S?bado, 15 de julio de 2006
Capítulo IV

LA MUERTE ACECHA EN LOS APARCAMIENTOS

Imagen

¿Habría anotado la placa del coche? Había que revisar todos los datos de las libretas encontradas y en su despacho. Y además preguntar a su familia cuanto antes. No creo que si se lo dijo a este señor, no se lo dijera a alguno de sus hijos, sobre todo al mayor.
Antes había que hablar con los otros posibles compradores de Marbella.
El Inspector Alonso y su oficial de confianza se encaminan a la zona ahora tan céntrica de El Corte Inglés. Allí en un apartamento próximo se encuentra un alto cargo de los grandes almacenes que también trataba con el Sr. Refiñafe. El Sr. Romo había estado con él casi a la hora del cierre a eso de las 9.30 de la noche. Le había comprado un Audi ultimo modelo de segunda mano estupendo y se lo iban a entregar esta misma tarde y no había podido ser, ya que no pudo contactar con él.
Recordaba al Sr. Refiñafe algo nervioso por la hora y no le quiso entretener más Como estaba desde la mañana en las oficinas no había tenido tiempo de enterarse de lo acontecido. Solía ver las noticias de la noche y entonces si se enteraba de todo. Aparentemente se había quedado impresionado porque pensaba verle hoy mismo.
-Debe ponerse en contacto con su hijo mayor, que es quien lleva los negocios en Málaga-le informa el Inspector.
-Eso es lo de menos, mi coche puede esperar, la verdad es que me quedado impresionado.
El tercero de los que tenían en cartera para entrevistar no estaba localizable, pero había visto a d. Samuel Refiñafe antes que el Sr. Romo. Ya no era, ahora mismo, tan importante. Ahora era preciso indagar lo de la sospecha de seguimiento. La tarde iba cayendo dejando un olor a mar y a flores frescas que llenaban las avenidas marbellíes. Alonso y Suárez se dirigen a su Fiat punto sin distintivos policiales, que usaban para sus investigaciones y al llegar al lugar donde lo tienen aparcado, que es próximo a los grandes almacenes, observan a dos individuos que están violentando a una mujer.
-¡Puta!- grita uno de ellos- creías que no me iba a enterar que te las ves con ese desgraciado de Pepe, ¡te voy a matar!
- ¡Tú no vas a matar a nadie!-le grita el Inspector-retorciéndole el brazo, al que chillaba, mientras Suárez sujeta al otro individuo, mientras le enseña la placa policial.
- ¿Quién lo dice, maricón?- se atreve el inmovilizado.
- Pues el Inspector Alonso, cerdo de mierda-mientras le presiona el brazo hasta casi dislocársele con la pericia propia – y mira lo que te pasa por chulo.
-Vale, vale, que esta es mi puta y se va con otros.
Mientras con el móvil llama a Comisaría para que envíen un coche patrulla de inmediato, mientras esposa al individuo y le lee sus derechos:
* Derecho a guardar silencio no declarando si no lo desea, a no contestar alguna o algunas de las preguntas que le planteen, y tendrá derecho a manifestar que sólo declarará ante el Juez.
* Derecho a no declarar contra sí mismo y a no confesarse culpable.
* Derecho a designar libremente abogado y a pedir que asista a actos de declaración y que intervenga en cualquier reconocimiento de identidad de que sea objeto.

Si el detenido o preso no designara abogado, se le designará uno de oficio por parte de la autoridad judicial o funcionario que le custodie, quien deberá acudir al centro de detención a la mayor brevedad posible.
En menos de cinco minutos y ya levantada la expectación de turno, con gente que vocea: ¡A la cárcel con ese chulo de putas! Y la mujer acobardada: ¡No le hagan nada, que yo lo pago luego! Un coche patrulla hace acto de presencia y meten en él a los dos individuos.
-Tomen declaración a este personaje que voy rápido a tomar nota de sus datos para que recuerde esto:
- Si le pasa algo a esta mujer, se las verá conmigo. A ella la llevo yo para que ponga la denuncia.
Tramitado todo, el que agredía es pasado a calabozos y el otro es puesto en libertad hasta que el juez decida que hacer. La mujer firmó la denuncia y tomó una tarjeta con el número directo del Inspector Alonso, además de indicarla que lo ponga en manos de la policía especial para maltratadas de la Junta de Andalucía, por si necesita un móvil de atención directa.
De camino a Málaga los policías comentan como “esto es el pan nuestro de cada día”. Te encuentras maltratadores por todas partes y a Suárez le indigna que abusen de las mujeres.
- Yo creo que cuanto más se trata de educar en armonía a hombres y mujeres, más maltratadores surgen, ¿no crees Enrique?
- Es posible. La llegada de tantos inmigrantes de todas las partes del mundo están dejando sin idiosincrasia a España, existe una especie de teoría del relativismo, que pretende imponer la idea de que todo es lo mismo-le responde el Inspector Alonso.
En las libretas encontradas al Sr. Refiñafe no encontraron ningún dato sobre el seguimiento. Era preciso entrevistar a la mujer del Empresario, ya que necesitaban alguna pista más. Esperaría al día siguiente.


Publicado por Lanzas @ 19:18  | Misterio
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios