Jueves, 16 de marzo de 2006
El misterio del cuarto amarillo

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El Sr. Callahan estaba muy cansado despu?s de la agitada jornada de trabajo y como eran las fiestas del lugar hab?a un gran bullicio en el pueblecito mejicano donde se encontraba. La maquinaria que hab?a vendido al Gobierno de M?xico hab?a sido su gran venta del a?o. Seguramente ser?a condecorado cuando volviera a Dallas.
Bueno lo importante ahora era descansar para emprender el regreso al d?a siguiente temprano. Se dirigi? a la ?nica pensi?n del pueblo: ?La Imperial?, en una casona del tiempo de los espa?oles, apenas reformada y con muros de piedra y ventanas peque?as con rejas de hierro.
- Se?or-dijo dirigi?ndose al de recepci?n- necesito una habitaci?n para esta noche.
- Pos, no va a ser mister, estamos llenos por las fiestas-le contesta el so?oliento ventero.
- ?Seguro que no le queda alguna aunque sea peque?a? Estoy muy cansado.
- Bueno, est? el cuarto amarillo, pero esa no se la recomiendo por nada del mundo mister.
- ?Por qu??
- Est? clausurada desde hace muchos a?os, porque en ella murieron, se dice, muchos hu?spedes sin saber las causas. Dicen que aparec?an hinchados y como negruzcos, como asesinados.
- Bueno yo no soy supersticioso- dice Callahan-me quedo ese cuarto.
Y all? se qued? para siempre. A la ma?ana siguiente apareci? muerto en el lecho algo hinchado y amoratado. Los investigadores mandaron aviso a Texas para que vinieran a buscar a Mr. Callahan y de paso que enviaran a unos investigadores norteamericanos para que vieran qu? es lo que pasaba en ese cuarto pintado de amarillo.
El Inspector Morris y su ayudante sargento Ventura peinaron el cuarto de arriba abajo y no encontraron nada sospechoso. La ventana estaba cerrada y su reja intacta. La puerta hab?a permanecido cerrada durante toda la noche desde dentro y s?lo a la ma?ana siguiente cuando fue la de la limpieza con su llave maestra a entrar, ?sta hab?a sido abierta. El equipaje estaba sin revolver y las ropas de la cama no presentaban manchas sospechosas. La autopsia hab?a rebelado un nivel en la sangre de un veneno desconocido, pero Mr. Callahan no hab?a tomado nada en la fonda el d?a anterior y nadie m?s hab?a resultado intoxicado.
El sargento Ventura de origen hispano propuso al Inspector una cosa: Se iba a quedar toda la noche en la habitaci?n encerrado y ?l permanecer?a fuera sentado. Ten?an que aclarar este misterio.
El posadero puso s?banas limpias y le dio la llave del cuarto con cierta desgana.
Ventura se ech? en la cama sin desnudarse y observ?. La habitaci?n ten?a un armario de madera en la pared de enfrente que hab?a sido casi desguazado para buscar algo, aunque sin saber el qu?. La cama era tambi?n de madera y de altas patas y debajo de la cama las baldosas estaban perfectamente pegadas. La mesilla ten?a una jarra con agua y un vaso. La ventana estaba encima de la cama y estaba perfectamente cerrada y con una cortina que corrida apenas dejaba entrar la luz de la luna, aquella noche llena.
Estaba dispuesto a permanecer toda la noche despierto, porque adem?s las canciones de los mariachis de la taberna cercana acompa?aban para ello. Las horas transcurr?an despacio y cada hora el Inspector Morris golpeaba la puerta:
- Ventura, ?Alguna novedad?
- No se?or, nada. Todo sigue igual-respond?a el sargento, pero a eso de las cuatro el sue?o le rindi?.
- Sargento, sargento, despierte- voce? Morris
Al no recibir respuesta Morris abri? con la llave maestra. Ventura estaba inconsciente sobre la cama y una gran ara?a del tipo tar?ntula se deslizaba por la colcha y de forma precipitada se introdujo en el armario. Morris la dispar? cuando se encaramaba hacia el techo del mismo. El bicho cayo retorci?ndose en el suelo.
R?pidamente se acerc? al sargento y vio los dos peque?os orificios de los quel?ceros en el cuello, Apenas perceptibles, pero all? estaban. Succion? con fuerza el veneno y dijo al posadero, que hab?a acudido al oir el disparo:
- Corra avise al m?dico.
El m?dico acudi? con el ant?doto. No era raro en aquel lugar las tar?ntulas.
Una vez evacuado Ventura al hospital comarcal, Morris se acerc? al armario con sumo cuidado. En lo alto hab?a un orificio que se perd?a en el techo de la habitaci?n y en ?l hab?a estado siempre un nido de tar?ntulas. Estos animalitos viven muchos a?os, sobre todo las hembras y necesitan muy poco alimento para subsistir, el calor humano en la noche las puede despertar y los pelos urticantes que poseen son sumamente peligrosos, m?s que el veneno de los quel?ceros.
Publicado por interazul @ 13:36
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Comentarios
Publicado por Invitado
Martes, 02 de enero de 2007 | 13:06
hola!!
alguien me podria decir dond puedo encontrar el resumen del misterio del cuarto amarillo??
eske me lo e leio xro no m e enterao d na y el dia 8 lo tng k entregar
Enfurru?ado
Publicado por interazul
Mi?rcoles, 03 de enero de 2007 | 17:27
Si de ?ste que est? tan clarito no te has enteado, no creo que te enteres de nada. Tengo tu IP por si das la lata con tonter?as. Un saludo.