Jueves, 24 de noviembre de 2005
Y canté en el coro del colegio

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El hermano “Nerón” era el encargado del coro de ángeles del Colegio y como en todo lo que ponía empeño, lograba que un puñado de niños y adolescentes cantaran en varios concursos entre Colegios, y por supuesto en la gala de fin de curso delante de los padres de los alumnos y de los invitados.
El que esto escribe nunca había sido capaz de cantar más que el Porompompero y los himnos patrióticos dentro del grupo general de alumnos, bueno, y alguna vez yendo de excursión, en el autobús cantamos alguna canción de sabor verbenero y poco más. Siempre me hacía el remolón, porque creo que el oído, no ya ahora, sino desde que nací lo tengo como un armario ropero.
Pero el “Nerón” era un incansable buscador de nuevos talentos me probó y me hizo entonar algo así como:
-Bon-bon-bombón-do-re-mi-fa-sol-sil-la- y poco más-
Y debió gustarle sobremanera mi entonación, porque me dijo, en el recreo al salón de actos a cantar.
Llegado el momento y como yo no estaba por la labor, ya que me daba hasta vergüenza lo mal que cantaba, decidí por mi cuenta no bajar al salón y quedarme en el patio jugando, que era lo que más me gustaba.
Terminado el recreo y estando sentándome en la silla de mi pupitre, y cuando iba a sacar el libro de Lengua Española, oigo en la puerta mi nombre, entonado por el tal “Nerón”, acudí rápido a la llamada y me pregunta.
-¿ Por qué no bajaste con los del coro?
-Pues, perdone, creo que yo no sé can…
No pude terminar la palabra cantar, un tortazo me tiró la cabeza contra el quicio de la puerta y casi pierdo en sentido. Apenas me repuse y otro del lado contrario me hizo recuperar el equilibrio, mientras entre nebulosas oía.
- El que decide quién vale para cantar soy yo en este colegio desde hace más de diez años. Así que baja de inmediato, que seguimos en el Salón durante esta clase ensayando.
Como pude bajé las escaleras de dos en dos o de tres en tres y me encontré en el amplio y frío salón junto con mis compañeros de coro.
- ¡De rodillas!-
Y así permanecí llorando durante al menos un cuarto de hora, hasta que me indicó que me incorporara al conjunto.
Canté la Rianxeira, El Ave María, Isabel y Fernando y bueno un sinfín de canciones, que ya ni recuerdo.
El Coro de nuestro Colegio quedó el segundo ese año en el concurso provincial y el primero al siguiente. Canté durante tres largos cursos con ellos y no falté ni a uno solo de los ensayos. Aunque les contaré que ocurrió con el tal “Nerón” al final del último curso de los que yo acudí a ese colegio.


Publicado por interazul @ 14:35
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