Domingo, 25 de junio de 2006
?D?NDE EST?S?

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Llegaba algo tarde a su trabajo. Encontr? lugar para estacionar su coche entre un mont?n de veh?culos que cubr?an toda la zona de aparcamiento.
Al principio, cuando comenz? a trabajar en esa zona hab?a siempre lugar, pero hab?an fabricado cantidad de viviendas que l?gicamente hab?an a?adido un gran n?mero de coches en esa calle.
Ech? el freno de mano, se quit? el cintur?n y sali? a toda prisa. De pronto sus ojos fueron atra?dos por algo inusual en aquella calle: un perro echado en el asfalto, con su pelo descolorido, sin brillo, viejo, clavaba sus a?n hermosos ojos en ella.
En un rel?mpago comprendi?. Hab?a sido abandonado; seguro que tendr?a hambre de d?as. Quiz? se hab?a echado para morir
No lo pens? un instante, con sus altos tacones corri? a una tienda de comestibles que hab?a en la esquina de la calle y pregunt? por comida para perros. La tendera le se?al? un estante con los cereales y ella cogi? una bolsa pag? y volvi? al lugar donde estaba su coche y el animal.
Segu?a tendido, con la mirada ausente ahora. La mujer sinti? una piedad por el animal que ella misma consider? excesiva pero le?a en sus ojos el abandono, y esto era algo que ella no pod?a soportar. No, no pod?a.
Mir? en rededor y vio charcos residuales del riego ma?anero. Agua ten?a. A continuaci?n y con disimulo esparci? el contenido de la bolsa a lo largo de su coche, algo debajo de ?l, no fuera que le llamasen la atenci?n por manchar el aparcamiento.
Ech? el envase vac?o en el suelo del veh?culo y sali? medio corriendo hacia su trabajo. Sus tobillos rogaban porque su due?a no se torciera un pie y quedaran maltrechos.
Lleg? con el coraz?n algo acelerado pero con una sensaci?n de paz interior que le hizo sentirse bien.
Realiz? su trabajo contenta, nada raro, ella casi siempre estaba de buen humor. Llegaron las dos de la tarde y sali? de su trabajo. Lleg? con rapidez al lugar donde aparc? su autom?vil y vio con alegr?a que no quedaba ni una miga de cereal .El animal tampoco estaba ya por all?.
?Bien! Por este d?a hab?a comido.
Pas? el resto del d?a ocupada en las mil cosas que se tra?a entre manos.
A la ma?ana siguiente cuando lleg? a la calle donde estacionaba su coche vio de nuevo al animal abandonado. Estaba en pie y parec?a que en sus hermosos ojos color miel hab?a menos desolaci?n. Le dio la impresi?n que la estaba esperando.
A pesar de sus prisas tuvo la idea de coger cereales de su perro y echarlos en una bolsa de pl?stico por si acaso encontraba al otro abandonado. Al verle y seg?n bajaba del autom?vil fue regando con alimento el duro suelo del aparcamiento, siempre semioculto bajo el coche. Ella que llamaba la atenci?n a un ni?o que tirase un papel al suelo se ve?a ahora surcando de cereales el suelo de la calle. ?Menos mal que a aquella hora no la ve?a nadie!
No se atrevi? a acercarse al perro y acariciar su ralo y descuidado pelaje. Ten?a algo de miedo. Pudiera ser que temiera ser maltratado y la atacara.
Camin?, hoy m?s lentamente, hacia su trabajo satisfecha de que a?n pudiera ayudar a un ser vivo. A esas alturas de su vida se hab?a dado cuenta de que era lo ?nico importante.
Pasaron unos d?as en que esta escena se repetir?a. La mujer fue encontrando en los ojos del animal un brillo distinto del primer d?a. Siempre le hab?an fascinado los ojos de los perros. En una ocasi?n tuvo un pastor alem?n al que quiso mucho cuyos ojos le recordaban a los su madre. Se dec?a: ?debo estar chiflada?.

Una tarde en que sal?a del trabajo se encontraba algo mareada. Se detuvo, respir? profundamente y sigui? hasta donde se encontraba su veh?culo. Antes de llegar al lugar la noche toc? sus ojos y lentamente cay? al suelo golpe?ndose la cabeza con un bordillo de m?rmol que daba entrada a un edificio.
Cuando abri? sus ojos se vio en una impoluta habitaci?n que supo al momento que ser?a de una cl?nica.
Vio a una enfermera ocupada en tomar sus constantes vitales y le pregunt?:
-?Qu? me ha pasado? ?C?mo he llegado hasta aqu??
-Le han tra?do unos polic?as que la encontraron tendida en el suelo- respondi? la mujer siguiendo con su tarea.
-Est?n ah? afuera, en el pasillo, esperando que recobrara la el conocimiento para hacerle unas preguntas.
La mujer encamada no recordaba qu? le hab?a sucedido.
-Por favor, d?gales que pueden pasar; ya puedo contestar lo que deseen.
-Bien, ahora mismo les aviso.
Sali? la asistente t?cnica y entraron dos hombres. Fornidos y de aspecto afable. Uno de ellos, con una libreta en la mano.
-Buenas tardes. ?C?mo se encuentra?
-Bueno, creo que ya estoy bien. Un poco de dolor de cabeza y mareo, pero nada m?s.
-?Recuerda qu? le pas?? ?Acaso fue atacada por alguien?
-No, no recuerdo bien, pero creo que no fui atacada. Pero??C?mo me encontraron ustedes? No suelen pasar patrullas por esa calle- dijo la enferma con cierta ansiedad.
-No, es cierto, no solemos hacer esa ronda. Pasamos por la calle perpendicular a la que usted estaba.
-Entonces ?C?mo es que me encontraron? ?Alguien les avis??
-Bueno, en cierta manera, s?. Pero no fue alguien ?respondi? el polic?a m?s alto con una media sonrisa.
-?C?mo?- pregunt? con curiosidad.
-Ver?. Vimos a un perro, ya viejo, que segu?a al coche ladrando con esos aullidos que a m? no me gustan nada, pues dec?a mi madre que presagian muerte. Aceleramos a ver si le dej?bamos atr?s pero el animal corri? m?s veloz. Nos extra?? ver a un perro suelto por esas calles y, sobretodo, el que no dejaba de seguirnos. As? pues, nos detuvimos y esperamos a ver qu? pasaba. Observamos que hac?a movimientos con su cabeza y cuerpo como para darnos a entender algo. Sabemos de la val?a de estos perros y decidimos seguirle nosotros a ?l. Y nos llev? a la calle y el lugar donde usted estaba tirada. Mientras est?bamos atendi?ndola a usted, el animal desapareci?.
Al o?r la explicaci?n del agente la mujer fue sintiendo un profundo nudo en la garganta que le imped?a articular palabra. Ahora entend?a todo. El animal al que hab?a alimentado unos pocos d?as la pagaba con ese su acto de inteligencia y gratitud.
L?grimas de un sentimiento dif?cilmente explicable se deslizaron por las sienes de la mujer.
-Entonces ?no va a poner denuncia alguna?- pregunt? el agente que hab?a permanecido en silencio.
-?Denuncia?- exclam? como para s? la mujer.
-No. Ninguna denuncia. Muchas gracias por haberme ayudado.
-Bien, entonces nos retiramos. Que se mejore lo m?s pronto posible.
Y salieron.
La bienhechora fue dada de alta un d?a despu?s y estaba deseosa de volver al trabajo, encontrarse con su nuevo amigo y acariciarle su pelaje tan descuidado. Darle las gracias de esta forma por su ayuda.
Lleg? antes de la hora para tener tiempo de lo que pensaba hacer. Mientras aparcaba miraba en todas las direcciones pero no ve?a al animal. Un profundo malestar se aposent? en su interior.
?Qu? le habr?a pasado? ?Le habr?an cogido los de la perrera? o,?habr?a muerto de inanici?n? Bueno, s?lo habr?a estado tres d?as sin comer, eso en el caso de que no hubiera encontrado nada por ah?. Se decidi? que seguramente habr?a sido la perrera la que se lo hab?a llevado. Alguien habr?a denunciado un perro abandonado y eso es lo que hac?an.
Cuando saliera del trabajo se acercar?a a la dichosa perrera y preguntar?a por los perros llegados en los ?ltimos tres d?as. S?, all? lo encontrar?a y lo sacar?a y se lo llevar?a a su casa junto al suyo que disfrutaba de una vida estupenda. No pod?a permitir que acabara sus d?as en la calle. No, ese animal se merec?a otro final.
Llegada la hora de salida enfil? su marcha hacia el lugar donde le hab?an indicado y baj? apresuradamente.
Vio cantidad de jaulas con animales dentro que miraban de una manera que la mujer no pod?a soportar.
Pregunt?:
-Oiga, por favor, ?podr?a decirme d?nde est?n los perros que han tra?do en los ?ltimos tres d?as?
El empleado se rasc? la calva cabeza y haciendo como que pensaba replic?:
-Pues, en los ?ltimos d?as han entrado dos perros, Venga por aqu?, se?ora.
Sigui? al hombre por un pasillo con la cabeza gacha, no quer?a ver a ning?n otro animal. Su sensibilidad no se lo permit?a.
-?Mire!, ?stos son los que nos han tra?do.
La mujer levant? los ojos hacia los animales y con horror vio que ninguno era el que buscaba. Le pareci? mentira pero sinti? una desolaci?n total. Quiso recomponerse pero no pudo y rompi? a llorar.
El hombre le mir? con extra?eza y dijo:
-Era suyo, ?verdad? Deb?a de quererlo mucho. Con el tiempo se les toma mucho cari?o.
-?Est? seguro que estos son los ?nicos animales que han tra?do?- insisti?.
-S?, seguro. Esta jaula estaba vac?a y es la que hemos ocupado con estos perros. Lo siento, pero los otros animales llevan mucho m?s tiempo.
-Bien, perdone. Adi?s.
-De nada, se?ora, de nada- dijo el vigilante mir?ndola con cierta curiosidad.

Pasaron los d?as. Cada ma?ana la mujer esperaba con impaciencia llegar a la calle donde dejaba su coche esperando ver al animal que se hab?a adue?ado de sus sentimientos, pero fue en vano. No volvi? a verlo m?s Los cereales que llevaba en la bolsa tuvo que echarlos al recipiente donde com?a su perro. Ya no necesitar?a llevar m?s alimento a su viejo desconocido.

(En reconocimiento de la val?a de estos animales que en esta ?poca estival son, muchos, abandonados por sus due?os, por no poder llevarles de vacaciones con ellos.)

?ELLOS NUNCA LO HAR?AN!

Publicado por mariangeles512 @ 20:47  | Costumbres
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La muerte acecha en los aparcamientos.
Cap?tulo II

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Siguiendo con las observaciones del coche donde apreci? el cad?ver del empresario Refi?afe. Su?rez sigue:
- Vea el cap?, est? mal cerrado-le dice el oficial.
- Veamos-levantando el cap? del coche, se ve enseguida una gran mancha de sangre en el fondo, y una serie de documentos revueltos en el mismo.
- Pues eso es lo que yo intu?a. El cad?ver ha sido colocado en el asiento ya dentro del garaje, no s? con que af?n, porque la cosa es muy burda. C?mo si el o los asesinos intentar?n hacer creer que era un accidente y alguien les descubri? en el momento de querer sacar el coche de nuevo. No entiendo esto inspector.
- Hay sangre en el suelo tambi?n. Los documentos son sobre coches en venta.

Alonso y el oficial se dirigen a la casa, llamando previamente al timbre instalado en la puerta de acceso desde la calle. Mientras le indican al agente de guardia que permanezca atento, por si alguien intenta algo. El coche va a autorizar el juez que se lleve al garaje de la Comisar?a para realizar investigaciones de laboratorio.
Una mujer mayor, con aspecto de colombiana, abre la puerta.
- ?Qu? desean se?ores?-pregunta.
- Somos el Inspector Alonso y el oficial Su?rez- les dice mostrando sus placas con el n?mero identificativo-Queremos hablar con la se?ora y con los hijos si es posible.
- La se?ora est? muy afectada y voy a avisar a sus hijos. Pasen-les dice, mientras les deja expedita la entrada y les acomoda en un amplio hall con un tresillo, donde les invita a sentarse.

Estudiando la estancia, por la puerta entreabierta del sal?n ve un cuadro con el retrato de una mujer muy bella que intuye es el ama de la casa. En el hall un parag?ero de cer?mica y un espejo en la pared derecha. En la izquierda el tresillo, pero permanecen en pie.
-Pasen, por favor- les indica un joven de unos veinticinco a?os.
- Gracias. ?Es usted hijo de la v?ctima, Sr. Refi?afe?-indaga el Inspector.
- Si, si, soy Paco Refi?afe. Anoche habl? con otro Inspector, creo.
-He sido encargado del caso desde hoy, soy Enrique Alonso y el Oficial Luis Su?rez.
- D?game en que puedo ayudarle. Queremos que sean castigados por el peso de la ley los asesinos de mi padre. Era un hombre afable, muy bueno con su familia y con sus empleados y esta mara?a de mafias que nos rodea en M?laga est? enturbiando la tranquilidad de nuestra ciudad. Le voy a mostrar fotos de mi padre vivo, para que pueda indagar qui?n le vio vivo por ultima vez.
- Cu?nteme que sabe sobre lo que hizo su padre el ?ltimo d?a que lo vio-le contesta el Inspector Alonso.
Mientras Su?rez no paraba de tomar notas y pregunta:
-?Puedo sacar la grabadora?
- Por supuesto- responde el joven-estoy muy interesado en que no olviden nada, aunque me temo que no voy a ser de gran ayuda.
Y Paco, el hijo les cuenta como su padre tiene unos locales en la carretera de C?diz y otros en Marbella y Ronda en los que tiene coches de todas clases, pero sobre todo de lujo. Se dedica a la compra-venta desde hace muchos a?os y ?l ha estudiado Empresariales y le ayuda en la administraci?n desde hace unos dos a?os. Tiene 26 a?os e iba a casarse dentro de poco con su novia, que conoc?an ya sus padres. Su padre esa ma?ana hab?a salido temprano, como siempre, a eso de las ocho de la ma?ana, pues ten?a que revisar en Marbella unas documentaciones de coches y dar ordenes para revisarlos y sacarlos al mercado. El iba solo. Tiene 58 a?os y se encontraba muy ?gil, ya que le gustaba la nataci?n y el hacer gimnasia todos los d?as. Ten?a cuidado de no ir s?lo al banco, pues ten?a miedo de los que andan detr?s de las carteras y de las tarjetas. Siempre le acompa?aba alg?n empleado o yo mismo aqu? en M?laga. Llam? a mi madre al mediod?a para decirla que no ven?a a comer y que se quedaba en Marbella, en casa de Cipriano, que dan muy bien de comer y se habla muy tranquilamente. No sabemos con qui?n fue a comer, pero seguramente fue con alguien. No suele hacerlo solo. Cuando su madre a eso de las diez de la noche oy? ruidos extra?os en el aparcamiento llam? a Ester, la mujer que vive en la casa desde hace dos a?os y que atiende las tareas de la misma, por cierto con soltura. Es uruguaya y muy sol?cita y legalmente en Espa?a.. Hab?a un ?nico problema, que no sab?a si era importante: todas las semanas quedaba con un grupo de hispanos, algunos de los cuales no le inspiraban confianza, pero ser? por tener un aspecto indio, que aunque no era racista en absoluto le parec?a extra?o.
Aqu? el Inspector le interrumpi?:
- La verdad es que algunos colombianos y otros est?n organizados para el crimen y la extorsi?n. Lo sabemos en Comisar?a y hemos detenido a muchos que se amparan en nuestra acogida, para no portarse decentemente. No se preocupe. Con lo que nos ha contado tenemos bastante para empezar. S?lo d?game: ?C?mo descubrieron a su padre en el coche?
- Pues mi madre y Ester bajaron al aparcamiento, que como sabe est? en el s?tano con cuidado y eso si haciendo ruido, por si se meti? un ladr?n, que ya lo intentaron en dos ocasiones, pero funcion? la alarma que instal? mi padre. El port?n del garaje estaba abierto sin forzar y el coche, que ni hab?an sentido con su macabro interior. Mi madre se desmay? y s?lo recuerda a la polic?a que llam? Ester por mi recomendaci?n al llamarme y poco m?s.
- De acuerdo. Llame a Ester y por favor, no por nada, sino porque hable con soltura, d?jenos solos con ella.
La aportaci?n de la tal Ester fue muy pobre. Se la not? acobardada y mostr? sus papeles, en regla, de inmigrante. No sab?a decir si ten?a otros familiares aqu? o no y que cuando bajaron al garaje no vieron a nadie, m?s que el cad?ver del se?or en el asiento del conductor. No tocaron nada, porque la se?ora se desmay? y ella la ayudo a subir de nuevo a la casa y al llamar a la polic?a, que apenas tardo diez minutos ya el Se?or joven se ocup? de todo.
Sobre los otros dos hermanos, que uno ten?a catorce a?os y la otra dieciocho era mejor dejarlos con su madre de momento y no interrogarles.
-Tenemos que pedir la autopsia de inmediato y el an?lisis de los objetos encontrados.

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Jueves, 22 de junio de 2006
La muerte acecha en los aparcamientos.


Cap?tuloI
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Aquella ma?ana de mayo era un encanto. Los p?jaros trinaban como una orquesta natural sin desentonar unos de otros, aunque los ladridos de alg?n perro madrugador estropeaban algo la sinfon?a. Pero el inspector Alonso no pod?a perder tiempo en escuchar cantos o ladridos. Le daban igual. El comisario le hab?a llamado porque de nuevo un hombre de negocios de Andaluc?a hab?a sido encontrado asesinado dentro de su coche y hab?a que esclarecer esto o M?laga se iba a convertir en la primera ciudad del crimen de Europa.
Enrique Alonso Vizca?no era Inspector de Polic?a desde hac?a diez a?os. Empez? siendo Guardia Civil a los veinte a?os por influencia de su padre que lo hab?a sido, pero al terminar los estudios de Ingeniero Inform?tico se present? a las oposiciones a Inspector el a?o 1995 y sac? con brillantez la plaza. Si en la Guardia Civil hab?a gozado sobre todo de buenos compa?eros y una movilidad incre?ble, ahora despu?s de pasar por la comisar?a de Sevilla y de Marbella, estaba asignado a la de M?laga desde hac?a tres a?os.
El Inspector Alonso hab?a nacido en Valladolid y por traslado de su padre a Sevilla cuando era ni?o acab? siendo andaluz, como dec?an ahora, aunque ?l se consideraba espa?ol de cualquier sitio. No en vano ten?a familiares en Galicia, Vascongadas, Murcia y Catalu?a. El siempre dec?a: ?Espa?a es un pa?uelo que tiene forma de piel de toro!
Enrique Alonso ten?a una gran vocaci?n policial, no en vano su padre y su abuelo hab?an sido guardias civiles toda la vida y adem?s de los que esclarecieron casos en los pueblos donde estuvieron.
Ten?a 36 a?os reci?n cumplidos, ya que hab?a nacido en febrero de 1970 y una esposa con la cual manten?a una buena relaci?n y tres hijos estupendos. Pero hablemos de su problema actual: La muerte del empresario Samuel Refi?afe Escalante.
Ya era el cuarto empresario asesinado en M?laga en circunstancias parecidas. De los otros tres no se hab?a ocupado ?l y seguramente, pensaba, el Comisario que posiblemente tendr?a m?s suerte, pues estaban sin esclarecer, aunque se segu?a la pista a una banda de marroqu?es que operaban por toda Andaluc?a. Llamar?a a Su?rez, el oficial que le acompa?aba en sus investigaciones y que era muy bueno tomando notas y detalles que a veces a ?l le pasaban desapercibidos.
-Su?rez, soy Enrique, ven a Comisar?a de inmediato que tenemos trabajo- le dice por el m?vil, mientras atraviesa la Avda de Andaluc?a camino de la Comisar?a.
- Estoy aqu?. Estaba de servicio en dependencias- le contesta Luis Su?rez.
- De acuerdo en dos minutos nos vemos en el despacho del Comisario.
Despu?s de dejar el coche en el aparcamiento vigilado de la Comisar?a, el Inspector Alonso entra con el oficial en el despacho del Comisario Rodr?guez:
-Pase, pase Alonso-le dice el comisario-tenemos que ir raudos pero con acierto.
-D?game lo que ocurre.
- Otro empresario ha sido encontrado muerto dentro de su coche en el aparcamiento de su casa-le cuenta Rodr?guez.
- D?me el informe que tengamos hasta ahora y lo estudio.
El Comisario le da el informe elaborado por los que acudieron a la llamada de la esposa cuando descubri? el cad?ver. El informe dec?a que D. Samuel era empresario que se dedicaba a la venta de coches en la provincia, hab?a sido asesinado por arma blanca, al cortarle la yugular. Le hab?an robado, porque no se encontraron ni la cartera del dinero ni el reloj, ni la cartera de los papeles. Todav?a el forense no hab?a elaborado el informe, pues la muerte debi? ser esta noche pasada a eso de las 23 horas. Hoy era cinco de mayo de 2006 y por tanto el asesinato fue el jueves, ya que est?bamos a viernes.
El coche segu?a en el aparcamiento sin tocar y vigilado y el cad?ver estaba en El servicio de autopsias del Cementerio de M?laga.
El siguiente paso era estudiar el coche y hacer preguntas a los familiares m?s cercanos a pesar del dolor. Esta es una de las cosas peores que ten?a que hacer el Inspector. Las familias est?n desechas y encima hay que presionarlas, con el agravante de que muchas veces entre los m?s allegados est?n los responsables de la tragedia. Lo m?s duro para un polic?a es no dejarse llevar por los sentimientos y tratar a todos por igual. En la Academia se lo hab?an dicho: ?Todos los que tienen algo que ver con las v?ctimas son sospechosos, incluso en casos aparentemente de hurtos o acosos callejeros?. Y lo ten?a muy bien asumido. Hab?a descubierto caos de padres asesinados por sus propios hijos y de ni?os maltratados por sus padres. Y no digamos de asesinatos de mujeres por sus maridos, novios o amantes que intentaron despistar con pistas falsas.
La casa del empresario estaba en una colina de M?laga, ahora muy c?ntrica, que se llama Cerrado de Calder?n. Los chales suntuosos se intercalen con casas m?s modestas y el que era propiedad de la familia Refi?afe era muy grande, con piscina privada y un aparcamiento enorme.
El polic?a que custodiaba el garaje reconoci? enseguida al intr?pido inspector y le acompa?o al interior del mismo. El oficial Su?rez ya estaba tomando notas en su peque?o bloc, que luego leer?a a Alonso.
El coche estaba a la entrada del garaje perfectamente aparcado, en un garaje donde cab?an al menos tres coches ampliamente. Una puerta al fondo, que permanecer?a abierta, enlazaba con la parte baja de la casa, que constaba de tres plantas. El coche permanec?a abierto y en su interior se pod?a apreciar una gran mancha de sangre seca sobre el asiento del conductor. Estaba todo revuelto y lo primero extra?o era: ? Por qu? el asesino hab?a tra?do hasta la casa el coche? S?lo ten?a sentido si el asesinato se produjo ya dentro del garaje.
- ?No te parece Su?rez? Este hombre fue asesinado aqu? mismo-le sugiere el Inspector a su oficial y fiel compa?ero.
- Yo tengo mis dudas, como ya le comentar? luego- le sorprende un inquisitivo Su?rez.
- Bueno, veamos que objetos extra?os hay en el coche. Un trozo de cuerda, una linterna y debajo del asiento una libreta.?Tenga Luis!- d?ndole una libreta que guardan con los guantes de l?tex en una bolsa de pl?stico.

Publicado por Lanzas @ 22:03  | Misterio
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S?bado, 17 de junio de 2006
El ?chapuzas?

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Luisito era un ?chapuzas? y no lo pod?a remediar. Nunca se centraba en lo que hac?a y naturalmente todo le sal?a mal. Un d?a era aquella puerta que ten?a una bisagra mal y para arreglarla la quit? y al poco se cay? la puerta al suelo. No os digo la que le arm? su mujer. Otro d?a quiso arreglar un lavabo que goteaba y pas? la rosca del grifo y estuvieron dos d?as sin agua en la casa, hasta que lleg? el fontanero ya que tuvo que cortar la entrada general de agua.
Y no os cuento cuando el hombre quiso reparar el enchufe de la televisi?n, que su mujer no dejaba de ver de d?a y de noche y se estaba quemando. Provoc? un cortocircuito que estuvieron sin luz una semana y casi se incendia la casa.
Pero Luisito hizo algo bien. Lo suyo no era la mec?nica, ni la electricidad, ni la fontaner?a, ni la carpinter?a, pero si la ayuda a los inv?lidos. El d?a que su padre se cay? por la escalera y se qued? inv?lido se lo llev? a su casa, aunque su mujer no puso muy buena cara, y le est? atendiendo de forma maravillosa. Tiene que vestirle, calzarle y hasta darle la comida con cuidado. Don Felipe tiene la columna da?ada y no puede mover apenas la mano izquierda y los pies con mucho trabajo, pero Luisito es su gu?a, sus manos y hasta sus pies. Le saca todos los d?as en su silla de ruedas por el Paseo, para que vea a la gente y hable con sus amigos de antes, todos ya jubilados y las charlas con ellos le sientan muy bien.
Un d?a que Luisisto coge a su padre y le ayuda, ?ste le dice:
- Hijo, yo no valgo nada y mejor que Dios me llevar? con ?l. Te estoy amargando la vida y creo que hasta tu mujer te va a dejar, porque no tienes tiempo para arreglar nada en tus ratos libres y apenas tiempo para ella.
- No te preocupes, tus cuidados conmigo cuando era ni?o fueron tantos, que no los he olvidado. Mi madre y t? me convertisteis en un hombre y desde que nac? me ense?asteis a caminar, a leer, a valerme por mi mismo. Me comprasteis muchas cosas, algunas totalmente innecesarias, como aquella moto que tantas noches de vela te dio o aquellos viajes que me llevaron a conocer toda Espa?a y parte de Europa-respondi? el solicito hijo.
- Ya hijo, pero nosotros, tu madre y yo-una l?grima le resbalaba por cada ojo, que su hijo le enjug? con un pa?uelo-ten?amos la obligaci?n de hacerlo, ya que te trajimos al mundo sin t? pedirlo,?no?-acab? interrog?ndole el padre.
- Pero eso dicen los desagradecidos. Si un amigo hace algo hace por ti ?no le corresponder?as??Es que le ibas a decir que no intervino en tu llegada a este mundo? Mucho m?s un padre o una madre.
Hasta su mujer empez? a quererle m?s. Pensaba que si a ella le pasara algo su marido la atender?a sin rechistar. Y as? ocurri?, al poco de morirse su padre, despu?s de cinco a?os largos de intensa atenci?n por parte de su hijo Luisito, el ?chapuzas?, Marta, la mujer de la historia fue diagnosticada de c?ncer de h?gado y durante cuatro a?os su marido no vivi? m?s que para ella. La llev? a los mejores hospitales y la cuid? hasta que nada se pudo hacer. Recuerdo el di?logo que tuvo con ella en aquella ocasi?n que invit? a los amigos al que ser?a su ?ltimo cumplea?os:
- Luisito perdona que me enojara cuando se cay? la puerta aquella, o cuando nos quedamos sin agua o sin luz durante d?as. ?Qu? tonter?as dije! Nada es tan importante en esta vida como estar acompa?ado hasta el final por alguien que te quiere. Lo dem?s son tonter?as.
- Marta, no tienes nada que reprocharte. T? me diste los mejores a?os de tu vida, cuando eras joven y muy requerida por otros. Tu siempre estuviste a mi lado y los momentos de placer y de compa??a fueron para mi lo mejor de lo vivido. ?Qu? menos puedo hacer por ti ahora?
- Ya-le contest? la mujer-pero cuando se es joven no se piensa generalmente en la enfermedad ni en la vejez. Yo me di cuenta de lo que val?as cuando atendiste a tu padre como si fuera tu hijo o mejor.
- La vida y la muerte son dos etapas de nuestra vida, que s?lo se pasan con acierto si se est? acompa?ado por personas que te quieren. La vida no vale para nada si no se dedica a ayudar a alguien y la muerte no es tan tremenda si est?s acompa?ado por los tuyos y no por la fr?a compa??a de las m?quinas.

Luisito est? solo, y no se atreve a tocar nada en la casa. No tuvo hijos y s?lo piensa en morirse para dejar de ser una carga a ?l mismo. A su soledad maldita.

Publicado por Lanzas @ 19:17  | Costumbres
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