Domingo, 26 de marzo de 2006
Muerte al atardecer (Cap?tulo II)


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A la ma?ana siguiente Morris estaba de un humor inaguantable, su mujer le reclamaba una paga mensual y la casa de la Gran Avenida, que apenas pod?an mantener. Se escudaba en que los ni?os estaban con ella y el juez de divorcios r?pidos le daba la raz?n. Tendr?a que hablar con su abogado.
Ten?a que interrogar a los pilotos del yate y a los b?rmanes de nuevo. Esto estaba cada vez m?s oscuro.
- Mickey, ?Usted cu?ndo y en que circunstancias vio por ?ltima vez a la se?orita Clara?- le pregunt? Morris en presencia de Ventura, en la Comisar?a del distrito donde les cit? a todos.
- La vi a eso de las cuatro de la tarde en el yate con Clif y despu?s ya no s? m?s porque se bajaron a los camarotes y yo no interrumpo nada. Est?bamos anclados en el centro del r?o y aprovech? para descansar, no s? m?s.
- Vamos a ver, Mickey, ?ya no supo m?s de ella?. ?No sabe nada de la zodiac?-pregunta el Inspector.
- Pues creo que la zodiac sigue en el yate. Yo no s? que se usara-suelta como una bomba a Morris- se recoge en popa sobre la cubierta.
- ?Ventura, vaya a comprobar esto enseguida, r?pido! Se nos pas?, por creer en las palabras de cualquiera y ll?meme en cuanto sepa algo, con el celular- nosotros esperamos aqu? sin movernos.

Ventura sali? tan r?pido como le permitieron sus largas piernas y cogi? el coche Ford y al llegar al yate se encuentra con la siguiente situaci?n:
En la popa est? la zodiac. Enseguida llama a Morris:
- Inspector, est? aqu?- le dice.
- Van de inmediato los peritos para ver que encuentran- le contesta- no se mueva de all?.
El sargento por su cuenta, con los guantes de l?tex puestos se acerca al bote y observa la falta de uno de los seis botones que amarran las cuerdas de sujeci?n. Lo m?s curioso es que no existen huellas de sangre. Habr? que ver las huellas que hay.
Los peritos sacan a la luz muchas huellas de la zodiac. Pero mientras Morris sigue interrogando ahora a Starky, un individuo de muy mala catadura y que m?s bien parece un ex boxeador que un piloto o copiloto de yates.
- Yo no s? nada, ?para qu? me ha llamado?-dice de pronto al inspector.
- El que pregunta soy yo- le dice, mientras piensa: ?estos que dicen que no saben nada siempre son los que lo saben todo, y ojea la ficha policial que han obtenido con sus datos- has estado en chirona ya, por violar a una mujer, ?se te olvid??.
- Espere, inspector, espere, eso fue hace muchos a?os-salta Starky-cambiando su semblante de forma repentina a preocupado.
- Si hace unos diez a?os y te pasaste en la c?rcel cinco, porque la victima dijo al final que hab?ais ido a tomar unas copas y como que consinti?. ?no ser? que la amenazaste?- y le apunta con fuerza en el pecho con su ?ndice el inspector- y adem?s antes por hurto fuiste detenido dos veces y encima por robar a mujeres indefensas. ?Dime que viste antes de ayer en el yate de tu patr?n!
- Bueno si le digo la verdad, ?no me acusar? a mi de nada?- pregunta preocupado el fuerte copiloto.
- Desembucha o te mando al talego ahora mismo.
- Mi patr?n y la se?orita bajaron al camarote principal y o? como discut?an sobre algo as? como si su mujer se entera. Ella le dijo que deber?a divorciarse, que si no le dejar?a, cre? entender. Despu?s de un rato ya no sent? nada, supuse que se calmar?an y como nos dio orden de permanecer anclados en el centro del r?o, que les gusta ver el paisaje de las orillas y desde la proa, la bah?a tan hermosa al atardecer, pues me retir? a descansar. A eso de las cinco o un poco antes o? un motor de fuera a borda que arrancaba junto al yate y supuse que era la zodiac, pero no me molest? en averiguarlo.
- Pero la zodiac sigue en el yate-le interrumpe el inspector.
- Pero puede haber ocurrido que la devolviera luego la se?orita.
- ?Idiota! La se?orita fue asesinada a eso de las cinco y ?puede ella haber llevado la lancha muerta?-le increpa Morris.
- Yo no s? quien la cogi? ni quien la dej?.
- ? Dijiste la se?orita!? Aqu? no se pasa nada! Otra cosa: ?En la lancha se va con traje de calle?
- Normalmente se lleva el chaleco salvavidas y cuando es breve el trayecto no se cambia de traje nadie.
Morris empez? a sospechar de ?l. Pero hab?a algo que le hac?a inocente: La v?ctima no fue violada. El informe sobre las huellas encontradas era casi in?til. El agua borra casi todas. Las huellas que predominaban eran posiblemente de quien la subi? con el cable hasta el yate. Pero eran demasiado variadas.
Los del bar eran Brown y Leroy. Si hab?an atendido a esa belleza, ahora muerta por las malas compa??as, seguro que aclarar?an algo m?s que en el bar.
- Vamos a ver Brown, ?qu? pidi? la se?orita para tomar?- interroga al barman.
- Pues recuerdo que pidi? un c?ctel Pac?fico y dijo que les prepar?ramos algo de cenar, pero a los cinco minutos se arrepinti? y dijo que se iban-contesta el camarero algo nervioso.
- ?Iban?, describa al que le acompa?aba-casi chilla Morris.
- Bien, era un caballero de unos cuarenta a?os, con el pelo rubio rizado, un poco raro, con una cicatriz peque?a debajo del ojo derecho, pero llamativa. Por lo dem?s era alto y bien fornido.
- ?C?spita! y ?por qu? no dijo esto antes? ?Es que les pag? para que no lo dijeran y ahora en Comisar?a se les abre los ojos??in?til!-le insulta el inspector.
- Es que a mi no me pregunt?, se dirigi? a Leroy y como es mejor tener la boca cerrada por estos andurriales.
- Vaya junto a Mac Millan, el que hace los retratos robots y ya puede afinar- Richard Morris se contuvo lo que le iba a llamar, seguramente algo mucho m?s fuerte que antes.
Sigui? con Leroy, un joven de veinte a?os con aspecto de estar muy ducho en peleas callejeras, y seg?n los datos que ten?a el inspector hab?a sido contratado como guardaespaldas, pero hacia las veces de barman, cuando el trabajo apretaba y de paso despistaba a los nuevos pendencieros que se acercaban por el Explendor.
Continuar?
Publicado por interazul @ 12:44
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