Jueves, 24 de noviembre de 2005
Y canté en el coro del colegio

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El hermano “Nerón” era el encargado del coro de ángeles del Colegio y como en todo lo que ponía empeño, lograba que un puñado de niños y adolescentes cantaran en varios concursos entre Colegios, y por supuesto en la gala de fin de curso delante de los padres de los alumnos y de los invitados.
El que esto escribe nunca había sido capaz de cantar más que el Porompompero y los himnos patrióticos dentro del grupo general de alumnos, bueno, y alguna vez yendo de excursión, en el autobús cantamos alguna canción de sabor verbenero y poco más. Siempre me hacía el remolón, porque creo que el oído, no ya ahora, sino desde que nací lo tengo como un armario ropero.
Pero el “Nerón” era un incansable buscador de nuevos talentos me probó y me hizo entonar algo así como:
-Bon-bon-bombón-do-re-mi-fa-sol-sil-la- y poco más-
Y debió gustarle sobremanera mi entonación, porque me dijo, en el recreo al salón de actos a cantar.
Llegado el momento y como yo no estaba por la labor, ya que me daba hasta vergüenza lo mal que cantaba, decidí por mi cuenta no bajar al salón y quedarme en el patio jugando, que era lo que más me gustaba.
Terminado el recreo y estando sentándome en la silla de mi pupitre, y cuando iba a sacar el libro de Lengua Española, oigo en la puerta mi nombre, entonado por el tal “Nerón”, acudí rápido a la llamada y me pregunta.
-¿ Por qué no bajaste con los del coro?
-Pues, perdone, creo que yo no sé can…
No pude terminar la palabra cantar, un tortazo me tiró la cabeza contra el quicio de la puerta y casi pierdo en sentido. Apenas me repuse y otro del lado contrario me hizo recuperar el equilibrio, mientras entre nebulosas oía.
- El que decide quién vale para cantar soy yo en este colegio desde hace más de diez años. Así que baja de inmediato, que seguimos en el Salón durante esta clase ensayando.
Como pude bajé las escaleras de dos en dos o de tres en tres y me encontré en el amplio y frío salón junto con mis compañeros de coro.
- ¡De rodillas!-
Y así permanecí llorando durante al menos un cuarto de hora, hasta que me indicó que me incorporara al conjunto.
Canté la Rianxeira, El Ave María, Isabel y Fernando y bueno un sinfín de canciones, que ya ni recuerdo.
El Coro de nuestro Colegio quedó el segundo ese año en el concurso provincial y el primero al siguiente. Canté durante tres largos cursos con ellos y no falté ni a uno solo de los ensayos. Aunque les contaré que ocurrió con el tal “Nerón” al final del último curso de los que yo acudí a ese colegio.


Publicado por interazul @ 14:35
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Viernes, 18 de noviembre de 2005
EL PASADO SÓLO SIRVE PARA EJEMPLO…

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Me presentaré, aunque no es la primera vez que vierto mi humilde opinión por este medio. Me llamo María Ángeles y soy profesora de profesión aparte de madre y esposa.
Nací en el seno de una familia de rojos ofendidos y humillados. Mi padre, por el hecho de haber sido secretario de la C.N.T fue detenido al terminar la contienda civil y condenado a dos penas de muerte por nuestro “querido general Franco”.
De estas penas fue conmutado por haber salvado él a su vez a gentes de derechas de su tierra natal que a su vez fueron detenidos por eso, por ser de derechas, sin haber cometido delito alguno. Los atropellos y los crímenes absurdos y siempre injustificables, se cometieron según testimonios de personas que vivieron aquellos lamentables acontecimientos, por LAS DOS PARTES IGUALES.
En estos días tengo la impresión que alguien quiere seguir usando tanto dolo, tanta tristeza como se ocasionó en tantas y tantas familias españolas, incluida la mía, para no sé muy bien qué oscuros propósitos.
Creo que lo que se debería hacer es tratar, sin ser fácil, de olvidar ese pasado y que sólo sirva de ejemplo para que no VUELVA A REPETIRSE JAMÁS.
En esa guerra entre hermanos no hubo más que vencidos. El camino que yo veo es el de la unión entre todos los españoles, aunque haya diferentes opiniones y formas distintas de concebir de ver la vida; esto es algo inevitable, y creo que bueno, en el fondo. Pero nunca deberían llevarnos estas discrepancias a llegar a pensar que con la violencia otra vez entre hermanos se podría arreglar algo. Eso es volver hacía atrás y siempre hay que mirar hacia delante.
Estamos en el siglo veintiuno. Hemos visto que los problemas no se arreglan con la violencia; hay que tratarlos de otras maneras.¿ No es el diálogo la forma de expresión que nos distingue del animal? ¿Por qué, pues, no lo utilizamos a ver qué conseguimos con él? YO ya sé que no es nada fácil sentarse a dialogar con personas que quizás se detesta, pero, ¿no es mucho peor incitar al odio y a la lucha , sabiendo la pena y el dolor que ocasionan tales opciones?.
Yo, la hija de un rojo, y ya sabéis que de lo que se mama…, creo que debemos respetar a TODOS nuestros muertos de un bando y del otro; orar por ellos, el que crea en eso y honrarlos a TODOS, pero ¡YA!. Ahí queda el pasado. Enseñándonos la historia de nuestra patria; no cambiando los nombres de los monumentos sino que nos sirvan como lección, tanto si lo que hicieron fue bueno o malo, aunque ya se sabe que estos conceptos son muy relativos.
Pido un poco de cordura e inteligencia a todos. Sólo se vive una vez y hay que saber vivir cada vida lo mejor posible: trabajando, construyendo un país cada vez más grande en logros de todo tipo, educando a nuestro tesoro del futuro en el amor y respeto a la tierra que les ha visto nacer, sin despreciar a ninguna otra, hablando el español, pero reconociendo que hay otras lenguas en nuestra patria que lo que hacen es enriquecerla, jamás empobrecerla: que somos muy distintos pero todos españoles, y que se debe respetar esa diversidad. Y que, sobre todo, creo que hay lugar para todos y que podemos convivir en la comprensión y en el respeto. Igualmente que si en un a pareja se pierde el respeto, ésta se viene abajo, en un país, igual pasa. Creo, para terminar, que se debe ser comprensivo con las tendencias sexuales de las personas. Esto es algo íntimo que empieza y acaba en uno mismo, siempre que se haga en privado y con el consentimiento del otro. Otra actitud la encuentro muy retrógrada. Siempre que se sea un ciudadano honrado y trabajador no debe nadie inmiscuirse en su esfera privada.
Sé que habrá, si alguien lee mi escrito opiniones en contra. Está previsto, pero por favor, no hagáis que el controlador del foro tenga mucho trabajo .

Un cordial saludo a todos : María Ángeles


Publicado por mariangeles512 @ 12:34
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En la U.C.I.

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Este escrito pretende ser un homenaje a los que, aunque sea su profesión, velan porque los enfermos precarios salgan adelante y puedan contar esta experiencia.

No sé como, pero sí porqué, cuando abrí lo ojos y miré al techo de la habitación sabía que algo no iba bien. En seguida unas convulsiones que se asemejaban al frío que sentí cuando pasamos aquel día a diecisiete grados bajo cero. Yo quería llamar a Alicia, mi mujer, pero no podía articular palabra y una mascarilla me tapaba la boca, y es más no podía mover las piernas y los brazos permanecían como agarrados por unos cables. Del derecho vi se elevaba hasta unas botellas que goteaban agua y el izquierdo hasta una especie de aparato que pitaba de vez en cuando. Del pecho me salían unos cables hasta otra máquina que intuía sobre mi cabeza.
El caso que esa mañana, ahora ya no sabía ni la hora, ni si era de día siquiera o de noche tal vez, había ingresado en el Sanatorio para una intervención de próstata y las cosas parece se complicaron.
Una tiritona estrepitosa me hizo perder el sentido y al instante un joven se encargó de reanimarme y decirme:
- No se preocupe, está bien ya le he echado otra manta encima.
- ¿Y mis piernas?-pregunté ¿ por qué no las siento?
- Ya están reaccionando, es por la anestesia.
- ¿Dónde estoy?
- En la Unidad de Cuidados Intensivos.
- Quíteme la mascarilla, puedo respirar bien.
- No, espere aún un poco.
Después de unos interminables minutos, me hicieron caso y al menos podía mover la cara.
La U. C. I. había sido para mi un lugar que veía en los Telediarios y a donde no pude ir a visitar a un amigo que nos dejó, porque no dejaban que entrara nadie de la calle.
Me apresté a vivir (¿o a morir?) la experiencia. ¿ Saldría con vida de allí?. Yo estaba consciente y me daba cuenta de que en mi brazo izquierdo se hinchaba de forma intermitente un brazalete (luego supe que era el aparato automático de la toma de la tensión arterial) y en derecho ya observé los tubos que enlazaban con las botellas de suero y de algo más ( el “algo más”, luego supe que en realidad entraba a través de la uretra un tubo de sondaje y otro de lavado).
Una enfermera que de forma impagable hace guardia, para que los que como yo, se encuentran al borde del paso al más allá puedan sentir algún calor se acercó a retirar una bolsa que me pareció roja, que pendía de un borde de mi cama.
- No se preocupe- era el doctor que me había operado- le dejamos aquí esta noche, porque se ha hecho muy tarde, para subirle a la habitación, pero está bien. Mañana se le habrá olvidado esto.
- Menos mal-pensé- que es por lo tarde.
Ya no sentía tanto frio. Al menos tres personas se ocupaban de mi.
_ ¿Dónde está mi mujer?- pregunté.
- Ahora viene no se preocupe.
- Bendito sea Dios- ya podré comprobar que no estoy muerto, si la veo.
Oí su voz:- ¿Qué tal se encuentra?-¿Es normal tanta espera, si no está grave?-
Y se acercó a mi cama con cierto recelo. La veía algo borrosa, pero me tranquilizó saber que estaba pendiente de mí. El frío que sentía se tornaba algo menos insoportable.
Los minutos me resultaban extremadamente largos y de pronto noté que podía mover los pies, pregunté por la hora y me dijeron que era las dos de la madrugada.
El brazo izquierdo soportaba de forma intermitente el brazalete de la toma de tensión y el derecho parecía recibir el suero de forma aceptable y al tocarme entre las piernas pude notar otros dos tubos más. Eran los del lavado de la herida y la sonda.
¿Puede alguien subsistir de esta forma meses o incluso años como dicen y ocurre?-Me pregunté-¿El depender de un conjunto de máquinas o de personas que te atienden sin poder intervenir tan siquiera en la liberación de tus necesidades básicas, ni poder alimentarte por uno mismo es humanamente soportable?- El sueño me venció y no pude contestarme.
El ir y venir de enfermeros y auxiliares entre los biombos que separaban a varios de los enfermos me recordaba un poco el juego del escondite. Uno estaba operado de un tumor muy grave, otro parecía agonizar y los ruidos de los respiradores me parecía el de las cataratas del Niágara.
Ya era de día. Lo intuí porque notaba que estaban limpiando suelos y estantes y yo quería irme de allí. Al menos la habitación que me esperaba tenía una ventana a la calle y un televisor. Me lavaron y perfumaron dos señoritas muy amables y esperé.
Por fin llegó el médico y dijo:- Todas las constantes vitales están bien, le van a dar una manzanilla y le suben a la habitación.-
-¿No puede ser un chocolate con churros?-Dije- y la risa de los que me rodeaban me pareció un coro angelical.
La manzanilla me la tomé en varios tragos y me supo hasta bien. Después de más de 36 horas sin tomar nada me gustó.
Al fin me subieron a la cama de la habitación donde comencé una recuperación rápida y eficaz.


Publicado por interazul @ 11:11
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Mi?rcoles, 16 de noviembre de 2005
El chupinazo

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Uno de los días más señalados en el Colegio era el de su Santa Patrona, la Ntra. Sra. de Lourdes. Ese día se iba a misa a primera hora, a las nueve de la mañana y el resto de la mañana nos dedicábamos a jugar en el patio en todo tipo de deportes, más o menos organizados.
Como la fecha lo merecía nos llevamos un balón de reglamento para chutar con ganas y dejarnos de pelotas de goma, que eran un incordio y allí empezó la tragedia. Al lanzar a puerta vacía, ya que el cancerbero tenía miedo de ser derribado por el potente chupinazo que enganchábamos cada dos por tres, el balón impactó en la ventana de la vecina de enfrente. Seguramente aunque el descuidado portero hubiera estado cumpliendo su misión, hubiera ocurrido lo mismo, pues el chupinazo fue de órdago. Salió por encima de la valla del Colegio, que acaban de pintar para las fiestas de la Patrona y cruzó como un obús por encima de ella, cruzando la calle próxima y ¡zás!. ¡Cras!.
Los añicos de los cristales les vimos precipitarse a la calle y enseguida una mujer vociferante se asomó a lo que había sido ventana profiriendo toda clase de improperios, creo que incluso contra los curas.
El responsable del chupinazo se escondió como pudo en al capilla del Colegio y empezó a rezar un rosario en honor de la Patrona.
La señora de enfrente, para entendernos, no quería dejar la cosa así y se fue a entrevistar con el Hermano Director de los que ella calificaba de salvajes. La búsqueda empezó. Se preguntó por quién había autorizado utilizar el balón de reglamento, y salió como tal, el Hermano Cruces (le llamábamos así porque siempre estaba haciéndose cruces, era joven y se escandalizaba enseguida con nuestros dichos malsonantes) y dio con el que había aportado y era el dueño del balón y como los castigos aquél entonces, no eran para asumirlos, aún siendo uno el responsable, ¡sin serlo no te digo!, así que no dudó en acusar al que había lanzado con tal tino el misil.
¡Estaba perdido!. Mis padres tendrían que pagar la ventana, y yo tendría que estar castigado al menos durante los cuatro próximos años sin propinas ni salidas. ¡Era demasiado!. Y la inventiva, que también era pareja, por aquellos tiempos, al nivel de los castigos(¡bendita picardía!) actúo:
-Verá Hermano, yo chuté el balón, pero el gitano que pasaba por la calle empalmó el chupinazo final y por eso subió tan alto. Yo sólo soy responsable de que saliera por encima de la valla.
-¿Cómo y quién es ese gitano, que dice?
-Es cosa de la policía. Yo no se donde vive el atrevido.
-Pero, ¿Le conoce?.
-Ya lo creo, me robó las botas la semana pasada al salir del Colegio.
-Ah!. -Terció la vecina damnificada- es el hijo de los que viven en el corralón de San Blas. ¡Lo que me faltaba!.
-Bueno, no se preocupe, le pediremos las quinientas pesetas de la ventana en cuanto lo encontremos.
Y así se pasaron los días y los meses y la señora, al llegar el crudo invierno, tuvo que colocar la nueva ventana por su cuenta y yo salvé mi trasero por esa temporada y naturalmente las salidas los domingos y las propinas de al menos cuatro años.


Publicado por interazul @ 18:51
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S?bado, 05 de noviembre de 2005
EL MONTE ARDE

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La ermita antes del incendio

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Eran las once de la noche y mirando hacia el monte vi un destello que parecía una llamarada de fuego destructor.¿ Cómo podía ocurrir?. Era un día de julio y el verano era seco y asfixiante y algún loco, que llaman pirómano, podía intentar dar rienda suelta a sus bajos instintos, para estropear la noche, cambiando la paz del arbolado por el infierno asolador.
El monte que tenía todos los días al alcance de mi vista desde las ventanas de mi casa, era un conjunto de tres montículos elevados, llenos de pinos, eucaliptos, cipreses, olivos y cantidad de arbustos de todo tipo, que durante más de cincuenta años, gracias a una antigua repoblación forestal, eran el orgullo del pueblo, que en el centro de los tres montículos se erigía blanco. Una ermita con su campanario, casi en lo más alto adornaba, como si quisiera dar cuenta del tiempo de la reconquista, el conjunto de árboles, y servia de excusa a muchos amigos de las caminatas, para subir y subir por aquél intrincado y sano laberinto.
A los veinte minutos, y debido al viento enorme reinante lo que qué fue una llamarada se convirtió en lenguas enormes de fuego que subían y bajaban iluminándolo todo de forma diabólica. Se veían las luces de la policía y se suponía de los bomberos, que retrocedían a un ritmo tan rápido como el fuego avanzaba. Los árboles y arbustos crujían quejándose de su muerte y el fuego empezó a cubrir con su manto enterrador de forma total uno de los montículos. Las llamas avanzaban en al menos tres frentes: Hacia el norte, llegando hasta los depósitos del agua, hacia el este, dónde se encuentra el pueblo y hacia el sur donde un sin fin de viejas y nuevas urbanizaciones se entremezclan con explotaciones agrícolas y hasta ganaderas.
Los caminos de acceso eran cortados y sólo expeditos para los bomberos. Los primeros desalojos se organizan de forma alocada. ¡Hay que bajar hacia las playas!.¡Hay que refugiarse en los polideportivos de la Costa!.¡Dejan las casas con las ventanas cerradas y salgan.! Y así hasta la madrugada. No recuerdo madrugada más negra y maloliente. El humo negro cargado de cenizas enormes caía sobre las casas cubriéndolas casi como si de una erupción volcánica se tratara. Ya los incendios abarcaban más de diez kilómetros de superficie. Empezaron a llegar avionetas e hidroaviones descargando agua sin cesar por las laderas del sediento monte.
Muchos vecinos perdieron sus casas, pero al menos salvaron la vida, algunos refugiándose en las piscinas de las Urbanizaciones y otros saliendo monte abajo maldiciendo aquél día.
Después de tres días inacabables, la “normalidad” se consiguió.
Resumen del desastre:
Un incendio forestal se originó la noche del miércoles 18 de julio de 2001, en el paraje del Pinar de San Antonio de Mijas (Málaga), arrasando centenares de hectáreas y provocando la evacuación de cientos de personas.
El incendio se inició por una chispa que se produjo en un vehículo averiado, estacionado en la cuneta. La chispa prendió rápidamente ya que en la zona soplaba un fuerte viento. Las llamas y el humo se extendieron de tal manera que obligaron el desalojo de unos 600 vecinos de las urbanizaciones de Mijas.
En total han ardido 1.100 hectáreas. El fuego ha afectado a varias zonas de pinar, urbanizaciones del municipio malagueño y parte del casco histórico del pueblo.
El problema que se plantea ahora es el hecho de que un informe del jefe del Área de Seguridad de Fuengirola (Málaga) revela que la magnitud el incendio no hubiese sido tal si Mijas hubiese contado con un servicio de bomberos propio, tal y como se recoge en el artículo 25 de la Ley de Bases de Régimen Local, en el que se expresa que "todos los ayuntamientos con más de 20.000 habitantes tienen obligación de tener un servicio de bomberos".
¡Maldita burocracia!. No se contaba con bomberos cercanos y además el “chispazo” de un coche inoportuno, que supongo tendría dueño, era el “responsable”.
Ya nada es igual. El monte esta yermo, seco y maloliente. Los troncos calcinados se extienden sobre los vericuetos y entre las piedras. Los años pasan y lo que era un bosque es un erial. ¿Cuándo pagaran los responsables de tanta destrucción?.¿ Se ponen medios para evitar tanto incendio provocado?. ¿Se acotan los terrenos, que nunca debería ollar ni los artefactos con motores, ni los pirómanos verbeneros?.

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Foto del incendio atacado por los hidroaviones

Publicado por Lanzas @ 20:05
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Soy una espina

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Estoy tirada en un rincón de una calle cualquiera de una ciudad costera. La gente pasa por encima de mí y ni se enteran, pero yo no soy una espina cualquiera: soy una gran espina.
He estado clavada en mitad del corazón de una mujer por muchos años. La he hecho sangrar a chorros y sufrir todo este tiempo.
Me clavé en su pecho hace años, una fría y nebulosa mañana de noviembre de una ciudad oscura y alta, nada parecida adonde ahora me hallo tirada.
Aquella mañana la mujer en cuyo pecho he vivido por largos años, se levantó y después de asearse fue a coger a su pequeña hija para alimentarla. Cuando sus manos tocaron el cuerpecito algo muy raro notó esta mujer que ya no supo si encender la luz de la habitación o subir las persianas, lo que menos tiempo le llevara.
Encendió la luz y se llevó las manos a su boca al mirar a su hijita. Algo muy, pero que muy extraño le había sucedido.
Aparecía inerme, su cuerpecito no respondía a los movimientos ni a la voz de la madre. Tuvo un terrible presagio pero lo desechó al instante.
Se inclinó sobre ella y acercó su boca a la de la pequeña intentando insuflarle su aliento cargado de vida para ver si podía devolver el mismo a su hija.
Hizo este gesto varias veces como se lo habían enseñado en sus tiempos de estudiante, pero de nada le sirvió.
Llamó a la joven que le ayudaba en la casa:
-¡Por favor! Llama a mi marido, a la niña le ha ocurrido algo muy grave.
La muchacha toda nerviosa no daba con el número ni sabía hacer la llamada. La madre loca de ansiedad tomó ella el aparato y llamó al padre de la pequeña que yacía en su cunita y con voz extrañamente serena a pesar de la angustia dijo:
- ¡Carlos! ven a casa. Creo que la niña pequeña ha muerto.
Un grito se oyó a través de la línea telefónica:
-¡Oye! ¿Estás loca?
-No, no estoy loca, ven a casa.
Volvió a la habitación donde estaba su hija. Cogió sus manecitas y por primera vez se enfrentó con la muerte. Ella, que desde que tenía catorce años le había espantado la noción de la muerte, ahora la tenía ante sí y materializada en su hijita. Una intensa sensación de vacío, de impotencia y de dolor la invadió. Dejó caer las manitas, tan pequeñas, tan tiernas de su pequeña
Y fue ahí cuando yo empecé a clavarme en ese pecho en el que aún aleteaba un rayo muy débil de esperanza.

Llegó el padre, cogió a la hija y en compañía de una caritativa vecina se la llevó al ambulatorio más cercano.
La madre rogaba al buen Dios para que el coche tardara en aparecer por la calzada que se divisaba tras los cristales de aquella ventana del salón de la casa, desde la cual se divisaba toda la plaza, eso significaría que la estaban tratando en el pequeño hospital.
Pero eso no ocurrió. Al cabo de un tiempo que yo no sé precisar apareció el coche.
El padre con la hija entre sus brazos le dijo a la madre con voz muy grave.
-Tenías razón. La niña ha muerto –y la depositó en su cuna.
-Pero ¿qué es lo que le pasado?- preguntó con voz queda la madre.
-Le han llamado muerte súbita del lactante en la cuna.

Esta mujer en cuyo pecho me he alojado ya no quiso ver más a su pequeña. La noche más negra había caído sobre ella. No podía hacer ya nada por su hija y la visión de la niña le rompía su corazón de madre.
Esta mujer había conservado una extraña calma mientras creyó que a su pequeña le había dado algún ataque pero cuando vio regresar el coche en el que había sido transportada que la devolvía sin vida, cayó en el pozo más negro que nadie pueda imaginar.
Lo sé.
La he acompañado por largos años.
Ha querido mirar el paisaje y no ha visto los colores. Ha querido seguir viviendo y no ha hecho sino respirar. Ha querido trabajar y su mente estaba fuera de allí.

Tenía dos hijos más. Les miraba y yo sabía que si vivía era por y para ellos, pero que su vida en sí carecía de sentido. Hasta perdió la Fe. Estaba clavada en su corazón. Sabía muy bien lo que sentía.
Al cabo de unos años terribles en los que creyó morir mil veces decidió tener otra hija. Y la tuvo. Una hermosa niña que la colmó de felicidad aunque nunca el lugar de aquella otra fue ocupado.
Y el hermoso tiempo y la enorme voluntad de esta mujer fueron haciendo su labor y un día noté que me desprendía de este pecho y caía suavemente en una acera de una calle cualquiera de una ciudad con olor a mar.


Con cariño a todos los padres que han perdido un hijo.


Si ayudo a una sola persona a tener esperanza, mi vida no habrá sido en vano
( Martin Luther King)


Publicado por Lanzas @ 18:59
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Martes, 01 de noviembre de 2005
La boda

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El día soñado, después de varios años de noviazgo y no antes de terminar sus estudios y comenzar a trabajar ambos, llegó. La Boda tenía que ser una celebración en la que todos los familiares y amigos fueran partícipes de la felicidad que querían compartir. Se invitó a más de cien personas y se reservó la Iglesia de San Andrés para las 13 horas del día señalado.
A las 13.15 el cura se acercó al novio y le preguntó de forma algo macabra: -A las 13.45 tengo un funeral, si no aparece la novia tendremos problemas.
- No se preocupe, es que el tráfico es muy intenso, pero está llegando.
Efectivamente, el coche suntuoso, que la traía junto a su hermana, que era la madrina, apareció a los pocos minutos. Su vestido blanco como la nieve llevaba como adorno unas flores que cortejaban a la mejor flor del jardín. Estaba delgada, sobre todo debido al gran ajetreo sufrido con los preparativos del evento y con los últimos cursillos realizados en el trabajo. Pero era una delgadez elegante, que dejaba entrever un esbelto cuerpo y sugerentes curvas.
Al avanzar por el pasillo de la amplia iglesia, los susurros contenidos de admiración hacia su persona junto con alguna malévola mirada de alguna mujer envidiosa no empañaron su presencia, que todo lo llenaba.
El novio vestido con esmoquin azul marino con camisa blanca y lazo negro estaba algo nervioso, pero seguro de su papel. Habían meditado mucho el paso que daban. Habían estado a punto de suspenderlo por miedo a equivocarse. Tenían miedo a que los años dorados del noviazgo fueran enterrados en el matrimonio sin estímulo. Pero finalmente su deseo era vivir juntos durante todos los días de su vida, y por aquél entonces si no te casabas era casi imposible o ni se pensaba en otra solución.
Cuando el sacerdote les preguntó si se querían como marido y mujer, ambos contestaron con voz firme y casi musical: Si quiero. Se juraron amor eterno y los besos y abrazos de los familiares y amigos flotaron como flecos etéreos sobre las bóvedas de la iglesia., al final de la ceremonia religiosa.
Todos celebraron en un lujoso hotel una copiosa comida regada con vinos del lugar, que eran los mejores de España. Entre bromas y brindis llegó la hora del baile. Los novios abrazados, no podían contener su emoción. ¡Al fin eran marido y mujer y deseaban tener hijos y educarles y criarles para que hicieran el bien!.
Realmente su boda no era solamente la de dos personas que se aman y desean vivir juntos, era la boda pensando en los hijos que vendrían, como si de una familia regia se tratara. Los padres de los novios revivían sus respectivas bodas y muchos familiares cantaban de alegría al recordar las suyas.¡Qué tiempos!. La madre de él no pudo contener el llanto, seguramente al recordar la suya.
Llegada la noche se retiraron entre abrazos y gestos maliciosos a la recientemente alquilada vivienda. Allí dentro de su cama comprada con los ahorros de varios años, pudieron finalmente consumar el matrimonio. ¡Años de gran felicidad y grandes problemas les contemplaban.!


Publicado por Lanzas @ 23:56
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