Viernes, 27 de enero de 2006
El largo noviazgo

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El largo noviazgo

Estaba desesperado, había hablado con su novia, Julia y esta le había dicho que su padre había decidido partir para Moralzarzal (Madrid) el día 11 de julio, para pasar lo que quedaba de mes y agosto entero en la sierra, como a él le gustaba.
Roberto trató de hablar con su futuro suegro, pero no se daba a razones. Habían detectado unos papeles a unos falangistas presos en Valladolid y sabían que el Alzamiento era inminente. El mismo teniente coronel Gómez, les había arengado hacía unos días en el cuartel, diciéndoles que ¡La Hora de España estaba llegando!¡Qué esto no se podía soportar más! A resultas de que tuvieron que intervenir una vez más para impedir la quema del convento de San Benito de Valladolid, dónde vivían.
Roberto Morales era un sargento de la Guardia Civil y había conocido a Julia hacia casi un año y quería casarse con ella cuanto antes.
Lo más puñetero del asunto es que Don Luciano, su futuro suegro, se quería ir con su mujer, su hija menor, Julia y dos nietecillos de unos 5 y 6 años al pueblo ese de la sierra. ¿Por qué no se iban solos ellos?¡No había manera!
El 11 de julio vio partir el tren desde la estación de Valladolid hacia Madrid. Cuando volvió al cuartel de la Guardia Civil, recibió una orden de sus superiores: El día 17 de julio tienes que presentarte en Madrid con este sobre lacrado y en la misma estación, previa contraseña te será cambiado por otro del mismo tamaño. No podemos fiarnos del teléfono ni del telégrafo.
¡A sus ordenes, mi Teniente Coronel!-dijo el sargento Morales, sabiendo que las ordenes ni se discuten ni se ponen en duda. Y además pensó: Pararé en Villalba, estación muy próxima a Moralzarzal e intentaré, llegar a recoger a mi novia y a sus padres.
La madrugada cálida, del día 17 de julio en Castilla le despertó en el tren que había cogido por la noche. Estaba impaciente por llegar a Villalba. Al poco bajando rápidamente del tren, en bicicleta, se acercó a la “Villa de los Villa”, como había colocado en la verja del jardín de la casa Don Luciano, ya que se apellidaban Villa.
-Angelito, llama a tu tía sin dar muchas voces- le dijo al niño, que a hora tan temprana,ya estaba jugando en el patio.
-¡Tía Julia, tía Julia, el guardia está en la verja!-chilló el niño sin hacer caso a Roberto.
Ella salió al poco, agitada, con su vestido de verano que dejaba traslucir sus encantos y con el pelo casi rojo, bien cuidado, que le caía hasta casi la cintura y le miró asombrada con esos ojos verdes maravillosos que tenía.
-¿Qué haces aquí, Roberto?-le espetó.
- Voy en misión secreta a Madrid, sólo tengo diez minutos para no perder el próximo tren hasta la capital, que salga tu padre y le explico.
Ella fue rauda a buscar a su padre. A los dos minutos, que le parecieron siglos, salió de nuevo ella sola.
-Dice que si te han dejado venir desde Valladolid es que no hay ningún peligro, que no nos vamos hasta fines de agosto-le dice.
- Bueno, lo doy dolorosamente por perdido- y traspasando la verja cogió a Julia por la cintura y rozando apenas sus labios, ante el rubor de ella mientras le susurra-¡adiós, amor! Espero que todo se arregle en unos días. Volveré a por ti.
Y cogiendo la bicicleta, que le habían dejado unos guardias de Villalba salió corriendo hacia la estación. El tren estaba ya en el andén a las 10 en punto de la mañana y llegó enseguida a la estación de Chamartín de los ferrocarriles del Norte en Madrid. Allí estaba el cabo Ruperez, conocido de él desde los tiempos de la Academia de Guardias. La contraseña era: “¿Qué tiempo se prevé en Valladolid el fin de semana?”. Y él contestaría: “Estará lloviendo en Valladolid en forma de tormenta”. No era prácticamente necesaria la contraseña, pero la dieron. Intercambiaron los sobres y rápidamente el sargento Morales cogió un tren de vuelta a Valladolid.
Cuando llegó a Medina del Campo, ya por la tarde del día 17 de julio de 1936, estación anterior a Valladolid, un pelotón de guardias civiles estaban custodiando la estación y junto a ellos un nutrido grupo de falangistas cantaban: ¡El Alzamiento ha triunfado en Valladolid!¡Viva España!¡Arriba España!.
Nada más llegar a Valladolid, el teniente coronel le esperaba en la estación. Sin mediar palabra, abrió el sobre y exclamó:
- Los de Madrid dicen que acatan al Gobierno de la República y aquí ya hemos tomado Valladolid y mañana los ejércitos tomarán posiciones. ¡El Alzamiento Nacional ha comenzado!
El sargento Morales se quedó pálido. ¿Cuándo volvería a ver Julia?
Lo que iba a ser un Golpe militar se transformó en una guerra civil de 3 años.

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Publicado por Lanzas @ 22:20
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