S?bado, 22 de octubre de 2005
La merienda en el campamento.

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Mis camaradas de tienda, que yo recuerde eran: Eustaquio, El ?vise?( que se apellidaba Sevillano, pero todos le llam?bamos vise en lugar de Sevi), Pradera, L?pez y hasta doce repartidos en nuestras literas, que no eran tales, sino lonas con patas de madera. Pero lo bueno del campamento era que no ten?amos ni un solo minuto para el aburrimiento. A las ocho de ma?ana tocaban diana y a las ocho y media est?bamos todos formados por escuadras o como se llamaran con el Jefe de escuadra a la cabeza, que ese dorm?a con los Jefes. Y de forma inmediata el Jefe del Campamento nos daba una arenga, seg?n el d?a del calendario, pero que todas eran patri?ticas y de exaltaci?n de nuestros h?roes, creo que lo llamaban ?comentario a la Consigna del d?a?.
Despu?s ?bamos a desayunar el caf? con leche y el bollo de pan reciente y enseguida a cambiarnos para ir a realizar ejercicios al aire libre, que siempre, salvo los d?as que llov?a mucho, acababan en un ba?o en las aguas del Cant?brico.
Despu?s de secarnos nos prepar?bamos para comer, y concretamente a nosotros nos llamaban ? el pelot?n de los hambrones? porque si hab?a lentejas repet?amos y si huevos con patatas, como sobrara uno, all? paraba. Y el pan ni miga dej?bamos. Y despu?s de lavar nuestro plato met?lico, cuchara y tenedor en la fuente y a veces sin jab?n, pero si con arena rubia, que arrancaba toda la grasa sin m?s, nos mandaban a la siesta. La verdad es que nunca dorm?amos, sino que nos fum?bamos unos pitillos a escondidas, porque te?ricamente no pod?amos fumar, pero entonces era raro que muchachos de 14 a?os no fumaran e incluso con menos y s?lo se esperaba a ser mayor de 21 para poder hacerlo sin esconderse.
La siesta sol?a ser el rato de una hora en el que nos cont?bamos batallitas entre los de la tienda y hac?amos recuento de nuestras cosas. Y algo importante: Como las tiendas no ten?an cerradura, naturalmente y como aunque se supon?a todos honrados, cuando est?bamos haciendo deporte o de marcha, se quedaba un ret?n de guardia de forma rotativa entre todos los asistentes y deb?an dar cuenta de las incidencias.
Recuerdo que un d?a comprobamos que nos faltaban algunas pesetas. A uno, dos cincuenta y hasta a otro, cinco y algunos cigarrillos cuando volvimos de practicar deportes. Dimos el soplo al Jefe de centuria y de forma inmediata, el Jefe de Campamento se reuni? con los de la guardia durante unos quince minutos y la verdad es que no o?mos tortas ni gritos, desde fuera de la tienda, pero cuando entramos todos ten?amos encima de la colchoneta lo que nos faltaba y hasta recuerdo que a mi me dejaron dos cigarrillos de m?s. ?Eso era Justicia, si se?or!. Ya nunca falt? nada m?s.
Pero voy a lo importante:
Como cuento, despu?s de la siesta, que no era tal, de nuevo ten?amos actividades deportivas, como subir a los ?rboles o pasar por puentes colgantes entre ellos. Y ?claro! nos entraba hambre y al tercer d?a de no darnos ninguna merienda, el ?vise? que era el mayor, nos dijo:
-Hay que entrar en la despensa y coger unas naranjas y algo de pan.
Y dicho y hecho. Sorteamos al que tendr?a que entrar por la ventan, siempre abierta, y dos m?s vigilar?an desde fuera, por si ven?a alguien. Y me toc? a mi.
Salt? de forma r?pida por la ventana y cog? diez manzanas que pas? a los de fuera y cinco bollos. No me dio tiempo a m?s. ? de d?nde sali? el Jefe de Centuria? Nadie le vi?, pero nos dijo:
-Deja enseguida eso de inmediato y ven conmigo a ver al Jefe de Campamento.
Recuerdo que iba rezando hasta las letan?as, pensando las tortas que me iban a arrear, porque por aqu?l entonces iba a un Colegio de frailes como Interazul y ya ha contado como arreaban estopa.
Pero cu?l ser?a mi sorpresa. El jefe me dijo.
-?Por qu? has entrado en la despensa sin permiso?
- Pues . Jefe, es que tenemos hambre. Estamos acostumbrados a merendar en casa cuando vamos al Colegio y aqu? hacemos mucho ejercicio y no nos dan nada.
El jefe me mir? de arriba abajo, y yo no recuerdo, con lo t?mido que era, como fui capaz de explicarme tan bien.
-Vete con tus camaradas-dijo.
Y sal? saludando brazo en alto y creo que con los dos.
Todos me asediaron:
-?Te ha pegado??Te expulsan?.?Ya ver?s tu padre cuando se entere! Y cosas as?.
- No, no me ha tocado, me ha preguntado s?lo ?por qu? lo hice?
Al d?a siguiente a las cinco de la tarde, todos merendamos Una naranja, un pedazo de queso y un trozo de pan y as? todos los dem?s d?as.
Desde entonces creo que los camaradas me quisieron hacer un monumento junto a los m?stiles de banderas. Pero yo no me dej?.
Y les digo: Esto es una realidad como la copa de un pino.
No dej? de ir ya a los campamentos durante dos cursos m?s y m?s tarde a los Albergues para universitarios. Me hice un hombre con ideales y fum? tambi?n muchos ?ideales?
( cigarrillos mal?simos parecidos a los famosos ?celtas?) y despu?s ?bisontes?.

Publicado por Lanzas @ 20:46
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LA GRAN PALIZA O LA VENTOSIDAD INOPORTUNA
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A?n lo recuerdo como si fuera hoy. Ten?a catorce a?os reci?n cumplidos y estaba en el ?ltimo curso de bachillerato elemental, que despu?s de una rev?lida daba paso al bachiller superior. Iba a un Colegio de religiosos y mis compa?eros de clase, que se sentaban en los pupitres de al lado eran Paco ?el larguirucho? y Manolo ?el perrillo?. El uno med?a ya al menos metro setenta y cinco Y el otro ten?a una cara de mast?n a punto de darte un mordisco. Pero todo esto es irrelevante. Lo importante es que el Profesor encargado del grupo era un tal Clemente, conocido como ?Ner?n?. Ver?n el porqu? del apodo en cuanto lean este relato, y seguramente les parecer? a?n mejor ?Cal?gula? o ahora ?Anibal?.
Mis compa?eros y yo nos llev?bamos muy bien, con decirles que nos pas?bamos los ex?menes y nos ?sopl?bamos? todo lo que pod?amos se dar?n una idea.
Pero a veces se nos olvidaba que en ese Colegio no se pod?a uno re?rse aunque reventara de ganas y menos re?rse de alg?n desastre que ocurriera a nuestro alrededor. Y ese d?a ocurri?. Creo que un exceso de garbanzos a la hora de la comida, acompa?ados de lombarda y de chorizo del bueno hicieron en mi vientre el efecto indeseado, Es decir, que no pude contener una gran ventosidad, que contra el tablero del asiento reson? como una bomba. Mis amigos no pudieron contener la risa y yo mismo estall? en una gran carcajada, seguramente para disimular, porque me puse m?s rojo que un tomate de la verg?enza.
De forma inopinada escuch?: ? de qu? se r?en, cu?nteme a mi el chiste?. Era ?el Ner?n? que con su sotana negra ra?da por el roce con las sillas y la tiza de la pizarra estaba all? a nuestro lado. Las risas pararon en seco. Nadie supo dar una explicaci?n, Es m?s creo que ni siquiera nos dio tiempo. Una lluvia de bofetadas a un lado y otro de la cara nos dej? sin aliento.
-P?nganse de rodillas junto al encerado- reson? el vozarr?n del verdugo.
Y all? estuvimos, no la hora m?s larga, que a?n tendr? que contarles, pero si casi la m?s larga de la vida en el Colegio aqu?l. Nosotros tres mir?bamos a la pizarra y ?el Ner?n? a nuestros caras y cada vez que se daba la vuelta para dejar de escribir en ella, seguramente, me parece ahora, al ver nuestras caras a?n sonrientes por el suceso, nos arreaba dos tortas a cada uno, que ya no nos dol?an.? Nos hab?a anestesiado las mejillas y no sent?amos nada!.
Cuando son? el timbre, respiramos. La clase y el suplicio hab?a terminado por ese d?a. Bueno si no llegaba ?el Bola? y te mandaba copiar 1000 veces ?No puedo re?rme en clase sin permiso? sin calcos ni fotocopias, que ni exist?an.
Tanto Mis amigos como yo nos recriminamos el suceso. Nadie reconoci? ser el ?padre? de la ventosidad, aunque todos apuntaban hacia mi.
Cuando llegu? a casa, recuerdo que mi madre me pregunt?:
-?Ya has vuelto a venir corriendo del Colegio? Lo digo por lo colorada que traes la cara del sofoc?n.
-?Si, madre. Si, es que tengo que hacer diez problemas de Mates, quince de F?sica, una traducci?n de lat?n, dos de franc?s y una redacci?n sobre ?La persecuci?n de los cristianos en al ?poca de Ner?n? y todo es para ma?ana!.
As? que me encerr? en la habitaci?n de trabajo y me puse a calcular como una m?quina.

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Viernes, 21 de octubre de 2005
EL NOVIO DE MI AMIGA


Aquel curso me estaba resultando agotador. Clases por las ma?anas, pr?cticas por la tarde. No ten?a tiempo de nada m?s. Me sent?a con la sensaci?n de que perd?a as? algo de mi vida. Mi madre me hab?a dicho en alg?n momento que dada nuestra levedad hay que aprovechar cada instante de nuestra existencia. Pensando en esto me lanc? a preparar un viaje a Italia, en la que ya hab?a estado pero con unos t?os m?os. Pero, ahora quer?a ir con unas amigas. Solas. A ver qu? pasaba. A ver si encontraba al tipo que andaba buscando sin ?xito cada fin de semana.
El problema era como siempre el dinero ?Qu? b?rbaro! No se puede hacer nada sin ?l.
Despu?s de cavilar y cavilar, acced? a quedarme con mi peque?a sobrina, ya que mi hermana se iba de viaje a M?xico y no quer?a llevarla, y me dijo que si me quedaba cuidando a la nena me dar?a despu?s alg?n dinerillo. Pas? una semana terrible cuidando a mi sobrina que es una ni?a preciosa y a la que quiero mucho pero que no para un instante; pero todo fuera por el dinerillo y lo que pensaba me iba a divertir en Italia.
La verdad era que aquel verano no lo hab?a pasado muy bien. Mis amigas m?s ?ntimas sal?an de forma continuada con dos muchachos y yo me hab?a quedado un poco sola. Ten?a m?s amigas pero las anteriores eran con las que yo m?s confianza ten?a y m?s a gusto me encontraba; as? pues, no hab?a salido todo lo que me apetec?a ya que m?s de un fin de semana no tuve con qui?n salir de marcha.
Cuando se me ocurri? lo de Italia pens? en una prima con la cual me llevo muy bien, casi de mi edad y otra amiga y compa?era de curso. Las tres ir?amos en plan de ver muchas cosas y sobre todo las tiendas. ?Las tiendas! Con lo caro que est? todo all?; m?s que en Espa?a. Ten?a que reunir unos seiscientos euros por lo menos para poder irme; as? que pens? en buscarme un trabajito que pudiera compaginar con mis clases.
Tuve suerte: el novio de una de mis m?s queridas amigas, la cual, por cierto estaba en Francia con una Beca para estudiar el franc?s, era un tipo agradable y parec?a que buena persona.
Le coment? lo que deseaba y me dijo que conoc?a a un chico de su facultad que se encargaba de buscar estudiantes para trabajar por horas en Congresos y otros eventos, como camareras, azafatas y cosas por el estilo. Se pagaba por horas y parece que eran siete euros la hora de trabajo. Me pareci? bien y acept? el trabajo del Palacio de Congresos de la ciudad en que resido.
Iba a empezar un jueves a las siete de la tarde y no sab?a cuando terminar?a.
El novio de mi amiga me dijo que ?l estar?a all? el primer d?a para indicarme y para ayudarme en lo que pudiera. La verdad era una excelente persona.
Entr? a las siete y el trabajo consist?a en servir a los asistentes bebida y tapas. Fue un ir y venir sin parar, hasta las diez de la noche. Lo peor fue despu?s de que todos se hubieron marchado el tener que recoger todos los vasos, platos, copas y restos de lo que all? se hab?a comido y bebido. El novio de mi amiga me acompa?? hasta el final e incluso me ayud? en la recogida del sal?n.
Cuando hubimos terminado eran las once y media de la noche.
Me dispon?a a salir cuando el muchacho en cuesti?n me dijo:
-Cris, ?te vas sola?
-Pues s?. Voy a llamar a un taxi.
-Mira, si te parece bien, puedo acercarte a tu casa; me he tra?do el coche?
De repente no supe qu? contestar. La amabilidad de ese chico era extraordinaria y me hac?a sentirme algo molesta, no sab?a bien por qu?.
-?Oye! No te preocupes. Ahora mismo llega el taxi. Ve tranquilo ?dije apresuradamente not?ndome como nerviosa.
-?Que no! Que no es ninguna molestia. ?Anda sube! Y as? te ahorras lo del taxi.
Camin? hacia el autom?vil y cuando ?l abri? las puertas, entr? al lado del conductor.
Roberto, que as? se llama el novio de mi amiga, se sent? en el asiento del piloto y se abroch? el cintur?n. Yo hice lo propio.
Arranc? con cierta brusquedad y los neum?ticos se encaminaron hacia mi casa.
Durante el trayecto apenas cruzamos algunas palabras. Yo sin saber bien el motivo, ten?a algo parecido a una sensaci?n de culpabilidad. ?Estaba haciendo algo indebido, quiz?s?
Gir? mi cara para mirar distra?damente al joven. Era guapo y sobre todo me agradaba enormemente su forma de ser.
?Qu? suerte hab?a tenido mi amiga al encontrarle!
Llegamos a la calle donde resido y aparc? frente a mi casa. Hice el gesto de levantarme cuando su brazo derecho se pos? con firmeza sobre mis hombros. Qued? paralizada. Sent? c?mo mi pulso se aceleraba y una oleada de calor invadi? mi cuerpo.
Not? como su mano izquierda tomaba mi ment?n y lo hac?a girar hacia su rostro.
Me vi muy peque?a en sus pupilas y not? c?mo sus labios se acercaban a mi boca. Quise desasirme, pero me lo impidi? estrechando m?s el abrazo.
Su lengua penetr? en mi boca y la recorri? suavemente produci?ndome sensaciones que nunca antes imagin? se pueden percibir. Mi resistencia se derrumb? y mi lengua acarici? la suya en un movimiento que ni sab?a c?mo pod?a yo llegar a hacer. ?Dios m?o, qu? inexperta era!
Sus manos dejaron mi cara y bajaron suavemente para acariciar mis senos .Comprend? que ya no pod?a m?s y haciendo un gran esfuerzo le quit? sus manos de encima y sal? del coche y corriendo entr? en mi casa jadeando de nervios y placer. Al mismo tiempo sinti?ndome muy mal por haber cedido.
Era el novio de mi mejor amiga.
Entr? r?pido en mi dormitorio. No quer?a que mis padres me viesen tan alterada. Cuando me quitaba la ropa de calle son? mi m?vil.
-?Hola! Cris. Perdona lo que ha pasado. No he podido evitarlo. ?Mira! te ser? sincero. Me gustas mucho, es m?s, estoy enamorado de ti?
No pude responder nada. A m? tambi?n me gustaba, me gustaba demasiado, pero no pod?a. ?No! No pod?a aceptarle. Sent?a una rabia enorme. Cuando al fin me gustaba un hombre y yo a ?l.?pero la amistad era para m? algo muy preciado. Colgu?. No volver?a a aquel palacio de Congresos. Ya me apa?ar?a de otra manera para poder viajar a Italia ? pensaba ? mientras segu?a quit?ndome la ropa y una l?grima descend?a por mi pecho para morir en mi sujetador.

Publicado por mariangeles512 @ 13:45
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HISTORIA DE UN REENCUENTRO


?No lo pod?a creer!. Las sospechas infundadas que ella hab?a ido almacenando sin dar salida, le hab?an llevado a abandonarle. La vio partir al lado de su hijo mayor, en el coche de ella. Sali? desesperadamente corriendo, pero doblaron la esquina a toda velocidad. Y el caso es que no sab?a a d?nde iban ni si finalmente era una salida moment?nea.
Volvi? a entrar en la casa y empez? a vagar por ella, como un ser que no acierta a encontrar su sitio. El fr?o del incipiente invierno le calaba hasta los huesos y aunque se abrig? con una chaqueta que sac? del armario, ni esta ni el calor que irradiaba el calefactor consegu?an calentarle.
-?Volver?!- Se dijo-Har? todo lo indecible para que vuelva y vea su equivocaci?n. ?Yo no la he traicionado nunca!.
A los pocos d?as, su hijo le dijo que ya no volver?a nunca, que se hab?a asentado en un apartamento cerca de la playa, pero no me dir?a cual, para que -?No se le ocurriera ir a buscarla!.
- No est? tu madre, para vivir sola- Le dijo.
- Es mejor as?-le dijo el hijo, que le parec?a ahora un monstruo, llegado del averno, al querer impedir su reencuentro.
En los siguientes d?as empez? a pensar que la vida era injusta con ?l. Hab?a dedicado todos los a?os que hab?an estado juntos a intentar complacerla en todo. Hab?an pasado grandes momentos y muy felices intervalos. A veces discutieron, como es normal en todas las parejas, pero siempre el cari?o hab?a sido el ant?doto.
La llamaba para pedirla una explicaci?n y no contestaba, decidi? seguir un plan: Ignorarla por completo y buscar otra mujer. Si hab?a cre?do que la traicionaba, lo mejor es que lo viera con sus propios ojos. Si ella se enterara, seguro que tratar?a de impedirlo y volver?a con ?l.
Busc? en el peri?dico los anuncios de mujeres que buscan pareja. Uno dec?a: ?Busco hombre limpio por fuera y por dentro para entablar una relaci?n seria.?
?l lo era y la llam?. Enseguida quedaron para una entrevista y en cuanto se produjo, la mujer de aspecto agradable y serio, quiso acordar tiempos para compartir paseos, comidas y espect?culos. Sin llegar a nada sexual.
A los pocos d?as acordaron ir a un conocido restaurante, que ?l sab?a frecuentaba su mujer cuando le quedaba trabajo para por la tarde. Se instalaron en lugar visible para todos los que entraran. Y cuando estaban en el primer plato, apareci? ella. Iba como siempre, elegante, guapa y reluciente. ?l la vio nada mover la batiente puerta del local, ella ni se dio cuenta de la presencia de los supuestos amantes, como era habitual siempre iba un poco despistada, hasta que al levantar la vista para hacer una se?a al maitre vislumbr? la presencia de los ad?lteros, seg?n pens?.
Y cosa curiosa, desde hac?a dos meses que no atend?a a sus llamadas y ahora, al momento cogi? su m?vil y le llam?. -?Qui?n es esa?- le pregunt? - como todo saludo. El plan ?hab?a dado resultado?.
Continuar?

Publicado por Lanzas @ 1:04
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LA PRIMERA VEZ

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Sus manos se deslizaron suavemente acariciando sus piernas y los muslos le parecieron de la finura del terciopelo. Antes hab?a acariciado sus grandes, pero firmes pechos, bes?ndolos desde la base hasta los pezones er?ctiles. Y algo antes hab?a fundido su lengua con la de ella en una caricia indescriptible.
Pero lo de los muslos era totalmente nuevo. La piel que les cubr?a era de tal finura, que parec?a que el paso continuado de la mano sobre ellos podr?a causarles alg?n da?o.
Se entretuvo con sus caricias de forma contumaz, hasta que se decidi? a bajarla las bragas que se resist?an a ser quitadas de forma definitiva; pero inexorablemente cayeron. La vulva estaba caliente, ya liberada de su c?rcel de tela y los pelos que la rodeaban parec?an peque?os guardianes rendidos ante las caricias de los dedos un poco nerviosos, pero firmes y a la vez suaves, que agrandaban el cl?toris. Los labios mayores se abrieron dejando notar los interiores, que como una flor esperaban la penetraci?n vaginal, menos importante para el goce sexual.
La penetraci?n posterior fue lo de menos. Lo importante estaba realizado, as? al menos lo entend?a ?l y parece que ella tambi?n. De todas maneras por fin se consum? el acto sexual en toda su integridad. El pene sali? manchado ligeramente de sangre junto con los flujos vaginales, sangre que era el tributo a su decisi?n. Fue el acto m?s tierno de amor nunca realizado, al menos ellos as? lo sintieron.
Despu?s de un breve descanso, durante el cual se juraron amor eterno, comenzaron de nuevo a besarse y a acariciarse. El subir y bajar entre abrazos que recorr?an todo el cuerpo de ?l los de ella y de ella los de ?l, se convirti? en un acto sin fin. Los labios del amado recorr?an todo el cuerpo de ella sin apenas escalas rese?ables.
Cuando lleg? la madrugada, los cuerpos exhaustos pero reconfortados, decidieron calmarse para fundirse en un abrazo que les arrull? hacia un sue?o inolvidable.
?Ya nada ser?a igual, a partir de entonces!.

Publicado por Lanzas @ 0:56
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Jueves, 20 de octubre de 2005
LA CORREA MALDITA
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Don Seraf?n era un maestro muy severo, que nos ense?aba a escribir correctamente y a operar hasta con ra?ces cuadradas a los siete a?os reci?n cumplidos. Se paseaba entre los pupitres continuamente, arengando a los ni?os con frases como: ?ni un respiro, mientras no termines esa divisi?n?. ? Esa palabra se escribe con h?. ?Sin recreo, por poner cuatro faltas seguidas?. Bueno, el hombre ten?a, a mi ver, un defecto:
Cuando alguien se levantaba sin permiso o hablaba con el ni?o de al lado para pedirle unos cromos o cualquier otra cosa, el llegaba y sacaba del segundo caj?n de su mesa con toda parsimonia una correa. Era una correa de unos cuarenta cent?metros de larga.
Seguramente restos de un cintur?n que se le hab?a quedado anticuado o algo as?, porque por haber engordado no ser?a, ya que D. Seraf?n estaba m?s delgado que un ciempi?s y mas enjuto que el Don Quijote que ve?amos todos los d?as en el estante de la clase.
La tal correa la bland?a a manera de una porra, sobre las manos extendidas de los ni?os que os?bamos perturbar el sagrado orden del aula y de su entorno.
Y nos hac?a da?o. ?Ya lo creo!. M?s de un d?a y de una docena, llegaba yo mismo a casa con las manos m?s coloradas que un tomate y las disimulaba delante de mis padres, ya que por aqu?l entonces, si dec?as en casa que el maestro te hab?a pegado, tu padre te arreaba a?n m?s , ?Porque algo malo habr?s hecho!, La autoridad del maestro era tal, que si el padre se enteraba de que dabas la lata en clase, te dejaba sin propina durante dos domingos seguidos y no pod?as ni comprar cinco c?ntimos de pipas de girasol en el kiosco de ?La marga?.
Pero un grupo de ni?os de los m?s avispados nos confabulamos un d?a a las once de la ma?ana, ya que nos qued? sin recreo y D. Seraf?n sali? a comer una manzana al pasillo . En ese momento de descuido del celoso guardador del orden estricto, este que suscribe, aunque nunca lo reconoci? de ni?o, a pesar de los espl?ndidos interrogatorios a los que fue sometido durante al menos dos semanas, corr? hacia el segundo caj?n de la mesa del maestro y saqu? la fat?dica correa, ya grasienta y sebosa de tanto sobeteo, el mayor de ellos no deseado, y la tir? por la ventana de la clase. Con tal fortuna y esta, les juro que fue por el azar, que en ese momento, pasaba la camioneta del lechero, ya muy modernizado y la tal correa se fue a alojar entre las garrafas de la leche, por cierto relucientes de limpias y que a m? en aqu?l entonces me parec?an de plata.
Todo transcurri? en unos segundos. A?n no me explico cual fue mi suerte de encajar justo la ?asquerosa? correa en la camioneta y los tres ni?os castigados nos portamos despu?s del recreo como ?santos?. Y como ?ramos los m?s revoltosos, lleg? la hora de salir y D. Seraf?n no necesit? abrir el caj?n, del cual no apart?bamos el rabillo del ojo durante el resto del d?a.
Al d?a siguiente a eso de las diez de la ma?ana el ?nclito maestro necesit? abrir el lugar donde deber?a estar al correa, ya que un ni?o se le ocurri? re?rse de pronto en la clase ?sin venir a cuento? y fue para verlo. D. Seraf?n abri? y cerr? el caj?n, y no exagero, al menos veinte veces seguidas. ?No pod?a dar cr?dito a lo que ve?a!, Bueno mejor dicho a lo que no ve?a: ?No estaba la correa!, Aquella correa ?pacificadora?, que ten?a desde hac?a m?s de cinco a?os en su clase.
Los interrogatorios se sucedieron durante dos semanas, como ya cont? m?s arriba. Con la suerte de que como no se hab?a percatado el d?a antes de su desaparici?n, no pudo en conciencia echarnos la culpa a los castigados del recreo anterior.
Bueno, pues les cuento. D. Seraf?n a partir de ese d?a ya no fue el mismo. ?Ya no recuerdo que pegara a nadie, al menos aquel curso!. Ni con correa, que parece no acert? a sustituir, ni sin correa. Se limitaba arengarnos con aquello de: ??A recitar la tabla de multiplicar!???A dividir ni?os a dividir!?.
Les cuento esto no sin seguir manteniendo un gran respeto a ese maestro, pues gracias a ?l, y a otros dos m?s, a los once a?itos, pude sacar adelante el examen de Ingreso para Bachiller elemental y comenzar mi andadura por los estudios, hasta llegar, como ya les contar?, si les parece, a mis estudios universitarios, despu?s de siete a?os de bachiller y cinco de carrera.Muchas risasMuchas risasMuchas risas

Publicado por interazul @ 12:39
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EL JUEGO INTERMINABLE


Cuando el director deL Colegio tocaba el timbre para que sali?ramos al patio, lo hac?amos con orden, pero con prisa. Los del piso superior baj?bamos la escalera como caballos trotones y aunque el maestro trataba de frenarnos, nunca lo consegu?a a pesar de su desesperaci?n.
Una vez en el patio, los mayores, que no tendr?an 14 a?os se ocupaban de formar los equipos. Todos los equipos eran de f?tbol sin excepci?n. A mi siempre me dejaban para el final, porque era muy larguirucho y desgarbado y s?lo cuando faltaba alguno m?s fuerte entraba en uno de los equipos. Aquella ma?ana a las 11 en punto entr? en el equipo de los ?pelaos?. Les llamaban los pelaos, no por el pelo, sino porque siempre alardeaban de ?ir pelados?, vamos sin una gorda en el bolsillo, pero siempre se las ingeniaban en los recreos para sacarles algunas perras a los m?s peque?os, con el cuento de que los cromos que les cambiaban eran de los dif?ciles y al final pod?an comprar chucherias en el carrillo de la esquina como los ?no pelaos?.
Bien, vamos a lo que vamos: Una vez formado el equipo, nos tocaba enfrentarnos a los ?rosquillas?, que eran unos tios muy grandotes y algo entrados en kilos, de ah? lo de ?rosquillas?. Nada m?s comenzar el que me tocaba marcar me dio un empuj?n, sin pelota ni nada, que me mand? unos cinco metros hacia delante y por fortuna del destino no acab? cayendo sobre el duro cemento, por supuesto ese era el material del patio.
Apenas repuesto del empuj?n, el capit?n de mi equipo, que se llamaba Paco, el ?chino?, por sus ojos rasgados o al menos eso dec?an aunque a mi no me lo parec?an tanto me llam?: ?Gilipollas, que nos meten gol por tu culpa!. ?Vaya!, pens?, esto defender al torpedo ese es muy dif?cil.
A los cinco minutos hab?a ca?do al suelo unas diez veces y ten?a las rodillas llenas de rasgu?os y hasta con un poco de sangre. Me acerqu? a a fuente a lavarme un poco y echar un trago y de nuevo: ?maric?n! Que abandonas el marcaje.
Cabreado ya de tanto marcaje, tanto empuj?n y tanto insulto me lanc? tras la pelota, que bal?n no era y cogi?ndola con furia pas?ndola de un pie a otro, como hab?a visto hacer al ?Polilla?da Silva en directo, en el Campo de f?tbol municipal, me plant? solo ante el cancerbero contrario no sin antes derribar, a?n no se como lo consegu?, a dos contrarios y desequibrarme de forma estrepitosa en otras dos. Pero marqu?; marqu? un gol que supon?a la victoria, ya que el silbato volvi? a sonar ahora para la entrada a la clase.
Saben lo peor de todo: Que nadie me felicit? ni nadie me sac? a hombros. Era mi obligaci?n y ya est?. As? lo entend?an todos. Ma?ana otra vez a empezar, este juego no acaba nunca.

Publicado por interazul @ 12:36
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VIVO EN UN MUNDO EQUIVOCADO.

Una ma?ana me levant? muy temprano y mir? por la ventana, a trav?s de la cual se filtraban los primeros rayos de sol. Desayun? deprisa una tostada con aceite y me encamin? con paso decidido hacia el trabajo. Vivo como a tres manzanas del local que me sirve para el negocio y me gusta ir andando cuando el d?a es soleado, como aqu? suele serlo.
En el portal me encontr? con unos ni?os que sal?an para el Colegio con una gran sonrisa en los labios. -?Est?is contentos, hoy?-pregunt?-El m?s mayorcito, que aparentaba unos 10 a?os me contest?:
- Mucho, hoy llevamos hechos todos los deberes y la maestra nos ha dicho que nos dar? un premio por ello. Y nosotros le daremos un beso.
- ? No os pel?is en el aula o en el patio?-
- No, no, jugamos todos juntos y si alguno sufre una ca?da o algo as?, le ayudamos entre todos y hasta le curamos.
Sorprendido por lo que contradec?a a las noticias que se oyen a diario, segu? caminando como si nada. Y junto a la cafeter?a de la esquina vi a una pareja de un hombre y una mujer, aya maduros, de unos 45 a?os o m?s abraz?ndose y me acerqu?: Eran los vecinos del 2?, que llevaban casados ya m?s de 15 a?os y padres de alguno de los ni?os que acaba de saludar.
- Buenos d?as; ?se va de viaje alguno de ustedes?
- No, ni mucho menos. Es que ya sabes que ella trabaja de maestra y yo soy polic?a y como no nos veremos hasta la noche, queremos que todos nos vean como nos queremos y es m?s nos deseamos que todo vaya bien. Ya sabes, que aqu? no ocurre nada relevante. Ni los ni?os se pelean, ni nadie atraca ni viola a nadie. Ni siquiera se pelean los maridos con las mujeres.- dijo Manolo, el vecino.
Ya esto me pareci? m?s raro-. Las estad?sticas mienten?- Me pregunt?-Ayer le? que en esta ciudad todos los d?as hay violencia que llaman dom?stica y algunos con resultado de muerte. En fin las cosas habr?n cambiado.
Un poco m?s all? vi a una anciana ayudada por un joven a cruzar la calle, entre una vor?gine de coches que se paraban de inmediato al ver el espect?culo y le dec?an al joven muchos conductores: ?As? se hace, generoso!. No te aceleres. Que no tenemos prisa.
-Uff, ?qu? bonito!?Mi arma, qu? rebonito!- o? a una mujer a mi espalda.
- ?C?mo dice? Ah, por lo del muchacho que ayuda a la se?ora, no.
- ?Qu? va!. ?Sol, lo digo por ti, resalao!. Qu? vas como un ni?o a la escuela a tu edad.-
-?Gracias, se?ora, gracias!- Y ech? a casi correr, de emoci?n.
Un poco m?s all? vi a un grupo de j?venes que echaban cuentas de c?mo pasar el d?a despu?s del trabajo: Ir?an a la exposici?n de A, Mart?n, el pintor, despu?s al cine a ver: La Pasi?n del Se?or y m?s tarde a tomar unos refrescos sin alcohol al bar de Pepe.
Cuando llegu? a mi local, que ya estaba abierto, por el ayudante que tengo. Me salud? efusivamente, con unos: ?Buenos d?as D. Roberto!. Hoy he limpiado ya las mesas, y he ordenado todos los papeles y el ordenador le he reseteado para que vaya m?s r?pido. Espero que despu?s comamos juntos para charlar de c?mo mejorar el negocio, que estoy muy contento con todo como trascurre.
Me iba a pellizcar, cuando de pronto son? el despertador. Rigggg!!!?Riggggg!. Le habla Radio Nacional!!- le tengo conectado a la radio- ?Dos muertos en una acci?n terrorista en el barrio de?? ?Un hombre apu?ala a su mujer en Sevilla?. ?La violencia en las aulas se dispara.??
Decid? apagar el despertador y NO IR A TRABAJAR ESA MA?ANA.

Publicado por interazul @ 12:34
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?STE, VOLVI?

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No pod?a dormir. Me sent?a terriblemente excitada, nerviosa; no sab?a qu? iba a pasar al d?a siguiente: el d?a de mi segunda cita con un hombre despu?s de lo sucedido.
Los amargos recuerdos de los ?ltimos dos a?os se agolparon en mi mente. Hab?a sufrido tanto con aquella enfermedad, de la que a?n no sal?a, que pr?cticamente me sent?a inerme ante cualquier acto desagradable que se produjera con respecto a m?.
El diagn?stico fue fat?dico y hubo que operar lo m?s r?pido posible por miedo a la met?stasis. Me dieron muchas esperanzas?que hab?a sido cogido a tiempo? que era muy peque?o?que aquello era como un bache en mi vida?
?S?! Fue un bache. Un terrible bache.
Despu?s de seis meses de pasar por diversos y duros tratamientos, las pruebas hechas en cada revisi?n eran cada vez m?s optimistas. Empec? a pensar que estaba saliendo del maldito bache, aunque me advirtieron que a partir de unos cinco a?os es cuando se pod?a considerar que estaba curada si las pruebas segu?an saliendo bien. ?Cinco a?os! ?Dios m?o! Toda una vida para quien ha cre?do por d?as que ya todo estaba perdido.
Mi familia me apoy? en momentos tan duros y me aconsej? que saliera, que tratara de divertirme algo, que me ayudar?a en mi recuperaci?n.
As? lo hice. Cuando ya me encontraba con m?s fuerzas empec? a salir alg?n fin de semana con unas amigas.
Un s?bado entramos en una discoteca para gente adulta. La m?sica estaba a tal intensidad que no nos entend?amos cuando trat?bamos de hablar.
?Bueno! ?Qu? m?s daba! A esos lugares no se va a hablar, parece.
De repente, en medio de la multitud vi a un hombre que me miraba fijamente.
Era apuesto: moreno, alto, de cuerpo bien formado y rasgos nobles en su rostro. Me gust?. ?S?! Inmediatamente me gust?. Se acerc? a m? y empec? como a temblar ?Qu? demonios me pasaba? ?Claro! Tanto tiempo sin tener a un hombre?
Salimos de all? juntos y tratamos de hablar, de conocernos un poco.
Quedamos para el d?a siguiente por la tarde. Yo volv? a sentirme viva y casi olvid? la terrible experiencia pasada.
Seguimos vi?ndonos y lleg? el momento en que ?l me bes?. Me sent? desfallecer Una sensaci?n placentera recorri? mi cuerpo de los pies a la cabeza. Quiso tocar mis pechos, pero r?pidamente mi mano derecha se lo impidi?. Me mir? algo asombrado. Seguro le parec? una est?pida?
Seguimos caminando hasta mi casa. Me dijo si pod?a subir a tomar algo?
Yo sab?a lo que ello pod?a conllevar. Dud?. No me atrev?a a hablar.
-?Mira! Si te parece lo dejamos para otro d?a, hoy estoy algo cansada.
Me mir? largamente y supe que no le hab?an agradado mis palabras aunque no dijo nada.
Pasaron algunos d?as y este hombre al que yo hab?a empezado a amar y seg?n palabras suyas ?l tambi?n a m?, comenz? a insinuarme de manera muy clara que deseaba que hici?ramos el amor. ?Norma! ?No?
Al fin y al cabo eso es lo que todos los hombres quieren de una mujer ?bueno! y nosotras tambi?n cuando estamos enamoradas.
?Hab?a llegado el momento! Quedamos esa noche a cenar.
El local era muy bonito y una m?sica latina pon?a una nota rom?ntica en el agradable ambiente. Cenamos mir?ndonos a los ojos y yo sintiendo que me derret?a literalmente por ?l. Pero una intensa preocupaci?n se apoderaba de m? por momentos. Sab?a que ten?a que sincerarme con ?l. No pod?a ni quer?a llegar al encuentro amoroso sin hablar antes.
A los postres me atrev?:
- ?Oye! Quer?a decirte algo?

-?S?? ?Dime!
- Ver?s, tengo que decirte algo que me cuesta mucho?
- Bueno, no ser? para tanto ?No? - pregunt? ?l algo extra?ado por el tono de mi voz.

- Creo que s? es para tanto, al menos, para m? ? respond?.
- Bien, pero sea lo que sea ?D?melo ya! Creo que nos debemos tener confianza ?No?
- Oye bien ?dije- ?Me falta un pecho!
Vi su cara que cambiaba de color. Mir? hacia un lado y otro.
- Bueno y ?Eso c?mo ha sido?- me pregunt? en voz muy baja.
-?He tenido c?ncer de mama! ?le espet? sin m?s pre?mbulos.
- ?Oh! ?No me digas? Y ?C?mo te encuentras? - pregunt? muy turbado.
- ?Bien! ahora ya estoy bastante bien; aunque a?n no s? si estoy curada. S?lo hace dos a?os de esto.
Me mir? muy fijamente a los ojos como queriendo ver en ellos algo que antes no hab?a percibido. Al cabo de unos minutos de abrumador silencio dijo:
- Perdona un momento; voy a hacer una llamada.
Se levant? muy dignamente y sali? tras una puerta que daba al jard?n del local.
Yo me qued? all? sentada esperando verle aparecer de un momento a otro. Sintiendo que las piernas me temblaban aun sentada.
Pero, ?no apareci?! Nunca m?s volv? a saber de ?l.
Durante meses ca? en una grave depresi?n de la que ve?a no consegu?a salir. Yo pod?a operarme y reestructurarme mi mama, pero a?n era pronto, seg?n me dijeron los m?dicos.
Pasaron otros dos a?os sin que en mi vida hubiera aliciente alguno, aunque ahora lo veo injusto ya que el haber sobrevivido, ya es una victoria ante esta enfermedad.
Yo, en aquellos tiempos s?lo me ve?a como una mujer a la que se le negaba la posibilidad de serlo.
Segu? tratando de hacer una vida lo m?s normal posible.
Un d?a apareci? en mi lugar de trabajo un nuevo compa?ero. Nos saludamos y enseguida not? algo distinto a los dem?s. Algo que me agrad?. Emanaba de ?l una cierta simpat?a y me sent? muy feliz el d?a de su llegada al centro.
Casi sin darnos cuenta empezamos a quedar. Un d?a a tomar un caf?, otro a ver cierta pel?cula otro a dar un paseo al lado del mar?
Observ? consternada que me estaba volviendo a enamorar Y, ?No pod?a!! ?Otra vez no!
Yo, a?n no me hab?a operado y sent?a un miedo atroz a un nuevo rechazo. ?No! Esta vez, si es que me lo ped?an no aceptar?a nada, por m?s que yo tambi?n lo deseara.
Seguimos saliendo cada vez m?s a menudo y una noche sin darme tiempo a reaccionar, me bes?. Y yo, como una colegiala sent? que el mundo se mov?a bajo mis pies?
Cuando llegu? a mi casa iba totalmente trastornada. No pude ni cenar y me acost? lo m?s pronto que pude para no levantar sospechas en mis padres. No quer?a que supieran nada de esto, ya que ellos, tambi?n se disgustaron mucho cuando fui rechazada la vez anterior.
Durante esa noche miles de rostros riendo pasaron ante m?. Me despert? sudando y recordando perfectamente el sue?o, que me tra?a malos presagios.
A la ma?ana, cuando el sol a?n no hab?a hecho su aparici?n, me levant? e hice todos los rituales que normalmente hac?a para ir a mi trabajo.
Pero esa ma?ana ten?a miedo. Miedo de verme de nuevo con ese hombre que de nuevo me hab?a llenado mi coraz?n de ilusi?n.
?Qu? iba a pasar ahora? ?Se quedar?a todo en ese maravilloso beso o querr?a algo m?s? Yo s? lo quer?a, pero no pod?a?
Pens? en llamar al cirujano que me hab?a operado para que me indicara a qui?n ten?a que llamar para que me reestructuraran mi mama. Me sent? algo mejor. Todo no estaba perdido.
De pronto apareci?. Ven?a muy elegante con su traje oscuro, camisa blanca y corbata granate y unos zapatos limp?simos ?Era mi tipo!
-?Hola! ?C?mo pasaste la noche? ? pregunt? mientras me clavaba sus ojos de cielo que hac?an hervir mi sangre.
-?Bien! La he pasado bien?- dije sin mucha convicci?n.
?Dios m?o! ?Qu? rid?cula me sent?a! Yo all?, ?temblando como un flan por aquel tipo!
- Oye, he pensado que? -no termin? sus ojos acabaron lo que sus labios no dijeron.
?Ya! De nuevo, otra vez. Y ahora qu?. ?Qu? hago ahora? ?Le digo, ?no! y ya?
?Le cuento la verdad?
- Mira, quer?a decirte que yo? ?te quiero! ? me aclar? al ver, creo, mi indecisi?n.
Me qued? helada; mi sangre golpe? con furia mi rostro que not? encendido como la grana. ?Dios! Dec?a que me quer?a. ?Mi sue?o!
-Oye, no tienes por qu? decir algo que no sientas, ?eh? ?le espet? sin saber muy bien lo que dec?a.
-?C?mo que no siento? ?Acaso no lo has notado? ?dijo mientras alargaba los brazos con intenci?n de abrazarme.
-?Quieto! Estamos en el trabajo. Alguien puede vernos ? le dije con pena de no haber sido abrazada.
- Mira, no quiero que lo tomes a mal, pero estoy loco por estar contigo?
-?No! por qu? voy a tomarlo a mal, s?lo que, ?no es algo pronto?
- Para estas cosas no hay prontos ni tardes: s?lo hay amor, deseo, pasi?n?
-?Calla! ?Calla! ? re? sin saber por qu?.
-Bueno esta noche te invito a cenar y hablamos sobre esto. ?Te parece?
-Bueno, est? bien. Luego hablaremos.
Se march? a su puesto de trabajo. Yo estuve toda la ma?ana que no daba pie con bola. No sab?a ni lo que hac?a y mucho menos, c?mo lo hac?a. Pens? que de ?sa me desped?an.
Lleg? la noche y me compuse lo mejor que supe para gustarle a ?l. Ten?a un miedo atroz. Pero tambi?n sab?a que no pod?a quedarme con la duda.
Ir?a y le dir?a mi situaci?n.
El local, como la vez anterior era muy bonito y decorado con gusto. Ped? una copa antes de cenar. No suelo beber nunca, as? me puse que era capaz de todo. ?Hasta de aguantar otro rechazo!
Una vez terminada la cena, me propuso que fu?ramos a su piso. ?Hab?a llegado mi hora!
-Perdona, -dije antes de levantarme ? quiero que antes sepas algo. No quiero esperar al ?ltimo momento.
- Dime ?de qu? se trata? ? pregunt? con inter?s.
- Mira, yo he tenido c?ncer y me falta una mama.
Esper?. Le mir? fijamente, quer?a ver su reacci?n. Me tom? las manos y deposit? en ellas un dulce beso. Sent? que mis l?grimas pugnaban por salir. Me contuve. Por un momento sent? el beso como una despedida.
-Perdona un momento, tengo que ir al ba?o ? dijo levant?ndose.
?Vaya, lo mismo! ?Qu? poca originalidad!
Y yo esperar? cinco, diez, quince, veinte minutos y ?l no volver?.
Bueno, ya me conoc?a la historia.
Esper? con el alma en vilo. Cinco, diez, quince, veinte minutos. Iba a marcharme cuando una voz, su voz, me llam?:
-?Oye! ?D?nde se supone que vas sola?
?Ah1 ?Este apareci?!

Publicado por mariangeles512 @ 11:55
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LO QUE NO ME DEJASTEIS SER


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?Hola!, me llamo Silvia. Hasta hace unos d?as era una ni?a feliz. Ten?a seis a?os. Era un domingo por la tarde. Yo jugaba con un primo que es algo m?s peque?o que yo y, de repente son? un ruido muy fuerte; yo fui a llamar a mam?, pero no pod?a mover los labios. Me asust? mucho, porque empec? a sentir que las fuerzas se me iban y que mi cuarto se quedaba oscuro, muy oscuro. Un poco m?s tarde me tranquilic?, porque vi una luz muy bella y, ya no sent?a miedo. S?lo paz y alegr?a.
Vi como mam? entraba en mi derruido cuarto y al verme se agarr? la cabeza con las dos manos y grit? horriblemente. ?Pobre mam?! Lloraba desesperadamente, como nunca la hab?a visto llorar. Se inclin? sobre m? y me abraz? contra su pecho, mi sangre moj?ndole su blanca blusa. Entonces comprend? que me hab?a ocurrido algo muy malo. Escuch? gritos de que me hab?an asesinado. M?s tarde o? algo de unos hombres de ETA o algo parecido.
Lo que m?s siento de todo esto, es el sufrimiento de mam?. No come ni duerme. Pap? est? igual. Yo lo siento tambi?n, porque este curso no podr? volver al Colegio, ni a jugar con mis compa?eros, que tanto me gustaba. Tampoco podr? jugar con mis mu?ecas. Ya no podr? crecer y estudiar la cantidad de cosas que me encantaban. Yo era muy peque?a y, no sab?a muy bien qu? quer?a ser de mayor. Ahora ya s?, ?que no ser? nada!
Pienso que, quiz?s, estos se?ores asesinos no han pensado las cosas que me quitaban, adem?s de mi vida. Y, no s?lo a m?, sino a mis padres tambi?n. Yo ya no sufro, pero ellos s? y de una forma arroz.
Seguro que ninguna madre de Espa?a, o casi ninguna querr?a estar en el lugar de la m?a. Ella tiene a?n su vida pero no desea vivirla. Mi partida la ha dejado vac?a, sin aliciente. ?Era su ?nica hija!
Si mi alejamiento definitivo del lado de mis padres y de mis amiguitos, sirviera para que ya no hubiera ninguno m?s, casi pensar?a que hab?a valido la pena. Es que yo no me puedo ni imaginar que los hombres esos que he o?do que me han matado, puedan un d?a mandar en su pa?s, que yo todav?a no he estudiado y quieran parecer personas serias y formales, como mis padres o mi maestra, que no me olvido de ella, teniendo las manos manchadas, pero que muy manchadas por mi sangre y la de otras muchas personas. ?No!. No creo que nunca consigan nada, excepto hacer sufrir a muchos.
Si los que mandan en Espa?a, que de este pa?s s? hab?a estudiado ya algo en el cole, no hicieran gran cosa para terminar con tanto dolor, lo har? el pueblo espa?ol, que es un pueblo valiente y que fue el primero que no baj? la cabeza ante ese se?or franc?s, napole?n, creo se llamaba, cuando quiso apoderarse de Espa?a y fue el comienzo de su fin. Creo que esto lo he le?do en unos libros muy bonitos y tambi?n sale en pel?culas por la tele.

Por lo tanto, se?ores de ETA, no pens?is ni por un momento que vais a conseguir algo de lo que os propon?is. ?Espa?a no os lo va a permitir!


Con mucho amor a todos los ni?os v?ctimas de los terroristas.

Publicado por mariangeles512 @ 11:48
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EL ENCUENTRO


Aquella ma?ana me levant? como ya tantas otras sin ganas de nada. Fui a la cocina a hacerme un poco de caf? y tomar un zumo de naranja. Mir? por la ventana y lo que vi no me interes? para nada. Me tome mis pastillas para la tensi?n y el colesterol y me ech? de nuevo, ahora en el sof?.
A pesar de haber tomado dos valiums no hab?a podido descansar bien; el sue?o era ahora mi enemigo. Los d?as se suced?an sin aliciente alguno y all? en aquella soledad en que me encontraba la vida carec?a de sentido para m?.
Ya no pod?a ni ir a mi trabajo, que era lo ?nico que me manten?a con algo de aliciente y norte en mi vida desde mi separaci?n. Me encontraba tan mala que no pod?a soportar las siete horas de trabajo, aunque ?ste no fuera de mucho ejercicio.
Estaba sola. Mis hijos hab?an partido hacia otras ciudades para realizar tambi?n sus trabajos y no ten?a a nadie, excepto algunas amigas, que como yo, estaban solas.
Sab?a que estaba en lo m?s profundo de un pozo, desde cuyo fondo no vislumbraba claridad alguna. Me agarraba como pod?a al borde del mismo tratando de ganar la luz, pero cada vez volv?a a caer al fondo. El vac?o era mi mejor amigo.
La psic?loga a la que acud?a cuando mi angustia era total, me hab?a aconsejado que cambiara de vida, que buscara alguna relaci?n, que me comunicara m?s con la gente, que no estuviera tanto tiempo sola. El problema era que a m? ya no me interesaba nada ni nadie .Me hab?a apuntado a una Agencia de contactos y no llegu? a conocer a nadie que me mereciera la pena. No s? si era que todos aquellos hombres val?an poco o era yo que no valoraba nada.
Cuando llegaba la noche y me met?a en mi amplia cama, era cuando mi realidad se me hac?a m?s intolerable. No ten?a miedo a los presuntos ladrones, ten?a miedo de m?.
Miedo de enloquecer entre aquellas paredes, sin un rostro que me mirase y una mano que pudiese agarrar cuando el mundo se me antojaba algo absurdo e in?til.. La idea de que no ten?a que haber nacido ganaba espacio en mi mente y la otra de que muy bien pod?a acabar con todo aquel dolor, tambi?n. Unas cuantas pastillas, bien mezcladas, un sue?o profundo y todo terminar?a?
Pero algo en m? se rebelaba de alguna manera contra esa idea. ?Por qu? no pod?a yo ser un poco, s?lo un poco feliz? Nunca lo hab?a llegado a ser .Me hab?a casado. S?, pero nunca llegu? a conocer el aut?ntico amor. Y yo quer?a haber amado, haber besado con pasi?n a un hombre, haber compartido con ?l todas mis sensaciones, mis alegr?as, mis penas, mis logros, haber envejecido juntos, unidos?hasta el final como nos dijo el sacerdote que nos cas?.
Pero no. Nada de esto hab?a sucedido. El desencuentro se produjo desde el primer d?a. Nuestros caracteres chocaban frontalmente y el amor que cre? encontrar en aquel hombre no se dio jam?s. Y en m?, tampoco. Y ahora yo andaba sedienta de amor, de compa??a, de palabras amables no escuchadas, de besos no dados, de caricias no recibidas, de pan no compartido? la soledad era mi mejor amiga, pero yo la odiaba.
Me levant? y fui al armario donde guardo las medicinas. Ten?a las suficientes drogas picotr?picas como para acabar con un caballo; y yo soy m?s bien menuda. Extend? la mano para coger un sedante, pero la dej? en el aire. Algo invisible me pareci? impedir tocar mis pastillas. Not? que sudaba copiosamente y volv? al sal?n a reposar unos minutos en el sof?.
De repente me acord? que ten?a que salir a por los partes de baja. ?Dios m?o! Con lo mal que me encontraba. Mir? el calendario y vi que la baja anterior hab?a concluido y no ten?a m?s remedio que ir a por otra.
Fui a mi habitaci?n y me arregl? lo mejor que pude despu?s de ducharme y medio mareada por tanta pastilla sal? al pasillo para tomar el ascensor. Lleg?, entr?, y cuando llegu? a la planta baja un hombre de cierta edad estaba parado ante la puerta. No s? c?mo mis llaves cayeron de mis manos algo temblorosas y aquel se?or se agach? para recogerlas. Cuando me las entreg? me mir? a los ojos y yo a ?l. Eran unos ojos ya cansados pero al mismo tiempo llenos de vida. Al momento me di cuenta que me gustaron. Quise darle las gracias por su amabilidad y not? que balbuceaba. ?Uf! Vaya rid?cula que me sent?. El hombre me sonri? y me pregunt? si necesitaba algo ya que me ve?a, seg?n dijo, muy p?lida. Yo sin saber bien por qu? romp? a llorar. Llor? por todo y por todos los que como yo viven solos y pensando que la muerte es la mejor soluci?n para sus vidas sin tener en cuenta que ?sta es lo ?nico que tenemos, es decir, lo m?s preciado.
Me acompa?? a una cafeter?a que hay en la esquina de mi calle y tomamos un caf?.
A medida que me hablaba y sobre todo, me miraba yo sent?a que algo muy dormido en mi alma, despertaba. No pod?a creerlo. ?A estas alturas!
Charlamos tanto tiempo que la hora de la consulta se me pas?, pero no me import?.
Me pidi? si pod?amos vernos otro d?a y yo sin pensarlo dos veces dije:
-?S?! encantada.
Me tendi? su mano y ?sta era c?lida y suave y yo percib? una emoci?n largo tiempo ausente en mi vida. Me sent? rara pero tambi?n muy bien. Todo aquello, a mi edad, me parec?a absurdo, pero era lo que estaba sucediendo.
Solt? mi mano y nos dijimos hasta pronto.
Volv? a subir a casa. Una intensa emoci?n recorr?a mi cuerpo. Fui a la cocina y vi el armario de las medicinas abierto, le di un empell?n a la puerta que casi la descuajo.
Estaba segura que ya no me har?an falta. La vida volv?a a mi vida. Y, aunque no fuera m?s que una ilusi?n, era suficiente.

Publicado por mariangeles512 @ 11:18
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YO, UNA PERRA


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- ?Me encontr? perdida! No conoc?a aquella hilera de casas en que de repente estaba. Deambule por la Urbanizaci?n y nadie me prest? la menor atenci?n.
A primeras horas de aquella ma?ana me arrincon? junto a una tapia de una casa que hac?a esquina. Al cabo de un rato una mujer sali? como para entrar en el coche de color granate que all? estaba estacionado. Era una mujer guapa, pero lo que me llam? m?s mi atenci?n fue su mirada: la mirada de una persona buena.
Los ojos de esta mujer se dirigieron a m?. Vi que le conmov?a mi aspecto sucio, llena de garrapatas, hambrienta, parturienta de hac?a poco?
Gir? sobre s?, entr? en su casa y sali? con un cuenco con cereales para nosotros; lo deposit? en la acera y se fue, no sin antes avisar a su hija mayor que yo estaba ah?.
Me abalanc? sobre el cacharro y no dej? ni gota de comida, luego beb? agua que tambi?n me puso y me sent? bien: ?a?n hab?a gente buena en este mundo tan hermoso!

Pasado alg?n tiempo, sali? de la casa una joven. Se mont? en un peque?o coche blanco y parti? y yo sin saber por qu? la segu? carretera abajo, aunque cuando el coche tom? m?s velocidad, pens? que mi coraz?n estallaba y me detuve, y me regres? al porche de la misma casa.
Pas? el d?a, cuando ya el sol de oto?o declinaba lleg? la joven. Yo muy contenta me acerqu? a ella, intu?a que era la hija de la que me puso la comida: no me equivoqu?. Sali? con otro colega que ya ten?an en un jard?n (?vaya suerte!) y yo disimuladamente les segu?. Su perro me ladr? ?como no! Pero la joven le mand? callar ?Muy bien! ?As? se hace!
Al poco rato vimos llegar a la due?a que ven?a del trabajo. Me mir? con simpat?a. ?Cu?nto agradec? aquella mirada!
-?Hola, hija! ?Qu? tal el d?a?
-Bien, mam?. Pero ?Te has dado cuenta que a?n est? aqu? esta perra?
-Pues s?, ya veo; bueno, ?mira! Nos vamos a quedar con ella sin que tu padre se d? cuenta pues dice que estoy loca por ir recogiendo todos los animales abandonados que me encentro.
-Y,?C?mo lo vamos a hacer?
-Veras, le pondremos un cacharro con cereales y otro con agua. Yo voy a ir ahora mismo a comprar algo contra las garrapatas, porque, claro, as? no podemos tenerla. Y para dormir le pondremos un trozo de colch?n de espuma de los asientos de los cojines de las sillas del jard?n. Cuando vea que est? limpia le dar? un ba?o y ya veremos si la podemos meter en el jard?n con el Sult?n.
Yo, se?ores, no pod?a creerlo. ?Me hab?a tocado la loter?a! Levant? mi hocico al cielo, ya negro y le di gracias al Buen Dios porque tambi?n existieran en el mundo personas como estas. Me hice la formalita y as? estuve, al menos quince d?as viviendo en el exterior del chalet, pero bajo el porche.
Al cabo de ese tiempo que a m? me pareci? maravilloso, la se?ora se puso un delantal, unos guantes de goma y vi que se dispon?a a lavarme de arriba abajo. No es que me guste mucho el agua pero decid? que lo mejor era dejarme lavar.
Despu?s del enjabonado, mi pelo parec?a de oro,? ya ni me acordaba lo hermosa que hab?a sido!
Cuando mi nueva ama termin? le o? decir:
-Creo que ya la podemos poner junto al ?Sulti?. No creo que haya peleas, pues se han estado viendo bastantes d?as y no ha ocurrido nada relevante.
As?, pues, entr? el jard?n, en la parte reservada a los perros. Hab?a uno s?lo. El t?o ten?a su caseta y todo. De momento me hice la tonta, pero me dije para mis adentros que all? iba a mandar yo.
El Sult?n ?se, con un nombre tan rimbombante, no sab?a nada. ?Ni por donde se hac?an los cachorritos! ?Qu? barbaridad! ?Tuve que tener una paciencia hasta que dio con el sitio! Pero ?Dio! ?Menos mal, que sino no me como un rosco en ese patio!
Tuvimos trece cachorrillos, nada m?s y nada menos. Mis amos no sab?an qu? hacer para atender tanto perro.
La se?ora se levantaba por la ma?ana muy pronto para hacernos papillas de harina de ma?z. Se ve que recordaba como aliment? a sus hijos. Nos hac?a cinco al d?a, hasta que nos hicimos algo mayores.
M?s tarde y con pena por parte de todos hubo que regalar a varios de mis hijos. Ellos se quedaron con dos. As? que ya ?ramos cuatro en aquel jard?n que para m? fue como el Para?so de los Canes.
Los amigos y familiares de esta pareja no entend?an a qu? ven?a tanto perro. Ellos explicaban que no pod?an abandonar a un animal que ya hab?a sido echado a la calle.
Mi ama se esforzaba en hacer entender que nosotros sentimos y que si tenemos cualidades humanas, como la lealtad a ultranza, la fidelidad, el amor m?s desinteresado, la inteligencia y ese o?do maravilloso con que la Naturaleza nos ha premiado, ten?amos que ser amados y respetados.
No s? si la entend?an o si pensaban que estaba chiflada ?A ella le daba igual!
?Eso s?! Yo me sent?a algo pesarosa, sobre todo en los veranos, cuando o?amos que no pod?an ir de viaje que fuera m?s largo de un fin de semana por culpa nuestra. Porque ?Qui?n se queda a cuidar cuatro perros? ?Nadie!
Pero a ellos no les importaba. ?Nos quer?an! ?Eso era todo!
Pasaron varios a?os, en los cuales fui muy feliz.
Un d?a empec? a sentirme algo rara. La hija menor avis? a la due?a. Sali? y me mir?. Algo malo debi? ver que avis? a un veterinario de urgencias, pues era Domingo. Lleg? a la casa con su malet?n. Me mir? y cuando mi ama le pregunt? qu? ten?a o? algo as? como un derrame en la cabeza. ?Vaya! ?Se acab?!
De todas maneras he sido muy feliz aqu? entre estas personas que me han querido y cuidado y hasta los perros sabemos que no hay nada eterno?
O? a la se?ora preguntar:
-?Tiene remedio?
No entend? la respuesta, pero s? a mi due?a:
- Bueno, entonces haga lo que tenga que hacer, pero que no sufra?

A mi querida perra de ojos maravillosos

Publicado por mariangeles512 @ 1:09
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LA TRAICI?N




Estaba intranquila. Le hab?an llegado rumores, chismes, pero no quer?a darles o?dos. La gente, a veces habla s?lo por hablar, por no decir para hacer da?o. No pod?a ni siquiera imaginar que el hombre por el que hab?a dejado todo pudiera serle infiel. ?No, no pod?a ni imaginarlo! Aparte, pens?, que no hab?a dejado nada por ?l, ya que para ella lo m?s importante, su vida: era ?l.
Sin embargo hab?a algo que es lo que le hac?a dar cierto cr?dito a las habladur?as. Esos ojos ausentes, esa voz inexistente, esas noches sin amor, ya demasiadas, esas llegadas tard?as sin apenas explicaciones? Y de eso hac?a ya cuatro largos meses. ?Qu? ocurr?a? ?Ya no la necesitaba? ?No se sent?a atra?do ya por ella? ?Era eso? O ?es que ya ven?a ?comido? a casa?
Ella, una mujer sencilla que no ve?a m?s que por los ojos de ?l, a la cual le hab?an mal ense?ado que de ciertas cosas mejor ni hablar; no se atrev?a a preguntarle qu? le pasaba que ya no la buscaba, que sus noches eran tan fr?as como el cielo de la tierra mesetaria en que viv?an. Que ella le necesitaba, que le hab?a esperado cinco largos a?os, que no hab?a ni por un momento pensado en hombre alguno, excepto en ?l. No se atrev?a? ?No! Deb?a esperar que ?l tomase la iniciativa, la mujer no pod?a, mejor, no deb?a buscar ser acariciada, besada, amada?
Los d?as comenzaron para ella a ser aut?nticas pesadillas de duda y suposiciones. La inmensa alegr?a sentida cuando se volvieron a reunir se disolv?a como la sal en el agua.
Y en las tristes noche junto al cuerpo del ser amado, muy cerca pero muy lejos se sinti? vac?a y triste como no lo hab?a estado cuando ?l estaba encerrado.
Y de repente, sinti? que deb?a hacer algo. Salir de esa terrible duda ?Ya! Ser?a ella misma la que si hab?a algo de cierto en los comentarios escuchados, lo descubrir?a. S?lo se fiar?a de sus propios ojos.
Su mente trabaj? r?pidamente: ?Qu? har?a? Y la luz se encendi?.
Ir?a por la carretera por donde le hab?an dicho hab?an visto a la intrusa a ver qu? se encontraba. Ella deseaba ardientemente no ver nada; nada de lo que la atormentaba.
As? pues, cuando el marido hubo abandonado la vivienda para ir a su trabajo, cogi? a su hija mayor y la mand? con su comadre y vecina y a la peque?a la envolvi? en una toquilla y ech? carretera adelante hacia la f?brica donde trabajaba su hombre.
Caminaba lo m?s r?pido que los pies y el peso de su hijita le permit?an. La distancia a la f?brica era algo grande y quer?a llegar a la hora en que los trabajadores com?an.
Iba caminado entre una hilera de viejos y grandes ?rboles que daban a la carretera un aspecto algo inquietante. Cuando ya hab?a caminado m?s de una hora vio a lo lejos en una cuneta de un lado de la mencionada carretera un bulto. Se par? en seco. ?Qu? era aquello? No divisaba bien. Pens? en alg?n animal atropellado pero le pareci? que aquello se hab?a movido. ?No! No era un animal. A medida que avanzaba, aunque ahora m?s despacio tuvo la certeza que no era animal alguno aquel bulto bastante grande que apenas vislumbraba con los troncos de los ?rboles que se interpon?an ante su mirada.
No supo bien por qu? pero su coraz?n empez? a palpitar fren?ticamente, o s? lo supo, ya que seg?n se acercaba crey? o?r unos gemidos. Tuvo miedo de que fuera alguien herido y no le hubieran visto para ayudarle. Agiliz? su paso para ver con m?s precisi?n y, cuando estaba apenas a unos metros sinti? que la sangre se agolpaba en su cabeza y que la noche se abat?a sobre ella.
En la tierra dos cuerpos entrelazados desnudos de cintura para abajo, uno sobre el otro, am?ndose con pasi?n. Unos pantalones conocidos, lavados, cosidos por ella?Unas piernas femeninas tambi?n conocidas? Se tap? la boca con la mano. No quer?a que su grito se oyera por todo el Universo. Gir? sobre s? y se alej? de all? con unas piernas que se negaban a sostenerla y un mareo que le negaba la visi?n.
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Mi?rcoles, 19 de octubre de 2005
Sult?n y Manda.

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Era una ma?ana de oto?o, cuando las hojas de los ?rboles caducos llenan las aceras de las calles de su manto amarillo anaranjado, cuando le vi. Era un perro de color marr?n y negruzco, con aspecto de cachorro de pastor alem?n, que estaba junto a nuestra puerta, como buscando algo de comida y cobijo. Tanto a mi amada mujer, como a mi, nos result? penoso dejarle sin atenci?n. ?Qui?n pudo abandonarle? ?Qui?n tuvo la malsana idea de dejar correr sin rumbo al m?s fiel compa?ero del hombre?. Nosotros le dimos agua, comida y enseguida se hizo al cari?o nuestro y de nuestros hijos. Le llamamos Sult?n, como un antiguo perro que conoc? de ni?o y desde entonces acud?a a nuestra llamada, como si entendiera que ese era su nombre. Le tuvimos entre nosotros. Al principio en el porche y m?s tarde le construimos una caseta donde pudiera guarecerse las noches frescas y las ma?anas lluviosas. El animal se notaba contento, estaba pendiente de que le sac?ramos a dar largos paseos por el campo y a veces se escapaba por su cuenta y ven?a sucio y maloliente, pero siempre volv?a. Una vez me ca? yendo con ?l y no se movi? de mi lado hasta que no me levant?.
Le llev?bamos al veterinario frecuentemente para que viera si ten?a alg?n problema. Una vez estaba quieto y toda la familia nos preocupamos, deb?a tener algo de fiebre, pero pronto se le pas?. No hab?an trascurrido dos a?os, cuando ocurri? otro suceso importante;
Una tarde viniendo de paseo con Sult?n, este se puso muy nervioso y empez? a ladrar de forma inusual. En principio no nos extra?amos, porque el ol?a desde lejos lo que nosotros ni ve?amos estando cerca. Al llegar a la verja de nuestra entrada vimos lo que era: Una perra preciosa, algo mayor que Sult?n, pero llena de garrapatas y pulgas que al olor de la comida de nuestro can se ve que, ? de nuevo otro perra abandonada?, se acerc? a participar de ella. Nuestro Sult?n la ladr? de forma estridente, como si quisiera morderla y atacarla.? Qu? raro!. La perra cohibida se alej?: Yo ten?a miedo de que al querer ayudarla, nos diera m?s problemas que los que quer?amos resolver. Optamos por ponerla comida y agua y limpiarla en otro lado de la casa, donde no la viera Sult?n.
As? se fue curando la linda perra de sus heridas, y durante varios d?as cuando la ol?a el antiguo perro, se acurrucaba con temor en un rinc?n de la verja. Nuestra hija mayor le puso nombre: Mandarina; pero era muy largo, lo dejamos en Manda y con el se qued?. Manda era m?s obediente que Sult?n y hasta m?s cari?osa, ?qu? ya es decir!. Est?bamos seguros, que agradec?a el haber sido salvada del abandono en peores circunstancias que ?l.
Decidimos ponerles juntos. A los pocos d?as, no s?lo no se peleaban, sino que la Manda se hizo la due?a de la situaci?n en el patio. Hasta le ense?o al perro a montarla, con gestos y roces. Tuvo ?trece cachorros! Y ?qu? bonitos eran!. Repartimos todos entre amigos y conocidos y nos quedamos con dos.?Llegamos a tener cuatro perros en el patio!. Y nos ten?an muy ocupados con su cuidado y ten?amos que turnarnos para ir de viaje un poco largos.
Sult?n despu?s de unos ocho a?os entre nosotros empez? a no poder caminar apenas. Las patas traseras no lo ten?an y se ca?a. ?Todo fue in?til! El veterinario nos dijo que as? no pod?a continuar. Por mas inyecciones y pastillas no pod?a vivir as?. Hab?a corrido tanto y ya no pod?a ni caminar. Con dolor le dejamos en la consulta del veterinario, y la mirada profunda despu?s de la que ser?a su ?ltima caricia no la olvidar? nunca.
Manda acab? no mucho m?s tarde, cuando vimos que se ca?a de forma alarmante al caminar. Era muy penoso. Me dirig?a unas miradas implorantes, como diciendo: Siento sentirme as? y no poder ayudarte si viene alg?n ladr?n. Tampoco la olvidaremos ya. Ahora s?lo tenemos un perro en el jard?n y es muy latoso, pero muy cari?oso tambi?n y fiel. Por eso nos preguntamos: ?C?mo puede abandonar alguien a tan ejemplares animales en una autopista o en el campo?

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PAS? COMO UN CICL?N

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Ca?a la noche sobre la ciudad, y un poco apesadumbrado por encontrarme solo y en cierta medida abandonado por la mujer que siempre hab?a querido y que a?n quer?a, iba de bar en bar y de caf? en caf? tratando de consolarme.
Sab?a que lo que estaba haciendo, m?s que ayudarme, me resultar?a a la larga perjudicial. Cuando despertara de la modorra a que me llevaba el alcohol ser?a a?n peor. No tendr?a consuelo sino con m?s alcohol y m?s lamentos.
De pronto, al otro extremo de la barra de aqu?l bar maloliente ya por el c?mulo de humos y de aceites quemados que sal?an de la cocina, m?s los de los cigarrillos mal apagados, la vi. Era rubia y esbelta, con unas piernas largas, que a pesar del sopor que sent?a me hac?an recordar las de mi amada. Sus facciones eran las de una mujer cuidada y preocupada por su aspecto. Me pregunt?: ?Qu? har?a una mujer as? en un lugar como este?. No me content? con elucubrar y me dirig? a ella: -?Te apetece una copa?- la espetell?. Ella contest? enseguida: -Si, un mart?n con mucho hielo, gracias-.
Enseguida se estableci? una corriente de afecto entre los dos y parec?a como si ya nos conoci?ramos desde hacia tiempo. Le cont? mi tristeza, al verme abandonado, despu?s de haber querido tanto, y ella me consol?, diciendo que se hab?a sentido enga?ada y hab?a dejado a su marido recientemente tambi?n, porque no pod?a vivir al lado de un hombre que la ocultaba cosas, ment?a y hasta la insultaba, cuando quer?a indagar sobre algunas mentiras. Me dijo que tantos a?os de convivencia juntos le hab?an resultado un terrible suplicio y que nunca m?s se dejar?a enga?ar por nadie.
Despu?s de una hora larga de conversaci?n, me confes?: - A?n le quiero, s?lo necesito que se arrepienta y cambie de actitud, nuestras vidas deben ser tranquilas y sin tantas discusiones.-
Y yo como un ni?o le contest?: -A mi me pasa algo parecido, no quiero enga?ar m?s a mi mujer en nada, quiero vivir con ella unos a?os que nos lleven juntos hasta el final de nuestros d?as.-
Y de pronto, una voz me dijo:-Es hora de cerrar, se?or, tengo que acompa?arle hasta la puerta:- Era el camarero que nos hab?a atendido. A rega?adientes me levant? y v? encima de la mesa dos copas, una era la m?a, la del co?ac, pero la otra era de un mart?ni, apenas empezado.-?D?nde est? la mujer que me acompa?aba?-le pregunt?. Despu?s de unos segundos, que el silencio, dentro del vaho maloliente del barucho, se pod?a cortar, o?: -Se?or, aqu? no hay ninguna mujer.-
Me deslic? por la pared dando tumbos, y el fr?o de la madrugada me despert?. Un viento fr?o me desbarat? los mal peinados cabellos.?Habr? sido un cicl?n?...

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Martes, 18 de octubre de 2005
EL M?S TRISTE VIAJE A VALLADOLID

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Soy un coche amplio, que mis due?os utilizan, sobre todo, para hacer viajes largos. El Domingo, 1 de Abril de 2002, me sacaron apresuradamente del garaje donde paso silenciosos d?as acompa?ado solamente por el miau de cuatro gatos, me llev? mi due?o a la gasolinera y me llen? hasta los topes el dep?sito; entonces deduje que nos ?bamos lejos, no al Corte Ingl?s, como otras veces. Lo que m?s me extra?? fue el semblante de mi amo. Estaba serio, muy serio. No es que ?l sea un tipo muy simp?tico, no, pero es que ese d?a ten?a no s? qu? brillo en la mirada, pudiera ser que fuera el reflejo de los cristales de las gafas, pero la verdad, es que me fui sintiendo cada vez m?s inc?modo. La alegr?a que sent? cuando me sac? de la oscuridad del garaje se hab?a difuminado, y hasta la dichosa carreterita hacia Mijas me pareci? que ten?a m?s curvas y baches de lo habitual.
Cuando llegamos a la casa salieron de inmediato la mujer y la hija peque?a. Tambi?n iban muy serias.
-?Caramba!, aqu? ha pasado algo- pens?. La hija mediana, una tal Laura, hab?a llegado momentos antes acompa?ada de su marido. Se quedaron en la casa cuando mi amo me arranc? con el nerviosismo que en ?l es normal aunque sent? que esa ma?ana era m?s acentuado. Me di cuenta, a pesar de las prisas, que un colega m?o, aunque de otra casa, pero tambi?n franc?s, estaba aparcado un poco m?s hacia la peque?a rotonda que circunda la casa.
Mientras me introduc?a en la autov?a, puse el o?do presto a ver si cog?a ad?nde nos dirig?amos, porque eso de ir a 140 por hora y no saber ad?nde vas tiene su miga.
Entre las voces de mis due?os y la ni?a que grita como una condenada, pude entender que ?bamos a Valladolid, la tierra natal de los se?ores que me ocupaban. Pero, ?qu? demonios ?bamos a hacer en Valladolid despu?s de La Semana Santa, que es cuando, por l?gica, tendr?amos que haber ido?. Empec? a entrar en calor una vez que rebasamos la provincia de Granada.. El pavimento lleno de parches, menos mal; hace un a?o estaba en obras, y, no ve?is las pobres llantas. Me llam? la atenci?n el silencio que reinaba en mi habit?culo: yo corr?a y corr?a, pero los colegas de la operaci?n retorno, no me dejaban en mi carrera, y ten?a que detenerme y detenerme. ?Vaya aburrimiento! Con las ganas que ten?a de estirar las ruedas?
Nos detuvimos dos veces, las dos para que mi ama meara; otra, para darme de comer a m?, que hasta Valladolid hay unos ochocientos kil?metros y con una vez que me alimenten no es suficiente. Una vez que dejamos atr?s Madrid, pude correr m?s a gusto; me sent? orgulloso de los comentarios que mi due?a hac?a sobre m?: que me comportaba admirablemente, que le segu?a gustando m?s que ning?n otro coche que ve?a? en fin, que a pesar de que el ambiente no estaba para muchas fiestas, por no decir para ninguna, los elogios no se me escatimaron.
Ya entrada la tarde noche, llegamos a capital del Pisuerga, muy cambiada, por cierto. Mi amo me estacion? delante de un edificio que me pareci? un hotel, sobre todo, porque le dio mis llaves a un mozo vestido como de general, para que me guardara en un estacionamiento privado, creo que del hotel, y no pasara la noche en la calle; eso s?, para eso mis due?os son muy mirados. Esa noche no descans? bien porque mi mente estaba ocupada con las personas que me hab?an llevado hasta all?. Durante todo el viaje tuve la intuici?n que sufr?an por algo. Hab?a o?do hablar sobre la abuela, pero con el potente trepidar de mi motor, no hab?a podido captar bien las palabras. Tengo que confesar que yo quiero a mis due?os. Ellos me tratan muy bien y cuando me he hecho un rasgu?o o tengo alg?n problema de salud, enseguida me llevan al especialista para que me ayude en lo que pueda: la verdad, son buena gente.
A la ma?ana siguiente, a eso de las diez y media, me sacaron de mi lugar de descanso. Ahora se hab?an incorporado al grupo los dos hijos mayores de mis amos, su hermana y su esposo e hijos. Todos vestidos de oscuro; hasta me di cuenta de que mi due?o llevaba una corbata negra, esto me dio muy mala espina, porque ?cu?ndo se pone un hombre una corbata negra? Cuando se le ha muerto alg?n ser querido ?no?. Y si mi amo ya no ten?a padre, y su rostro estaba tan sombr?amente triste, no pod?a ser otra cosa que la que hab?a muerto era su madre. Claro, yo hab?a escuchado abuela, y no me hab?a equivocado. ?Vaya por Dios! Tantos kil?metros y era para enterrar a su madre.
Sinceramente, con mi coraz?n de extra?os materiales, yo sent? una gran compasi?n por este hombre que me ha llevado y tra?do por espacio de siete a?os, y tambi?n por su esposa, la cual yo sab?a que apreciaba sinceramente a esa mujer, y que en esta temporada est? pasando por muy malos momentos de salud y existenciales; seguro que le ha ca?do como un mazazo; tiene un coraz?n extremadamente sensible y pr?cticamente sufre por todo, y nada humano ni animal le es ajeno. As? es ella de infeliz.
Como os dec?a, se subieron los cinco, y nos dirigimos por una carretera bordeada de cipreses hacia el Cementerio de Nuestra Se?ora del Carmen. Hac?a un tiempo precioso, con un Sol que deseaba alegrar los corazones, sin conseguirlo.
Llegamos y me aparcaron casi enfrente de una de las puertas desde donde yo pod?a ver el interior del Campo Santo. Fue as? como pude ver a las personas que iban llegando para acompa?ar a los hijos de esta buena mujer que, b?sicamente, lo que hizo en vida fue trabajar y ayudar a los dem?s. Vi c?mo caminaban con paso r?pido hasta el Mercedes que desde Sevilla hab?a conducido por ?ltima vez a la madre a su ciudad. Los hijos ante la presencia del f?retro dejaron desbordar su emoci?n. Poco despu?s el Mercedes rod? lentamente hasta el lugar en que est? la tumba de la familia Curiel. Sacaron el ata?d del coche. El sacerdote hizo el responso f?nebre, y unos hombres levantaron media losa, por la que introdujeron la caja en la que la madre descansar?a por toda la eternidad. En estos momentos fue cuando el dolor aflor? plenamente; hubiera deseado tener p?rpados para no ver sufrir de ese modo a mi querida familia. Pero mis faros permanecieron abiertos.
Al cabo de un rato, toda la familia volvi? al lugar donde est?bamos los veh?culos. Les vi m?s tranquilos, quiz?s porque piensan que la madre est? de otra manera entre ellos, y que m?s tarde todos volver?n a encontrarse en la paz, la alegr?a y el amor absolutos por toda la Eternidad. Este pensamiento me gusta, la verdad.
Despu?s me llevaron a una calle cerca de la Iglesia donde se celebrar?a la Misa por el alma de la madre, a la que toda su familia hab?a amado profundamente en vida, y la seguir?n recordando con amor, pues esto es lo que sembr?.






Mijas a siete de Abril de 2002

Firmado: SAFRANE

Publicado por mariangeles512 @ 23:45
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REFLEXIONES DE UNA INGENUA
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Tengo en la mente grabada una imagen que no puedo borrar. Un hombre con una bolsa de pl?stico negro, ente sus brazos abraz?ndola como si fuera un ni?o, en cuyo interior estaban las escasas pertenencias que le hab?an dado de su ?nico hijo muerto en el atentado terrorista del 11 de Marzo, caminado con paso incierto por la calle, como sin rumbo. Le he visto dos veces; las dos me conmovieron profundamente, tanto que he llorado por su dolor as? como por el dolor de las otras familias de los muertos y por los heridos.
Tengo tres hijos, a los que quiero por encima de m? misma. No podr?a soportar la p?rdida de cualquiera de ellos. Me partir?a el coraz?n. Creo que no podr?a sobrevivir; por eso me hago cargo del dolor, del sufrimiento de todas esas gentes.
Y ahora paso a lo que me preocupa hondamente: c?mo poder solucionar semejante problema. En toda la historia de la humanidad ha habido guerras, siempre terribles, que han tra?do el dolor y la muerte a millones de personas; unas m?s legales; otras totalmente ilegales, si es que este adjetivo se puede aplicar a alguna guerra.
En estas guerras lo ?nico que puedo admitir es que al menos se daban entre adultos preparados para ella te?ricamente, en unos campos que cuando a?n no exist?a la aviaci?n s?lo encontraban la muerte o la victoria los ej?rcitos que en ellas participaban, quedando la poblaci?n civil, en la mayor?a de los casos, a salvo. Esto, por desgracia cambia dram?ticamente cuando los aviones bombardean las ciudades. Los ciudadanos ten?an la posibilidad de cobijarse en los refugios, y muchos sobreviv?an?no dejando por ello de ser horrible.
Ahora, en este nuevo siglo nos enfrentamos con el m?s vil de los actos que el ser humano pueda cometer: el terrorismo. Esa forma de matar que no repara en ni?os, ancianos, j?venes, mujeres?en ning?n ser totalmente inocente. Y yo me pregunto; ?a qu? se debe este fen?meno? Alguna causa debe tener. Casi todos los actos humanos la tienen. ?Qu? ha pasado? O mejor dicho:?Qu? est? pasando? En alg?n momento o en muchos momentos, en alg?n lugar o en muchos lugares ha tenido que haber un gran error o muchos grandes errores. Estos actos no pueden darse porque s?.? S?lo porque creamos en distintas creencias, que tengamos distintas formas de gobernarnos, distintas formas de concebir la existencia?vamos a ser objeto en cualquier momento, en cualquier lugar v?ctimas del horror? ?Acaso este maravilloso Planeta no tiene cabida para todos? ?Acaso no somos todos seres humanos y por ende con una inteligencia y una sensibilidad que no puede admitir semejantes actos? ?Es imposible convivir todos, iguales, pero distintos en cuestiones importantes, s?. Pero es imposible repito vivir en paz respetando cada uno la forma de ser y pensar del otro??Acaso alguna injusticia de hoy o del pasado est? sin resolver y trae esta sanguinaria secuela? ?No ser?a posible resolver los problemas, que s? que son muchos en el mundo, mediante el di?logo de todos. Todos los jefes de Estado de todo el mundo, los responsables de los terroristas. Todos. Reunidos en gran Asamblea el tiempo que fuese necesario, para tratar de averiguar el porqu? de toda esta muerte sin sentido, de tanta ilusi?n frustrada, de tantos sue?os no realizados, de tanto dolor en los que quedan.
Yo, personalmente, creo, que vale m?s la vida truncada de un solo ni?o que todo un territorio. Habr?a que escuchar a todos; ver d?nde est? el error, si lo hay; y tratar de ponerle remedio. Con la participaci?n de todos; con la aceptaci?n de todos en las medidas que se tomasen. S?, con gran pena, que es muy dif?cil llevarse a cabo algo como lo que pienso que podr?a ser una soluci?n para erradicar estos asesinatos indiscriminados; pero me doy cuenta que con las medidas que se toman actualmente se consigue poca cosa. Por otra parte, pienso, que las injusticias traen violencia tarde o temprano. El camino de combatir el horror con m?s horror no da resultado. Ahora pienso en Irak. Creo que si los jefes que gobiernan el mundo elegidos unos por sus conciudadanos y otros gobernandos porque se han puesto ellos y ya, trataran en serio de cambiar los esquemas del siglo pasado y todos los anteriores, y pensaran en un mundo justo para TODOS no para unos pocos, habr?a menos violencia en la tierra. Ya s? que para eso hay que ser GENEROSOS, amar mucho menos de lo que se ama el dinero, y desear de verdad el bien para los hombres y mujeres de toda condici?n. Por eso soy una impenitente ingenua. Lo s? y me apena mucho pensar que no conocer? otra forma de ver la vida, que podr?a ser tan hermosa?
S?lo se vive una vez. ?Cre?is que alguien se puede permitir el lujo de arrebat?rsela a un ser que a?n no ha tenido tiempo de vivir lo m?s hermoso de ella: como enamorarse, tener un hijo, hacer algo que a ?l o ella les parec?a importante? Nada es tan valioso como esto. Nada.
Creo que ha llegado el momento de entenderse mediante la palabra, lo m?s hermoso del ser humano que nos diferencia de los preciosos animales ( me encantan todos los animales), y que si hay que ceder cuando se comprueba que no se lleva raz?n, pues habr? que ceder. En ello est? la grandeza del hombre: saber rectificar. No supone ninguna humillaci?n el ceder, sino todo lo contrario, sobre todo, cuando no se tiene la raz?n.
S?, que si alguien lee mi reflexi?n, puede que no est? de acuerdo conmigo. Yo respeto eso, pero que piensen que lo m?s importante de la vida es eso: LA VIDA.


Un cordial saludo a todos: Mar?a Angeles

Publicado por mariangeles512 @ 23:39
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Segunda parte de LA C?RCEL DE AMOR.
EL CHASCO

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Alicia sigui? ensimismada con Internet. Le gustaba entrar en los chats y buscar personas que le aportaran algo de charla amena y recurrente. Se le ocurri? una cosa: Cambiar de Messenger y de nik. No rebelar su nombre real. A partir de entonces se llamar?a Natalia y ser?a de un pueblo cercano a sonde ella viv?a, por si surg?a algo interesante, pero no dar?a su direcci?n real.
A los que notaba m?s interesantes les daba el nuevo Messenger y les ense?aban fotos de otra persona parecida a ella, pero nunca ella misma. Y hasta se hac?an gui?os y lanzaban besos por la cam., aunque siempre un poco en penumbra. Todo ello era intrascendente. Nunca quedaba con nadie de forma seria.
Pero una tarde apareci? un hombre fuera de lo com?n. La dijo que era polic?a y licenciado en Derecho. Que estaba destinado en Asuntos de Investigaci?n Especiales, pero a ?l lo que le interesaba de verdad era la Literatura y la Poes?a.
De momento se acord? del Pedro aquel que le hab?a enga?ado y quiso ser m?s cauta. Al ense?arle fotos le gust?. Era un hombre de unos 56 a?os y bien parecido. Aunque las fotos eran poco claras y muchas de ellas entre otras personas que no distingu?a bien. Ella le ense?aba sus fotos de cuerpo entero de esa persona parecida a ella.
Hablaban de Miguel Hern?ndez, de Garc?a Lorca, de Neruda y hasta de Becker. Tambi?n de ciertos escritos que ?l mandaba a los foros, con nombre supuesto y de los de ella con su nombre nuevo.
Las conversaciones eran muy amenas y ?l siempre muy amable en todo momento y sensible con su situaci?n de mujer sola y poca atendida por su marido. ?l empez? a interesarse por su situaci?n. ?Siempre igual!. ?Qu? si estaba casada?. Ella le dec?a que estaba en tr?mites de separaci?n, que su marido la aburr?a sobremanera y que hasta la maltrataba con sus requerimientos sexuales a los cuales no daba importancia.
La dijo que se llamaba Juan Luis y que a ?l le pasaba lo mismo con su mujer y que era una inculta y que no hablaba m?s que de compras y de los hijos. Y de gastos y cosas as?.
La incipiente amistad internauta se fue agrandando d?a a d?a y la simpat?a mutua creciendo, de manera que esperaban ambos las horas del atardecer como adolescentes que esperan la hora de un encuentro a hurtadillas.
?l se las ingeniaba para mandarla composiciones musicales y literarias que elaboraba con Microsoft PowerPoint y que quedaban muy sugerentes con paisajes id?licos. Ella se dejaba adular con sugerencias sobre su belleza.
Nunca dieron importancia a la poca claridad de las fotos y la cam casi dejaron de ponerla por problemas de enfoque o algo as? se dijeron.
El inter?s por un posible encuentro en una cafeter?a, al no poner el pegas en ir a donde ella dijera se hizo realidad. Se encontrar?an de forma informal, sin ninguna intenci?n de llegar a nada comprometido, pero tratando de salir de esa situaci?n de modorra en que estaban sumidas sus vidas familiares.
El d?a lleg?. Por f?n quedaron en ?El Ideal?, cafeter?a cerca del lugar de trabajo de ella, un viernes a las 14 horas, antes de ir ella a casa a soportar a su aburrido marido.
Como no las ten?an todas consigo de si se reconocer?an o no acordaron lo siguiente:
El llevar?a una camisa multicolor, un pantal?n verde oscuro que le quedaba muy bien y un ramo de rosas rojas en su mano. Ella el traje beige con un lazo blanco en la solapa y un bolso de piel marr?n del cual sobresaldr?a un folio enrollado. Con esos datos y teniendo en cuenta que ella era rubia y bien formada no habr?a equivocaci?n.
?l la advirti? que ser?an puntuales, porque as? no habr?a equivocaciones.
El gran d?a lleg?. Alicia, ahora Natalia, pens? que si ?l merec?a la pena directamente y sin pantallitas de por medio, le contar?a que cambi? de nombre porque le acuciaban demasiado los hombres con tanto querer quedar, pero que todo lo dem?s era verdad y la pura verdad. ?l pens? que si ella era la mujer que esperaba, le contar?a que cambi? de nombre por motivos de seguridad, ya que hab?a sido polic?a, aunque ya no lo era en activo y ya ver?a como sal?a del atolladero.
Cuando entr? Alicia en ?El Ideal? iba un poco despistada, y lentamente recorri? con su mirada el local. No era muy grande, pudo ver en la segunda mesa del fondo a una persona que conoc?a y ?Sorpresa!. Divis? al hombre de la camisa multicolor con un ramo de rosas sobre la mesa. Un ramo que ocupaba todo el tablero de la misma y que trataba de ocultar con ?l hasta su cara. En un giro r?pido de ?l como para levantarse lo reconoci?: Era su marido. ?Chasco!.

Publicado por Lanzas @ 23:33
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Lunes, 17 de octubre de 2005
La c?rcel de amor


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Alicia era una mujer inquieta, con muchos proyectos en la cabeza. Siempre estaba removiendo los muebles de la casa, no soportaba la m?nima suciedad que se alojara en ellos, se arreglaba a diario, aunque fuera para ir a las compras, y una cosa muy importante, se consideraba presa de la presencia de su marido, que siempre estaba dici?ndola cosas amables y requiri?ndola para que se dejase acariciar y para algo m?s. Para ella eso era como estar presa, sin libertad, para relacionarse con otras personas, que la hablaran de poes?as, de relaciones humanas no amorosas o de animales.
No soportaba la levedad de un d?a ordinario en el hogar. Todo la parec?a vulgar y sin sentido. Por tanto se propuso buscar a alguien fuera de lo com?n, que la hablara con cortes?a, con amabilidad, pero que no pretendiera nada que supusiera comprometerse en algo ?ntimo o, para entendernos, premuras en conocerse directamente y entonces opt? por Internet. Le hab?an hablado de que exist?an Chat y Foros d?nde se pod?an hacer amigos sin comprometerse demasiado ?ntimamente. Lo que no le hab?an dicho o no quer?a entender, porque ella era muy sincera y no ment?a nunca, que en ese medio se miente y adulteran mucho los datos que parecen personales. Pero no le importaba, ella quer?a encontrar ese amigo que como ella se sintiera solo aunque estuviera acompa?ado de muchos familiares en su casa que no le valoraban o de muchos compa?eros de trabajo, que como a ella la envidiaran y no le aportaran nada.
Despu?s de muchos intentos con hombres que lo que quer?an era quedar cuanto antes para conocerse ?ntimamente e incluso quedar ya para hacer el amor enseguida, encontr?, por fin, al hombre de sus sue?os, era amable, cordial, no hablaba de sexo, porque dec?a ten?a muchas mujeres para ello, escrib?a cuentos variados e incluso poes?as, y apenas daba importancia a su bella imagen que proyectaba en sus fotos. El hombre parec?a adem?s apuesto y con buena planta. ?Lo que ella buscaba en una sola persona!. A su marido le ocultar?a esa relaci?n, y por supuesto al se?or este le dir?a que estaba separada y que su marido la hab?a maltratado de forma sicol?gica sobre todo, para que ?l, el hombre ideal, se dejara llevar por su sufrimiento adem?s de por sus cualidades humanas, que estaba muy orgullosa de poseerlas.
El, que se llamaba Pedro, era m?s joven que ella, estaba separado, dec?a y si la dijo que quer?a conocerla personalmente, pero ella le dio largas, lo que la interesaba era mantener una correspondencia cordial, sin ataduras reales, pero admitiendo todo lo que el dec?a. Era ingeniero, ten?a tres hijas estupendas y su mujer le hab?a dejado incomprensiblemente por ser demasiado amable y por no querer compartir sus problemas en el trabajo y sus deseos de viajar y ver mundo. Todo trascurr?a de maravilla, estaba encontrando al hombre que le gustaba de verdad, pero un d?a se pregunt?:?Ser? todo verdad? ?Tendr?n raz?n los que dicen que por Internet se miente y se falsea la realidad de forma extrema? ? y si todo fuera mentira?. Y entonces se le ocurri? algo. Ella no quer?a comprometerse, pero si realmente exist?a un hombre asi, a lo mejor merec?a la pena conocerle directamente, para salir de la c?rcel donde se encontraba pero ?C?mo comprobaba sin que ?l lo sospechara que iba a indagar ?su? realidad?. Y encontr? la forma contratar?a a un detective para que con los datos que ten?a: Su tel?fono, su profesi?n y su nombre y m?s o menos su direcci?n en Sevilla, podr?a ser localizado e indagado. Manos a la obra. Contrat? al mejor bufete de detectives de Andaluc?a, sin importarla el precio. Le dijeron que no era dif?cil, que haci?ndose, primero pasar por una mujer en la direcci?n del Messenger se sacar?an muchas cosas, que adem?s ten?an mujeres expertas en ello. Y a los dos d?as recibi? el primer informe: El tal Pedro, ten?a varios niks y el que m?s usaba para charlar con mujeres era el de ?lig?n empedernido? o algo asi entendi? y que estaba dispuesto a ir donde le dijera la mujer, si hab?a sexo de por medio y que incluso qued? con ella
( empleada de los detectives) y casi se la lleva a la cama, sin apenas conocerla, si no es porque la mujer le cit? para el d?a siguiente en un hotel y no acudi? ella.
El siguiente informe lleg? pronto: Su nombre real era Juan Lomas y no Pedro y adem?s no era ingeniero ni nada parecido, a no ser que que se lo considerara por trabajar en un taller mec?nico, en las oficinas de papeleo. Su mujer le hab?a dejado por malos tratos incluso f?sicos y sus hijas no pod?an ni verle en pintura. Era un maltratador de mujeres y quedaba con ellas para pasar buenos fines de semana en grupo con amigos y hasta se trincaba alguna rayita de coca?na. Ten?a un apartamento en la costa, donde las llevaba los fines de semana y luego el lunes, si te he visto no me acuerdo. Era un mentiroso por naturaleza y le gustaba encadilar a las mujeres adapt?ndose a sus requerimientos, porque experimentaba un goce especial enga??ndolas, haci?ndolas creer cosas, era una manera de disfrutar y si adem?s pon?a celoso a alg?n marido ?mejor que mejor!. Al fin y al cabo eran ellas las que le buscaban.
Todo esto a Alicia le pareci? una conjura de su marido, que se habr?a enterado y estaba interfiriendo en los detectives, para que dieran informes falsos, ?C?mo se pod?a haber equivocado tanto ella?. De todas maneras era igual seguir?a manteniendo la relaci?n como si nada. Pues con ella era el hombre que quer?a encontrar y poco le importaba lo que hiciera con otras o lo que tramara con otras. Se dec?a:? Yo soy diferente y mucho m?s interesante que las dem?s!.
Los mensajitos se hac?an cada vez m?s parecidos a los de los dem?s:? me gustas mucho?. ?tienes unos labios er?ticos?, ?voy a ir a tu ciudad en breve? y cosas as?.
Ella se manten?a algo distante, para que no la creyera como posiblemente eran las dem?s, pero no sab?a muy bien que camino tomar. ?Se arriesgar?a a conocerle personalmente? ?Tendr?a una cita con ?l y as? se aclarar?a todo? Decididamente: NO. Si lo hiciera ? y se desvanec?a todo?. No, no, mejor seguir, aunque fuera enga?ada, en la distancia y la cercan?a de los ordenadores. ?Qu? pas?? Que el tal Pedro fue distanciando los mensajes y dejando que fuera ella siempre la que requer?a su presencia. ?esa mujer, pensaba, es demasiado dif?cil, y aunque a mi me gusta, ya no se que inventar!.?Qu? se enfr?e ella sola y a por otra o a por la misma con otro nik.!

Publicado por Lanzas @ 23:51
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Me ha invitado mi paisano Lanzas a que envie los escritos a este blog, lo cual hago con gusto.
LA CA?DA


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Estaba quieto, comiendo el bocata que me hab?a puesto mi madre, de chorizo de Salamanca, cuando de pronto, sin mediar palabra, el energ?meno de la clase se subi? a mis espaldas. Fue tal el impacto y a mi me debi? pillar a ?pipiricojo? que ca? de bruces contra el suelo.
Seguramente por lo inesperado, no pude reaccionar y v? literalmente las estrellas. El chorizo estaba separado de los trozos del ?riche? como a unos cinco metros de mi cara.
Mis dientes se rompieron, al menos, los dos incisivos superiores en tres pedazos. Y mi barbilampi?a cara me ard?a, como si sobre el fuego hubiera ca?do. A mi alrededor o?a un coro de voces infantiles que chillaban como condenados a la hoguera. El ?quemado? era yo, y s?lo lograba entender: ? Le derrib?, le derrib?. Toma, eso era verdad, pero acaso en aquel Colegio, al que acud?a desde hac?a s?lo cuatro d?as ?se ten?a por costumbre derribar a los novatos, como si fueran p?giles adiestrados?.
Un maestro, al o?r la algarab?a apareci? y me levant?. Yo no me ten?a en pie. Entre ?l y el marrullero que me derrib? me llevaron a la enfermer?a.
Las lagrimas me resbalaban hasta el suelo, del dolor tan intenso, no s?lo en la cabeza, donde al llevarme la mano apreci? un morrocotudo chich?n, sino en los dientes, en las piernas y hasta en los brazos.
En la enfermer?a hab?a un enfermero y poco m?s. Bueno y eso si era enfermero. Me palp? el chich?n, cosa que me supo a recochineo con el herido, que no pod?a articular palabra del dolor y me dio un par de trozos de hielo que sac? de una nevera oxidada y a la clase ?Qu? se acab? el recreo.!
?Qu? suplicio el escuchar a D. Manuel hablar sobre los insectos y sus feas costumbres de vivir en las charcas putrefactas.!. Yo lloraba y lloraba, no ya por dolor sino por el gran peso que se cern?a sobre mi ojo izquierdo, ya da?ado a perpetuidad.
Al fin, el timbre de salida. Mi madre me esperaba. Pero no crean que en la puerta como ahora. No , no , como dos manzanas m?s all? de la puerta. En la esquina, ?vamos! Y al verme de esa guisa, comenz? a gritar: ?Me le han matado!? me le han matado!.
?Mam?, mam? que estoy vivo, aunque un poco maltrecho!. Creo que pas? como dos d?as entre la vida y la muerte. Pero una cosa aprend? que me sirvi? para nunca m?s ser derribado: No comer el bocadillo sin tener una pared pegada a mis espaldas y otra comprend?: No se va al Colegio a estudiar, se va para salir en camilla si es preciso.

Publicado por interazul @ 21:35
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LA HIJA DEL ROJO

S?, yo soy la hija de ese hombre que tengo frente a m?, en una fotograf?a antigua colgada sobre la chimenea de mi sal?n.
Estamos los cuatro, mis padres mi hermana y yo, cuando a?n ?ramos peque?as y no sab?amos lo que entre aquellos adultos que nos llevaban de la mano hab?a ocurrido.
Yo le quer?a, le quer?a mucho; tambi?n a mi madre, pero cu?ntas veces me he preguntado: ?por qu? no pudo ser?
?S?! Muchas veces despu?s de las continuas disputas entre ellos, me he hecho esta pregunta.
?Ahora, ya s? la respuesta!
No pudo ser que en mi casa hubiera el m?s ligero atisbo de felicidad despu?s de la tragedia sufrida por mis padres y tantos otros espa?oles durante y despu?s de nuestra guerra civil, la cual yo afortunadamente no conoc?; porque parece que un hombre no puede negarse nunca a las insinuaciones de una mujer.
Termina la guerra. Un bando del General proclama que todo aquel que no se haya manchado las manos de sangre, no tiene nada que temer.
?l se lo cree. No huye. ?No ten?a las manos manchadas!
Es detenido, juzgado sumariamente y condenado a dos penas de muerte. ?Dos penas!
La esposa enloquece; no puede permitir que la condena se lleve a cabo.
Corre de casa en casa de gente influyente de la ciudad que deb?an favores a su marido, para que avalen que ?l es una persona decente, ?jam?s un asesino! Muy al contrario, salv? muchas vidas que tambi?n quer?an ser arrebatadas arbitrariamente por los de su bando.
Las personas influyentes responden, eran adem?s, ?caballeros!
La mujer corre a llevar estos avales al lugar donde pod?an tener alg?n valor. ?Las penas son conmutadas!
?Dios m?o! ?Qu? alivio!
De todos modos el marido es desterrado junto a otros muchos desde las c?lidas tierras del Sur a una fr?a e inh?spita ciudad mesetaria.
?All? se morir?an como las moscas!
Al cabo de alg?n tiempo, alguna autoridad decide poner un tren especial para que las mujeres de los presos en el destierro puedan visitarles.
La alegr?a de la esposa es enorme al enterarse de que ver? despu?s de meses a su amado esposo. ?Al hombre de su vida!
Largo viaje atravesando m?s de media Espa?a en ruinas?
Entrevista sin palabras cortadas por la emoci?n entre una marea humana estridente y pobre?
Hay que regresar., pero ella no puede. No puede abandonar al ser amado en el estado en el que lo ha visto?
?Se queda! ?S?! Sola, sin dinero, sin ropa de abrigo, sin trabajo, sin nada; bueno s? con algo muy grande: su amor.
Cinco largos a?os de hambre, fr?o, soledad, miedo y miseria. ?Todo lo que gana es para ?l! para que coma, para que se lave, para que tenga una muda, al menos?ella con un trozo de pan racionado y algo de un l?quido que llaman caf? tiene bastante.
S?lo la mantiene viva el sue?o del d?a en que su marido sea otra vez un hombre libre.
Estar de nuevo juntos, reanudar la vida truncada, volver a la tierra que los viera nacer?
Y un d?a ?la gran noticia! El Caudillo va a dar un indulto. ?l sale gracias al mismo.
La esposa no puede soportar tanta alegr?a, siente que las piernas apenas pueden sostenerla.
El encuentro: ? inenarrable!
Van a la casa en la que ella ha alquilado una habitaci?n con derecho a cocina en casa de una viuda de un militar. ?Ay1 ?Si ella hubiera sabido!
Un d?a cuando regresa de su trabajo en una sastrer?a encuentra a su amor con la viuda entre sus piernas.
De nuevo no hay palabras. No hay suficiente contenido en ?stas para expresar lo que la mujer siente; gira sobre s? y sale corriendo a la calle. ?l la sigue, la llama, le dice: no es lo que has visto?
El fr?o y el llanto enrojecen su cara; algo muy, pero que muy grande ha muerto?

Te miro, padre. Te quiero, a?n cuando ya no est?s. Te respeto, te agradezco la formaci?n que me diste, pero me pregunto: ?por qu? no hiciste lo que debiste haber hecho, y arruinaste nuestra vida, la de todos de modo que nunca pudimos ser felices?
?Ah, ya! Porque un hombre no puede decir ?NO! a una mujer?

Publicado por mariangeles512 @ 15:51
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LA BANDERA ESPA?OLA HUELE A GLORIA
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He o?do la noticia esta ma?ana del 11 de Agosto. En una manifestaci?n proetarra en San Sebasti?n se hab?a quemado durante el ?discurso? de un sujeto impresentable, la BANDERA ESPA?OLA por unos cobardes con el rostro tapado.
Cuando nuestra bandera se quemaba ?la carro?a? coment?: ? que mal huele la bandera cuando la quemamos?. Pues bien, yo quiero expresar ante tipo de actuaciones que: NO. Que la bandera espa?ola no huele mal ni cuando la queman unos cobardes enmascarados, ni cuando ondea majestuosa en muchos lugares del mundo, donde, por cierto la ikurri?a jam?s ondear?. Os pong?is como os pong?is. Vosotros los etarras y los que os siguen no cont?is nada m?s que en ese peque?o espacio, el pa?s vasco, y s?lo en muy peque?a proporci?n. La mayor?a son vascos, pero orgullosos de pertenecer a ESPA?A, que ?sta s? que cuenta en el mundo. Cada vez son m?s los extranjeros que desean aprender nuestro idioma, ? cu?ntos de ellos quieren aprender tambi?n el vasco? Risa, ?no?
Espa?a y su bandera cuentan en el mundo y es respetada como la representante de un pa?s democr?tico, del cual abus?is , pues si no tuvi?ramos este tipo de r?gimen ninguno de vosotros , que os cag?is encima cuando la polic?a os detiene, os atrever?ais a hacer lo que hab?is hecho.
La BANDERA de ESPA?A huele a GLORIA. S?, a la gloria de tantos hombres que han muerto por defender lo que ella representa. A la gloria de los hombres, cuyos f?retros ha cubierto cuando han muerto despu?s de hacer labores humanitarias al otro lado del mundo. Pero, ? qu? hablo de labores humanitarias?. Los asesinos no conocen esa palabra. S?lo conocen la muerte de los dem?s, por la espalda, a traici?n. Seguramente sentir?is cierto orgullo de vuestras haza?as, ?verdad?, no es para menos.
La Bandera ESPA?OLA, es la que a los espa?oles, que nos sentimos orgulloso de serlo, nos emociona cuando la vemos en tantos lugares acompa?ado a los hombres que van haciendo el BIEN en tantos y tantos pa?ses donde van nuestras tropas para ayudar en todo lo que est? dentro de sus posibilidades, y en donde son queridos y respetados por su buen hacer.
La BANDERA ESPA?OLA no huele mal. El que huele mal eres t?, Otegui, porque est?s podrido; eres una carro?a, a la que los buitres no han devorado todav?a porque est?n en un marco democr?tico. T? y los que te siguen son los FASCISTAS, los DICTADORES, los ASESINOS, los que tienen a sus conciudadanos amedrentados, los que delatan a sus vecinos, los cuales no se atreven a hablar en la calle libremente, por si hablan con un delator. Ten?is la vida de esa tierra envenenada de miedo, de odio. El d?a que desaparezc?is de la faz de la tierra, ser? un gran d?a para muchos de vuestros vecinos, o para sus hijos. Est?s tan podrido, desde los pies al ?ltimo pelo de tu horrible cabeza, que por eso te huele mal . Pero, no, el que APESTAS eres T? . Conv?ncete, ?muchacho?: no sois NADA, no cont?is en Espa?a para nada, que no sea asesinar. Nunca ser?is nada. Tus ojos no ver?n otra realidad. ? No os ha bastado todo este tiempo y la cantidad de hombres, mujeres y ni?os que hab?is asesinado , para daros cuenta que NUNCA lograr?is lo que quer?is. Sois BASURA, y como toda BASURA apesta y hace da?o sino se la destruye. Espero que el gobierno espa?ol tome las medidas necesarias para que gentuza como t? y toda tu parentela vay?is a donde deb?is estar.
?Ah! Se me olvidaba. Soy de origen vasco y mis dos primeros apellidos son m?s vascos de lo que quiz?s t? puedas soportar .

Publicado por mariangeles512 @ 13:03
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El primer beso


?Conocen ustedes el sabor de la miel? ?Han probado alguna vez los huevos fritos con patatas o bebido el vino de Vega Sicilia con tragos cortos? O incluso: ?Los frijoles que prepara ?Catalina, la mexicana? O es m?s: ?El pastel de manzana que prepara mi t?a?. Bueno, pues todo eso junto y m?s cosas que se les ocurran, no es comparable con el ?primer beso? a la persona amada.
Cuando, aqu?l d?a, al despedirme de mi amada la rode? por la cintura con mi brazo izquierdo y puse el derecho por detr?s de su nuca tapada por el sedoso cabello rubio, y apret? mis labios sobre los suyos, todos los sabores m?s intensos de las comidas, bebidas e incluso los postres m?s sabrosos dejaron de parec?rmelo.
El primer beso me supo a gloria, a lo que debe ser un trozo de Para?so. Mis labios no quer?an separarse de los suyos y se fund?an en un abrazo que al entreabrirse buscaban el roce de las lenguas.
Algo nuevo sent? dentro de mi y ese d?a conoc? lo que era la casi consumaci?n del amor. Todas las caricias posteriores no significaron lo mismo. Si que es de recordar el d?a que consumas el acto de amor, por primera vez, con la mujer amada, pero como el primer beso, no hay nada comparable.
Si el d?a que la abrac? corr? hasta mi casa sin parar, el d?a que la bes? no pod?a correr, apenas reconoc?a las calles que una y otra vez hab?a pateado. Todas me parec?an nuevas y lo que es m?s curioso, ninguna parec?a llevar a ning?n sitio. Todas eran de alejamiento de mi amada. No eran recorridas por el hombre que va a su hogar, sino por el hombre que deja atr?s al suyo.
-No pod?a ya dejar a aquella mujer-pens?. Si la perdiera ahora creo que me suicidar?a, ya ninguna otra me parec?a a tener en cuenta, excepto a mi madre. Hab?a aprendido a amar y a respetar a mi madre desde la infancia y no hab?a nunca, hasta el d?a de hoy, pensado que se pod?a amar a una mujer m?s que a la propia madre. Pero as? era.
El primer beso fue como si un sello hubiera entrelazado los labios de los dos y ya no se quisieran separar aunque hubiera que comer, beber y hablar. Cada d?a, cada noche so?aba con repetir aquella experiencia. Las horas se hac?an interminables menos aquella hora de los besos en la penumbra de un parque o en las esquinas de las calles solitarias. A veces no me importaba que me vieran besarnos, otras veces me daba, no verg?enza, sino como que si, si nos vieran, me robaran algo del goce indescriptible de los besos. Y de esos besos ?no quer?a hacer part?cipe a nadie!.

Publicado por Lanzas @ 12:34
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A VUELTAS CON EL ESTADO FEDERAL

Lanzas 14/09/2002
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La pretensi?n de convertir la naci?n espa?ola en un estado federal no es nueva, pero carece de consistencia y est? de espaldas a la realidad, a nuestra Historia y a nuestra idiosincrasia, como voy a argumentar.
Los estados federales se han ido creando para unir regiones o naciones ya constituidas de antemano. Vamos a fijarnos en la naci?n m?s conocida internacionalmente, nos guste m?s o menos: Los EE.UU. de Norteam?rica, se fueron formando por adhesi?n de estados que se iban independizando de Inglaterra, de Espa?a, o siendo comprados (La Florida) o arrebatados a los otros Estados Unidos de M?xico (Nuevo M?xico, Arizona y California), uni?ndose de forma irrevocable en la Constituci?n de 1777, y por sucesivas adhesiones hasta 1861, y cuando los estados del Sur quisieron independizarse, ya no les fue posible y fueron sometidos a la Uni?n por la fuerza de las armas, con el pretexto de no querer abolir la esclavitud. A?n se incorporaron otros 10 estados m?s y un estado asociado (Puerto Rico). Es el ejemplo vivo de una Federaci?n.
La realidad de la formaci?n de la Patria espa?ola, que es preciso dar a conocer y no olvidar, es que a pesar de los intentos de falsear la realidad por parte de los nacionalistas, Espa?a es una naci?n que arraiga en el tiempo de los romanos, con la provincia HISPANIA, que legada a los visigodos, fue invadida por los musulmanes en el a?o 711, de forma pac?fica en principio y aprovechando las luchas internas de los hispanos. Pero recordemos, que se RECONQUISTA (esta es la haza?a que empieza D. Pelayo y culminan los RR.CC. en el a?o 1492). Pero veamos: Las coronas de Castilla y Arag?n se fusionan con el matrimonio de Isabel y Fernando en 1469, pero antes, en el 1379 Navarra era de la Corona de Castilla y antes, en 1358, las Juntas generales de Guernica, acuerdan de forma pac?fica y voluntaria entregar El Se?or?o de Vizcaya (que apenas era la Vizcaya actual, pues Guip?zcoa y ?lava eran ya de Castilla), en el famoso escrito en castellano viejo:?e querian ser de su corona e de los Reyes que despu?s d?l viniesen?, pero eso s? reservando sus leyes y costumbres de cristianos viejos, y sus fueros, que los Reyes de Castilla ir?an a jurar bajo el ?rbol de Guernica.
La Catalu?a nunca fue reino independiente( a pesar de la tergiversaci?n de la Historia que ahora ense?an en Catalu?a, convirtiendo al Rey Jaime I de Arag?n en Rey de Catalu?a( lo era por serlo de Arag?n), y cuando en el a?o 1711 buscaron cobijo en Francia, volvieron arrepentidos, al comprobar la centralizaci?n borb?nica francesa.
De forma irrevocable y por la posterior uni?n de todas las regiones en la Conquista de Am?rica, ESPA?A es una naci?n con una proyecci?n envidiada universalmente, y reconocida a pesar de la Leyenda Negra, que algunos pretenden seguir reverenciando
(La ANTIESPA?A), pero eso ser? motivo de otro art?culo.
El pretender romper una naci?n en pedazos, para luego federarlos, es una incongruencia propia de mentes retorcidas, que adem?s en el caso de Espa?a y los espa?oles es inviable. Por un proceso innato de no querer ser menos (est?diese el estado de las autonom?as ahora vigente) todas las regiones e incluso algunas provincias por separado, bien orientadas por pol?ticos sin escr?pulos querr?an lo mismo: No existir?a un federalismo asim?trico ni un federalismo sim?trico, la atomizaci?n, ser?a si ello fuera posible, la respuesta enrabietada del espa?ol sorprendido por la mara?a nacionalista.
Espa?a podr?a federarse con Portugal. De cuya alianza ya hist?rica siempre han sacado provecho ambas naciones , e idealmente con las rep?blicas hermanas de Hispanoam?rica, pero entre las Regiones que forman la patria espa?ola es un sin sentido.
La realidad educativa de los ciudadanos sometidos a la intransigencia nacionalista est? dando sus frutos, como ya se?al? en otro art?culo. Espero que el paso, peque?o pero importante de ilegalizar Batasuna tenga el coraje necesario para adem?s de hacerlo efectivo, corte de ra?z el atosigamiento a los espa?oles en esas provincias vascongadas.
La inventiva nacionalista-aldeana est? llegando a su fin; atraigamos con posturas rotundas, pero razonadas a la juventud a recobrar la fe en Espa?a y a reclamar la autonom?a municipal, para la administraci?n cercana al ciudadano, con elecci?n en listas abiertas, por barrios y urbanizaciones a los concejales a los que se puede ayudar y controlar a la vez., as? como un resurgimiento de los sindicatos de Empresa, que ayuden a hacer part?cipes a todos los productores de la plusval?a.
La pol?tica nacional necesita de un gobierno central fuerte apoyado en la voluntad popular, pero defensor de la dignidad nacional y de los individuos que forman la patria, considerados no como votantes, sino como portadores de valores eternos.
Camarada Lanzas

Publicado por Lanzas @ 12:32
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EL MEJOR REGALO DE REYES




EL d?a dos de Enero se cumple el aniversario del final de la Reconquista por los llamados Reyes Cat?licos, es decir la expulsi?n de los ?ltimos reyes ?rabes de la Pen?nsula. Con este episodio se terminaba con un conjunto de pueblos antag?nicos y recelosos y se constitu?a la naci?n llamada ESPA?A. La reina Isabel fue la ?ltima reina de Castilla y la primera de Espa?a. El reinado de estos reyes estuvo marcado por el signo de la UNIDAD: unidad territorial, jur?dica, de religi?n, de lengua, (el castellano), de empresa? que contribuy? de manera decisiva a que Espa?a como naci?n empezara a contar en el mundo conocido y mucho m?s en el que todav?a quedaba por conocer. Todo esto empez? en el a?o 1492, y se ha tratado con mayor o menor fortuna de que contin?e as? hasta nuestros d?as.
Bien es verdad, que en la Espa?a de hoy y desde hace bastantes a?os, hay alguna que otra Regi?n, hoy Comunidad Aut?noma, en la que una parte de sus habitantes tratan de deshacer esta UNIDAD, que es donde reside nuestra posible fuerza, utilizando m?todos rastreros y criminales que se han llevado por delante la vida de numerosos espa?oles inocentes. Espa?a, les ha tratado de forma que no merecen: con las armas de la LEY. Yo estoy convencida que jam?s conseguir?n lo que quieren. Los espa?oles de verdad podremos respetar las diferentes costumbres, creencias, lenguas, si se tienen, de esas y otras Autonomias, pero NUNCA vamos a consentir que esos pocos osen siquiera destruir lo que tanta guerra y tantos siglos tard? en conseguirse.
Yo pido a los jueces a los que les competen esos temas que no dejen sin castigo a las personas que se permiten el lujo de quemar en p?blico una bandera espa?ola, bandera por la que tantos hombres han muerto, y a la que los que nos sentimos espa?oles amamos y respetamos. No he visto todav?a quemar en p?blico ninguna ikurri?a. No es necesario; podemos entender que para otras personas tenga un noble significado, y eso es suficiente para el ciudadano de bien.
A veces , algunas personas que est?n a mi lado, se sienten algo pesimistas con respecto a que Espa?a como naci?n pueda ser destruida. Yo les tranquilizo con mi creencia que eso no pasar? mientras yo viva, por lo menos. Conf?o en mis compatriotas, que aunque en estos momentos puedan parecer algunos que pasan de esos temas, si llegara el caso de que la UNIDAD de Espa?a se viera comprometida, los descendientes de aquellos valientes espa?oles que se levantaron con palos y azadas contra las bien armadas fuerzas napole?nicas , aquel dos de Mayo de 1808, cuando vieron que de forma impune pretend?an sacar de Espa?a al Infante, estos nuevos espa?oles, entre los que yo me cuento no van a permitir semejante disparate. Somos diferentes, s?; esto nos enriquece; y hemos de respetarnos todos entre s?, pero sabiendo que pertenecemos a un ente superior que es nuestra naci?n, fuera de la cual no contamos ninguna Autonomia nada en el exterior. El separar empobrece, aldeaniza. La variedad enriquece, y juntos da FUERZA Y PODER.

Deseo que el a?o pr?ximo la comprensi?n y la concordia sean los m?s importantes instrumentos del entendimiento entre todos los espa?oles.
Mar?a ?ngeles.

FELIZ NAVIDAD

Publicado por Lanzas @ 11:38
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