntese Inspector, y pregunte lo que sea. ?Queremos que encuentre a los asesinos de mi marido! No quiero otra cosa, m?s que justicia.
- Le acompa?o en el sentimiento y no dude de que haremos lo posible e imposible por dar con ellos. Ya s? que hasta el lunes no pueden dar sepultura a su marido, por el problema de las autopsias y s? lo que debe sufrir con todo esto.
- Mire lo de menos es esto, lo importante ya es encontrar a los culpables.
- ?Sabe usted de alguna amenaza o alguna extorsi?n que sufriera su marido?
- Si, me coment? que dos individuos le segu?an en un coche y que lleg? a verles. Ten?an aspecto de hispanoamericanos y yo le dije, que seguramente eran suposiciones suyas. El coche era un Audi S8 o algo as?. El entend?a tanto de coches y yo no s? seguro si era ese el modelo. La matr?cula me dijo que era nueva.
- Perdone Inspector- le interrumpe el hijo, que hasta ahora no hab?a abierto la boca- he podido comprobar que el d?a cuatro de mayo a las diez de la noche se sacaron 2000 euros en dos cuentas distintas con las tarjetas que mi padre llevaba, que ya est?n dadas de baja, porque no han aparecido.
- Ese dato es muy importante, porque ya sabemos que ?l debi? de ser violentado para robarle y me temo que se opuso a seguir extrayendo dinero de los cajeros. Vamos a averiguar de antemano los cajeros. D?me los n?meros de las tarjetas sustra?das.
El hijo se retir? hacia la parte de arriba y mientras el Inspector esperaba ese dato, le pregunta a la desconsolada esposa:
- ?Es de confianza la mujer que les sirve, esta Ester?
- Lleva con nosotros m?s de dos a?os y aunque a?n hay que ense?arla algunas cosas, parece que se desenvuelve con soltura en la casa, pero ya sabe ?nunca se sabe!
- Me va a permitir que la apriete un poco las tuercas, porque en muchos casos a trav?s del servicio dom?stico aparecen las conexiones con bandas de asaltantes.
- C?mo usted vea, yo no intervendr? para nada.
A los pocos minutos aparece el hijo con los datos de las tarjetas solicitadas. Son tres diferentes de otros tres bancos. Era importante saber la situaci?n de los cajeros y con la resoluci?n del juez podr?n averiguar esto el lunes a primera hora.
- Llamen a Ester y d?jenme a solas con ella, por favor y gracias por su atenci?n y reitero mis sentimientos por lo que ocurre- les comenta un Enrique Alonso serio y pensativo.
- De acuerdo, Inspector, y haga su trabajo como usted sabe, seg?n me han comentado algunos amigos de mi marido, que le conocen- dice la se?ora Refi?afe, retir?ndose con su hijo del sal?n d?nde hab?an conversado.
- Espere, un momento, se?ora- le susurra Alonso, mientras se dirige con sigilo a la puerta del sal?n, dando un peque?o rodeo, para no proyectar su silueta sobre los cristales labrados de la misma.
Y al abrirla de pronto, coge a la tal Ester, que permanec?a al lado de la misma, junto a la pared del hall, casi pegada a la puerta.
-Entra, entra, y cu?ntame quienes son tus amigos colombianos- le dice el Inspector, meti?ndola en el sal?n agarrada por el brazo.
- Suelte, su?lteme, que no tiene derecho a violentarme, estaba limpiando las figuras de la entrada.
- Mientes, Ester-dice la se?ora- las limpiaste ayer y no se pasan m?s que cada dos d?as o m?s. ?Qu? significa esto?
- Bueno, ser? la curiosidad de enterarme lo que pasa, ?se?ora, no quiero embarrarla! Tengo mis papeles en regla- se defiende la sirvienta., escap?ndosela ese vocablo colombiano-
- Vamos a ver, Ester, debe contestarme a algunas preguntas, y si no quiero hacerlo aqu?, se le citar? en Comisar?a- le contesta el Inspector.
- Yo no tengo nada que barajar m?s despacio. Le puedo contestar, aunque no soy una mamita linda, ?qu? vaina es esta?
- No emplees tantos dichos colombianos, ?no dicen tus papeles que eres uruguaya?
- Bueno mis abuelos eran colombianos y me criaron ellos, como si fueran mis papa?tos.
La verdad, pensaba Enrique, estos hispanoamericanos hablan muy ?lindo? y te meten una mentira envuelta en unas palabras deliciosas. ?Anda que ?vaina?! ?Quiere decir todo o nada!
- Veamos: ?Tienes amigos que le dan a la coca o son ?mulas? incluso?-le suelta a la nerviosa Ester.
- Si, digo no, bueno, usted me equivoca. Yo no quer?a tratar con ellos, pero me exigen, para que dejen a mis hijos tranquilos all?, que les de informaci?n.
En este punto, y viendo lo que tem?a Alonso, se retira al hall y hace una llamada a Su?rez para que localice al Juez de guardia y le pida una orden de arresto para Ester Benitez, ya que teme que est? implicada en el posible secuestro del asesinado.
Volviendo a entrar en el sal?n, sigue el blando interrogatorio:
- D?me los nombres de sus amigos de inmediato y forma de localizarlos.
- Es que me da miedo dec?rselo, luego se la toman conmigo.
- Pues mejor que no te la tome yo, porque te enchirono si no hablas sin tanta paja.
- Ver?, est?n mis amigos H?ctor Augusto y Leonardo Mariano, bueno los domingos que tengo libres me re?no en el bar latino con algunos m?s para recordar cosas de all?, aunque busco la amistad de un espa?ol para ver si me caso.
- Vaya, vaya, tendr? que esperar en la casa sin poder salir de momento. Tengo que comprobar algunos datos sobre esos personajes.
- No se preocupe no me mover? de aqu? hasta que me lo diga.

Una vez dado por terminado el interrogatorio a Ester, la se?ora Refi?afe y sus hijos entran en el sal?n algo alterados y ?l les explica que ha pedido orden de detenci?n para ella, porque intuye algo raro en ella, va a esperar al oficial que la trae y de todas maneras una pareja de la Polic?a Nacional est?n custodiando la casa y que no se alteren.
- No se alteren m?s, por favor, que ya es demasiado esto que ocurre.
- Pero es que me parece que hemos confiado en una persona peligrosa, seg?n nos dice- comenta Alicia Ugarte, esposa desconsolada del empresario asesinado.
En ese momento, llaman a la puerta. Se trata de Su?rez que trae la orden de detenci?n firmada y viene acompa?ado por Carmen Toledo, polic?a nacional.
- Ester, tiene que venir con nosotros a Comisar?a- le comunica el Inspector a una llorosa sirvienta.
- Espere, espere, yo no he hecho nada.
- Puede, pero tenemos que tomarla declaraci?n sobre los amigos que dice les da informaci?n- y a continuaci?n le lee sus derechos despu?s de ense?arle la orden.
La agente Toledo la introduce en el coche patrulla y los cuatro se dirigen a la Comisar?a.
Ya en ella r?pidamente comienza el interrogatorio en serio.
- D?game el nombre de los colombianos a los que da informaci?n y qu? clase de informaci?n les da, si no quiere que la llevamos al Juez para su encarcelamiento.
- Son los que le dije H?ctor Augusto y C?sar Leonardo- le dice
- Tengo anotado Leonardo Mariano-le interrumpe el oficial.
- Si, si es que C?sar es otro.
- Y bien: ?Sobre lo que informa?-dice el Inspector Alonso.
- Sobre cuando sale de casa el Se?or, me dec?an que no era para nada malo, s?lo para pedirle ayuda para comprar unos coches.
Enrique sale de inmediato de la sala de interrogatorios y se dirige a su despacho, para poner en el ordenador la orden de captura de los colombianos y la descripci?n del coche. Vuelve a la sala de interrogatorios y le dice a Su?rez:
- Sigue t?, que voy a montar un dispositivo de vigilancia en el Bar Cuba de Juan Sebasti?n Elcano, pero primero interv?n el m?vil a esta mujer y veamos lo que tiene.
- De acuerdo, Enrique, voy a hacerlo de inmediato.

Publicado por Lanzas @ 19:51  | Misterio
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S?bado, 15 de julio de 2006
Cap?tulo IV

LA MUERTE ACECHA EN LOS APARCAMIENTOS

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?Habr?a anotado la placa del coche? Hab?a que revisar todos los datos de las libretas encontradas y en su despacho. Y adem?s preguntar a su familia cuanto antes. No creo que si se lo dijo a este se?or, no se lo dijera a alguno de sus hijos, sobre todo al mayor.
Antes hab?a que hablar con los otros posibles compradores de Marbella.
El Inspector Alonso y su oficial de confianza se encaminan a la zona ahora tan c?ntrica de El Corte Ingl?s. All? en un apartamento pr?ximo se encuentra un alto cargo de los grandes almacenes que tambi?n trataba con el Sr. Refi?afe. El Sr. Romo hab?a estado con ?l casi a la hora del cierre a eso de las 9.30 de la noche. Le hab?a comprado un Audi ultimo modelo de segunda mano estupendo y se lo iban a entregar esta misma tarde y no hab?a podido ser, ya que no pudo contactar con ?l.
Recordaba al Sr. Refi?afe algo nervioso por la hora y no le quiso entretener m?s Como estaba desde la ma?ana en las oficinas no hab?a tenido tiempo de enterarse de lo acontecido. Sol?a ver las noticias de la noche y entonces si se enteraba de todo. Aparentemente se hab?a quedado impresionado porque pensaba verle hoy mismo.
-Debe ponerse en contacto con su hijo mayor, que es quien lleva los negocios en M?laga-le informa el Inspector.
-Eso es lo de menos, mi coche puede esperar, la verdad es que me quedado impresionado.
El tercero de los que ten?an en cartera para entrevistar no estaba localizable, pero hab?a visto a d. Samuel Refi?afe antes que el Sr. Romo. Ya no era, ahora mismo, tan importante. Ahora era preciso indagar lo de la sospecha de seguimiento. La tarde iba cayendo dejando un olor a mar y a flores frescas que llenaban las avenidas marbell?es. Alonso y Su?rez se dirigen a su Fiat punto sin distintivos policiales, que usaban para sus investigaciones y al llegar al lugar donde lo tienen aparcado, que es pr?ximo a los grandes almacenes, observan a dos individuos que est?n violentando a una mujer.
-?Puta!- grita uno de ellos- cre?as que no me iba a enterar que te las ves con ese desgraciado de Pepe, ?te voy a matar!
- ?T? no vas a matar a nadie!-le grita el Inspector-retorci?ndole el brazo, al que chillaba, mientras Su?rez sujeta al otro individuo, mientras le ense?a la placa policial.
- ?Qui?n lo dice, maric?n?- se atreve el inmovilizado.
- Pues el Inspector Alonso, cerdo de mierda-mientras le presiona el brazo hasta casi disloc?rsele con la pericia propia ? y mira lo que te pasa por chulo.
-Vale, vale, que esta es mi puta y se va con otros.
Mientras con el m?vil llama a Comisar?a para que env?en un coche patrulla de inmediato, mientras esposa al individuo y le lee sus derechos:
* Derecho a guardar silencio no declarando si no lo desea, a no contestar alguna o algunas de las preguntas que le planteen, y tendr? derecho a manifestar que s?lo declarar? ante el Juez.
* Derecho a no declarar contra s? mismo y a no confesarse culpable.
* Derecho a designar libremente abogado y a pedir que asista a actos de declaraci?n y que intervenga en cualquier reconocimiento de identidad de que sea objeto.

Si el detenido o preso no designara abogado, se le designar? uno de oficio por parte de la autoridad judicial o funcionario que le custodie, quien deber? acudir al centro de detenci?n a la mayor brevedad posible.
En menos de cinco minutos y ya levantada la expectaci?n de turno, con gente que vocea: ?A la c?rcel con ese chulo de putas! Y la mujer acobardada: ?No le hagan nada, que yo lo pago luego! Un coche patrulla hace acto de presencia y meten en ?l a los dos individuos.
-Tomen declaraci?n a este personaje que voy r?pido a tomar nota de sus datos para que recuerde esto:
- Si le pasa algo a esta mujer, se las ver? conmigo. A ella la llevo yo para que ponga la denuncia.
Tramitado todo, el que agred?a es pasado a calabozos y el otro es puesto en libertad hasta que el juez decida que hacer. La mujer firm? la denuncia y tom? una tarjeta con el n?mero directo del Inspector Alonso, adem?s de indicarla que lo ponga en manos de la polic?a especial para maltratadas de la Junta de Andaluc?a, por si necesita un m?vil de atenci?n directa.
De camino a M?laga los polic?as comentan como ?esto es el pan nuestro de cada d?a?. Te encuentras maltratadores por todas partes y a Su?rez le indigna que abusen de las mujeres.
- Yo creo que cuanto m?s se trata de educar en armon?a a hombres y mujeres, m?s maltratadores surgen, ?no crees Enrique?
- Es posible. La llegada de tantos inmigrantes de todas las partes del mundo est?n dejando sin idiosincrasia a Espa?a, existe una especie de teor?a del relativismo, que pretende imponer la idea de que todo es lo mismo-le responde el Inspector Alonso.
En las libretas encontradas al Sr. Refi?afe no encontraron ning?n dato sobre el seguimiento. Era preciso entrevistar a la mujer del Empresario, ya que necesitaban alguna pista m?s. Esperar?a al d?a siguiente.

Publicado por Lanzas @ 19:18  | Misterio
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Viernes, 07 de julio de 2006
MI OTRO HIJO

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Me traslado de casa. En este momento saco las prendas que guardo en uno de los cajones de mi comod?n. Pa?uelos de seda, medias, mejor dicho, ?pantys?, mis camisones, y de pronto mis dedos chocan con algo m?s duro que mis delicadas telas. Lo tomo en mis manos. Es un cuaderno, al que le falta la ?ltima pasta. Leo en la de delante:
?Diario. Secreto?. Y debajo el nombre de mi hijo mayor.
Me quedo muy sorprendida: ?C?mo demonios ha ido a parar dicho cuaderno al caj?n de mi ropa interior?
Lo abro lentamente. Siempre he tenido un pudor especial para invadir la intimidad de los dem?s. Comienzo a leer lo que mi hijo ha escrito en varios a?os de su vida. Siento algo de verg?enza al hacerlo pero necesito saber qu? sent?a, qu? pensaba en sus a?os de adolescencia. Siempre fue muy reservado y no he llegado a conocer su alma de verdad. Ahora que ya no est? conmigo, s? que jam?s conocer? su interior.
Leo. Habla poco de su infancia, de sus compa?eros de escuela y m?s tarde de Instituto. Voy pasando las hojas asombrada de enterarme de que el ni?o que yo hab?a concebido con tanto amor no menciona a sus padres con afecto en ninguna p?gina.
Leo: quiero que me compren una botas ?Converse?, una bici de monta?a, un ordenador, una moto, quiero ir a la ?Expo? ?etc, etc.
Se lamenta que en alguna ocasi?n no se le ha dado el dinero que ped?a. Se reconoce a s? mismo lento y poco trabajador y escribe irritado porque su padre le ha llamado la atenci?n por ello.
A medida que voy leyendo este cuaderno me voy sintiendo ante un desconocido. Porque ?D?nde han quedado todos lo valores que le fui inculcando con mi ejemplo a lo largo de su vida conmigo? Una descarga de adrenalina recorre mi cuerpo ante la frustraci?n que siento al comprobar que en mi hijo mayor, la estrella de mi vida, mi ?Norte?, no ha calado ninguno. Pasada la agitaci?n me invade un profundo deseo de llorar. Releo. No, no, en p?gina alguna del viejo cuaderno he visto una frase que me hiciese entender que el adolescente al que he querido m?s que la ?ni?a? de mis ojos sintiera un poco de cari?o por m?.
No entiendo nada. ?No se dice que se recoge lo que se siembra? ?Qu? he debido de sembrar yo?
Sigo leyendo y ya no me cabe la menor duda que el materialismo de mi hijo es de un grado superlativo. Y, sobre todo, que no ha sabido valorar todo lo que se le ha dado. Todo, absolutamente todo lo que estuvo al alcance de nuestra mano y adem?s dado con mucho amor.
?l es ahora un ingeniero, no s? cu?les ser?n sus sentimientos hacia sus padres y si su escala de valores habr? cambiado. Espero que s? por su bien.

Dejo profundamente apenada el cuaderno encima del mueble y veo en el fondo del caj?n una serie de revistas y cartas de la ?Fundaci?n Intervida? con la cual colaboro desde hace largos a?os.
Tengo amadrinado un ni?o, Minor, se llama. He colaborado para que este ni?o no tenga que trabajar desde peque?o y pueda asistir a la escuela. Tengo su foto en un marco encima de una balda de mi mueble del sal?n. Es muy moreno, con sus cabellos tiesos y su sonrisa forzada. Su ?nyky? le queda demasiado grande. Hace ocho a?os que voy pagando un dinero que para m? no es demasiado pero para ellos es mucho, seg?n me dicen las personas encargadas de la Fundaci?n del pa?s sudamericano donde vive Minor.
Mi ahijado ser? ya un hombrecito y me siento contenta de que alguien gracias a m? haya podido estudiar o al menos tener una infancia de ni?o. Yo le he escrito en varias ocasiones y he sido respondida con mucho cari?o. Esto compensa en este momento mi profunda decepci?n, la que he sentido al leer el diario de mi hijo, (creo que por esto no se deben leer los diarios).
Me dijeron por carta que pod?a visitarle, si as? lo deseaba. Pero mi fobia a volar me lo ha impedido. Me hubiera gustado conocerle en persona, ver en qu? ambiente se desenvolv?a su vida, qu? hab?a hecho yo por mejorarla. Le dije en una carta: ?Me gustar?a conocerte pero tengo miedo al avi?n, cari?o, as? que me conformar? con verte en foto?.
Me voy sintiendo mejor, reconfortada con estos recuerdos. ?Mi vida no ha sido en vano?- pienso sentada en los pies de mi cama.
Sigo recogiendo mis pertenencias cuando oigo que llaman a la puerta. Bajo corriendo las escaleras gritando:
-Ya voy, ya voy.
Abro la puerta y veo en el umbral un joven muy moreno de blanqu?simos dientes que me sonr?e con ternura.
-Hola, madrina. A m? no me da miedo volar.

Publicado por mariangeles512 @ 23:16
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Mi?rcoles, 05 de julio de 2006
Ahora, ya veo.

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Caminaba como un alma en pena. El alcohol y las pastillas me estaban matando por dentro y por fuera. Si aquella mujer no le hubiera herido con su abandono, que no entend?a a estas alturas de su vida, seguramente no se sentir?a as? de solo y triste.
Nada ten?a sentido. Segu?a sacando al perro a pasear y atend?a a los gatos. Pero la casa vac?a en todos sus aposentos era como una tumba mausoleo ?nico, sin pareja, s?lo para ?l.
Los hijos no aparec?an a rellenar el vac?o. La mujer ni sab?a donde se encontraba. ?Quiz?s hab?a muerto y ni se enter?!
Ni com?a apenas ni atend?a la casa ni el jard?n en otros tiempos reluciente aquella y lleno de flores y frutos este, que ella cuidaba y el ayudaba a ello ?Nada importaba ya!
Esta noche acabar?a la botella aquella que a?n me quedaba de brandy y me tomar?a un par de pastillas para dormir. ?Y sino despertaba, mejor que mejor!
Cuando estaba tumb?ndome en el sof?, atontado y medio ebrio, un rayo de luz apareci? desde la repisa de encima de la apagada chimenea.?Qu? era aquello? Desde la virgencita que ella hab?a abandonado, casi oculta entre las grandes velas que ya nadie encend?a un rayo cegador me llegaba hasta los ojos. Cambi? de posici?n y el rayo aquel, ?maldito!, pens?, me segu?a. Me levant? de golpe y fui a darme unos chapuzones de agua en el rostro. Al volver al sal?n, el rayo se volvi? como de colores y como si algo me empujara hacia abajo, ca? de rodillas delante de la inmaculada imagen que era un recuerdo de F?tima, lugar que recordaba de forma impresionante y que en un d?a de mucho calor hab?an visitado no hac?a muchos a?os.
-?Qu? quieres de mi, Se?ora? Se me ocurri? decir.
Ustedes no lo creer?n y pensar?n que es fruto del alcohol, pero escuch? una voz n?tida que dec?a:
-?Te has olvidado de mi y de mi hijo tan querido para ti cuando eras ni?o y a?n joven?
-Se?ora, sabes que rec? muchas veces las tres ave mar?as que me ense?? mi madre, pero perd? la fe y lo que es peor la perd? a ella, por m?s que implor? que no lo consintieras, cuando seguramente ped?a por sus hijos, yo ped?a por ellos y por ella, sobre todo por ella-le dije, con un nudo en la garganta que no s? como pod?a articular palabra.
- No me he olvidado de ti y prueba de ello, que estoy contigo y quiero ayudarte, pero tienes que tener fe como cuando eras ni?o.
La luz se transform? en un haz que llenaba toda la estancia y yo flotaba como si no pesara nada. Por unos segundos rogu? que aquello fuera mi muerte, y al menos la felicidad del momento compensar?a tanto dolor reciente.
Cerr? los ojos y al rato not? sobre mi frente la mano de mi mujer.
-?C?mo te dormiste tan pronto, y en el sof?? Eso es cosa m?a.
No pod?a ser, ella me hab?a abandonado hacia meses. ?C?mo era posible??Lo hab?a so?ado? Estaba so?ando? No acertaba a entender nada y pens?:?me estoy volviendo loco!
-?Cu?ndo has vuelto? La pregunt?.
- Estaba arriba, colocando la ropa limpia en los armarios, acabo de bajar.
- Digo a casa.?No te fuiste en enero pasado? Para nunca volver, dijiste.
- ?Est?s loco? Yo nunca me he ido de casa, pero a lo mejor lo hago, por decirme eso. Y gracias que no bebes desde hace a?os, ?qu? sino!
Os lo cuento como me ha sucedido, creo que la virgen de F?tima borr? unos meses de nuestras vidas, porque aquello era incre?ble. La he construido un peque?o altar sobre la repisa y no dejo de encenderla velas todos los d?as. No me atrevo a preguntar a mis familiares y amigos sobre la separaci?n. ?Y si el encanto se rompe?

Publicado por interazul @ 12:59  | Familia
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Lunes, 03 de julio de 2006
La muerte acecha en los aparcamientos

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Cap?tulo III

De vuelta a la Comisar?a, el Inspector Alonso va pensando sobre lo que ha conseguido hasta ahora.?Es muy poco! Realmente no encontraba pistas por d?nde empezar las investigaciones. Ya en su despacho traza el siguiente plan: Contactar con Marbella para que vigilen a las bandas sospechosas de secuestrar empresarios, requerir el informe forense con celeridad y analizar los documentos y todo lo que contiene el coche donde apareci? el cad?ver.
Desde Marbella el Inspector Ruperez, al que conoce desde su destino all?, le informa de que tienen varias bandas de sudamericanos, marroqu?es y cree que hasta mafiosos americanos que andan por Marbella como ?pedro por su casa?, pero ha dado orden de seguir con cautela a unos individuos que tienen alquilado un chalet de lujo y su pinta no es la de grandes empresarios.
La autopsia rebela que el empresario hab?a sido asesinado con arma blanca, de corte certero en el cuello y que la gran hemorragia que provoc? intent? ser cortada con presi?n sobre la aorta, pero adem?s hab?a estado en el maletero como una hora y despu?s trasladado al asiento del conductor, con lo cual la sangre era de dos momentos diferentes y adem?s se pudo descubrir que hab?a sangre de dos personas, con lo cual se pod?a deducir que alguno de los asaltantes estaba herido.
Los documentos encontrados corresponden a informes sobre coches de gran lujo, como Mercedes, Audi e incluso una Limousine y en uno de ellos se ha encontrado una lista de posibles compradores en Marbella y en Ronda.
Enseguida Alonso llama por el tel?fono interior a Su?rez:
- Su?rez venga enseguida que tenemos trabajo urgente.
- Voy Enrique, voy de inmediato.
Una vez juntos, Enrique Alonso le propone a su oficial de confianza lo siguiente.
-Mire, vamos a almorzar en Marbella, para esta misma tarde hablar directamente con las personas que presumo vieron con vida, antes que los asesinos, al se?or Refi?afe, a partir de ah? intentar? ver quienes son esos de la banda de Marbella.
- De acuerdo, espere que aviso a mi mujer, que est? siempre preocupada.
?Qu? mujer no va estar preocupada si lo es de un polic?a!-pens? Alonso-la suya sin ir m?s lejos pon?a velas por toda la casa a la Virgen del Pilar, que para ella, ya que se conocieron siendo guardia civil, era la patrona de ellos y nunca le hab?a dado la espalda.
Sab?a que en momentos de investigaciones largas deb?a ir a casa de sus padres con los cuatro ni?os, que ten?an de diez a?os, Ricardo, en memoria de su abuelo paterno, ocho, Julia, por su abuela materna y Jos? Antonio de cuatro a?os, para que Enrique tuviera todo el tiempo para pensar sobre los casos. Ella lo ten?a asumido sin problemas y despu?s de resuelto el caso que fuera, siempre gozaba de unos d?as libres que dedicaba ?ntegramente a su familia. Los ni?os adoraban a su padre y sobre todo Ricardo y ahora ya Jos? Antonio estaban deseando jugar m?s con ?l que con sus amiguitos del Colegio. A Ricardo le encantaban los juegos del ordenador, pero disfrutaba m?s con su padre en la playa con una pelota de goma o nadando a ver quien llegaba antes a una boya.
La libreta encontrada en el coche ten?a anotaciones de direcciones de clientes en Marbella, adem?s de otros lugares de la provincia, incluida M?laga ciudad. Ir?an a visitar a esas personas para ver que dec?an.
Ese viernes de primavera, el tiempo estaba un poco revuelto y la nubosidad del Estrecho llegaba por la zona de Marbella. No hab?a m?s que el tr?fico normal de las idas y venidas de coches por la Costa del Sol. Alonso sol?a comentar: Si se pusieran de acuerdo los que trabajan en M?laga con los que trabajan en Marbella, las autov?as permanecer?an casi vac?as: Ahora la de peaje era una buena v?a si se quer?an evitar los atascos. Como las dietas daban para ello la tomaron desde Fuengirola-Mijas, para llegar enseguida.
A pesar del continuo esc?ndalo que se cern?a sobre el Ayuntamiento, la vida en Marbella segu?a su ritmo, pero se preguntaban muchos:?Esto acabar? como hace unos quince a?os, que estaban dejando hundir a la ciudad? Veremos. De inmediato fueron
a la comisar?a de Marbella y all? les informan de que al menos una banda de ?moros? est? extorsionando a empresarios a los cuales sorprenden bajo amenazas diversas para que les den dinero en efectivo de los cajeros, al presionarles con datos de su familia y est?n detr?s de ellos desde febrero, pero no acaban de encontrar a los cabecillas.
Ya advertidos los de Marbella de que es preciso dar con ellos, dejan de momento la investigaci?n para ir a almorzar a casa Mena, en la misma plaza de Los Naranjos, donde se encuentra el Ayuntamiento y as? ve?an el ir y venir de turistas primaverales.
-Esto no me gusta Su?rez-comenta el Inspector-las bandas incontroladas se van haciendo cada vez m?s numerosas y por m?s que detenemos a algunos de sus integrantes siguen creciendo. Esta Espa?a se est? convirtiendo en un campo de mafiosos de todas las naciones. Mira, ni me gusta lo de la permeabilidad de la uni?n Europea, ni el descontrol inmigratorio que padecemos.
- Eso digo yo-contesta el oficial- por donde vamos es al imperio de los sinley que acabar?n con la justicia y por supuesto con la polic?a.
- Bueno no exageres, que a?n les cogemos. Lo malo ser? cuando los jueces se dejen sobornar. De momento les tenemos con oficio.
- Anda acaba con la fritura de pescado que nos vamos a Puerto Ban?s a ver a esos compradores.
En la calle Ram?n Areces ten?an las direcciones de tres de ellos por suerte. Como era la hora de la siesta esperaba encontrarlos en casita tan tranquilos. Al primero lo abordaron saliendo de nuevo hacia el trabajo. Era Ram?n P?rez que era constructor y al identificarse los polic?as casi se desmaya, pensando que le implicaban en la trama del Ayuntamiento.
- No, Don Ram?n, no se preocupe, investigamos la muerte del Sr. Refi?afe que tenemos entendido que usted le iba a comprar un coche.
- Ah si es cierto. Esta ma?ana he quedado impresionado de lo acontecido al leer la prensa. Le ten?a encargado un Mercedes de importaci?n un modelo 220 Diesel clasic. ?l ten?a muy buena mano para esto.
- ?A que hora le vio ayer?-indaga el inspector- No es m?s que para intentar fijar la hora en que fue asaltado.
- Ya, ser?an las seis de la tarde. Y creo que a?n ten?a otros clientes apalabrados, porque me coment? que llegar?a, como siempre tarde a casa.
- ?Recuerda que le pareciera que le preocupaba algo o estaba nervioso?
- Pues me coment? que hac?a d?as se sent?a seguido por alg?n coche desde M?laga a Marbella, y que incluso lo iba a poner en conocimiento de la polic?a.
Esto daba un giro muy importante a la investigaci?n, pues era la primera noticia sobre el tema.

Publicado por Lanzas @ 20:15  | Misterio
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