Domingo, 09 de abril de 2006
Muerte al atardecer( Capítulo V)


Imagen

El retrato robot era un invento inservible. Nadie nuevo había acompañado a Clara Lemos aquella tarde, por tanto había que centrarse en Starky y Flanagan o en el mismo Marlow.
Flanagan estaba como si no hubiera pasado nada. Su abogado respondía por él negando que trasportara droga en su yate y que él no sabía lo que hacía Clara cuando no estaba con ella. A lo mejor ella le había convencido para utilizarle de tapadera en su mercadeo.
Sobre la zodiac no se explicaba como volvió al yate. La noche del viernes juraría que no estaba en él.
El juez dictamina el ingreso en prisión bajo fianza de 600000 dólares por tráfico de drogas de Flanagan y prisión incondicional de Marlow por presunto asesinato con premeditación. Leroy es dejado en libertad sin fianza, pero se le indica que está bajo vigilancia.
Al menos estaríamos libres de ellos por algún tiempo, pues Flanagan no tenía tanto dinero y parece que los capos de la droga no le tenían en su nómina. Aquí seguía habiendo algo muy raro, pensaba Morris, mientras llamaba a su mujer por enésima vez.
-Norma, no puedo vivir sin ti, no descanso ni vivo. Cuando llego a casa quedo rendido en el sofá y ni me acuesto pensando que haces y dónde estás, vuelve conmigo. Yo siempre te he tratado bien y los niños merecen tener padre y madre.
- Bueno, Richard, estaba esperando que me dijeras eso. Sabes que mi padre también fue policía y no me asusta el que un día me digan que me quedé sin marido, pero me habías abandonado con tanto trabajo. Esta misma noche estoy en casa contigo y los niños.
Al cerrar el celular se quedó pensativo: - No hay quien entienda a las mujeres, Pero la amo y quiero seguir hasta el final con ella. Caso resuelto y soltó una carcajada.
- Inspector que le pasa, ¿qué le da tanta risa?-pregunta el sargento, que iba a su lado en el coche.
- Pues como habrás oído ya he arreglado el asunto con mi mujer, ahora solo falta lo del asesinato que nos traemos entre manos.
- Mire yo creo que hay que apretar las tuercas a Leroy, tiene que cantar. Y Flanagan en la cárcel también debe ser presionado, porque no creo que le agrade.
- Volvamos al Explendor. Yo creo que la clave está en quién más conocía a Clara de alli.
- Y de paso veamos si hoy podemos comer allí.

Una vez en el restaurante, que ahora tenía nuevos camareros, pero aún había dos de los que conocían bien a Leroy y al asesinado Brown.
Un tal Rooger si había conocido a Clara.
- Esa joven no es posible que estuviera implicada en nada de drogas. Era una gran mujer y muy honrada. Había caído en los brazos de Clif Flanagan porque se había deslumbrado. Pero estoy seguro de que ella no sabía nada. Brown era un mal bicho y ese si que estaba implicado sin duda-le cuenta al inspector.
- ¿La viste con él como salía de aquí a recoger algo, que podía ser droga?
- A mi pareció que salió obligada con él y no era lo habitual. Ya no volvió ella a entrar y vi a Brown muy nervioso.
- El problema es que este también está muerto y no podemos sacar mucho a los demás.
Morris quedó pensativo. Ya tenía resuelto el caso casi con seguridad. Había que volver al yate y removerlo todo, Estaba bajo custodia policial y nadie podía haber cambiado nada desde el domingo.
Después de comer el pescado a la sal con patatas asadas y piñones,¡por fin! salieron hacia el yate.
Después de buscar por todas partes, se fija el inspector que debajo del catre en el camarote de Straky hay una tabla algo levantada: Apenas medio milímetro más que las otras, pero el sagaz sabueso la levanta y debajo ve como en un doble fondo hay una pistola, un cuchillo y restos imperceptibles de droga, menos para el avezado policía.
- Ventura espose a Starky de inmediato.
- Voy-en ese momento se escucha un disparo por encima de la cabeza de Ventura-¡me disparan!
Starky salta por la borda hasta el muelle y corriendo se dirige hacia uno de los grandes almacenes donde se trasportan las mercancías de los barcos. Mientras Ventura corre tras él, Richard va por detrás del almacén.
El piloto de Flanagan se esconde detrás de unos contenedores y dispara repitas veces al sargento. Este cambia el cargador y le conmina:
-¡Entréguese! No tiene escapatoria. Usted mató a Clara porque le estorbaba.
- Si la maté y no me importa matar a un policía entrometido-contesta el perseguido.
- No vas a escapar-le dice el inspector mientras le apunta a la cabeza con su revolver del 38-suelta el arma o te frío.
Morris había entrado por detrás y de forma sigilosa se había situado a la espalada de Starky. Este suelta el arma y en unos segundos Ventura le esposa mientras Morris no deja de apuntarle.
- Clara no sabía nada de la droga hasta el viernes que fue asesinada. Tú la utilizabas para que la droga que te metían en la bahía la colocara el tal Brown. La ocultabas en la zodiac mientras tu patrón y ella se hacían el amor en el yate. La lona que la cubría ocultaba los paquetes hasta que llegaba a la orilla. De manera regular tu amigo se las ingeniaba para distraer a Clara y meter la droga en el restaurante. No sé el tiempo que llevabas haciendo esto, pero parece que el viernes fatídico Clara al bajar de la lancha se enganchó en un botón y saltó la lona descubriendo el pastel- cuenta de seguido el Inspector.
- Estoy harto de que Flanagan se hiciera el tonto con Clara, yo la conocía de antes y quería que fuera mi novia, pero tuvo que entrometerse y decidí vengarme de ellos. La maté después de embarcarla en la zodiac y llevarla a la otra orilla. No quería matarla sólo intimidarla, pero se resistió y no tuve más remedio que clavarla el cuchillo en la garganta.
- ¡Hijo de puta!- legrita el Inspector agarrándole de la garganta de forma que casi le estrangula- ¿por qué la clavaste el cuchillo?
- Iba a ir con el cuento a Flanagan y a la policía y no tuve más remedio. La convencí de que yo mismo iba a entregarme sino involucraba a Flanagan, que era capaz de matarme, y pensaba tirarla al río cuando llegaron unos jóvenes tirando fotos y la tapé con la lona debajo de los arbustos. A la mañana siguiente pensaba volver para buscar como enterrarla, pero ya fue tarde. La descubrieron.
En ese momento llega el comisario con varios coches patrullas y el esposado es conducido a uno de ellos.
- Le has leído sus derechos?-pregunta a Morris.
- Si sus derechos y los míos a detener sabandijas-responde.
Continuará…..


Publicado por interazul @ 0:16
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios