Viernes, 18 de noviembre de 2005
En la U.C.I.

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Este escrito pretende ser un homenaje a los que, aunque sea su profesi?n, velan porque los enfermos precarios salgan adelante y puedan contar esta experiencia.

No s? como, pero s? porqu?, cuando abr? lo ojos y mir? al techo de la habitaci?n sab?a que algo no iba bien. En seguida unas convulsiones que se asemejaban al fr?o que sent? cuando pasamos aquel d?a a diecisiete grados bajo cero. Yo quer?a llamar a Alicia, mi mujer, pero no pod?a articular palabra y una mascarilla me tapaba la boca, y es m?s no pod?a mover las piernas y los brazos permanec?an como agarrados por unos cables. Del derecho vi se elevaba hasta unas botellas que goteaban agua y el izquierdo hasta una especie de aparato que pitaba de vez en cuando. Del pecho me sal?an unos cables hasta otra m?quina que intu?a sobre mi cabeza.
El caso que esa ma?ana, ahora ya no sab?a ni la hora, ni si era de d?a siquiera o de noche tal vez, hab?a ingresado en el Sanatorio para una intervenci?n de pr?stata y las cosas parece se complicaron.
Una tiritona estrepitosa me hizo perder el sentido y al instante un joven se encarg? de reanimarme y decirme:
- No se preocupe, est? bien ya le he echado otra manta encima.
- ?Y mis piernas?-pregunt? ? por qu? no las siento?
- Ya est?n reaccionando, es por la anestesia.
- ?D?nde estoy?
- En la Unidad de Cuidados Intensivos.
- Qu?teme la mascarilla, puedo respirar bien.
- No, espere a?n un poco.
Despu?s de unos interminables minutos, me hicieron caso y al menos pod?a mover la cara.
La U. C. I. hab?a sido para mi un lugar que ve?a en los Telediarios y a donde no pude ir a visitar a un amigo que nos dej?, porque no dejaban que entrara nadie de la calle.
Me aprest? a vivir (?o a morir?) la experiencia. ? Saldr?a con vida de all??. Yo estaba consciente y me daba cuenta de que en mi brazo izquierdo se hinchaba de forma intermitente un brazalete (luego supe que era el aparato autom?tico de la toma de la tensi?n arterial) y en derecho ya observ? los tubos que enlazaban con las botellas de suero y de algo m?s ( el ?algo m?s?, luego supe que en realidad entraba a trav?s de la uretra un tubo de sondaje y otro de lavado).
Una enfermera que de forma impagable hace guardia, para que los que como yo, se encuentran al borde del paso al m?s all? puedan sentir alg?n calor se acerc? a retirar una bolsa que me pareci? roja, que pend?a de un borde de mi cama.
- No se preocupe- era el doctor que me hab?a operado- le dejamos aqu? esta noche, porque se ha hecho muy tarde, para subirle a la habitaci?n, pero est? bien. Ma?ana se le habr? olvidado esto.
- Menos mal-pens?- que es por lo tarde.
Ya no sent?a tanto frio. Al menos tres personas se ocupaban de mi.
_ ?D?nde est? mi mujer?- pregunt?.
- Ahora viene no se preocupe.
- Bendito sea Dios- ya podr? comprobar que no estoy muerto, si la veo.
O? su voz:- ?Qu? tal se encuentra?-?Es normal tanta espera, si no est? grave?-
Y se acerc? a mi cama con cierto recelo. La ve?a algo borrosa, pero me tranquiliz? saber que estaba pendiente de m?. El fr?o que sent?a se tornaba algo menos insoportable.
Los minutos me resultaban extremadamente largos y de pronto not? que pod?a mover los pies, pregunt? por la hora y me dijeron que era las dos de la madrugada.
El brazo izquierdo soportaba de forma intermitente el brazalete de la toma de tensi?n y el derecho parec?a recibir el suero de forma aceptable y al tocarme entre las piernas pude notar otros dos tubos m?s. Eran los del lavado de la herida y la sonda.
?Puede alguien subsistir de esta forma meses o incluso a?os como dicen y ocurre?-Me pregunt?-?El depender de un conjunto de m?quinas o de personas que te atienden sin poder intervenir tan siquiera en la liberaci?n de tus necesidades b?sicas, ni poder alimentarte por uno mismo es humanamente soportable?- El sue?o me venci? y no pude contestarme.
El ir y venir de enfermeros y auxiliares entre los biombos que separaban a varios de los enfermos me recordaba un poco el juego del escondite. Uno estaba operado de un tumor muy grave, otro parec?a agonizar y los ruidos de los respiradores me parec?a el de las cataratas del Ni?gara.
Ya era de d?a. Lo intu? porque notaba que estaban limpiando suelos y estantes y yo quer?a irme de all?. Al menos la habitaci?n que me esperaba ten?a una ventana a la calle y un televisor. Me lavaron y perfumaron dos se?oritas muy amables y esper?.
Por fin lleg? el m?dico y dijo:- Todas las constantes vitales est?n bien, le van a dar una manzanilla y le suben a la habitaci?n.-
-?No puede ser un chocolate con churros?-Dije- y la risa de los que me rodeaban me pareci? un coro angelical.
La manzanilla me la tom? en varios tragos y me supo hasta bien. Despu?s de m?s de 36 horas sin tomar nada me gust?.
Al fin me subieron a la cama de la habitaci?n donde comenc? una recuperaci?n r?pida y eficaz.
Publicado por interazul @ 11:11
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