S?bado, 22 de octubre de 2005
La merienda en el campamento.

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Mis camaradas de tienda, que yo recuerde eran: Eustaquio, El ?vise?( que se apellidaba Sevillano, pero todos le llam?bamos vise en lugar de Sevi), Pradera, L?pez y hasta doce repartidos en nuestras literas, que no eran tales, sino lonas con patas de madera. Pero lo bueno del campamento era que no ten?amos ni un solo minuto para el aburrimiento. A las ocho de ma?ana tocaban diana y a las ocho y media est?bamos todos formados por escuadras o como se llamaran con el Jefe de escuadra a la cabeza, que ese dorm?a con los Jefes. Y de forma inmediata el Jefe del Campamento nos daba una arenga, seg?n el d?a del calendario, pero que todas eran patri?ticas y de exaltaci?n de nuestros h?roes, creo que lo llamaban ?comentario a la Consigna del d?a?.
Despu?s ?bamos a desayunar el caf? con leche y el bollo de pan reciente y enseguida a cambiarnos para ir a realizar ejercicios al aire libre, que siempre, salvo los d?as que llov?a mucho, acababan en un ba?o en las aguas del Cant?brico.
Despu?s de secarnos nos prepar?bamos para comer, y concretamente a nosotros nos llamaban ? el pelot?n de los hambrones? porque si hab?a lentejas repet?amos y si huevos con patatas, como sobrara uno, all? paraba. Y el pan ni miga dej?bamos. Y despu?s de lavar nuestro plato met?lico, cuchara y tenedor en la fuente y a veces sin jab?n, pero si con arena rubia, que arrancaba toda la grasa sin m?s, nos mandaban a la siesta. La verdad es que nunca dorm?amos, sino que nos fum?bamos unos pitillos a escondidas, porque te?ricamente no pod?amos fumar, pero entonces era raro que muchachos de 14 a?os no fumaran e incluso con menos y s?lo se esperaba a ser mayor de 21 para poder hacerlo sin esconderse.
La siesta sol?a ser el rato de una hora en el que nos cont?bamos batallitas entre los de la tienda y hac?amos recuento de nuestras cosas. Y algo importante: Como las tiendas no ten?an cerradura, naturalmente y como aunque se supon?a todos honrados, cuando est?bamos haciendo deporte o de marcha, se quedaba un ret?n de guardia de forma rotativa entre todos los asistentes y deb?an dar cuenta de las incidencias.
Recuerdo que un d?a comprobamos que nos faltaban algunas pesetas. A uno, dos cincuenta y hasta a otro, cinco y algunos cigarrillos cuando volvimos de practicar deportes. Dimos el soplo al Jefe de centuria y de forma inmediata, el Jefe de Campamento se reuni? con los de la guardia durante unos quince minutos y la verdad es que no o?mos tortas ni gritos, desde fuera de la tienda, pero cuando entramos todos ten?amos encima de la colchoneta lo que nos faltaba y hasta recuerdo que a mi me dejaron dos cigarrillos de m?s. ?Eso era Justicia, si se?or!. Ya nunca falt? nada m?s.
Pero voy a lo importante:
Como cuento, despu?s de la siesta, que no era tal, de nuevo ten?amos actividades deportivas, como subir a los ?rboles o pasar por puentes colgantes entre ellos. Y ?claro! nos entraba hambre y al tercer d?a de no darnos ninguna merienda, el ?vise? que era el mayor, nos dijo:
-Hay que entrar en la despensa y coger unas naranjas y algo de pan.
Y dicho y hecho. Sorteamos al que tendr?a que entrar por la ventan, siempre abierta, y dos m?s vigilar?an desde fuera, por si ven?a alguien. Y me toc? a mi.
Salt? de forma r?pida por la ventana y cog? diez manzanas que pas? a los de fuera y cinco bollos. No me dio tiempo a m?s. ? de d?nde sali? el Jefe de Centuria? Nadie le vi?, pero nos dijo:
-Deja enseguida eso de inmediato y ven conmigo a ver al Jefe de Campamento.
Recuerdo que iba rezando hasta las letan?as, pensando las tortas que me iban a arrear, porque por aqu?l entonces iba a un Colegio de frailes como Interazul y ya ha contado como arreaban estopa.
Pero cu?l ser?a mi sorpresa. El jefe me dijo.
-?Por qu? has entrado en la despensa sin permiso?
- Pues . Jefe, es que tenemos hambre. Estamos acostumbrados a merendar en casa cuando vamos al Colegio y aqu? hacemos mucho ejercicio y no nos dan nada.
El jefe me mir? de arriba abajo, y yo no recuerdo, con lo t?mido que era, como fui capaz de explicarme tan bien.
-Vete con tus camaradas-dijo.
Y sal? saludando brazo en alto y creo que con los dos.
Todos me asediaron:
-?Te ha pegado??Te expulsan?.?Ya ver?s tu padre cuando se entere! Y cosas as?.
- No, no me ha tocado, me ha preguntado s?lo ?por qu? lo hice?
Al d?a siguiente a las cinco de la tarde, todos merendamos Una naranja, un pedazo de queso y un trozo de pan y as? todos los dem?s d?as.
Desde entonces creo que los camaradas me quisieron hacer un monumento junto a los m?stiles de banderas. Pero yo no me dej?.
Y les digo: Esto es una realidad como la copa de un pino.
No dej? de ir ya a los campamentos durante dos cursos m?s y m?s tarde a los Albergues para universitarios. Me hice un hombre con ideales y fum? tambi?n muchos ?ideales?
( cigarrillos mal?simos parecidos a los famosos ?celtas?) y despu?s ?bisontes?.
Publicado por Lanzas @ 20:46
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