S?bado, 17 de junio de 2006
El ?chapuzas?

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Luisito era un ?chapuzas? y no lo pod?a remediar. Nunca se centraba en lo que hac?a y naturalmente todo le sal?a mal. Un d?a era aquella puerta que ten?a una bisagra mal y para arreglarla la quit? y al poco se cay? la puerta al suelo. No os digo la que le arm? su mujer. Otro d?a quiso arreglar un lavabo que goteaba y pas? la rosca del grifo y estuvieron dos d?as sin agua en la casa, hasta que lleg? el fontanero ya que tuvo que cortar la entrada general de agua.
Y no os cuento cuando el hombre quiso reparar el enchufe de la televisi?n, que su mujer no dejaba de ver de d?a y de noche y se estaba quemando. Provoc? un cortocircuito que estuvieron sin luz una semana y casi se incendia la casa.
Pero Luisito hizo algo bien. Lo suyo no era la mec?nica, ni la electricidad, ni la fontaner?a, ni la carpinter?a, pero si la ayuda a los inv?lidos. El d?a que su padre se cay? por la escalera y se qued? inv?lido se lo llev? a su casa, aunque su mujer no puso muy buena cara, y le est? atendiendo de forma maravillosa. Tiene que vestirle, calzarle y hasta darle la comida con cuidado. Don Felipe tiene la columna da?ada y no puede mover apenas la mano izquierda y los pies con mucho trabajo, pero Luisito es su gu?a, sus manos y hasta sus pies. Le saca todos los d?as en su silla de ruedas por el Paseo, para que vea a la gente y hable con sus amigos de antes, todos ya jubilados y las charlas con ellos le sientan muy bien.
Un d?a que Luisisto coge a su padre y le ayuda, ?ste le dice:
- Hijo, yo no valgo nada y mejor que Dios me llevar? con ?l. Te estoy amargando la vida y creo que hasta tu mujer te va a dejar, porque no tienes tiempo para arreglar nada en tus ratos libres y apenas tiempo para ella.
- No te preocupes, tus cuidados conmigo cuando era ni?o fueron tantos, que no los he olvidado. Mi madre y t? me convertisteis en un hombre y desde que nac? me ense?asteis a caminar, a leer, a valerme por mi mismo. Me comprasteis muchas cosas, algunas totalmente innecesarias, como aquella moto que tantas noches de vela te dio o aquellos viajes que me llevaron a conocer toda Espa?a y parte de Europa-respondi? el solicito hijo.
- Ya hijo, pero nosotros, tu madre y yo-una l?grima le resbalaba por cada ojo, que su hijo le enjug? con un pa?uelo-ten?amos la obligaci?n de hacerlo, ya que te trajimos al mundo sin t? pedirlo,?no?-acab? interrog?ndole el padre.
- Pero eso dicen los desagradecidos. Si un amigo hace algo hace por ti ?no le corresponder?as??Es que le ibas a decir que no intervino en tu llegada a este mundo? Mucho m?s un padre o una madre.
Hasta su mujer empez? a quererle m?s. Pensaba que si a ella le pasara algo su marido la atender?a sin rechistar. Y as? ocurri?, al poco de morirse su padre, despu?s de cinco a?os largos de intensa atenci?n por parte de su hijo Luisito, el ?chapuzas?, Marta, la mujer de la historia fue diagnosticada de c?ncer de h?gado y durante cuatro a?os su marido no vivi? m?s que para ella. La llev? a los mejores hospitales y la cuid? hasta que nada se pudo hacer. Recuerdo el di?logo que tuvo con ella en aquella ocasi?n que invit? a los amigos al que ser?a su ?ltimo cumplea?os:
- Luisito perdona que me enojara cuando se cay? la puerta aquella, o cuando nos quedamos sin agua o sin luz durante d?as. ?Qu? tonter?as dije! Nada es tan importante en esta vida como estar acompa?ado hasta el final por alguien que te quiere. Lo dem?s son tonter?as.
- Marta, no tienes nada que reprocharte. T? me diste los mejores a?os de tu vida, cuando eras joven y muy requerida por otros. Tu siempre estuviste a mi lado y los momentos de placer y de compa??a fueron para mi lo mejor de lo vivido. ?Qu? menos puedo hacer por ti ahora?
- Ya-le contest? la mujer-pero cuando se es joven no se piensa generalmente en la enfermedad ni en la vejez. Yo me di cuenta de lo que val?as cuando atendiste a tu padre como si fuera tu hijo o mejor.
- La vida y la muerte son dos etapas de nuestra vida, que s?lo se pasan con acierto si se est? acompa?ado por personas que te quieren. La vida no vale para nada si no se dedica a ayudar a alguien y la muerte no es tan tremenda si est?s acompa?ado por los tuyos y no por la fr?a compa??a de las m?quinas.

Luisito est? solo, y no se atreve a tocar nada en la casa. No tuvo hijos y s?lo piensa en morirse para dejar de ser una carga a ?l mismo. A su soledad maldita.
Publicado por Lanzas @ 19:17  | Costumbres
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