Domingo, 25 de junio de 2006
La muerte acecha en los aparcamientos.
Capítulo II

Imagen


Siguiendo con las observaciones del coche donde apreció el cadáver del empresario Refiñafe. Suárez sigue:
- Vea el capó, está mal cerrado-le dice el oficial.
- Veamos-levantando el capó del coche, se ve enseguida una gran mancha de sangre en el fondo, y una serie de documentos revueltos en el mismo.
- Pues eso es lo que yo intuía. El cadáver ha sido colocado en el asiento ya dentro del garaje, no sé con que afán, porque la cosa es muy burda. Cómo si el o los asesinos intentarán hacer creer que era un accidente y alguien les descubrió en el momento de querer sacar el coche de nuevo. No entiendo esto inspector.
- Hay sangre en el suelo también. Los documentos son sobre coches en venta.

Alonso y el oficial se dirigen a la casa, llamando previamente al timbre instalado en la puerta de acceso desde la calle. Mientras le indican al agente de guardia que permanezca atento, por si alguien intenta algo. El coche va a autorizar el juez que se lleve al garaje de la Comisaría para realizar investigaciones de laboratorio.
Una mujer mayor, con aspecto de colombiana, abre la puerta.
- ¿Qué desean señores?-pregunta.
- Somos el Inspector Alonso y el oficial Suárez- les dice mostrando sus placas con el número identificativo-Queremos hablar con la señora y con los hijos si es posible.
- La señora está muy afectada y voy a avisar a sus hijos. Pasen-les dice, mientras les deja expedita la entrada y les acomoda en un amplio hall con un tresillo, donde les invita a sentarse.

Estudiando la estancia, por la puerta entreabierta del salón ve un cuadro con el retrato de una mujer muy bella que intuye es el ama de la casa. En el hall un paragüero de cerámica y un espejo en la pared derecha. En la izquierda el tresillo, pero permanecen en pie.
-Pasen, por favor- les indica un joven de unos veinticinco años.
- Gracias. ¿Es usted hijo de la víctima, Sr. Refiñafe?-indaga el Inspector.
- Si, si, soy Paco Refiñafe. Anoche hablé con otro Inspector, creo.
-He sido encargado del caso desde hoy, soy Enrique Alonso y el Oficial Luis Suárez.
- Dígame en que puedo ayudarle. Queremos que sean castigados por el peso de la ley los asesinos de mi padre. Era un hombre afable, muy bueno con su familia y con sus empleados y esta maraña de mafias que nos rodea en Málaga está enturbiando la tranquilidad de nuestra ciudad. Le voy a mostrar fotos de mi padre vivo, para que pueda indagar quién le vio vivo por ultima vez.
- Cuénteme que sabe sobre lo que hizo su padre el último día que lo vio-le contesta el Inspector Alonso.
Mientras Suárez no paraba de tomar notas y pregunta:
-¿Puedo sacar la grabadora?
- Por supuesto- responde el joven-estoy muy interesado en que no olviden nada, aunque me temo que no voy a ser de gran ayuda.
Y Paco, el hijo les cuenta como su padre tiene unos locales en la carretera de Cádiz y otros en Marbella y Ronda en los que tiene coches de todas clases, pero sobre todo de lujo. Se dedica a la compra-venta desde hace muchos años y él ha estudiado Empresariales y le ayuda en la administración desde hace unos dos años. Tiene 26 años e iba a casarse dentro de poco con su novia, que conocían ya sus padres. Su padre esa mañana había salido temprano, como siempre, a eso de las ocho de la mañana, pues tenía que revisar en Marbella unas documentaciones de coches y dar ordenes para revisarlos y sacarlos al mercado. El iba solo. Tiene 58 años y se encontraba muy ágil, ya que le gustaba la natación y el hacer gimnasia todos los días. Tenía cuidado de no ir sólo al banco, pues tenía miedo de los que andan detrás de las carteras y de las tarjetas. Siempre le acompañaba algún empleado o yo mismo aquí en Málaga. Llamó a mi madre al mediodía para decirla que no venía a comer y que se quedaba en Marbella, en casa de Cipriano, que dan muy bien de comer y se habla muy tranquilamente. No sabemos con quién fue a comer, pero seguramente fue con alguien. No suele hacerlo solo. Cuando su madre a eso de las diez de la noche oyó ruidos extraños en el aparcamiento llamó a Ester, la mujer que vive en la casa desde hace dos años y que atiende las tareas de la misma, por cierto con soltura. Es uruguaya y muy solícita y legalmente en España.. Había un único problema, que no sabía si era importante: todas las semanas quedaba con un grupo de hispanos, algunos de los cuales no le inspiraban confianza, pero será por tener un aspecto indio, que aunque no era racista en absoluto le parecía extraño.
Aquí el Inspector le interrumpió:
- La verdad es que algunos colombianos y otros están organizados para el crimen y la extorsión. Lo sabemos en Comisaría y hemos detenido a muchos que se amparan en nuestra acogida, para no portarse decentemente. No se preocupe. Con lo que nos ha contado tenemos bastante para empezar. Sólo dígame: ¿Cómo descubrieron a su padre en el coche?
- Pues mi madre y Ester bajaron al aparcamiento, que como sabe está en el sótano con cuidado y eso si haciendo ruido, por si se metió un ladrón, que ya lo intentaron en dos ocasiones, pero funcionó la alarma que instaló mi padre. El portón del garaje estaba abierto sin forzar y el coche, que ni habían sentido con su macabro interior. Mi madre se desmayó y sólo recuerda a la policía que llamó Ester por mi recomendación al llamarme y poco más.
- De acuerdo. Llame a Ester y por favor, no por nada, sino porque hable con soltura, déjenos solos con ella.
La aportación de la tal Ester fue muy pobre. Se la notó acobardada y mostró sus papeles, en regla, de inmigrante. No sabía decir si tenía otros familiares aquí o no y que cuando bajaron al garaje no vieron a nadie, más que el cadáver del señor en el asiento del conductor. No tocaron nada, porque la señora se desmayó y ella la ayudo a subir de nuevo a la casa y al llamar a la policía, que apenas tardo diez minutos ya el Señor joven se ocupó de todo.
Sobre los otros dos hermanos, que uno tenía catorce años y la otra dieciocho era mejor dejarlos con su madre de momento y no interrogarles.
-Tenemos que pedir la autopsia de inmediato y el análisis de los objetos encontrados.


Publicado por Lanzas @ 19:57  | Misterio
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios