Martes, 07 de febrero de 2006

Las primeras Navidades en guerra (de la Novela "El largo noviazgo")

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Parte del relato:

...Realmente, era desesperante, hermanos, no ya amigos o simples parientes se encontraban de forma increíble en bandos diferentes, pudiendo llegar en algunos casos a matarse entre ellos, al estar alistados a milicias diferentes o en cuerpos del ejército distintos.
El pensar que Julia y sus familiares de Moralzarzal se encontraban en aquella situación le preocupaba, al fin él era hijo único y sus primos estaban todos en pueblos de Valladolid y algunos en Burgos. Sus padres se encontraban unidos y casi toda la familia se llevaba bien y sin problemas.

-Mire, sargento Morales, no lo dude-continuó el teniente- el ejercito de España está casi por completo a nuestro lado y con la ayuda importante de falangistas, a los que se están afiliando muchos derechistas e incluso de izquierdas, para camuflarse, requetés y voluntarios que se alistan sin parar, estaremos en Madrid antes de estas Navidades.
El teniente, se equivocaba, en noviembre de 1936 las brigadas internacionales números 11 y 12 empezaron a taponar huecos, con ayuda de tanquetas soviéticas en el frente de Madrid, y aunque no pudieron reconquistar la ciudad universitaria, en manos de los nacionales hasta el final de la guerra ya. Si reconquistaron Getafe y su cordón industrial.
El gobierno de la II República se había trasladado por esas fechas a Valencia, y los comités de defensa en manos de un tal Carrillo, un tal Segundo y algunos anarquistas comenzaron a fusilar en masa a los falangistas detenidos y a curas y monjas que encontraban a diario. Se calcula en cerca de diez mil fusilados, antes de las Navidades del 36, entre ellos personajes tan importantes como Ledesma Ramos, Ruiz de Alda, del que decían asesinaron en la propia cárcel, junto a Fernando Primo de Rivera, hermano de José Antonio, y a muchos bien preparados falangistas. Y ya a finales de noviembre empezó a correr el rumor de que José Antonio Primo de Rivera, había sido considerado el primer responsable de lo que ocurría, por sus cartas a Franco y a Mola , y había sido fusilado en Alicante.
Un dirigente muy importante para el anarquismo ibérico, Durruti parece que cayó en el frente de Madrid.
Todo se iba complicando en gran medida. Los falangistas de Valladolid advirtieron: “Por cada falangista que comprobemos haya sido asesinado por los comunistas, serán fusilados diez comunistas”. Girón había desplazado al hermano de Onésimo en el mando de las JONS de Valladolid y era un hombre bronco, austero y con pocas ganas de ser derrotado, estaba en contacto con Mola, al que consideraba debía ser el Jefe de todos los ejércitos y esperaba que la campaña del Norte concluyera rápidamente y la toma de Madrid sería un hecho.
Y así llegamos al 24 de diciembre de 1936.
En Valladolid se quería celebrar la Navidad, como un goce al sentir la pronta liberación de toda España del terror rojo, que era como se había bautizado ya a toda la contraofensiva republicana.
Morales y sus padres celebraron aquella Navidad con austeridad y sólo en las postrimerías del día 31 se reunió con algunos amigos y estando en el café del Norte su amigo Anzules le presentó a una rubia estupenda, que se llamaba Rosa Amores y enseguida congeniaron, sobre todo por las copitas que se habían tomado y empezaron a tontear, hasta que en un momento dado, Rosa le dice:
- ¿No estarás casado, guapo?
- No, no, pero tengo novia.
- ¿Y dónde está en un día como este?
- Pues muy lejos, en Madrid.
- ¿No será una roja de esas que están impidiendo el avance nacional?
- ¡Qué dices!, mujer, es muy cristiana y está, bueno, estaba de vacaciones con sus padres en un pueblo cercano a la capital.
- Ah, ya y ¿no puede volver?
- ¿Es que no sabes que no se puede ir ni venir a Madrid por ningún sitio?
- Ya me figuro, bueno ¿por qué no nos lo pasamos bien, a lo mejor tu novia no regresa nunca, yo soy Rosa, Rosa Amores-dijo la descarada, con rin-tin-tin.
- Yo de amores ando muy desgraciado-argumentó Roberto- pero de Moral, ando muy bien me apellido Morales.
- Está bien, tomemos otra copita y vamos a comer las uvas a la Plaza Mayor, que creo que habla, el Capitán General esta noche desde la terraza.
....

Todos los hombres buscan la verdad, pero algunos se niegan a reconocerla.


Publicado por Lanzas @ 13:12
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