Lunes, 10 de abril de 2006
Muerte al atardecer (Capítulo VI y final)

Imagen



Richard Morris estaba pensativo, redactando su informe delante del ordenador de su despacho de la Comisaría del Distrito.
Clara Lemos había sido una joven, como tantas atraídas por el lujo y la buena vida. Se había enamorado de Flanagan por su ostentación, más que por sus valores. Pero no contaba con que sus amigos o empleados no eran nada de fiar. Ella, juguetona y con ganas de divertirse la encantaba conducir la zodiac por el río, para ir a comer o cenar a un restaurante de la orilla o para pasear con libertad por la ribera mientras Flanagan se quedaba en el yate.
La tarde del viernes que la asesinaron no fue una excepción y al ir a desembarcar se enganchó en la lona y descubrió los paquetes de droga. Cogió el botón entre sus manos de forma nerviosa y fue a decir a Brown que la acompañara a ver lo que había descubierto. Este llamó a Starky de inmediato y le alertó para que estuviera a bordo del yate, que le iban a recoger.
Al llegar al yate, y habiéndose cerciorado que Clif dormía una de sus siestas, saltó rápidamente a la embarcación y la llevó a la orilla opuesta, con el pretexto de que se iban a entregar sin que se enterara Flanagan.
Una vez en la orilla la agarró Starky por detrás y la conminó a que no dijera nada. Parece que la joven se resistió y la apuñaló. Ante la llegada de los jóvenes referidos la ocultaron entre unos matorrales y la taparon con la lona, esperando llevar a Brown y la droga al Explendor y más tarde volverían a por ella y estudiarían como deshacerse del cadaver. Lo demás ya lo sabíamos.
Al terminar el informe y entregarlo al comisario se acordó de su mujer. Norma estaría esperándole resignada como siempre y pasó por el puesto de flores para llevarla un gran ramo. Se lo merecía.


Publicado por interazul @ 18:41  | Misterio
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios